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lunes, 30 de mayo de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. FIESTA DE LA ASCENSIÓN. CICLO A.


FIESTA DE LA ASCENSIÓN.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.


NOTA.
Para el lenguaje referente a la fiesta de la Ascensión en sí misma y a la 1ª Lectura, común a los tres años del ciclo litúrgico, podéis ver los apuntes correspondientes a Año B y Año C
Jesús, ¿se va o se queda?
La 1ª Lectura y el Evangelio de hoy parecen contradictorios, ya que la 1ª Lectura dice que Jesús "se elevó delante de ellos, y una nube se lo llevó, y le perdieron de vista", y en cambio el Evangelio de Mateo termina con unas palabras del mismo Jesús que dice: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".
El lenguaje de la Ascensión es exclusivo de Lucas, y lo utiliza tanto al final de su Evangelio como al comienzo de su segundo libro, llamado Hechos de los Apóstoles.
El relato más detallado es el de los Hechos de los Apóstoles que hemos leído como 1ª Lectura y que es el relato que dio origen a la Fiesta de hoy. Por eso este relato es leído los tres años del ciclo litúrgico. En este relato hay un detalle importante. Dice al final: "Este Jesús que ha sido llevado de entre vosotros al cielo, volverá de la manera como le habéis que se iba al cielo". Este regreso de Jesús no se refiere (como a veces se ha pensado) a su venida al Final los Tiempos sino a la "venida" del Espíritu Santo (que es el Espíritu de Jesús) "dentro de pocos días" (Pentecostés).
En realidad, esta venida de Jesús como Espíritu coincide con la presencia de Jesús de que nos habla el Evangelio de Mateo. No hay, pues, ninguna clase de contradicción sino, solamente, deferencia de lenguajes.
… Se fueron a Galilea …
Centrándonos en el relato de Mateo, lo primero que sorprende es el lugar: Galilea. "Galilea" se contrapone a "Jerusalén". La geografía, una vez más, es utilizada como lenguaje para indicar dos formas opuestas de entender la Obra de Dios. Galilea comporta apertura al mundo para construir Humanidad ("Galilea de los paganos", según 4,15) Jerusalén comporta apertura al mundo para construir Judaísmo (o Cristianismo, o cualquier otra religión exclusivista).
En relación a los discípulos, "Galilea" también incorpora otro significado: volver al comienzo. En el lenguaje escolar diríamos "repetir curso". Los discípulos han acompañado a Jesús hasta Jerusalén, pero en el momento decisivo le han abandonado. No han entendido la muerte–resurrección de Jesús en Jerusalén. Por ello, en Jerusalén, sólo las "mujeres" han visto a Jesús. Ellas sí estaban, tanto en el Calvario como en el Sepulcro (Mateo 28,9).
… En el monte que Jesús les había indicado …
Jesús no se aparece a los discípulos junto al lago de Galilea, como al comienzo (Mateo 4,13), sino en la Montaña. Los discípulos, de alguna manera, tienen que repetir curso, pero la situación, después de la muerte–resurrecciosa de Jesús ya no es la misma. La "montaña" es el ámbito de Dios que se acerca. Hasta ahora, la montaña por excelencia era la montaña del Templo. Condenando a Jesús, el Templo se ha convertido en lugar de muerte. Ahora hay otra montaña: la montaña de Jesús. (Nótese que, en el Evangelio de Juan, esta montaña alternativa será el monte de los Olivos, donde está "Betania", la casa de los hermanos).
Yo estaré con vosotros todos los días …
Con esta expresión, Mateo establece una gran INCLUSIÓN que comprende todo su Evangelio; una especie de capicúa formado por la idea de la presencia de Dios entre los humanos. Al comienzo del Evangelio, después de presentarnos la Genealogía de Jesús, nos habla del nacimiento de un niño que tendrá por nombre "Emmanuel", que significa Dios con nosotros (Mateo 1,23). Y ahora, al final de todo, son las mismas palabras de Jesús que nos dicen: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".
Esta gran inclusión resume el significado de todo el Evangelio de Mateo, y corresponde al núcleo mismo del mensaje de la Biblia. Recordemos que el nombre de Dios en la Biblia es "Yahvé", que significa "Yo soy".
Hay también otra gran inclusión que recoge toda la vida publica de Jesús. En este caso se trata de una inclusión invertida entre la tercera tentación, donde Satanás es presentado como "el amo del mundo", y este encuentro del Resucitado con los discípulos. Comparad los dos extremos de la inclusión:
  • el diablo le lleva a una montaña muy alta, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: "Te daré todo esto, si te postras y me adoras». (Mateo 4,8).
  • los once discípulos se fueron … a la montaña que Jesús les había indicado. Al verlo se postraron … Jesús se acercó y les dijo: «Me ha sido dado pleno poder en el cielo y en la tierra …»
Esta inclusión invertida es muy significativa, ya que manifiesta un cambio de Amo: ser adoradores de Satanás (que significa "Enemigo") a ser adoradores de Jesús (que significa "Salvador"). En realidad, no es ningún cambio de Amo sino el paso de estar sometidos a un Amo dominador a una situación de libertad plena, ya que Jesús personifica al Hombre.
La soberanía de Jesús ya ha sido explicada en el mismo Evangelio de Mateo con aquella solemne y sorprendente escena del Juicio Final, presidido precisamente por el Hijo del Hombre (Mateo 25,31). También hace referencia la 2ª Lectura de hoy. Se trata de una soberanía que no sitúa a nadie por encima de los demás sino que manifiesta la plenitud a la que todos estamos llamados. "… Él (Jesús) que tiene en todas las cosas su plenitud". La soberanía de Jesús no sería plena sin nosotros y toda la Creación.
Bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Este cambio de situación viene expresado visualmente por el símbolo de bautismo. "Bautizar" significa sumergirse en el agua. En realidad esta acción tiene dos momentos: ser inmerso y salir. Nos sumergimos sucios, y salimos limpios; nos sumergimos cansados, y salimos repuestos; nos sumergimos sujetos a Satanás y salimos en comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El bautismo no es ningún rito mágico sino un lenguaje simbólico para expresar una realidad profunda: que Dios invita a todos los humanos a "sumergirse" ("bautizarse") en su propia Vida, que es Vida en comunión.
Conviene no entender estas palabras de Jesús en sentido confesional.
En otros tiempos se hablaba del bautismo como del rito de entrada a la Iglesia. En una situación de Cristiandad, seguramente era un lenguaje correcto.
Pero hoy vivimos en una sociedad religiosamente plural, y no sería legítimo entender el bautismo como un entrar en una religión determinada, excluyendo las demás.
Dada la pluralidad de religiones, quizás hoy sería más correcto hablar de salir a la Iglesia, entendiendo por "Iglesia", no una comunidad religiosa concreta, contrapuesta a otras comunidades religiosas, sino como aquella comunidad formada por todos los humanos que no se autoexcluyen, y que viven sus peculiaridades y diferencias no como algo que separa sino como vínculos de comunión entre personas diferentes.
La expresión es propia del lenguaje escolar. En las escuelas, cuando es la hora del patio, nunca se dice que los niños entran en el patio sino que salen al patio. En el patio cada alumno mantiene sus diferencias (pertenecen a diferentes cursos …), pero las diferencias no sirven para separar sino al contrario: en el patio pueden jugar juntos, ayudarse, colaborar … Las diferencias aparecen como vínculos. En cambio, cuando entran a las clases, las diferencias separan, y hacen que cada alumno tenga que ir a su aula, separado de los que pertenecen a otros cursos.
Por el bautismo dejamos nuestros espacios cerrados y salimos al patio, a la gran Comunidad de todos los humanos donde las diferencias se vuelven vínculos enriquecedores.
MENSAJE
Atendiendo a lo que hemos leído en el evangelio de hoy, el mensaje es claro y directo: Id a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
No es una llamada al proselitismo sino a hacer llegar a todos los pueblos la invitación universal de Dios a participar de su propia vida. Los discípulos (todos nosotros) no son enviados a hacer "cristianos" (en sentido confesional) sino a hacer "humanos en plenitud", según el proyecto de Dios.
RESPUESTA
La respuesta tiene dos caras. Por un lado, aceptar, agradecidos, la sorprendente y maravillosa invitación de Dios de sumergirnos en su Vida, que es vida de comunión. Por el otro, prepararnos para esta inmersión haciendo ya comunión con los demás. Dicho con un lenguaje más directo, se trata de humanizarnos construyendo Humanidad.
PREGUNTAS para el diálogo
  1. ¿Habéis experimentado, con relación a alguna persona muy querida, un cambio de presencia en el sentido de "subir al cielo"? ¿Sabríais explicarlo? ¿Os ha ayudado a sumergiros más en la comunión con ella y con Dios?
  2. ¿Más allá de los gestos rituales, como creéis que podemos hacer llegar a todos la oferta a "ser bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo"? ¿Qué significa esto en concreto, hoy y aquí?
  3. Después de unos años de materialismo práctico, está reapareciendo una creciente sed de espiritualidad. ¿Cómo deberíamos responder a esta sed para que nuestra oferta (el mensaje de Jesús) fuera realmente liberadora? Dicho de otra manera: En una sociedad laica y plural, ¿la oferta de la Iglesia debe tender sobretodo a aumentar el número de "fieles", o liberar a los demás?
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)