Traductor

jueves, 28 de julio de 2011

RELECTURA - ¿Ayuda o injerencia?


"Aquí sólo tenemos 5 panes y 2 peces"… 


Montse, que es enfermera, ha vuelto de Senegal, en el África Negra, donde ha estado dos meses como cooperante. Ahora comenta la experiencia con un amigo suyo. 
Amigo Y pues, ¿cómo te ha ido?
Montse Muy bien y muy interesante. Pero he descubierto una cosa: los Europeos no tenemos que ir a hacer nada allí… 
Amigo ¿No están tan necesitados como se suele decir?
Montse Ahora sí están necesitados, y aquí está precisamente el mal. 
Amigo ¿Qué quieres decir?
Montse Les hemos contagiado de nuestro mal. Cuando los Españoles fueron a América se llevaron nuevas enfermedades que hicieron morir a mucha gente de allí porque no habían desarrollado las inmunidades necesarias. Ahora pasa algo parecido: les hemos inoculado nuestro virus. 
Amigo ¿Virus?
Montse Aquí hemos caído en la cultura del "tener". Más que una cultura es una incultura. Tanto tienes, tanto vales. Allí, hasta hace poco, gozaban de la cultura del "vivir". Desgraciadamente, hemos infectado su cultura con nuestro virus del "tener". 
Amigo ¿"Tener" es un virus? En todo caso, a nosotros nos va bastante bien… El bienestar de Europa es un espejo para los pueblos del Tercer Mundo. 
Montse De "tercer mundo" nada de nada, que de mundo sólo hay uno. La cultura del tener, puede parecer un avance. Allí he descubierto que no lo es en ninguna forma. Al contrario: hemos dejado de ser humanos para convertirnos en consumidores. "Consumidores"… ¡Qué asco!
Amigo Pero tú también te beneficias… 
Montse La cultura del tener es una auténtica droga, y no es fácil desintoxicarse. Pero tarde o temprano te acaba deshumanizando. Y ahora esta droga está llegando con fuerza a todos los países del mundo, sobre todo a través de la televisión. El resultado es trágico: muchos jóvenes, que son la principal riqueza de un país, están emigrando, deslumbrados por las imágenes que ven. Les pasa lo mismo que los peces cuando pican el anzuelo. 
Amigo Vienen, porque allí no pueden satisfacer sus necesidades más básicas. 
Montse Vuelvo a decirte que esto sólo es verdad si se ve desde una cultura del tener. Si lo miras bien, aquí también tenemos necesidades, tanto o más básicas, que tampoco podemos o no sabemos satisfacer: la alegría, el compartir desde la gratuidad, el tiempo, una cierta austeridad, los ritmos biológicos, la serenidad ante los imprevistos, … Ellos, los que todavía no se han dejado intoxicar, dicen así: Vosotros, los europeos, tenéis relojes, pero no tenéis tiempo, nosotros tenemos tiempo y no necesitamos relojes. ¡Es exacto!
Amigo Pero no me negarás que aquí vivimos mejor que ellos.
Montse ¡Sííí…! ¡Mucho mejor…! Mira: una vez, en nuestro centro, ayudé a una mujer a parir. Al cabo de dos horas, ella y su hijo ya salían para volver a su vida normal. ¿Has pensado alguna vez como lo hemos sofisticado todo, aquí?
Amigo Puede ser tan sofisticado como quieras, pero aquí no hay mortalidad infantil como allí… 
Montse Esto es cierto. Pero resulta curioso: ellos son una sociedad extraordinariamente joven, en cambio nosotros somos una sociedad cada vez más envejecida. ¡Algo querrá decir esto…!
Amigo ¿Piensas volver?
Montse Sí, pero no como cooperante europea, sino para empaparme de su vida. Mi propósito es estar un tiempo largo. Y después ya veremos… 
Amigo Como unas vacaciones… 
Montse ¡Nooo! Como una de ellos. Por eso ahora estudio Medicina Tropical. No tengo que ser una carga para nadie. Voy para trabajar, como hace todo el mundo allí, si puedo. 
Amigo Por lo tanto, como una privilegiada… 
Montse Esto es lo que me ha hecho dudar más… Pero, al final, me he decidido. Sería estúpida si, por no sentirme una privilegiada, renunciara a vivir de la manera que me gusta. Aparte de que mi "privilegio" puede ser una buena aportación, no desde fuera sino desde dentro, de tan adentro como me sea posible. 
Amigo ¡Que tengas suerte!
Montse Gracias. ¡Ah!: Y para cuando esté allí, quedas invitado…




Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de:

lunes, 25 de julio de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XVIII DE ORDINARIO. CICLO A.



DOMINGO XVIII DE ORDINARIO. CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

(Sugerencia: sería bueno leer estos Apuntes teniendo delante no sólo la lectura que hoy nos propone el misal sino el libro del Evangelio de Mateo y poder leer los fragmentos que no se recogen en el misal).
Después de las parábolas del reino, el evangelio de Mateo continúa con unos relatos que podríamos llamar signos (de la presencia) del reino.
El conjunto de las parábolas nos dejan claro que el Reino de los cielos no es como los reinos de este mundo, los cuales son visibles por la exhibición que hacen de su poder y de su dominio sobre los demás. Como el Reino de Dios no es de dominio, lo más normal es que pase desapercibido, como la levadura que hace fermentar la harina, o la semilla sembrada en el campo, o el tesoro escondido o la perla que se busca … De hecho, todo aquel quien cree en el dominio sobre los demás es incapaz de "ver" el (nuevo) Reino, porque tiene ojos pero no ve
No obstante, el Reino que Jesús anuncia está muy presente, y manifiesta una gran eficacia salvadora. Es lo que nos quieren decir los relatos que siguen al capítulo de las parábolas. Son unos relatos que a menudo, vistos desde nuestra perspectiva, contienen "milagros".
"Milagros".
He aquí una palabra que hoy se ha convertido para muchos en un escollo insalvable. Como dice un buen amigo, "antes la gente creía gracias a los milagros; pero hoy creemos a pesar de los milagros". No sé si antes la gente creía en Jesús gracias a los milagros … Quizá sería más apropiado decir que algunas personas creían en los milagros "gracias a Jesús". Era más "interesante" …
El evangelio de hoy nos expone el signo más importante de la presencia del Reino de Dios. Para destacar su importancia, Mateo (que en este punto sigue el evangelio de Marcos) la explica dos veces, repitiendo casi con las mismas palabras (Mateo 15,32–39). Con este recurso literario se consigue destacar también otra cosa muy importante: la centralidad de la actitud de la fe (de los discípulos (Mateo 14,32), de la mujer cananea (15,28) o de la gente en general … (15,29)), en contrapunto con la observancia de las "tradiciones" de los fariseos (15,1–20).
El evangelio de hoy suele ser conocido como la Multiplicación de los panes. Personalmente, creo que es una equivocación llamarlo así.
Nuestra mente funciona con palabras. Pensamos con palabras.
Si se nos ofrece una palabra inadecuada, ésta se convierte en un obstáculo para poder entender.
La palabra "multiplicación" es inadecuada para entender lo que nos quiere decir el evangelio de hoy. Jesús no "multiplica" los panes sino que pide los panes que tienen los discípulos y los parte y reparte. Habría que, pues, hablar de la Partición de los panes o de la Fracción de los panes.
"Multiplicar los panes" sugiere una acción divina; la manifestación de un poder sobrehumano de Jesús; un "milagro" que sólo él, porque es Dios, podría hacer.
No es esto lo que quiere decirnos el Evangelio, sino todo lo contrario. No se trata de multiplicar sino de compartir. No es una cuestión de milagros sino de amor. Jesús provoca que sus discípulos compartan lo que tienen, y vivan la experiencia de que, compartiendo, hay para todos y de sobra.
Compartir, y comprobar la eficacia de hacerlo, es el primer signo de que "el Reino de Dios está entre vosotros".
Se trata de un relato muy elaborado, con una gran cantidad de detalles llenos de simbolismo. Ahora, aquí, no nos podemos detener. Sólo enumeraré algunos para que cada uno piense e intente descubrir su significado. Como dice el título de un libro conocido, "Atrévete a pensar", ahora yo diría: Osemos interpretar también por nuestra cuenta.
– Los gestos y las palabras de Jesús:
Hacen pensar directamente en la acción central de la misa: "tomó los panes …, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, los partió y repartió … a la gente". El relato es una escenificación de la realidad profunda de la eucaristía de cada domingo.
– Los números (que casi siempre tienen carácter simbólico):
  • El 5 (piénsese en Pentecostés = 50; 5000).
  • 5 panes y 2 peces = 7, número que indica una cierta totalidad.
  • el 12, la cifra del Pueblo Elegido …
– "Hombres" = varones adultos = cabezas de familia.
¿Por qué no se cuentan "las mujeres y los niños"? ¿Qué se nos quiere decir con ese "detalle"? ¿Lo consideráis la expresión inoportuna de un machismo subyacente?
– En barca y a pie
¿Por qué la gente "sigue a pie" para llegar allí donde Jesús va "en barca"?
– ¿Por qué Jesús se va a un "lugar despoblado"?
Comen sentados (como los "señores")
¿Por qué Jesús "ordena que la gente se siente para comer"?
MENSAJE
La compasión de Jesús cuando se encuentra con la multitud no le lleva a "hacer de Dios", sino a ser compañero. No le lleva a solucionar sus problemas haciendo milagros sino invitándoles a compartir.
Nótese que ésta es precisamente la 1ª tentación que el mismo Jesús tuvo que superar allí en el desierto. Tenía hambre, y el tentador le dijo: "si eres Hijo de Dios" haz un milagro :D, convierte estas piedras en panes (Mateo 4,3).
RESPUESTA
En esta ocasión propongo dos ámbitos para la respuesta.
  1. También hoy, como siempre, en nuestro mundo hay personas que sólo son "multitudes".Si nosotros no estamos en estas "multitudes!", necesitamos desembarcar para encontrarnos con ellas, compadecernos de ellos y curar a sus enfermos¿Cómo? Cada uno verá y decidirá cómo, pero hacerlo es una consecuencia directa de considerarnos discípulos de Jesús. Las "multitudes" que padecen hambre no deben quedar en un "mundo aparte del nuestro".
  2. En otro sentido también hay que darse cuenta de que nuestra iglesia actual está más "diseñada" para convocar multitudes que para generar comunidades. ¡¿Hasta cuándo durará esto que contradice directamente la acción de Jesús?! 
La crisis de la Iglesia Occidental no consiste en que ha disminuido la práctica de la religión sino en que nuestras misas (que son "el punto cumbre y la fuente de la vida cristiana", según el Concilio Vaticano II) tienen más clima de multitud despersonalizada (aunque haya poca gente) que de comunidad de personas adultas, activas, con voz y voto, con capacidad de respuesta.
¿Cuanto tardaremos en aprovechar la providencial "falta de vocaciones sacerdotales" para darnos cuenta de que los "cinco panes y dos peces" de muchas de nuestras comunidades son suficientes para hacer camino, si los compartimos?
PREGUNTAS para el diálogo
  1. El evangelio de hoy es una escenificación de la eucaristía de los domingos. Comparando vuestros encuentros con el relato evangélico, ¿qué descubrís que os pueda ayudar a mejorarlas?
  2. Los evangelios insisten en una actitud de Jesús: la compasión (hacia las multitudes o las personas concretas). Pero, ser compadecido puede resultar humillante. ¿Cómo debe ser la compasión para que no sea humillante sino liberadora?
  3. El evangelio habla de 5000 hombres sin contar las mujeres y los niños. Con esta expresión seguramente se quiere resaltar la (nueva) condición de personas adultas y libres de los "5000". Por eso se dice que "comen sentados". Hoy hablaríamos de "cabezas de familia", que siempre eran hombres adultos. Pero eso, afortunadamente, va cambiando. ¿Cómo se vive en vuestra parroquia o comunidad la igualdad entre mujer y hombre?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


miércoles, 20 de julio de 2011

RELECTURA - Experiencia en la vida


Los maestros de la Ley que se hacen discípulos del Reino de los Cielos son como aquellos cabezas de familia que sacan de su cofre joyas modernas y antiguas.




Es decir: la persona sabia va construyendo el futuro sintiéndose continuador del pasado. 

……

Esther, ahora que está de vacaciones, pasará la tarde en casa de su abuela, que está un poco enferma y es muy mayor. 

Cuando ha llegado, su abuela ya la esperaba. Cuando Esther la ha visto levantada, le ha dicho:

-Pero, ¿no estabas enferma?

-Digamos que no estoy muy buena -le ha respondido su abuela-, y la cama consume mucho…

Y se han besado. 

En casa de su abuela, Esther tiene una pequeña habitación con un sofá y una mesita con un ordenador. Tenía cuatro horas por delante, hasta cuando viniera su madre de trabajar. Esther ha ido a su habitación, la abuela se ha quedado en el comedor haciendo media. 

Tras más de dos horas de ordenador, Esther ha ido al comedor con su abuela. 

-¿Ya has terminado lo que querías hacer?-Le pregunta la abuela. 

-No-responde ella-. Pero me duelen los ojos, y me ha venido dolor de cabeza. 

-Te iría bien refrescarte la cara y estirarte sobre mi cama con un pañuelo remojado sobre los ojos-le dice la abuela. 

Esther piensa que eso son tonterías de la gente de antes y, además, le da grima tumbarse en la misma cama que la abuela. Por eso responde:

-No, es igual, ya estoy acostumbrada. En casa me pongo unas gotas, pero no las he traído. 

-Como quieras-le responde la abuela-, pero, por probarlo, no perderías nada…

-Sabes qué-dice Esther-: me tumbaré aquí, sobre esta alfombra, como cuando hacemos gimnasia en el cole. 

-El suelo está muy duro-ha replicado la abuela-, pero si te gusta así…

Y se ha levantado, ha remojado con agua fresca un pañuelo nuevo, lo ha doblado tres veces, se ha agachado, y ella misma se lo ha puesto sobre la cara de Esther para que le cubriera los ojos y la frente. Y le ha dicho:

-Ahora no pienses nada. Si los ojos te duelen, piensa en los pies, o en las manos… Los dolores, si no les prestamos atención, se aburren y se van. 

Luego se ha incorporado, ha cerrado los postigos para hacer un poco de oscuridad, y se ha sentado en su mecedora. 

……

El dolor de espalda ha despertado a Esther. Incorporándose, ha dicho con asombro, dirigiéndose a su abuela:

-¡Me he dormido! ¡Ha funcionado! ¿Dónde has aprendido este remedio?

- ¡Ay, muchacha!-Ha contestado ella-: hay cosas que te las enseña la vida… Yo no he estudiado tanto como tú, pero tengo más de setenta años…

==========

De todo esto ya hace un tiempo. Esther ha cumplido dieciocho años y lo han celebrado: besos, abrazos, felicitaciones, regalos, pastel, canciones…

Por la noche, Esther está realmente cansada. Al llegara la habitación ha cogido ese mismo pañuelo de la abuela, lo ha remojado con agua fresca, lo ha doblado tres veces, se ha tumbado en la cama, y se lo ha puesto sobre la frente y los ojos, pero de forma que no le impidiera ver el cuadro que tiene delante, en la pared, con la foto de la abuela. Para Esther, este cuadro es como una pequeña ventana que le ayuda a mirar el mundo con simpatía. La abuela, murió hace dos años. Esther la echa de menos, pero no mucho, porque habla con ella cada día con el lenguaje de las miradas. 







Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de:

lunes, 18 de julio de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XVII DE ORDINARIO. CICLO A.



DOMINGO XVII DE ORDINARIO. CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

Se suele decir que, lamentablemente, los principales placeres de la vida o son caros o son pecado …
Quizá.
También hay personas que dicen que, aunque no existiera Dios, sólo por las ventajas que nos da la fe, ya valdría la pena creer.
Seguramente, también tienen razón.
En todo caso, dos de las tres parábolas del evangelio de hoy sintonizan con estos segundos.
El Reino de los cielos es una suerte, como lo es encontrarse un tesoro escondido en un campo, lo suficientemente grande, el tesoro, como para vender todas nuestras posesiones y comprar el campo. O como es también una suerte para el buscador de perlas encontrar una tan valiosa que, para adquirirla, esté dispuesto a vendérselo todo.
¿Cómo es que para unos formar parte del Reino les parezca difícil y complicado, cuando para otros es como haberles tocado la lotería?
No lo sé. ¡Misterios del alma humana!
Para unos, la palabra de Dios (la semilla del Reino) se hace ley, y la ley es molesta. En cambio, para otros, se hace Evangelio (= buena noticia): haber encontrado el mejor tesoro o la mejor perla, ya en esta vida.
Esto tiene que ver con la actitud más profunda del corazón humano. Un corazón calculador no ve claro eso de vendérselo todo para comprar el campo o adquirir la perla. En cambio, un corazón generoso no duda ni un momento, porque el tesoro no es para tenerlo sino para compartirlo; y la perla no es para hacer crecer la propia colección sino para regalarla.
Quizá por ello, a las dos primeras parábolas del evangelio de hoy sigue una tercera, que es como un toque de atención: el reino de los cielos es semejante a una red de pescar donde se recoge de todo, bueno y malo. Al final, habrá que hacer la selección (como ya se dijo en la parábola de la cizaña, leída el pasado domingo).
Todo este capítulo de las parábolas del Reino se encuentra entre dos relatos que le sirven de marco, y nos permiten a nosotros situarlas mejor (Mateo 12, 46–49 y 13,53–58). Estos dos relatos–marco nos hablan, el primero, de "la madre de Jesús y sus hermanos", y el segundo, nos habla directamente de "su pueblo".
Las lecturas dominicales no recogen estos relatos, pero eso no quiere decir que no sean muy significativos. El "pueblo" al que pertenece Jesús, representado al principio por "su madre y hermanos", ha sido hasta ahora el campo con un tesoro escondido. Pero este tesoro no es para mantenerlo oculto; no es para pertenecer a una finca particular. Este tesoro es un don de Dios para toda la Humanidad, dado en custodia al pueblo elegido hasta el momento oportuno.
Pero el pueblo elegido no estaba dispuesto a compartirlo.
El Evangelio nos dice claramente que Jesús "choca" de frente con su pueblo por esta cuestión. De alguna manera, él compra el campo para compartir, con todo el mundo, el tesoro que había allí escondido: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, señalando con la mano a sus discípulos, dijo: estos son mi madre y mis hermanos. El que hace la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, mi hermana, mi madre (Mateo 12,49). También: Un profeta sólo es menospreciado en su pueblo y en su casa. Y no hizo allí muchos milagros, porque ellos no tenían fe (Mateo 13,58).
Jesús, y cada discípulo, es como un nuevo maestro de la Ley que saca de su cofre joyas modernas y antiguas. El "tesoro" destinado a todos.
MENSAJE
El reino de Dios es como encontrar un tesoro.
Pertenecer al Reino de los cielos es gratificante. Si no es así, quiere decir que algo falla … Quizá nuestro corazón no es suficientemente generoso y busca perlas para poseerlas en exclusiva o para hacer negocio.
Pero, sólo tenemos realmente lo que damos.
Sólo disfrutamos de lo que compartimos.
El tesoro del Reino no es para enterrarlo en un campo y que quede perdido, como tan a menudo debía pasar antes de la generalización de los bancos.
RESPUESTA
Hoy en día ya no hay "tesoros escondidos y perdidos". Hoy todas las riquezas están bien controladas. O, ¿tal vez no? ¿Quizás las mejores riquezas quedan siempre fuera control?
¡Hay tantas clases de riquezas!
Las comunidades cristianas de hoy están formadas sobretodo de personas maduras, con largos años de fidelidad, con una vida de generosidad a toda prueba. ¿No habrá aquí inmensos tesoros de sabiduría humana y cristiana, perdidos porque estamos acostumbrados a no utilizarlos?
Debido al clericalismo de nuestras comunidades, ¿cuántos "tesoros" han pasado a ser valores perdidos? ¿Cuántas "perlas" han dejado de brillar?
Con el clericalismo, el reino se ha convertido en una religión moralista y ritualista, y se ha perdido como tesoro.
Es cierto: descubrir el tesoro escondido y la perla más valiosa no depende sólo de nosotros. Es un don de Dios. Sin embargo, también depende de nosotros. Para ello necesitamos ser buscadores; estar atentos, tener oídos para oír y ojos para ver.
Es conveniente optar por una actitud activa en la investigación y en el conocimiento; ejercer nuestra capacidad personal de valorar tesoros y perlas, y no dejar que esto sea exclusivo de sacerdotes o de directores espirituales.
Preocupados por encontrar "vocaciones clericales", dejamos perder una gran cantidad de tesoros escondidos en las comunidades cristianas y en tantas y tantas otras personas.
En las comunidades, el cura no suple la valoración que puede hacer cada persona sobre la calidad de los tesoros. Todos somos "buscadores" y todos estamos a la expectativa … Y con la seguridad de que "quien busca, encuentra" (Mateo 7,8).
PREGUNTAS para el diálogo
  1. Comentad si ser "miembros de la Iglesia”, ¿es como si hubierais encontrado un tesoro o es una obligación que pesa?
  2. ¿Cómo "gestionamos" nuestro tesoro, tanto a nivel personal como a nivel comunitario?
  3. ¿Qué cambios proponéis en la Iglesia para que el tesoro del Evangelio quede cada vez menos escondido en las comunidades cristianas y pueda alegrar a todo el que se ha hecho "buscador", sea de la religión que sea?

Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)