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lunes, 14 de febrero de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO VII DE ORDINARIO. CICLO A


Se dijo: Ojo por Ojo...

Con la expresión "espiral de la violencia" se quiere indicar que la agresividad tiende a responder a la violencia con una violencia mayor. Esto acaba haciendo imposible la convivencia. "Ojo por ojo" sería una norma aparentemente justa, y buena para poner medida en la respuesta a las agresiones.

Pero, en la práctica, ni siquiera esta norma suele ser respetada porque los poderosos se han reservado el monopolio de la violencia, y a menudo la ejercen sin ningún tipo de control ni medida. Nuestra historia humana, desde este punto de vista, es extremadamente inhumana, y vergonzante comparada con otras especies animales.

Pero yo os digo…

La propuesta de Jesús también parece inhumana, pero por el otro extremo. Proponer que si te pegan en una mejilla pongas también la otra, o que si alguien te quiere robar el vestido le des también el manto, es realmente pedir demasiado. Es inhumano por exceso. Los humanos tenemos que vivir "humanamente".

Pero, pensamos en ello un poco más.

Para vivir "humanamente" primero nos tenemos que preguntar, ¿qué es el hombre?

Es aquí cuando nos llega la gran revelación - buena noticia de Jesús de Nazaret.

Ya desde los comienzos, la Biblia nos dice que el Hombre (hombre y mujer) fue hecho a imagen de Dios. Con la plenitud de los tiempos, los Evangelios nos desvelan que Dios nos invita a ser sus hijos, y nos muestran Jesús de Nazaret como el ejemplo perfecto de Hombre-Hijo de Dios.

Esto que nos propone el Evangelio es ciertamente "sobrehumano", o sobrenatural, si utilizamos el lenguaje clásico. Pero no es "inhumano", porque forma parte de la naturaleza humana crecer y superarse. Es un don que se nos ofrece, aunque podemos no aceptarlo.

Desde siempre Dios, que es Amor, nos ha llamado a ser hijos. Pero eso sólo lo vamos descubriendo poco a poco.

Pasa igual que en la vida puramente natural: nacemos pequeños, débiles e ignorantes, y hasta que no hemos crecido debidamente, no descubrimos qué quiere decir realmente ser hijos de nuestros padres.

Es admirable la sabiduría de la naturaleza haciéndonos, ¡nacer pequeños! Sólo así podemos crecer de una forma que nos permite ser, en buena parte, autores de nuestra vida. Así podemos ser personas. Si nuestros padres nos engendrasen "adultos", podríamos ser muy perfectos, pero seríamos robots. Naciendo pequeños nos podemos hacer a nosotros mismos, y experimentar y responder al amor de aquellos que decidieron vivir para nosotros haciéndose progenitores nuestros.

MENSAJE

Somos una historia. Empezamos pequeños, pero estamos llamados a ser hijos de Dios. No estamos anclados en una naturaleza humana fija. No hay "inhumanidad" por defecto o por exceso. Es inhumano no crecer o impedir el crecimiento de alguien o de la humanidad, pero lo extremadamente inhumano es la violencia que destruye la vida humana. El amor no puede ser nunca inhumano. Al contrario: el amor es lo único que nos hace crecer humanamente: crece quien ama, y crecen los amados.

RESPUESTA

Sed buenos del todo, como lo es vuestro Padre celestial. Esto implica amar a todos, incluso los enemigos.

Amar a los enemigos conlleva perdonar sus ofensas y, por tanto, dejar de considerarlos enemigos.

Esto no siempre impide que ellos sigan considerándonos enemigos suyos y usen violencia contra nosotros. El amor hacia ellos puede llevar a entornar esta violencia como una forma de neutralizarla. "Las bombas que han estallado son bombas vencidas". Otras veces, el amor hacia ellos y hacia los demás inspirará otras formas de reaccionar, que pueden ser muy variadas según las circunstancias.

PREGUNTAS para el diálogo

Estas preguntas no pretenden hacer descubrir la respuesta "correcta" sino simplemente provocar un diálogo que ayude cada participante a ir construyendo su respuesta. Pueden haber varias respuestas correctas.
  1. La violencia puede ser física o psicológica. Una simple palabra puede hacer más daño que diez bofetadas.¿Observa si progresivamente has ido superando aquello de "Ojo por ojo"? ¿Lo has intentado?
  2. Suponiendo que ya no veas a nadie como tu enemigo, ¿progresas en el amor hacia aquellos que te consideran enemigo suyo? ¿Cómo les muestras tu amor?
  3. A menudo se dan noticias o chismes que generan violencia en el corazón. ¿Cómo tratas estas noticias?¿Haces eco de ellas, ayudando así a generar más violencia?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de: