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lunes, 9 de mayo de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO IV DE PASQUA. CICLO A.

DOMINGO IV DE PASCUA.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.


A veces el mensaje de los Evangelios es tan radical que no tenemos otra salida que cambiarle el sentido o decir que no lo entendemos. Esto ha ocurrido a menudo con las palabras que hemos leído hoy. El mismo evangelista nos hace notar que los oyentes no entendieron qué quería decir, aunque Jesús había usado un lenguaje extraordinariamente gráfico, concreto, y basado en la experiencia diaria. "El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido". ¡Evidentemente! Un ladrón y bandido siempre busca el punto débil, inesperado, desprotegido …
Pero, por el simple hecho de existir, ya entramos en la vida de los demás, y los demás entran en nuestra vida. Vivimos conviviendo. Por tanto, se trata de ver si entramos por la puerta o si somos asaltantes; y también de ver si quien entra en nuestra vida entra por la puerta o nos asalta por algún lado. Asaltar significa entrar usando la fuerza o el engaño, con segundas intenciones, buscando sólo el propio interés, o utilizando leyes o derechos que pretenden "avalar" la intromisión.
Que Jesús sea la puerta de las ovejas significa que tenemos dos espacios: el exterior, común a todos; y el interior, particular, personal, reservado, al que sólo se puede entrar con permiso de la propia persona y en la medida en que ella lo quiera compartir. Es un espacio que debe ser visto como sagrado para todos los demás.
Que Jesús sea la puerta de las ovejas también significa que cada oveja tiene libertad para entrar y salir. Entrar y salir de sí misma, del mundo en que puede estar recluida por sus manías o por valoraciones ajenas. Tener puerta nos hace posible no ahogarnos en el aire rancio de nuestra cáscara, o de una "identidad" impuesta.
"Todos los que han venido antes que yo son ladrones y bandoleros". Estas palabras de Jesús son durísimas. Antes de Jesús habían venido Moisés, los Profetas, los Reyes, los Caudillos salvadores, los Maestros de la Ley … De todos ellos se afirma que eran ladrones o bandoleros. ¡Terrible!
Pero, ¿qué diferencia hay entre ellos y Jesús? Pues que todos ellos hablaron al pueblo situándose por encima del pueblo. ¿Resultado? El destrozo de las ovejas. Basta repasar la Historia; sólo había que reconocer la situación en que se encontraba el pueblo.
En cambio Jesús es cien por ciento pueblo; y se mantiene fiel al pueblo incluso cuando el propio pueblo, engañado por los poderosos, pide su destrozo (crucifixión).
Con esta afirmación tan dura, Jesús nos indica que hay una única puerta de las ovejas. No hay otra manera justa de entrar en la vida de otra persona que no sea de igual a igual, de humano a humano. Jesús es el Hombre; en él hemos "visto" que ser humanos significa entender la convivencia como un servicio mutuo para crecer juntos en humanidad.
Nadie está por encima ni por debajo. El encuentro con los demás debe ser desde la libertad y liberadora para ambas partes. "Podrán entrar y salir, y encontrarán pastos".
MENSAJE
Cada oveja, cada comunidad (grupo espontáneo de ovejas), dispone de un espacio íntimo, sagrado, inviolable, y al que se puede "entrar y salir" sólo pasando por la puerta de la libertad.
Se trata de un mensaje tremendamente crítico con nuestras sociedades; un mensaje que declara injustas muchas de las relaciones humanas llamadas "institucionales" (Estado, Religión, Familia …).
Pero es también un mensaje extraordinariamente liberador para todos aquellos que no tengan miedo a la libertad y hayan decidido mantenerse fieles a los hombres.
RESPUESTA
Podríamos pensar en la forma de funcionar de nuestras sociedades, desarrolladas o no. Es cierto que hay sociedades democráticas; pero, de momento, su democracia es puramente formal, utilizada sobretodo para legitimar el poder de los Poderosos.
Pero las palabras que hemos leído deberían ser escuchadas sobre todo para los que nos llamamos discípulos de Jesús. Es posible que a menudo nos sintamos asaltados por los propios hermanos. Quizá también a menudo nosotros somos salteadores. Por eso este punto debería ser de revisión constante, tanto a nivel personal como a nivel comunitario.
A nivel comunitario somos corresponsables de la forma en que funciona nuestra Iglesia. Parece evidente que se han incorporado formas propias de las sociedades autoritarias. Consideramos normal que se entre en la vida de las personas o de las comunidades utilizando leyes, decretos, costumbres, tradiciones, ritos, organización, etc. … A veces, incluso, bloqueando la conciencia y la libertad.
Necesitamos hacer un giro de 180 grados. Si hablamos de ovejas, ha de ser porque todos somos ovejas. Si hablamos de pastores, debe ser porque todos somos pastores. Pero siempre, ovejas o pastores liberados y liberadores, imitadores del Pastor–modelo, que da la propia vida por los demás convertido en Cordero Pascual. Todo lo que no sea esto es "ser ladrón o bandolero".
PREGUNTAS para el diálogo
  1. Repasando vuestra relación con las personas más cercanas, ¿consideráis que a veces han abusado de esta proximidad? ¿Se os han quejado de abusar vosotros? Dicho de otra manera: ¿El amor y el afecto hacia una persona son razón suficiente para "entrar" en su vida más allá de lo que ella quiere?
  2. En cosas religiosas, ¿Habéis renunciado a reflexionar desde vuestra conciencia? Dicho de otra manera: Religiosamente hablando, ¿os consideráis personas adultas o necesitáis que os digan cómo debéis actuar?
  3. ¿Os sentís mentalmente recluidos en alguna idea o sentimiento que no podéis superar? Dicho de otra manera: ¿Experimentáis la religión como una cerradura colocada a vuestra puerta, la llave de la cual no la tenéis vosotros?
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)