Traductor

miércoles, 20 de julio de 2011

RELECTURA - Experiencia en la vida


Los maestros de la Ley que se hacen discípulos del Reino de los Cielos son como aquellos cabezas de familia que sacan de su cofre joyas modernas y antiguas.




Es decir: la persona sabia va construyendo el futuro sintiéndose continuador del pasado. 

……

Esther, ahora que está de vacaciones, pasará la tarde en casa de su abuela, que está un poco enferma y es muy mayor. 

Cuando ha llegado, su abuela ya la esperaba. Cuando Esther la ha visto levantada, le ha dicho:

-Pero, ¿no estabas enferma?

-Digamos que no estoy muy buena -le ha respondido su abuela-, y la cama consume mucho…

Y se han besado. 

En casa de su abuela, Esther tiene una pequeña habitación con un sofá y una mesita con un ordenador. Tenía cuatro horas por delante, hasta cuando viniera su madre de trabajar. Esther ha ido a su habitación, la abuela se ha quedado en el comedor haciendo media. 

Tras más de dos horas de ordenador, Esther ha ido al comedor con su abuela. 

-¿Ya has terminado lo que querías hacer?-Le pregunta la abuela. 

-No-responde ella-. Pero me duelen los ojos, y me ha venido dolor de cabeza. 

-Te iría bien refrescarte la cara y estirarte sobre mi cama con un pañuelo remojado sobre los ojos-le dice la abuela. 

Esther piensa que eso son tonterías de la gente de antes y, además, le da grima tumbarse en la misma cama que la abuela. Por eso responde:

-No, es igual, ya estoy acostumbrada. En casa me pongo unas gotas, pero no las he traído. 

-Como quieras-le responde la abuela-, pero, por probarlo, no perderías nada…

-Sabes qué-dice Esther-: me tumbaré aquí, sobre esta alfombra, como cuando hacemos gimnasia en el cole. 

-El suelo está muy duro-ha replicado la abuela-, pero si te gusta así…

Y se ha levantado, ha remojado con agua fresca un pañuelo nuevo, lo ha doblado tres veces, se ha agachado, y ella misma se lo ha puesto sobre la cara de Esther para que le cubriera los ojos y la frente. Y le ha dicho:

-Ahora no pienses nada. Si los ojos te duelen, piensa en los pies, o en las manos… Los dolores, si no les prestamos atención, se aburren y se van. 

Luego se ha incorporado, ha cerrado los postigos para hacer un poco de oscuridad, y se ha sentado en su mecedora. 

……

El dolor de espalda ha despertado a Esther. Incorporándose, ha dicho con asombro, dirigiéndose a su abuela:

-¡Me he dormido! ¡Ha funcionado! ¿Dónde has aprendido este remedio?

- ¡Ay, muchacha!-Ha contestado ella-: hay cosas que te las enseña la vida… Yo no he estudiado tanto como tú, pero tengo más de setenta años…

==========

De todo esto ya hace un tiempo. Esther ha cumplido dieciocho años y lo han celebrado: besos, abrazos, felicitaciones, regalos, pastel, canciones…

Por la noche, Esther está realmente cansada. Al llegara la habitación ha cogido ese mismo pañuelo de la abuela, lo ha remojado con agua fresca, lo ha doblado tres veces, se ha tumbado en la cama, y se lo ha puesto sobre la frente y los ojos, pero de forma que no le impidiera ver el cuadro que tiene delante, en la pared, con la foto de la abuela. Para Esther, este cuadro es como una pequeña ventana que le ayuda a mirar el mundo con simpatía. La abuela, murió hace dos años. Esther la echa de menos, pero no mucho, porque habla con ella cada día con el lenguaje de las miradas. 







Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de: