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martes, 30 de agosto de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXIII DE ORDINARIO. CICLO A.


DOMINGO XXIII DE ORDINARIO.
CICLO A
Por Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

El evangelio de hoy es el final de un breve discurso con el que Jesús responde a una pregunta de los discípulos. 
Los discípulos le habían formulado una pregunta extraña: por sí misma ya demuestra que no habían entendido nada del mensaje de Jesús. Jesús les había dejado claro que le juzgarían y le matarían. Y, a pesar de que también les había dicho que resucitaría al tercer día, ahora a ellos les preocupa una cosa, y es lo que le preguntan: "¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?". 
La respuesta de Jesús es clara: llamó a un niño, lo puso en medio y les dijo: "Os lo aseguro: si no volvéis a ser como los niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así, pues, quien se haga pequeño como este niño es el más importante en el reino de los cielos” (Mateo 18, 2). 
El discurso sigue insistiendo en la importancia de los más pequeños y de cómo respetarles. En este contexto deben entenderse las palabras que hemos leído. 
Evidentemente, la pregunta (que no hemos leído en el evangelio de hoy) y la respuesta (de la que hemos leído sólo el final) se sitúan en el marco de una comunidad cristiana. Se da por supuesto que dentro de la comunidad cristiana también existe el pecado, como lo demuestra la misma pregunta que han hecho los discípulos. Con la pregunta que hacen, ya se ve claro que los discípulos, a pesar de formar parte del reino de los cielos, aún tienen las preocupaciones propias de los reinos de este mundo. Por eso Jesús les invita a ayudarse mutuamente para una conversión progresiva. Si tu hermano peca… no le juzgues, no le condenes, no le excluyas…, sino vete a él y habla con él en igualdad. Si esto no basta, hablad de ello con dos o tres. Si conviene, hablad con toda la Comunidad reunida. Si no hiciera caso de la Comunidad, la cuestión es grave porque él mismo se excluye del ámbito que le podría ayudar. Nótese que estas palabras de Jesús vienen inmediatamente después de la parábola de la oveja perdida
Si tu hermano peca… 
Aquí "pecado" no debe entenderse en el sentido individualista que solemos darle actualmente. Por su contexto, se refiere a aquel "pecado" que hace caer a los más pequeños (¡Qué son los más importantes!). Se trata del pecado que corrompe la comunión y rompe la comunidad
¡Atención con la palabra "comunión"! 
En nuestra iglesia jerarquizada, a menudo se habla de la comunión dentro de una relación vertical: los fieles de una parroquia vivirán en comunión si están en sintonía con su rector, los sacerdotes vivirán en comunión si están en sintonía con su obispo, los obispos vivirán en comunión si están en sintonía con el Papa. 
No parece que el evangelio se refiera a eso. "Si dos de vosotros en la tierra se avienen a pedir algo, mi Padre del cielo se lo concederá, porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos"
La comunión es horizontal, entre nosotros, entre hermanos. Y Dios se toma en serio esta comunión: "Todo lo que atareis en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desatareis en la tierra, quedará desatado en el cielo"
"Cielo" y "tierra" no son dos mundos inconexos: el mundo de Dios y el mundo de los hombres. Dios asume el mundo de los hombres. Es en nuestro mundo, allí donde vivimos y damos sentido a nuestra vida, y es esta vida en nuestro mundo la que es asumida por Dios "en el cielo". 
Y aquí en la tierra, tenemos ante nosotros dos opciones:
  • o dedicar nuestra vida a ser "los más importantes", 
  • o dedicarse a servir a los demás
Entender la vida como un servicio es vivirla en comunión. Y la comunión vivida da como fruto las comunidades: ámbitos de experiencia y de crecimiento de la vida vida: aquella que conecta con la misma vida de Dios. En este caso, el cielo comienza ya en la tierra. 
Las comunidades que son fruto de una actitud de comunión son múltiples, variadas, abiertas e implicadas entre sí. Hacemos y nos sentimos "comunidad" con la familia, con los compañeros de la parroquia, con los vecinos, con la escuela de nuestros hijos, con la gente del pueblo,…
Hacer comunidad es un servicio, sin dejar de ser también una fruición. Por eso, cuando un hermano peca, hay que ir a encontrarle con actitud de servicio, y no esperar a que primero él regrese. 
MENSAJE
La comunidad (cristiana), asumida por Dios, se hace desde una radical actitud de servicio o de comunión. En la comunidad cristiana la vida entregada de Jesús toma forma corporal en la vida recibida de la Comunidad, que continúa la entrega. "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos". Por eso San Pablo podía decir que somos el cuerpo de Cristo (1ª Corintios 12, 27. También Efesios 5, 23). 

RESPUESTA
Dado que en tiempos de Jesús la sociedad era religiosa, lógicamente su mensaje fue tomando la forma de una (nueva) religión, y así, en forma de religión, nos ha llegado a nosotros. Pero, en sí mismo, el mensaje de Jesús es anterior a la forma religiosa que podamos darle, y mira directamente a nuestra forma de vivir y de convivir. 
En contra de las relaciones de dominio (normalmente legitimadas en nombre de Dios en las sociedades religiosas), Jesús nos descubre que el único proyecto de vida que Dios asume y le garantiza el éxito, es aquel que conlleva hacer de la propia vida, desde el amor, un servicio a los demás
Seguramente esto conlleva, sobre todo hoy que estamos en una sociedad laica, cambiar el funcionamiento interno de la Comunidad Cristiana. El vínculo de la Comunidad ya no debe de estar solamente en un culto mediatizado por un sacerdote o persona sagrada que hace de "puente" entre Dios y los fieles reunidos, sino que el vínculo principal debe ser el comportamiento fraternal entre los hermanos. 
Propiamente, la Comunidad cristiana no es una comunidad de culto, sino una comunidad de fraternidad y de servicio (a la humanidad, presente en cada persona que está cerca de nosotros: "prójimo". Lucas 10, 36). En todo caso, esta fraternidad es el "culto" que Dios nos pide y acepta. 
Parece que esto es también lo que hemos leído en la 2ª Lectura de hoy: "Amar es toda la Ley". 
La providencial carencia de sacerdotes nos ofrece una buena situación para ir recorriendo este cambio. 
PREGUNTAS para el diálogo
  1. Cuando salimos de casa para ir a misa, ¿qué nos motiva: el deseo de ir al templo para dar culto a Dios, o el deseo de hacer comunidad sabiendo que, si no fuéramos, los demás nos echarían de menos, y nosotros a ellos? 
  2. ¿Consideráis que es indiferente ir a misa, cada domingo, a una iglesia o celebración distinta, o pensáis que es mejor participar habitualmente en una comunidad determinada? ¿Por qué? 
  3. Si un día en vuestra parroquia se hace una celebración sin sacerdote, ¿preferís ir a una misa con sacerdote porque es "más misa"? ¿Por qué?
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

viernes, 26 de agosto de 2011

Relectura - Historia de una vela


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgada, que puede servir o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno). 
"Quien quiera salvar su vida la perderá, 
pero el que la pierda por mí, la reencontrará "
Se sentía preocupada y decepcionada. Ella, que había nacido de un chorro de cera fundida, ahora sentía la propia vida como una realidad helada, dura, pesada, casi muerta. 
Era necesario vivir. Era necesario agarrarse a aquel hilo de conciencia que todavía tenía, e intentar vivir, seguir viva. Amontonada, transportada, manoseada por todos… ¡Cuántas humillaciones! Por eso esperaba poder ser fuerte algún día, y defender su dignidad. 
Un día una mano la tomó, la metió en un vaso para que se tuviera en pie, y la encendió. 
- Pero, ¡¿qué hace esta imbécil?! ¡Esta llama sobre mi cabeza me está destruyendo! 
Crepitaba y hacía chiribitas de protesta,… Nadie le hacía caso. Lloraba con lágrimas de rabia y de impotencia que resbalaban hacia abajo por todo su cuerpo. 
… … …
Ahora se ha dado cuenta que a su lado, muy cerca, un niño la mira embobado. Se mira su llama, cálida y temblorosa, y ella ilumina y da movimiento a un rostro enamorado. Se da cuenta que los ojos del niño, como ventanas abiertas de par en par, parecen suplicar que esa luz  penetre en su interior, bien adentro, hasta el corazón. 
La vela experimentó por primera vez la alegría de convertirse en llama, de convertirse en luz. Se volvió juguetona y coqueta, moviéndose, como en una danza festiva, ante aquellos ojos que no se cansaban de llenarse de su luz. 
El niño sonrió y, lleno de felicidad, se agregó a la danza soplando suavemente sobre la llama. El pequeño lago de cera fundida se estremeció de tanta felicidad y se vació parcialmente, como un don, como un obsequio. 
Esa vela descubrió que convertirse en luz la hacía feliz. Ahora quería mantenerse encendida. – ¡Una vela apagada… fría, opaca, dura, muerta! ¡Qué asco!– Se decía. 
Fue entonces cuando decidió convertirse en luz hasta la última de sus gotas, para aquellos ojos, para aquel rostro que ella iluminaba, para aquel niño enamorante y enamorado, que era feliz contemplándola. 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de
Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
http://vilartaguesparroquia.org/

lunes, 22 de agosto de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXII DE ORDINARIO. CICLO A.


DOMINGO XXII DE ORDINARIO.
CICLO A
Por Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

"… que tome su cruz …"
La Cruz tiene dos significados diferentes pero complementarios.
En primer lugar representa lo más propio y característico de los discípulos de Jesús: su decisión de vivir la vida en forma de vida–que–se–entrega.
En este sentido la Cruz es vista como un árbol, y representa la recuperación del mítico árbol de la vida, cuyo fruto permite disfrutar de una vida vida, aquella que no sucumbe a la muerte.
Releed, si os parece, el maravilloso mito del Paraíso terrenal (Génesis 2,8–25). En el centro del jardín había dos árboles: el Árbol de la vida y el árbol del conocimiento (de la determinación) del bien y del mal. El Hombre queda advertido de que, si come del fruto del Árbol de la determinación del Bien y del Mal, morirá sin remedio. La muerte no será un castigo por una desobediencia, sino el efecto directo de un fruto mortalmente venenoso para los humanos.
Pero los humanos no hemos resistido la tentación de "comer del fruto" de este árbol porque "nos hace como dioses", y así hemos engendrado el Reino de la Muerte, y hemos perdido el Árbol de la vida.
La decisión de "determinar el Bien y el Mal" convierte a la Humanidad en una gran sala de juicios donde todos se enfrentan a todos como acusadores y acusados, jueces y juzgados, condenadores y condenados.
El Árbol de la determinación del Bien y del Mal no es ningún invento literario sino el reflejo, en forma de mito, de la experiencia más trágica que hemos generado y sufrido los Humanos. En nombre del Bien y del Mal que cada uno determina según el "poder" de que dispone, se han hecho guerras (incluso "santas"), genocidios, sacrificios humanos, matanzas, torturas, violaciones, esclavitudes, limpiezas étnicas, …
Sólo dejando de comer el fruto del Árbol del bien y del mal es posible recuperar el Árbol de la vida, cuyo fruto es toda persona que hace de la propia vida un alimento para los demás. Este es el significado de la vida de Jesús, el Nuevo Adán, primogénito de una nueva Humanidad. La cruz es el nuevo árbol de la vida. Jesús es el fruto que cuelga de él ofreciéndose como alimento.
"Tomar la propia Cruz" significa alimentarse del fruto del Árbol de la vida y, a la vez, hacerse también fruto para los demás, tal como hizo Jesús.
Pero la Cruz tiene un segundo significado. El nuevo Árbol de la vida coexiste con el Árbol de la muerte. Al Reino de la Muerte se juzga, se condena y se mata. La Cruz, en Jesús, fue también el cumplimiento de una sentencia: "Nosotros tenemos una ley y, según esta Ley, este hombre debe morir" (Juan 19,7).
"Tomar la Cruz" significa ser condenado y, a pesar de ello, continuar manteniéndose fiel a la Humanidad. "Si eres Hijo de Dios baja de la cruz, … y creeremos en ti", le dicen los grandes sacerdotes, junto a los escribas y los ancianos (Mateo 27,40–42). Si Jesús hubiera bajado de la Cruz habría corroborado el Reino de la Muerte y su forma de hacer. Si hubiera bajado de la Cruz ¿en qué "Mesías" habrían creído los que le increpaban? Bajando de la Cruz para salvarse, Jesús se habría hecho, él también, súbdito del Reino de la Muerte.
"Quien quiera salvar su vida la perderá.” Por eso Jesús se mantuvo fiel a entregar la vida. Y aquí aparece la gran novedad: esta vida entregada es acogida por Dios, que es Vida–que–se–entrega. En Dios la vida entregada es "resurrección". Gracias a Jesús el Árbol de la vida vuelve a estar a nuestro alcance.
"Tomar la Cruz" no es conformarse estoicamente al sufrimiento. El sufrimiento siempre forma parte del "todavía no …" de una vida que se está construyendo. "Tomar la Cruz" es abrirse a un horizonte que ilumina la vida y transforma el dolor en solidaridad con todos los que sufren, y convierte la muerte en plenitud de donación y paso ("pascua") a la Resurrección.
MENSAJE
El evangelio de hoy apunta directamente al núcleo del mensaje cristiano: Si alguno quiere venir conmigo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.
Este mensaje queda resaltado, por contraste, en la actitud de los discípulos, personalizada en la intervención de Pedro: "De ninguna manera, Señor: a ti eso no te puede pasar".
Pedro acababa de proclamar que Jesús es el Mesías, hijo del Dios vivo; pero él piensa todavía como "súbdito" del Reino de la Muerte. Él aún confía más en la espada que en la vida–que–se–entrega (Juan 18,10). Pedro personifica al "discípulo que todavía no sigue a Jesús, pero que acabará comprendiendo, y le seguirá".
RESPUESTA
El mensaje es una propuesta. Y la respuesta consiste en aceptar esta propuesta.
La actitud de Pedro es un toque de atención: tan próximo a Jesús y, sin embargo, su "respuesta" es totalmente equivocada. Existe el peligro de que lo sea también la nuestra.
Hay muchas maneras de "tomar la cruz". A veces se ha tomado porque tenía forma de espada; a veces se ha tomado como un amuleto o talismán; a veces se ha tomado como bandera para ir a la guerra; a veces se ha tomado para dictar sentencias; a veces se ha tomado para hacer un colgante de oro o plata para el cuello; …
Durante dos mil años los discípulos de Jesús hemos cometido tantas barbaridades en nombre de la Cruz, que necesitamos estar muy atentos para no volver a caer en errores pasados o nuevos.
Quizás nos puede servir aquello del Árbol de la vida en contraposición al Árbol de la muerte. Si da vida, es la Cruz de Jesús; si da muerte, es la cruz que impone Pilatos.
PREGUNTAS para el diálogo
  1. ¿El Cristianismo es un mensaje triste?
  2. La actitud de Pedro que Jesús rechaza, ¿creéis que aún está presente en la Iglesia? ¿En qué aspectos?
  3. Hay muchas clases y estilos de crucifijos. Como apoyo simbólico y expresión de fe, seguramente que los hay más adecuados y de no tanto. ¿Qué opináis del crucifijo de vuestra parroquia o de vuestra iglesia o de vuestra habitación?

Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

domingo, 21 de agosto de 2011

filosofía de la brasa: Papado. Cronología de una representatividad usurpada

filosofía de la brasa: Papado. Cronología de una representatividad usurpada

Mi amigo Vicente, nos trae un enlace a un artículo muy interesante que nos viene a callar la boca a los católicos en relación a la línea sucesora de Pedro.

Un artículo rescatado, muy oportunamente, en un momento de gran controversia cristiana por la visita que el Papa está haciendo a una España sumida en, una muy penosa (para los de siempre), crisis económica.



viernes, 19 de agosto de 2011

Relectura - ¡Jesucristo es un invento de los curas!


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgada, que puede servir o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno). 
Jesús preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?"
Juan (Provocativo) ¡"Jesucristo" es un invento de los curas! 
Susana Podría estar de acuerdo, aunque sería más exacto decir que es un invento de los primeros grupos cristianos. Los curas vinieron más tarde. 
Juan ¡No importa! De unos u otros, es una gran embaucación. Jesucristo no ha existido nunca. 
Susana "Jesucristo no ha existido nunca": Podría estar de acuerdo. En cambio, sobre la embaucación: Depende. 
Juan ¡¿"Depende"?! ¿De qué depende? Si Cristo no ha existido, todo esto de la religión y los milagros… es una solemne encerrona. 
Susana Son dos cosas distintas. La democracia real no ha existido nunca, pero no es  un timo. Es un horizonte que nos sirve para ir corrigiendo la deformada democracia que tenemos. 
Juan ¡No mezcles las cosas! Cuando digo que Cristo no ha existido nunca quiero decir todo aquello de pasearse sobre el mar, o de multiplicar panes y peces, o de convertir el agua en vino, o de resucitar muertos… Y los que predican esto, o no saben lo que se dicen, o quieren engañar a la gente. 
Susana Depende de cómo leas los Evangelios. Es verdad que si los lees buscando tonterías, puedes encontrar tantas como quieras. Pero si los lees como es debido, podrás ver que dicen cosas reales o que pueden volverse reales. 
Juan ¿Qué quieres decir?… Si Cristo no ha existido, todo lo demás debe ser mentira. 
Susana No necesariamente. Te lo explicaré con un ejemplo: Una vez un profesor dijo que para entender bien la historia de España es necesario haber leído El Quijote. Don Quijote y su Sancho son personajes de ficción. Sin embargo, a través de ellos, Cervantes describe la sociedad de su tiempo de una forma más real y exacta de lo que podría hacer un historiador con datos objetivos. 
Juan Lo acepto. Pero cuando alguien lee El Quijote sabe perfectamente que es una novela y, que todo lo que ahí se dice, se lo ha inventado su autor…
Susana Lo que se ha inventado el autor es el lenguaje. Y se lo ha inventado precisamente para poder ofrecer una "radiografía" perfecta de la realidad. 
Juan ¿Los Evangelios son novelas? 
Susana No. No lo son, ya que su protagonista es una persona muy real. Pero tampoco son biografías de Jesús, ni crónicas de acciones o palabras que él hubiera hecho o dicho. 
Juan Pues, ¿qué son? 
Susana Son una "radiografía" de la Humanidad. Los Evangelistas nos presentan en la persona de Jesús como una "radiografía" de la Humanidad. En esta radiografía podemos ver que la Humanidad tiene forma de Historia, es decir: la Humanidad se va construyendo. Por eso, como tú decías, se podría afirmar que Cristo no ha existido nunca, porque todavía se está formando. 
Juan Que la Humanidad tiene forma de Historia es evidente: ¡no necesitamos Evangelios para saberlo! 
Susana Cierto. Pero esta "radiografía" nos muestra también dos puntos extraordinariamente interesantes de esta Historia: su origen y su destino. 
Juan Lo de la "radiografía" no lo entiendo. 
Susana Es una forma de hablar… Los Evangelistas hacen algo parecido a lo que suelen hacer los Paleontólogos cuando encuentran un fósil humano: un cráneo, una mandíbula… A partir de lo que han encontrado, y gracias a sus conocimientos sobre la Evolución, nos pueden dibujar como debería ser su propietario: si era hombre o mujer, de qué murió, como se alimentaba, qué lugar ocupaba en el proceso evolutivo,… De forma parecida los Evangelistas, gracias a su fe, a partir de la vida concreta de Jesús de Nazaret, de su muerte, de las reacciones que provocó,… nos dibujan los tres momentos básicos del proceso espiritual de la Vida Humana: su origen, su plenitud, y el camino que lleva del uno a la otra. 
Juan Y, ¿cuáles son ese origen y ese destino? 
Susana Sobre el origen, los Evangelios dicen claramente que la Humanidad no empezó por casualidad sino que fue fruto de un proyecto de amor. Sobre el destino nos dicen, también con claridad, que este proyecto de amor camina hacia la participación en la vida misma de Dios. 
Juan ¿Quieres que te diga una cosa?… Todo esto me parece demasiado bonito para que sea verdad… 
Susana Tienes toda la razón. Visto desde nuestra situación, todo esto es "demasiado bonito"… a menos que alguien haya vivido realmente esta historia. Y eso es precisamente lo que hacen los Evangelistas: nos presentan a alguien que ha "vivido" realmente lo que parece demasiado bonito para que sea verdad. Y nos presentan a este "alguien" de tal manera que nos permite darnos cuenta de los miles y miles de humanos que, en todo el mundo y sin saberlo, también han vivido y viven esta historia. Los signos o palabras que los evangelistas ponen en la "vida" de Jesús son como enlaces que nos remiten a la Historia de la Humanidad. No tienen sentido si te quedas en ellos mismos. 
Juan Pero, ¿quién te asegura que este Jesús de los Evangelios no es un personaje de ficción? 
Susana La realidad de Jesús de Nazaret puede ser negada, y sus testimonios pueden ser considerados unos impostores. Lo que sucede es que la realidad de Jesús, precisamente porque nos es presentada como un eco de la Humanidad, a menudo provoca resonancias tan hondas en el corazón humano que ya no es posible dudar. 
Juan Pero has dicho que los Evangelios no son una biografía… 
Susana No lo son. Pero todo lo que los Evangelios dicen presupone que Jesús de Nazaret vivió y murió realmente, y que debería vivir y morir de tal forma que muchos de los que convivieron con él, "vieron" en su camino, el camino de la Humanidad. Los Evangelios son el testimonio escrito que nos han dejado aquellos que le conocieron, y reconocieron que el "camino de Jesús" era, en realidad, el camino del Hombre y de la Humanidad. 
Juan Nuestra vida incluye males y dolor, y siempre termina en la muerte. Esta es la realidad. Podemos hablar de tantos "caminos" como quieras, pero siempre acaban mal…
Susana Sí. Esta es la realidad que experimentamos cada día, y parece triste… a no ser que lo que nos muestran los Evangelios sea la verdad (que por eso se llaman "evangelios", es decir: "buena noticia"). El mal y la muerte son un misterio para la razón humana, pero nuestra "radiografía" nos sorprende mostrándonos que el dolor y la muerte también están al servicio de la Historia Humana. En este sentido, los Evangelios tienen un relato muy significativo: cuando Jesús había sido sentenciado y ejecutado, el Centurión que había dirigido su crucifixión, al ver la forma en que murió Jesús, exclamó: "Realmente este hombre era hijo de Dios". Hay un antiguo aforismo latino que dice: “corruptio boni, peius”. La corrupción de lo bueno da lo peor. Pero los Evangelios nos muestran que este aforismo a veces funciona al revés: La conversión de lo malo da lo mejor. 
Juan ¿Es un dato biográfico, este del Centurión? 
Susana Con muy alta probabilidad no lo debe ser. Pero es un dato real en la Historia de la Humanidad. Por eso los Evangelios se hacen eco. "El mal puede ser usado de trampolín para el bien". ¡Quién lo diría!… Diríamos, entonces, que el mal no resulta tan inútil como parece… 
Juan ¿Sabes una cosa? Empiezo a sentirme un poco como el centurión…

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de
Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)
http://vilartaguesparroquia.org/


martes, 16 de agosto de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXI DE ORDINARIO. CICLO A.

DOMINGO XXI DE ORDINARIO.
CICLO A
Por Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

El evangelio de este domingo 21 del tiempo ordinario también el leímos en la fiesta de San Pedro y San Pablo. En el Lenguaje de aquella fiesta se comenta sobre todo la respuesta dada por Pedro a la pregunta de Jesús. Hoy me fijaré sobre todo en la pregunta. Y es que hacerse la pregunta que Jesús hizo a sus discípulos también puede ser una manera de acoger su mensaje.
Jesús pregunta: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Quizás sería bueno que, dentro las comunidades cristianas, cada cristiano se hiciera también esta pregunta: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Porque una cosa es lo que somos y una otra lo que los demás dicen de nosotros. Lo que los otros dicen de nosotros puede ayudar o estorbar a saber lo que somos. No se trata de convertirse en el centro de referencia; pero nuestra fidelidad a Dios y al Evangelio empieza por saber y asumir lo que somos.
Este ejercicio de saber y asumir aquello que somos ha tomado hoy una urgencia extrema debido a que vivimos en una sociedad en la que otros pretenden injustamente decidir lo que somos.
Los Estados modernos tienen tanta influencia sobre los ciudadanos que marcan y determinan qué y quiénes somos cada uno de nosotros. Los Estados dictan nuestra identidad, y la fijan en unos papeles, que sólo ellos nos dan y sin los cuales ni siquiera existiríamos.
Siempre el Poder ha intentado ser el dueño de la identidad de sus súbditos. La diferencia entre ahora y antes está en el aumento, casi hasta el infinito, de esta capacidad de imponer identidad, anulando la propia de cada persona y de cada pueblo.
Si imponer la identidad es "normal" (¡por injusto que sea!) cuando se trata de los Estados o de los Poderosos, resulta mucho más sorprendente y decepcionante detectar este comportamiento en la Iglesia, ya que esto va directamente contra el Evangelio en el que creemos y que queremos encarnar. Es una muestra más de cómo, a pesar de las declaraciones en sentido contrario, continuamos rodeándonos de estructuras de poder. Quizás no se trate tanto de mala voluntad como de "seguir como siempre", dentro un lamentable mimetismo de la administración civil.
Afortunadamente, en la Iglesia actual hay una gran riqueza de identidades. Pero, lamentablemente, muchas de estas identidades no son asumidas por los demás ni por la jerarquía. La jerarquía continúa proponiendo para todos una especie "de identidad oficial" en forma de una sola Moral, una sola Teología, un solo Derecho, una única Pastoral, una sola "Comunión" …
Es cierto que, en la práctica, buena parte de las identidades no oficiales son toleradas e, incluso aceptadas como excepción. "Aceptar como excepción" puede dar una "imagen de tolerancia" (muy de moda), pero es una manera sutil y eficaz de anular la identidad de todo aquel que no coincide con una pretendida "normalidad oficial".
"Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?"
El próximo domingo, en el evangelio, leeremos que Jesús tuvo que enfrentarse a Pedro porque éste intentaba imponerle, con toda su buena voluntad, una identidad que no era la suya. Jesús compara  a Pedro con el propio Satanás (= el "tentador") que, también, al principio mismo de la misión de Jesús, quería indicarle cuál debía ser su identidad: "Si eres Hijo de Dios" …
"Si eres Hijo de Dios" … di que estas piedras se conviertan en panes "(Mateo, 4,3).
"Si eres Hijo de Dios" … tírate abajo (4,6)
"Si eres Hijo de Dios" … a ti eso no te puede pasar (16,22)
"Si eres Hijo de Dios" … baja de la cruz (27,40).
Durante toda su vida pública, Jesús tuvo que superar la tentación de apartarse de su identidadservicio.
MENSAJE
La situación jerarquizada de la Iglesia ha llevado a menudo a entender este evangelio de hoy en un sentido contrario a su significado. Esto explicaría que se haya escogido como 1ª Lectura para "acompañar" este evangelio un fragmento del Antiguo Testamento que no tiene nada que ver.
En la 1ª Lectura se contraponen "dos poderes", y se afirma que el segundo sustituirá al primero. En cambio en el Evangelio hay sólo "un poder" del que se dice que no conseguirá impedir la instauración del reino de Dios. El reino de Dios no es ningún "poder alternativo" sino un ámbito de libertad ofrecido a todo el mundo. (Leer> Mateo 20,24–28).
Y aquí está precisamente el mensaje: frente al "reino del Poder", que siempre es un "reino de la muerte" donde las personas y los pueblos pierden su identidad, se ofrece un "ámbito de libertad", que nos lleva a preguntarnos: ¿Quién soy yo? ¿Quienes somos nosotros? Preguntas que permiten desvelar y construir nuestra identidad, en la certeza de ser asumidos como ciudadanos del Reino.
Las "llaves" del Reino de Dios se contraponen a las "puertas" del Reino de la Muerte. Las Llaves nos son dadas, y no para cerrar o abrir sino para atar o desatar (unir o liberar). En cambio las puertas son impuestas, y se abren sólo para encarcelar y nunca para liberar.
Nota del traductor: La versión catalana del misal del cual parte esta reflexión, habla del “reino de la muerte”, en las traducciones en castellano de este pasaje evangélico se puede leer desde el “infierno”, el “abismo”, el “hades”, etc. He mantenido la traducción literal del catalán porque creo que hace el concepto más comprensible, aunque quizás a otros les resulte más fácil utilizar cualquiera de estas otras palabras.
RESPUESTA
Un libro conocido tiene por título "Atrévete a pensar". Aunque conlleve ir contracorriente, es de una gran urgencia que nos atrevemos a pensar y a tener nuestra propia identidad personal y de grupo. Y no aceptar ser simplemente "tolerados como excepción", porque una comunidad ("Iglesia") no se hace de excepciones sino de aportaciones en comunión entre todos.
La libertad y la identidad que nace de esto, no son para nosotros mismos, sino que son un servicio: son la aportación que cada uno hace para ir construyendo la comunidad.
¿Quien soy yo? ¿Cuál es la identidad de nuestra comunidad?
La respuesta no es indiferente. A Jesús, ser fiel –a ello–, le llevó a la cruz. A muchas comunidades cristianas, ser fieles –a su identidad– las está llevando a ser tenidas por sectas, grupos cerrados, parroquias un poco especiales,… ¡Excepciones!
Este peligro, en un sentido distinto, también va llegando, insensiblemente, a parroquias pequeñas o periféricas. Acostumbrados a que la identidad de cada parroquia viniera marcada por la personalidad del sacerdote de turno, ahora la falta de sacerdotes está dejando muchas parroquias sin "apoyo" a su identidad. 
La falta de sacerdotes podría convertirse en un momento propicio para que las comunidades o parroquias pequeñas redescubran su propia identidad, sabiendo que hacen un buen servicio a los compañeros del grupo, a la Iglesia (y a la Humanidad). 
Recuperar la identidad de cada comunidad ayudaría a los compañeros elegidos para el "servicio comunitario" a descubrir cuál debe ser su misión más propia: asumir las diferentes y variadas identidades para una comunión más ancha. No imitando el estilo de la sociedad civil sino según el estilo del Evangelio. En otro lugar Jesús dice a Pedro: "Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para sacudiros como se criba el trigo, pero yo he rogado por ti, para que no falte tu fe. Y tú, cuando te habrás convertido, confirma a tus hermanos” (Lucas 22,31). 
PREGUNTAS para el diálogo
  1. "Atreveos a pensar", y preguntaos con actitud de servicio: ¿Quién soy? ¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestra aportación específica a la Comunidad y al Pueblo? 
  2. Dentro de vuestro mismo grupo o comunidad, ¿descubrís intentos de sacrificar, a una pretendida identidad de grupo, la identidad de cada uno de vosotros? Dicho de otro modo: ¿Las "exigencias de una estrategia de grupo" son utilizadas para no atender las ofertas de comunión de cada uno de vosotros?
  3. ¿Qué diferencias veis entre una secta y una comunidad?

Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)