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jueves, 2 de diciembre de 2010

REFLEXIONES DOMINICALES. ADVIENTO I. CICLO A

I ADVIENTO. CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/dibujosA/
Empezamos un nuevo Año Litúrgico. Nuevamente el año A, con el Evangelio de Mateo como fuente principal de los fragmentos evangélicos que se leerán.

Aunque el año litúrgico comienza con los cuatro domingos que nos preparan para la Navidad, este primer domingo de Adviento es también el primer domingo del Año, y el Misal nos hace leer un fragmento del final del Evangelio. Parece una buena pedagogía que, ya desde el primer momento, se nos presente el horizonte final hacia el que avanzamos. Todo el año litúrgico, con sus fiestas y celebraciones (Navidad y Pascua), mira hacia su término: el advenimiento del hijo del hombre.

El relato que hemos leído es realmente sorprendente: el acontecimiento más importante y esperado de la Historia de la Humanidad, la venida del hijo del Hombre, ¡puede pasar desapercibido si no estamos muy atentos! ¿Cómo es posible?

Es porque es un evento que no se impone sino que se expone como una oferta. No podemos ser imagen de Dios a la fuerza. Es una oferta que se nos hace, la belleza y la bondad de la que sólo podemos "ver" si hemos hecho la opción para la bondad. Sólo un hombre que haya decidido ser bueno quedará admirado por la belleza de la bondad. Sólo un hombre semejante a Dios ve la belleza de la vida de Dios.

Los Evangelios son, en cierto modo, una corrección-ampliación de lo que se dice en el Génesis, primer libro de la Biblia. El Génesis nos habla del Hombre (hombre y mujer) como único ser creado "imagen de Dios". Esto es afirmado con solemnidad para dejar bien claro que nada de lo que hay en el Cielo o la Tierra no es dios ni imagen de Dios, ni debe ser adorado o venerado. A Dios no lo ha visto a nadie, y tenemos de Él una única imagen que Él mismo nos ha dado: el ser humano.

Pero el ser humano está muy lejos de ser ya imagen de Dios. Dios es libre y creador, el Hombre no puede ser imagen suya mientras no sea también libre y creador. Así, desde el punto de vista de los Evangelios, en el Génesis el Hombre no es totalmente creado sino que sólo "empieza" su Historia, una Historia que va caminando hasta que los Humanos, desarrollando el don recibido (libertad y creatividad), seamos realmente semejantes a Dios o imagen de Dios. Entonces veremos "aparecer" el hijo del Hombre, el Hombre perfecto.

Y aquí está la cuestión: sólo podemos "ver" el hombre imagen de dios si ya somos suficientemente humanos. Dicho de otro modo: sólo podemos ver la llegada del Hombre perfecto si vivimos de cara a los humanos. Si vivimos de espaldas (despreciando, utilizando, dominando ... los otros), no veremos nada de nada. Seríamos como ciegos. Ver o no ver el Hombre; ser "tomado" por la Humanidad o ser "dejado", es una cuestión personal de cada uno. El comportamiento exterior es ambivalente. Es en lo más profundo de sí mismo que cada uno decide si vive de cara a los demás o si vive de espaldas. "Si hubiera dos hombres juntos en el campo, quizás uno fuera tomado otro dejado; si hubiera dos mujeres moliendo juntas, tal vez la una fuera tomada y la otra dejada".

Los evangelios nos presentan la figura de Jesús como una "parábola viva" de este proceso de humanización. En él se nos hace visible anticipadamente el término de la Historia humana. La muerte-resurrecciosa de Jesús (vida que se da) es la imagen perfecta en la que podemos ver ya el proyecto de Dios plenamente realizado.

El Hombre es criatura de Dios, pero no es un simple producto. Dios nos ha creado "creadores". Somos invitados a crear mutuamente estableciendo entre nosotros relaciones de amor. Nos hacemos humanos creando Humanidad. Así el don recibido se convierte también en obra nuestra. Sin dejar de ser criaturas llegamos a ser también hijos, porque participamos de la Vida misma de Dios. Hijos en el Hijo.

Hemos sido dotados de libertad. Pero la libertad es un reto: es para crear humanidad, pero también podemos abusar de ella para deshumanizar. La libertad hace posibles el amor y la creatividad, pero también su inhibición, la que se manifiesta en forma de pereza, orgullo, cobardía, odio ... tan presentes en nuestro mundo.

MENSAJE

Al comienzo de un nuevo Año Litúrgico, las Lecturas que hemos hecho nos presentan el horizonte al que estamos llamados, y la necesidad de estar atentos para no errar el camino. Estar atentos a cada ocasión que se nos presente para hacer humanidad, porque no sabemos si volverá a presentarse. No aprovechar cada ocasión podría tener como resultado nuevas víctimas del mal y de la injusticia. "Una sonrisa oportuna puede salvar una vida".


RESPUESTA

La larga Historia de la Humanidad está formada por horas y minutos. Cada momento ofrece su invitación a hacer humanidad. "Seamos conscientes del momento que vivimos", nos dice San Pablo en la segunda Lectura.


PREGUNTAS para el diálogo

Estas preguntas no pretenden hacer descubrir la respuesta "correcta" sino simplemente provocar un diálogo que ayude cada participante a ir construyendo su respuesta. Pueden haber varias respuestas correctas.


  1. Cada año recomienza el año litúrgico, pero cada año lo vivimos diferente. ¿Notáis como cambia de un año a otro? ¿Cómo describiríais este cambio?
  2. En las Lecturas se nos invita a estar atentos a la venida del hijo del Hombre. ¿Qué puede significar, esto, hoy y aquí?
  3. En Ciencia, "Historia" significa la narración ordenada de hechos pasados documentados. Pero en la Biblia, "Historia" tiene un sentido mucho más profundo. ¿Cuál?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de: