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lunes, 28 de marzo de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO IV DE CUARESMA. CICLO

DOMINGO IV DE CUARESMA - CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
El sentido de la vista nos permite ver la realidad que nos rodea. Pero los científicos están diciendo y repitiendo que con nuestros ojos sólo podemos ver una parte muy pequeña de la materia en que nos encontramos inmersos, tal vez ni un 5%. No podemos ver los rayos infrarrojos ni los ultravioletas; tampoco la gran cantidad de materia de los agujeros negros, donde la fuerza de la gravedad es tan fuerte que se "come" la propia luz, ni la materia oscura, ni la corriente eléctrica, ni las líneas magnéticas que rodean la Tierra…
Pero los humanos, además de ojos, tenemos un buen cerebro que nos permite construirnos instrumentos para hacer visibles algunas de las cosas que los ojos no pueden ver. Pensemos en la televisión, la brújula, los telescopios y microscopios electrónicos… que nos "visualizan" radiaciones que están más allá de nuestra percepción. Gracias a los aparatos ópticos podemos "ver" parte de la realidad invisible del Universo. 
El evangelio de hoy nos presenta el "proceso de visión" de un ciego de nacimiento. Se trata de un relato del evangelio de Juan, y ya sabemos que este evangelio utiliza un lenguaje de doble nivel: un nivel superficial, anecdótico, sorprendente, y un nivel profundo que nos habla directamente del núcleo mismo de la vida humana. 

El nivel superficial de hoy nos presenta un relato extraño, increíble, absurdo, pero destinado a sugerirnos un significado extraordinariamente profundo. 
Sorprende la "tranquilidad" del ciego: ni se queja de la ceguera ni se inmuta cuando se convierte en vidente. Él no ha pedido ver. Ni siquiera sabe qué es la luz. Para un ciego de nacimiento, la luz no es ninguna "necesidad". 

Pero Jesús se le acerca y le ofrece la posibilidad de ver. La consecuencia es que, al final, puede ver, creer y adorar al hombre. Y la vida del ciego queda transformada. 
"Ver y creer en el hombre": he aquí el significado profundo de este largo y sorprendente relato de hoy, cargado de detalles que podréis ir descubriendo cada vez que lo leáis o releáis. 

El protagonista de nuestro relato es "un hombre" y representa a todos los seres humanos. 

Por el simple nacimiento, desde la simple naturaleza, los humanos no vemos la verdadera realidad del hombre. Somos como ciegos de nacimiento. No es ningún pecado, es simplemente una incapacidad todavía no superada. Por naturaleza, en los demás vemos esto: "otros". Pueden resultarnos indiferentes, amables, competidores, útiles, necesarios, rivales, dominadores, servidores, agradables, molestos, … Pero el encuentro con el "hijo del Hombre" es como un instrumento óptico que nos permite ver la realidad profunda de los demás, y darnos cuenta de que son hermanos. 
Jesús hace barro para untar los ojos del ciego. Este gesto evoca la creación del Hombre, creado del barro de la tierra (Génesis 2, 7). La acción de Jesús continúa la creación del Hombre que se encuentra todavía en proceso de construcción. Todavía estamos en "Viernes" ("día sexto", día de la creación del Hombre). El reposo del "sábado" no comenzará hasta que el Hombre no esté "acabado". Por eso Jesús dice: "Mi Padre sigue trabajando, y yo también trabajo" (Juan 5, 17). "Mientras es de día, yo tengo que trabajar haciendo las obras del que me envió". 
Se equivocan quienes condenan a Jesús porque "trabaja en sábado"; se equivocan y se convierten culpablemente en "ciegos" porque no quieren reconocer que el Hombre aún está inacabado, y que hay que colaborar en su (nuestra) construcción. 

El hombre no quedará "acabado" hasta que el mismo "hijo del Hombre" no lo proclame solemnemente: "Todo se ha cumplido" (Juan 19, 30). Sólo después de esto, comenzará el reposo del sábado, cuando Jesús, convertido en fruto del nuevo Árbol de la Vida, visualice ante todos como el hombre es imagen de Dios. 

MENSAJE

Los instrumentos ópticos nos permiten ver cosas invisibles; el encuentro con el hombre nos permite ver hermanos en cada ser humano. Es un nuevo paso en la creación del Hombre, simbolizada en el barro puesto sobre los ojos, y lavado en la piscina del Enviado. 

Esto es lo que quiere expresar también simbólicamente el lavado (bautismo) cristiano. 

Pero no debemos entender el bautismo de una manera sólo "confesional". El encuentro con el Hombre nos hace humanos y hermanos, tanto si lo expresamos con el lenguaje de nuestra religión, como con el de otras religiones, o con un lenguaje no religioso. La Religión puede servirnos de lenguaje, pero la realidad es la Hermandad, sea cual sea el lenguaje con el que la expresamos y celebramos. 

RESPUESTA

En el relato de hoy, la reacción de los fariseos condenando y excluyendo al Hombre por "exigencias" de la Religión ("Sábado"), nos debe hacer estar muy alerta. "El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado" (Marcos 2, 27). También podríamos decir: la Religión ha sido hecha por el Hombre y no el Hombre para la Religión. 

Las Religiones son lenguajes. Hay lenguajes diferentes. En sí mismos, los lenguajes no son ni verdaderos ni falsos, pero los podemos utilizar para la Verdad o para la Mentira. Con ellos se puede construir humanidad, o destruirla. 

A veces nuestra Sociedad, por motivos religiosos, se convierte como una gran Sala de Juicios donde todos somos jueces o juzgados. 

Es cierto que el mismo Jesús parece que se apunte a este juego nuestro cuando dice: "Es para hacer un juicio que yo he venido a este mundo". Pero su "juicio" es para darle la vuelta a nuestros juicios: "para que quienes no veían, vean, y los que veían, se vuelvan ciegos". 

Todos nacemos sin poder "ver" realmente al Hombre. Esta ceguera, no reconocida, nos puede llevar a juzgar injustamente. El ciego del evangelio no "ve" a Jesús, pero se deja untar los ojos por él y hace lo que le dice: lavarse en la piscina del Enviado. Así se convierte en un hombre nuevo que ve al Hombre, cree en él y le adora, porque reconoce la "puerta" que lo pone frente a la Realidad absoluta ("Imagen de Dios"). 

PREGUNTAS para el diálogo

Estas preguntas no pretenden hacer descubrir la respuesta "correcta" sino simplemente provocar un diálogo que ayude cada participante a ir construyendo su respuesta. Puede haber varias respuestas correctas.
  1. ¿La religión os hace de filtro deformador en vuestra visión del Hombre, o es como un foco que os ayuda a verlo mejor?
  2. En las palabras de Jesús "Ya lo has visto, el Hombre: es el mismo que habla contigo", el ciego reacciona adorándolo. ¿Cómo entendéis, esto?
  3. ¿Habéis experimentado alguna vez vuestra ceguera en relación con alguna persona concreta?, ¿porqué os habíais hecho una falsa idea en relación a ella?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de:

lunes, 21 de marzo de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO III DE CUARESMA. CICLO

DOMINGO III DE CUARESMA - CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
Del Evangelio de Mateo al Evangelio de Juan, en estos domingos que quedan de Cuaresma y los domingos de Pascua.

El Evangelio de Juan nos presenta a Jesús a través de la alianza: la alianza de Dios con la Humanidad, prefigurada en la alianza con el pueblo de Israel. El lenguaje de esta alianza se inspiraba en el lenguaje de la alianza matrimonial. Dios sería el esposo, y la Comunidad del pueblo elegido sería la esposa.
Aquí hay que tener en cuenta que la alianza matrimonial en aquel tiempo era bastante diferente a como es hoy entre nosotros. La mujer llamaba "señor" a su marido, quien, de alguna manera, "salvaba" la mujer cuando la escogía o la aceptaba por esposa. Había amor, pero también dependencia. Era una sociedad patriarcal en la que el marido tenía toda la iniciativa.

Así, pues, la relación de dependencia y de amor entre Dios y el Hombre solía expresarse con el lenguaje de la alianza matrimonial.

El Evangelio de Juan, en parte, hace suyo este lenguaje. Por eso hace empezar la obra de Jesús con las Bodas de Caná de Galilea (Juan 2,1). Aunque, en esta boda, Jesús sólo asiste como invitado, y explícitamente declara que "todavía no ha llegado mi hora".

Una mujer samaritana…

El evangelio de hoy también debe ser entendido en el marco de este lenguaje de la alianza. La Samaritana personifica otra comunidad, separada de la comunidad judía y, probablemente, en la intención del Cuarto Evangelio represente también a toda la Humanidad por contraste con la particularidad del Pueblo elegido. El relato insiste en llamar a la Samaritana la mujer. Es la mujer que, después de haber tenido cinco maridos ("marido = señor") finalmente ha alcanzado la libertad suficiente para encontrarse con el verdadero y definitivo esposo: Dios, que se le hace presente en la persona del Mesías. La expresión "cinco maridos" podría hacer referencia a la pluralidad de dioses en la Humanidad o a la experiencia religiosa de la Comunidad Samaritana con pluralidad de templos o santuarios.

Se acerca la hora…

¿Cuál es el templo o santuario donde Dios quiere ser adorado? Cada "Dios" tiene su templo, y cada pueblo tiene su Dios o dioses. Pero, ¿cuál es el verdadero?¿Con quién está Dios?

La respuesta de Jesús es realmente sorprendente porque supera la cuestión sobre qué lugar o qué templo es el adecuado para dar culto a Dios. "Créeme, mujer: se acerca la hora en que el lugar donde daréis culto al Padre, no está ni en este monte ni en Jerusalén. Vosotros no sabéis a quién adoráis, nosotros sí lo sabemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, mejor dicho, es ahora mismo, que los buenos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad ".

A pesar de dirigirse a la Samaritana diciéndole "mujer", Jesús, cuando se refiere a Dios no habla del "Dios-Esposo” sino del "Padre". Este cambio de lenguaje es significativo. La alianza matrimonial se queda corta a la hora de expresar las relaciones que Dios quiere establecer con la Humanidad. El culto que Dios quiere no se inspira en las relaciones marido-mujer, las cuales, aunque eran de amor, no excluían, la servidumbre. El culto que Dios quiere se parece más a larelación Padre-Hijo heredero que, además del amor, incluye la participación en una misma actividad y vida. "Dios es espíritu. Por eso los que le adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad". 

En las bodas de Caná Jesús había declarado que "todavía no ha llegado mi hora". Israel aún no estaba preparado para ir más allá de una alianza basada en la ley (representada en el agua de las jarras destinadas a las purificaciones legales). En cambio a la Samaritana se le dice que "ya ha llegado la hora".

El Evangelio de Juan usa la misma palabra para designar la jarra de la Samaritana y las jarras de las purificaciones legales. Allí, en las Bodas de Caná, las jarras aun fueron necesarias, aunque ya anunciaban la "nueva hora" (agua convertida en vino), en cambio aquí, la Samaritana simplemente "deja allí la jarra" y se va a anunciar a su Pueblo el encuentro con el Mesías. No les lleva "el agua sacada del pozo" sino "el agua viva" (= el Espíritu) que ha recibido del Mesías.

En Espíritu y Verdad…

Hay una gran diferencia entre el agua del pozo y el agua viva que da Jesús. El agua viva se confierte en una fuente en nuestro interior. El Espíritu despierta en nosotros nuestra propia respuesta. Aunque la mujer ha encontrado al Mesías, no se lo dice a la gente directamente sino sólo en forma de pregunta (¿No será el Mesías?), Porque la respuesta ha de brotar de ellos mismos; tal y como dirán después explícitamente: "Ya no creemos sólo en lo que tú decías, nosotros mismos hemos oído, y sabemos que este es de verdad el Salvador del mundo".

La expresión "en Espíritu y en Verdad" señala un importante paso adelante. En sus inicios, el culto es sobre todo un acto de obediencia. La alianza de Dios con Israel inicialmente toma forma de ley. Pero no es este el propósito de Dios. La ley no responde al proyecto de Dios sino a nuestra incapacidad inicial de vivir plenamente como hijos. Al igual que sucede en el orden natural: los hijos, en su niñez, viven la educación como una ley que pide obediencia. Pero la plenitud no está en la obediencia sino en la filiación adulta que da lugar a otra forma de relación: la comunión en el amor y en la acción. "Todo lo mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío" (Juan 17,10).

Dios, al crear el Hombre, no busca súbditos sino hijos que reciban su vida hasta llegar a compartirla plenamente. "De su plenitud todos recibimos dones y más dones" (Juan 1,16).. 

"Se extrañaron de que hablase con una mujer"… 

Los discípulos de Jesús, judíos, se extrañan de que hable con una mujer no judía. Iba contra las normas. También inicialmente la mujer se extraña de que un judío hable con ella, una samaritana. Iba contra las normas.

Pero Jesús actúa movido por el Espíritu. "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y cumplir su obra". Las normas tienen por finalidad preparar para acoger el Espíritu; después, ya no valen.

La obra de Dios, vista desde nosotros, es la humanidad. A los discípulos judíos, anclados aún en la Ley, les es difícil dar el paso de la obediencia a la filiación adulta. En este relato sirven sobre todo de contrapunto para poner de relieve la disponibilidad y la respuesta de los Samaritanos y los Paganos. "Levantad la vista y mirad los sembrados, que están ya maduros para la siega".

MENSAJE

Todos empezamos, de una manera u otra, en la "religión", pero estamos llamados a la Filiación. Las religiones nos separan unos de otros por la rivalidad de cultos, normas, templos, dogmas, sacerdotes, ritos… En cambio la Filiación nos une en un mismo horizonte: la colaboración filial en la construcción de la humanidad, hasta la plenitud de la hermandad, en que la vida es también disfrute o comunión. Jesús marca la hora de pasar de ser adoradores de Dios en la obediencia religiosa (Ley) a ser adoradores del Padre en la colaboración filial y fraternal (Libertad creativa).

RESPUESTA

Afortunadamente, parece que va desapareciendo de entre nosotros la rivalidad religiosa, al menos con relación a las otras Religiones. La mayoría encontramos bien el derecho a la libertad religiosa y el diálogo interreligioso. Aceptamos Jerusalén, el Monte de Samaria, La Meca, Roma, Benarés, la Madre Tierra, el Gran Espíritu, el Yin-Yang… 

Pero parece que el Evangelio nos invita a ir más allá. "Viene la hora que ni en Jerusalén ni en esta Montaña"… De las Religiones en la Filiación-Hermandad. Esto no quiere decir necesariamente abandonar las religiones sino vivirlas como lenguaje de filiación y de fraternidad universal. Estamos llamados a no "anclarnos" en la propia religión y abrirnos y ofrecer a todos el horizonte de una humanidad en construcción. Cada uno con sus herramientas, con su lenguaje religioso o no, con su aportación específica. Hay que pasar de la tolerancia a la colaboración. Hay que "pulir" nuestros lenguajes para que su legítima y necesaria variedad no impida ni esconda la comunión de fondo de todos los humanos.

PREGUNTAS para el diálogo

Estas preguntas no pretenden hacer descubrir la respuesta "correcta" sino simplemente provocar un diálogo que ayude cada participante a ir construyendo su respuesta. Puede haber varias respuestas correctas.
  1. La iglesia o el espacio donde nos reunimos, ¿hasta qué punto es un templo? Dicho de otro modo: ¿cuando nos reunimos, es para "encontrarnos" con Dios o con nuestros semejantes?
  2. ¿El "cambio de hora" que anuncia Jesús nos ayuda a entender algo mejor lo está pasando en la Sociedad (y, por tanto, en la Iglesia) actual?
  3. Más en concreto, ¿el "cambio de hora" nos ayuda a entender y valorar la crisis actual? ¿Como?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de:

lunes, 14 de marzo de 2011

MIEDO A JESÚS - II de Cuaresma

La escena conocida como "la transfiguración de Jesús" concluye de una manera inesperada. Una voz venida de lo alto sobrecoge a los discípulos: «Este es mi Hijo amado»: el que tiene el rostro transfigurado. «Escuchadle a él». No a Moisés, el legislador. No a Elías, el profeta. Escuchad a Jesús. Sólo a él.

«Al oír esto, los discípulos caen de bruces, llenos de espanto». Les aterra la presencia cercana del misterio de Dios, pero también el miedo a vivir en adelante escuchando sólo a Jesús. La escena es insólita: los discípulos preferidos de Jesús caídos por tierra, llenos de miedo, sin atreverse a reaccionar ante la voz de Dios.

La actuación de Jesús es conmovedora: «Se acerca» para que sientan su presencia amistosa. «Los toca» para infundirles fuerza y confianza. Y les dice unas palabras inolvidables: «Levantaos. No temáis». Poneos de pie y seguidme. No tengáis miedo a vivir escuchándome a mí.

Es difícil ya ocultarlo. En la Iglesia tenemos miedo a escuchar a Jesús. Un miedo soterrado que nos está paralizando hasta impedirnos vivir hoy con paz, confianza y audacia tras los pasos de Jesús, nuestro único Señor.

Tenemos miedo a la innovación, pero no al inmovilismo que nos está alejando cada vez más de los hombres y mujeres de hoy. Se diría que lo único que hemos de hacer en estos tiempos de profundos cambios es conservar y repetir el pasado. ¿Qué hay detrás de este miedo? ¿Fidelidad a Jesús o miedo a poner en "odres nuevos" el "vino nuevo" del Evangelio?

Tenemos miedo a unas celebraciones más vivas, creativas y expresivas de la fe de los creyentes de hoy, pero nos preocupa menos el aburrimiento generalizado de tantos cristianos buenos que no pueden sintonizar ni vibrar con lo que allí se está celebrando. ¿Somos más fieles a Jesús urgiendo minuciosamente las normas litúrgicas, o nos da miedo "hacer memoria" de él celebrando nuestra fe con más verdad y creatividad?

Tenemos miedo a la libertad de los creyentes. Nos inquieta que el pueblo de Dios recupere la palabra y diga en voz alta sus aspiraciones, o que los laicos asuman su responsabilidad escuchando la voz de su conciencia. En algunos crece el recelo ante religiosos y religiosas que buscan ser fieles al carisma profético que han recibido de Dios. ¿Tenemos miedo a escuchar lo que el Espíritu puede estar diciendo a nuestras iglesias? ¿No tememos apagar el Espíritu en el pueblo de Dios?

En medio de su Iglesia Jesús sigue vivo, pero necesitamos sentir con más fe su presencia y escuchar con menos miedo sus palabras: «Levantaos. No tengáis miedo».
José Antonio Pagola
Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Lucha contra el miedo en la Iglesia. 
Carmelitas Hondarribia.

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO II DE CUARESMA. CICLO

DOMINGO II DE CUARESMA - CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
Parece claro que, en la intención de los tres Evangelios Sinópticos, la transfiguración es una puesta en escena avanzada del estallido de la resurrección. Lo sugiere claramente la indicación hecha a los discípulos de que "no dijeran nada a nadie de aquella visión hasta que el Hijo del hombre no hubiera resucitado de entre los muertos”. Hay una cierta relación de continuidad entre la escena de la transfiguración y la de la aparición del Resucitado a los discípulos (Mateo 28,16 ss). Las dos escenas tienen lugar en la montaña. En la transfiguración los discípulos se postran de rostro en tierra, en la aparición, le adoran. En la transfiguración se dice a los discípulos que escuchen a Jesús, en la aparición se les dice que enseñen a todos el mensaje recibido. En la transfiguración Jesús se acerca a los discípulos, en la aparición Jesús dice que estará con ellos hasta el fin del mundo.

En el relato de la transfiguración se evoca también, ya al comienzo, la creación del hombre con la expresión: "Pasados seis días" (que el Misal no recoge). El "día sexto" hace referencia a la Creación del Hombre según el relato del Génesis (Génesis 1,26). Así pues, la transfiguración de Jesús debe entenderse también como una vista previa de la resurrección y transfiguración del Hombre.

Esto también se insinúa en la forma en que es descrito el Jesús transfigurado: se hace distinción entre la cabeza, resplandeciente como el sol, y los vestidos (el cuerpo), blancos como la luz. Seguramente se quiere indicar lo mismo que dice san Pablo: Cristo es la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia (Colonenses 1,18). Aquí "Iglesia" significa la comunidad de todos los humanos que no han decidido separarse, colocándose por encima o al margen de los hermanos.


MENSAJE

Si lo que acabo de decir es correcto, la transfiguración no es sólo una vista previa de Jesús resucitado sino también del Hombre convertido plenamente a imagen de Dios. Así lo sugiere también la reacción, aparentemente tan inoportuna, de Pedro cuando dice: "Señor, ¡qué bien se está aquí!".

La transfiguración de Jesús preanuncia la transfiguración de la Humanidad, una situación en la que nos sentiremos muy bien.  

RESPUESTA

Pedro propone construir tres cabañas para instalarse allí arriba. Quizás sea una buena propuesta, pero es precipitada. La voz que viene de la nube le interrumpe cuando aún no había acabado de decir esto. Antes de actuar, hay que escuchar, escuchar a Jesús que ha comenzado el camino hacia Jerusalén. "Desde entonces comenzó Jesús a explicar a los discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los notables, los sumos sacerdotes y los escribas, y que debía ser ejecutado y resucitar al tercer día" (Mateo 16,21).

Con ocasión de la dedicación del templo de la Sda.Familia de Barcelona, ​​un compañero comentaba: "Tenemos una liturgia de Tabor" (El Tabor es la montaña de Galilea que la tradición ha unido a la Transfiguración porque ofrece una panorámica espectacular).

Una liturgia de Tabor puede tener sentido en ocasiones y ambientes muy especiales. Pero lo habitual debe ser una liturgia de Camino. La dedicación del templo de la Sda.Familia quizás fue una liturgia de Tabor para algunos, pero para una gran mayoría debió de ser un espectáculo incomprensible, casi escandaloso.¿Preveía, Jesús, situaciones de esta clase cuando, bajando de la montaña, "les mandó que no dijeran nada a nadie de la visión hasta que el Hijo del hombre no hubiera resucitado de entre los muertos"?

PREGUNTAS para el diálogo

Estas preguntas no pretenden hacer descubrir la respuesta "correcta" sino simplemente provocar un diálogo que ayude cada participante a ir construyendo su respuesta. Puede haber varias respuestas correctas.
  1. ¿Cómo se hace una liturgia de Camino?¿Con qué símbolos?¿En qué espacios?¿Qué lenguaje sería adecuado?¿Con qué participantes? ¿Podría ser uniforme?
  2. La experiencia de la transfiguración fue "reservada" a tres discípulos especialmente duros a la hora de entender y aceptar el camino de Jesús. Para ellos resultó una experiencia espantosa. "Al oírlo, los discípulos, asustados, se postraron con el rostro en tierra". ¿Qué debió ser lo que tanto les asustó?¿Por qué sólo estos tres?¿A quién representan?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de:

jueves, 10 de marzo de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO I DE CUARESMA. CICLO A

DOMINGO I DE CUARESMA - CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
Empezamos la Cuaresma, y la liturgia nos hace retroceder en la lectura del evangelio de Mateo: pasamos de los capítulos 5-7 (sermón de la montaña) al capítulo 4, al final de lo que podríamos llamar la presentación de Jesús. Aquí Jesús nos es presentado como el Nuevo Adán. 

El lenguaje establece un paralelismo con el relato bíblico de los "inicios" de la Humanidad personificada en Adán y Eva (= hombre y mujer. Génesis 3, 1 SS). Según el Génesis, las primeras palabras pronunciadas por Humanos están en un diálogo con el Tentador (Serpiente). También, en el evangelio de Mateo, las primeras palabras pronunciadas por Jesús son en un diálogo con el Tentador (Diablo). En ambos casos se habla de "comer", pero la situación es invertida: Adán y Eva comen un fruto para llegar a ser como dioses, en cambio Jesús no come, porque "el hombre… vive de toda palabra que sale de la boca de Dios". 

En el Bautismo Jesús ha recibido la plenitud del Espíritu. Y el primer impulso del Espíritu es llevarlo al desierto para corregir la situación de separación en que se encontraba la Humanidad. La Humanidad, que había aceptado la propuesta del Tentador, se encontraba separada de la Fuente de la vida o Árbol de la Vida. El jardín se había vuelto desierto. 

La fidelidad del nuevo Adán reconvierte el desierto en jardín, lo que permite recuperar el acceso a la fuente de la vida. "Vinieron los ángeles proveerlo". 

El hombre no vive sólo de pan…

La forma como Mateo redacta la 1ª tentación es muy sorprendente: da a entender que Jesús experimenta el hambre sólo después de los 40 días de ayuno en el desierto. Mateo quiere dar a entender que Jesús vive de la fuerza del Espíritu, y por eso no siente necesidad del alimento corporal. 

Pero pasados 40 días…Aquí el número "40" es importante: significa plenitud y totalidad. Evoca la estancia de 40 años en el desierto durante los cuales los Israelitas murmuraron contra Dios reclamando una comida material por que no confiaban en la palabra de Dios. En cambio Jesús, nuevo Israel, se fía totalmente de Dios y, por ello, no tiene hambre. Pero al final… siente el hambre, y aparece la tentación. 

No se trata sólo de la comida material. Mateo, estableciendo un paralelismo con la tentación de Adán y Eva, nos hace ir más a fondo. 

"Adán y Eva" representan a todos los Humanos. El "hambre" de los Humanos es querer ser como dioses, "conocedores" (dictadores) del Bien y del Mal. Es la tentación de querer deshacernos de los vínculos con Dios e ir por libre. Emanciparnos de Dios y convertirnos en dioses nosotros mismos y serlo todo para los demás. 

En las relaciones humanas, los hijos han de emanciparse de los padres porque la paternidad de estos es finita e imperfecta. Pero en relación con Dios, los Humanos no necesitamos emanciparnos. La paternidad de Dios es perfecta y permanente. La plenitud del hijo no pasa por la emancipación sino por la aceptación-participación en la Vida del Padre, inagotable. 

Al final Jesús también experimenta la tentación de la emancipación. Si eres Hijo de Dios… soluciona tu problema por tu cuenta convirtiendo las piedras en panes… Si eres Hijo de Dios... aprovecha los poderes que eso te da, y actúa con total independencia…

Pero Jesús, precisamente porque se siente de verdad "hijo", sabe, acepta y disfruta de su filiación. Por eso, sin dudar, declara: El hombre vive de toda palabra que sale de la boca de Dios. Es su respuesta filial a la declaración que había hecho el Padre: "Este es mi Hijo, el amado, en quien me he complacido" (Mateo 3, 17). El Hombre, que fue creado por la palabra de Dios, también se mantiene en la existencia y crece gracias a la palabra de Dios. 

No tentarás al Señor tu Dios. 

La 2ª tentación es especialmente significativa para los que ya hemos decidido fiarnos de Dios. Sobre todo cuando hemos vivido el paso de una sociedad religiosa a una sociedad laica, podemos sentir la tentación de considerarnos "defensores de Dios". Esto podría incitar a un cierto exhibicionismo religioso. Es una tentación que se presenta disfrazada de fidelidad. "Si eres Hijo de Dios, tírate abajo". Sería una manera de mostrar a todos nuestra "confianza en Dios". Esta será la tentación que repetirán, en forma de provocación, los sumos sacerdotes en el Calvario: "Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz" (Mateo 27, 40). 

La respuesta de Jesús es clara: No tentarás al Señor tu Dios. 

Todo esto te daré… si me adoras. 

Esta 3ª Tentación es la más directa. Ya no se hace recurso al "Si eres Hijo de Dios" sino que propone claramente la alternativa a Dios. Es la tentación del Poder. Jesús reacciona con fuerza: ¡Vete de aquí, Satanás!

Mateo quiere establecer una cabeza-y-cola entre el comienzo y el final de toda la obra de Jesús. En el evangelio de Mateo, las últimas palabras de Jesús, dirigidas a los apóstoles, son: "Me ha sido dado todo Poder en el cielo y la tierra…" (Mateo 28, 18). 

Hay dos clases de Poder:
  • Aquel que nos atribuimos en competencia con el "Poder" de Dios, y
  • Aquel que es participación en el Poder creador (humanizador) de Dios. 
Los evangelistas nos presentan a Jesús dotado de un gran Poder en la línea de la obra humanizadora de Dios. Esto se hace patente en las curaciones y en la misión humanizadora confiada a los apóstoles: "Id a todos los pueblos y haced discípulos míos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". Del bautismo de Jesús donde es declarado "Hijo", al bautismo de los humanos donde estamos inmersos ("bautizados") en la Vida del Padre, Hijo y Espíritu Santo, es decir: en la vida-comunión de Dios. 

Vinieron unos ángeles para proveerle. 

"Pero a mí, si no trabajo, no vienen los ángeles a traerme el pan a casa", Decía un compañero, un día que comentábamos este evangelio. Y tenía razón. 

Este final resulta provocador. Es muy fácil vencer las tentaciones si después vienen los ángeles a solucionarte el problema…

Pero de hecho, los ángeles no debieron de proveerle en la forma en que solemos pensar, ya que poco tiempo después vemos este mismo Jesús, sediento, muriendo en la cruz… Con este final Mateo quiere decirnos algo más profundo. 

Recordemos una vez más: los Evangelios no son la crónica de unos hechos objetivos ni una biografía de Jesús. Más bien serían una especie de radiografía de la Humanidad. En Jesús se nos visualiza la realidad más profunda de los seres humanos: somos creados por Dios y llamados a participar de su misma Vida. 

Mateo pone las tentaciones después de "40" días de ayuno. Este "40" quiere indicar la totalidad de la vida de Jesús puesta en las manos de Dios. Y eso le permite vivir en paz y esperanza todos y cada uno de sus momentos, sobre todo los más difíciles, y el mismo momento de la muerte biológica. Aquí la expresión "Vinieron unos ángeles para proveerle" indica la respuesta de Dios-Padre que acoge la confianza filial de Jesús. No le "ofrecen" un banquete, sino mucho más: la vida en plenitud (Resurrección). 

MENSAJE

En las relaciones humanas, la paternidad, de alguna forma, llega a su término cuando el hijo ya se ha hecho capaz de emanciparse. La emancipación permite compensar de alguna manera la imperfección y brevedad de la paternidad humana. Pero la paternidad de Dios es infinita y permanente. Esto hace innecesaria toda emancipación, y nos permite crecer progresivamente en nuestra filiación. 

Los relatos evangélicos nos ofrecen el ejemplo de Jesús. Pero Jesús no es sólo un ejemplo. Él es el nuevo Adán: "el hombre-hijo" en que todos los humanos somos también hijos. Hijos en el Hijo. No necesitamos merecerlo, es suficiente no rechazar el don.  

RESPUESTA

Las tentaciones de Jesús son las tentaciones del Hombre; son, pues, nuestras tentaciones. Y la respuesta que se nos pide es intentar ir superándolas aprendiendo de la respuesta de Jesús y sabiendo que siempre toman nuevas formas y más sutiles. No se trata de ninguna lucha para obtener una victoria sino simplemente de no cerrar el corazón al don que se nos ofrece. La lucha, en todo caso, debe ser contra nuestra tendencia a confiar sólo en nosotros mismos, o contra nuestro orgullo, o contra nuestro miedo a la Vida. 

PREGUNTAS para el diálogo

Estas preguntas no pretenden hacer descubrir la respuesta "correcta" sino simplemente provocar un diálogo que ayude cada participante a ir construyendo su respuesta. Puede haber varias respuestas correctas.
  1. En vuestra opinión, ¿cuáles son las tentaciones no del todo superadas de nuestra sociedad y de las comunidades cristianas actuales?
  2. ¿Habéis tenido alguna vez la tentación de hacer alguna práctica religiosa con la intención de afirmar la propia religión ante la sociedad o ante las otras religiones?
  3. A menudo se presenta la laicidad como una "emancipación" en relación a Dios. Pero, ¿se trata siempre de "emanciparse de Dios", o de una Iglesia piramidal y paternalista? ¿Sería negativa en este caso? 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de: