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jueves, 2 de diciembre de 2010

REFLEXIONES DOMINICALES. ADVIENTO II. CICLO A

II ADVIENTO. CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/dibujosA/
Los Evangelios nos presentan la vida de Jesús a partir de la figura de Juan Bautista. Mateo nos dice, incluso, como vestía y qué comía. Más adelante, cuando Jesús hablará de Juan, también indirectamente se referirá a su manera de vestir (Lo leeremos el próximo domingo). A través de estos detalles se quiere indicar su condición de profeta, personalización y síntesis de todos los profetas anteriores. Sus palabras son claramente un anuncio del Mesías, y nos indica que así hay que interpretar también las palabras de los demás profetas.

También se hace notar explícitamente que predica en el desierto. Profeta y desierto nos evocan la experiencia central de la vida del pueblo de Israel, parábola de la Humanidad. La vida humana es semejante a un camino que va desde una situación inicial de esclavitud hacia un horizonte de libertad y de plenitud pasando por el desierto. El desierto significa el esfuerzo y la ilusión de cada día para llegar a la "Tierra Prometida". La tentación a evitar es instalarse en ella por comodidad o por falta de esperanza. De ahí el grito constante de los profetas: "Convertíos, que el Reino de Dios (Tierra Prometida) está cerca".

El Reino de los Cielos.

Marcos y Lucas usan la expresión "Reino de Dios". En cambio Mateo normalmente usa la expresión "Reino de los Cielos", seguramente porque escribe pensando sobre todo en las comunidades judías las que, por respeto, evitaban pronunciar la palabra "Dios".

La referencia a la proximidad del Reino de los Cielos presupone que la situación actual no constituye el Reino. Es cierto que, en la interpretación profética, el pueblo de Israel, después de cincuenta años de desierto, ya había llegado y entrado a la Tierra Prometida. Pero de hecho, después de instalarse, Israel convirtió la que debía ser Tierra de Libertad en una nueva Tierra de Esclavitud. Por eso hay que volver al desierto y convertirse realmente para ir a una nueva Tierra Prometida o Reino de los Cielos, que ya no tendrá un significado geográfico sino personal.

El profeta Juan Bautista hace referencia a este intento frustrado denunciando directamente y con fuerza los principales culpables de este fracaso. "Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado como podréis huir de la justicia que se avecina?". Explica claramente que su bautismo no sirve de nada si no va acompañado de un comportamiento justo. Y sus palabras se vuelven amenazadoras, como si dijera: Si no os convertís por las buenas ya hay quien os "convertirá" a la fuerza. "El hacha ya está clavada en la raíz de los árboles, y ya sabéis que el árbol que no da buenos frutos es cortado y arrojado al fuego".

Sorprende la dureza de las palabras que Mateo pone en boca de Juan, sobre todo si tenemos en cuenta que hacen referencia a Jesús. El "hacha" de Jesús, si a alguien "cortó", fue a sí mismo. ¿Cómo es que Mateo hace decir al Precursor unas palabras sobre Jesús que serán tan claramente desmentidas?

Es posible que Mateo quiera poner en evidencia no sólo la continuidad de Jesús en relación a Juan (y a todos los profetas), sino también y sobre todo el contraste con ellos. A través de este contraste quiere dejar clara la absoluta novedad del mensaje de Jesús. Juan anuncía un Mesías que bautizará con Espíritu Santo y fuego, pero el "fuego" no aparece para nada en la acción de Jesús, y "el Espíritu Santo" no será en la línea violenta de algunos profetas (sobre todo Elías) sino en la línea de la acción creadora del Dios Amor.



MENSAJE


Entendiendo la Navidad como una (primera) venida de Jesús que hace presente y visible el Reino de los Cielos, la liturgia nos propone la figura del Precursor. A pesar de ello, las palabras del evangelio de hoy todavía no nos hacen intuir el amor de Dios, que quiere salvar a todos los hombres, como leeremos en la 2 ª Lectura de la misa de la Noche de Navidad (Tito 2, 11) . El próximo domingo, el propio Jesús "corregirá", completándola, esta visión de los profetas.



RESPUESTA


El contraste entre Juan y Jesús no pertenece sólo a aquel tiempo, sino que está empotrado en la historia de cada ser humano, y es de todos los tiempos. También hoy, ante las calamidades y las injusticias de nuestra sociedad, puede despertar en nosotros un profetismo exigente y restaurador. Un profetismo seguramente legítimo, pero en contraste con la novedad del mensaje de Jesús. Hay que creer en el Reino de los Cielos, pero también hay que convertirse, porque muy posiblemente el "Reino de los Cielos" no sea exactamente como nosotros lo imaginamos. (La liturgia del próximo domingo volverá sobre este punto).



PREGUNTAS para el diálogo


Estas preguntas no pretenden hacer descubrir la respuesta "correcta" sino simplemente provocar un diálogo que ayude cada participante a ir construyendo su respuesta. Pueden haber varias respuestas correctas.
  1. En vuestra opinión, ¿por qué Juan Bautista es tan duro con los fariseos y saduceos? Estos, ¿tienen continuadores entre nosotros?
  2. ¿Qué significado dais a las palabras "Preparad el camino del Señor", aplicándolas a vuestra comunidad y en nuestro tiempo?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de: