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jueves, 14 de julio de 2011

RELECTURA - ¿Indignados o indignos?



"Los mozos fueron a encontrar al dueño y le dijeron: ¿No era buena, la semilla que Ud.. sembró en su campo? ¿Cómo es, pues, que hay cizaña?


Él les dijo: Esto lo ha hecho alguien que me quiere mal (literalmente: ‘Esto lo ha hecho el hombre enemigo’) ".







Radio, televisión, internet, teléfonos fijos, teléfonos móviles, wifi,… Estamos en un mar de palabras. A menudo algunas de estas palabras sobresalen y crean olas. Hoy la palabra "indignados" se ha convertido en un tsunami.
Casi de repente, la mayoría nos hemos sentido seguidores de esta bandera común: todos somos "indignados". La indignación nos une a todos. Pero esta unidad es sólo un espejismo ya que, en realidad, estamos indignados los unos contra los otros. Unos están indignados contra los que hacen recortes, otros lo están contra los que hacen acampadas. Unos, contra los que cobran sueldos desorbitados, otros contra quienes trabajan sin rendir. Unos, contra quienes se hacen los dueños de la calle, otros, contra los que se quedan tranquilos en casa. Unos, contra quienes defienden el sistema, otros contra quienes no respetan las reglas de juego. Unos, contra los violentos, otros contra quienes se oponen a los violentos…

Todos somos indignados, pero indignados entre nosotros. Por eso esta indignación no es una bandera que nos una, sino más bien una lanza por acatar.

Por eso he empezado a preguntarme si no tendríamos que juntar en ella otra palabra. Quizás además de proclamarnos indignados, deberíamos preguntarnos si somos indignos.

¿Soy digno de disfrutar de un bienestar que es insostenible? 
¿Soy digno de querer mantener un estado del bienestar que sólo puede llegar a un 20% de la Humanidad?

¿Soy digno de cobrar mil euros por mi jubilación cuando tanta gente no llega a los 400?

¿Soy digno de cobrar lo que cobro, rindiendo lo que rindo?

¿Soy digno de cobrar el paro después de rechazar ofertas de trabajo?

¿Soy digno de reclamar mis derechos si intento esquivar las obligaciones?

¿Soy digno de reclamar salud si hago negocio con productos insalubres?

¿Soy digno de reclamar calles limpias si dejo la basura fuera de los contenedores?

¿Soy digno de reclamar que protejan mi tranquilidad si corro con una moto sin silenciador?

¿Soy digno de…?

¿"Indignado" o "indigno"?

En el campo de la Humanidad ha sido sembrada buena semilla. ¿De dónde viene, pues, la cizaña?

- Lo ha hecho "el hombre-enemigo"-dice la Escritura-. ¿Quién es este "hombre-enemigo"? ¿Sólo los demás?

Para mi uso particular, he decidido combinar la palabra "indignado" con la palabra "indigno".

Ya sé que los humanos somos dignos de las mejores cosas. Pero no vivimos solos, sino que convivimos, y la convivencia, que es el mejor bien, tiene sus exigencias.

Por eso he aceptado la nueva palabra. La primera me enfrentaba con los demás, la segunda me abre horizontes: ¿qué puedo hacer para convertirme en digno de la vida que me ha sido dada, de la convivencia de que disfruto, de los servicios de que dispongo, del aire que respiro? …

Todos somos "inmigrantes". Cien años atrás, nadie vivía en el pueblo donde ahora vive. Como semillas sembradas, todos hemos venido de fuera, y hemos encontrado un campo que nos ha acogido. ¿Cómo puedo hacerme digno de este campo donde he sido sembrado? ¿Qué puedo hacer para ser trigo y no cizaña?

Como nos ha dicho, a los Indignados, alguien con más autoridad que yo: "Comprometeos" (Stéphane Hessel).






Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
Extraído de: