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lunes, 25 de julio de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XVIII DE ORDINARIO. CICLO A.



DOMINGO XVIII DE ORDINARIO. CICLO A.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

(Sugerencia: sería bueno leer estos Apuntes teniendo delante no sólo la lectura que hoy nos propone el misal sino el libro del Evangelio de Mateo y poder leer los fragmentos que no se recogen en el misal).
Después de las parábolas del reino, el evangelio de Mateo continúa con unos relatos que podríamos llamar signos (de la presencia) del reino.
El conjunto de las parábolas nos dejan claro que el Reino de los cielos no es como los reinos de este mundo, los cuales son visibles por la exhibición que hacen de su poder y de su dominio sobre los demás. Como el Reino de Dios no es de dominio, lo más normal es que pase desapercibido, como la levadura que hace fermentar la harina, o la semilla sembrada en el campo, o el tesoro escondido o la perla que se busca … De hecho, todo aquel quien cree en el dominio sobre los demás es incapaz de "ver" el (nuevo) Reino, porque tiene ojos pero no ve
No obstante, el Reino que Jesús anuncia está muy presente, y manifiesta una gran eficacia salvadora. Es lo que nos quieren decir los relatos que siguen al capítulo de las parábolas. Son unos relatos que a menudo, vistos desde nuestra perspectiva, contienen "milagros".
"Milagros".
He aquí una palabra que hoy se ha convertido para muchos en un escollo insalvable. Como dice un buen amigo, "antes la gente creía gracias a los milagros; pero hoy creemos a pesar de los milagros". No sé si antes la gente creía en Jesús gracias a los milagros … Quizá sería más apropiado decir que algunas personas creían en los milagros "gracias a Jesús". Era más "interesante" …
El evangelio de hoy nos expone el signo más importante de la presencia del Reino de Dios. Para destacar su importancia, Mateo (que en este punto sigue el evangelio de Marcos) la explica dos veces, repitiendo casi con las mismas palabras (Mateo 15,32–39). Con este recurso literario se consigue destacar también otra cosa muy importante: la centralidad de la actitud de la fe (de los discípulos (Mateo 14,32), de la mujer cananea (15,28) o de la gente en general … (15,29)), en contrapunto con la observancia de las "tradiciones" de los fariseos (15,1–20).
El evangelio de hoy suele ser conocido como la Multiplicación de los panes. Personalmente, creo que es una equivocación llamarlo así.
Nuestra mente funciona con palabras. Pensamos con palabras.
Si se nos ofrece una palabra inadecuada, ésta se convierte en un obstáculo para poder entender.
La palabra "multiplicación" es inadecuada para entender lo que nos quiere decir el evangelio de hoy. Jesús no "multiplica" los panes sino que pide los panes que tienen los discípulos y los parte y reparte. Habría que, pues, hablar de la Partición de los panes o de la Fracción de los panes.
"Multiplicar los panes" sugiere una acción divina; la manifestación de un poder sobrehumano de Jesús; un "milagro" que sólo él, porque es Dios, podría hacer.
No es esto lo que quiere decirnos el Evangelio, sino todo lo contrario. No se trata de multiplicar sino de compartir. No es una cuestión de milagros sino de amor. Jesús provoca que sus discípulos compartan lo que tienen, y vivan la experiencia de que, compartiendo, hay para todos y de sobra.
Compartir, y comprobar la eficacia de hacerlo, es el primer signo de que "el Reino de Dios está entre vosotros".
Se trata de un relato muy elaborado, con una gran cantidad de detalles llenos de simbolismo. Ahora, aquí, no nos podemos detener. Sólo enumeraré algunos para que cada uno piense e intente descubrir su significado. Como dice el título de un libro conocido, "Atrévete a pensar", ahora yo diría: Osemos interpretar también por nuestra cuenta.
– Los gestos y las palabras de Jesús:
Hacen pensar directamente en la acción central de la misa: "tomó los panes …, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, los partió y repartió … a la gente". El relato es una escenificación de la realidad profunda de la eucaristía de cada domingo.
– Los números (que casi siempre tienen carácter simbólico):
  • El 5 (piénsese en Pentecostés = 50; 5000).
  • 5 panes y 2 peces = 7, número que indica una cierta totalidad.
  • el 12, la cifra del Pueblo Elegido …
– "Hombres" = varones adultos = cabezas de familia.
¿Por qué no se cuentan "las mujeres y los niños"? ¿Qué se nos quiere decir con ese "detalle"? ¿Lo consideráis la expresión inoportuna de un machismo subyacente?
– En barca y a pie
¿Por qué la gente "sigue a pie" para llegar allí donde Jesús va "en barca"?
– ¿Por qué Jesús se va a un "lugar despoblado"?
Comen sentados (como los "señores")
¿Por qué Jesús "ordena que la gente se siente para comer"?
MENSAJE
La compasión de Jesús cuando se encuentra con la multitud no le lleva a "hacer de Dios", sino a ser compañero. No le lleva a solucionar sus problemas haciendo milagros sino invitándoles a compartir.
Nótese que ésta es precisamente la 1ª tentación que el mismo Jesús tuvo que superar allí en el desierto. Tenía hambre, y el tentador le dijo: "si eres Hijo de Dios" haz un milagro :D, convierte estas piedras en panes (Mateo 4,3).
RESPUESTA
En esta ocasión propongo dos ámbitos para la respuesta.
  1. También hoy, como siempre, en nuestro mundo hay personas que sólo son "multitudes".Si nosotros no estamos en estas "multitudes!", necesitamos desembarcar para encontrarnos con ellas, compadecernos de ellos y curar a sus enfermos¿Cómo? Cada uno verá y decidirá cómo, pero hacerlo es una consecuencia directa de considerarnos discípulos de Jesús. Las "multitudes" que padecen hambre no deben quedar en un "mundo aparte del nuestro".
  2. En otro sentido también hay que darse cuenta de que nuestra iglesia actual está más "diseñada" para convocar multitudes que para generar comunidades. ¡¿Hasta cuándo durará esto que contradice directamente la acción de Jesús?! 
La crisis de la Iglesia Occidental no consiste en que ha disminuido la práctica de la religión sino en que nuestras misas (que son "el punto cumbre y la fuente de la vida cristiana", según el Concilio Vaticano II) tienen más clima de multitud despersonalizada (aunque haya poca gente) que de comunidad de personas adultas, activas, con voz y voto, con capacidad de respuesta.
¿Cuanto tardaremos en aprovechar la providencial "falta de vocaciones sacerdotales" para darnos cuenta de que los "cinco panes y dos peces" de muchas de nuestras comunidades son suficientes para hacer camino, si los compartimos?
PREGUNTAS para el diálogo
  1. El evangelio de hoy es una escenificación de la eucaristía de los domingos. Comparando vuestros encuentros con el relato evangélico, ¿qué descubrís que os pueda ayudar a mejorarlas?
  2. Los evangelios insisten en una actitud de Jesús: la compasión (hacia las multitudes o las personas concretas). Pero, ser compadecido puede resultar humillante. ¿Cómo debe ser la compasión para que no sea humillante sino liberadora?
  3. El evangelio habla de 5000 hombres sin contar las mujeres y los niños. Con esta expresión seguramente se quiere resaltar la (nueva) condición de personas adultas y libres de los "5000". Por eso se dice que "comen sentados". Hoy hablaríamos de "cabezas de familia", que siempre eran hombres adultos. Pero eso, afortunadamente, va cambiando. ¿Cómo se vive en vuestra parroquia o comunidad la igualdad entre mujer y hombre?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)