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martes, 9 de agosto de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XX DE ORDINARIO. CICLO A.



DOMINGO XX DE ORDINARIO.
CICLO A
Por Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

En el relato de hoy destaca la actitud de la mujer cananea, descrita de tal manera que despierta nuestra admiración, pero también un cierto rechazo.
Tanto ella como su hija, sin nombre, tienen un papel representativo. Solían ser llamados cananeos quienes no pertenecían al Pueblo Escogido. En parte convivían con los israelitas, pero eran considerados, desde el punto de vista religioso (que era lo más importante, entonces), inferiores a los judíos, los cuales sentían como "superioridad" el don de haber recibido la palabra de Dios. En el lenguaje de hoy diríamos que la cananea y su hija representan el "paganismo", visto desde la óptica de los que se consideran poseedores de la "verdadera religión".
Las palabras de Jesús a la mujer cananea son realmente sorprendentes e, incluso, escandalosas. Además, están en contradicción directa con todo el mensaje del evangelio. Seguramente nos muestran una estrategia de Jesús para poder liberar a la hija (y la madre!) del demonio que las domina: un demonio algo especial …
¿Cuál es ese demonio?
El relato no lo dice directamente, pero si leemos con un poco de sentido común, la cosa resulta bastante clara.
Tener un demonio normalmente significa, si lo dijéramos en lenguaje actual, estar dominado por una ideología alienante. Hay ideologías que nos destruyen desde dentro; hacen daño y nos hacen daño.
En el relato de hoy el demonio que domina y destruye a la hija aparece en el comportamiento de la madre. Es un demonio que se transmite de padres a hijos (y sobretodo de madres a hijas) no por generación biológica sino por transmisión de mentalidad.
En el comportamiento de la madre aparece algo que no es correcta: el sentimiento de inferioridad.
No sólo es malo y nefasto el sentimiento de superioridad; lo es también el sentimiento de inferioridad.
La respuesta de Jesús a la mujer es una auténtica provocación, que la obliga a reaccionar.
«No está bien echar a los perros el pan de los hijos.».
Estas palabras no reflejan el pensamiento de Jesús sino la ideología de la mujer, y le hacen darse cuenta de cómo puede ser de destructivo su sentimiento de inferioridad. Ella había aceptado, con relación a los judíos, ser como un perrito, pero la "provocación" de Jesús es tan fuerte que obliga a la mujer a corregir lo que Jesús le dice. El amor a su hija y la "provocación" de Jesús le hacen descubrir la marginación y la anulación total a que lleva su manera de pensar, transmitida a su hija. Y no se conforma, y reclama, al menos para su hija, el derecho a participar de la mesa del reino.
La réplica de la mujer a las palabras provocadoras de Jesús manifiesta humildad y dignidad a la vez. Y Jesús aprovecha enseguida este afloramiento de dignidad para poner de relieve la fe de la mujer. La fe era precisamente el "motivo" de la pretendida superioridad del "Pueblo Elegido". Pues bien: la fe está también presente, y de forma eminente, entre los cananeos o paganos. ¡Cómo podrían ser considerados "perros"!
La presencia de Jesús, con su provocación, ha permitido pasar del sentimiento de inferioridad a la fe en Jesús (o sea, en el Hombre), y esta fe es la que libera a la madre y, a través de ella, también a la hija. "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas".
También es importante la respuesta de Jesús a los discípulos, aunque aquí se trata de una cuestión "protocolaria" (que a nosotros no nos afecta directamente, aunque sí de rebote).
Dice Jesús: "Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel". ¡Sorprendente! Siempre se había entendido que las cosas iban al revés …
Hay que tener en cuenta una cosa: la "universalidad" ya formaba parte de la vocación de Israel. El Pueblo Elegido tenía como misión custodiar un tesoro escondido destinado, cuando llegara el tiempo, a toda la Humanidad. El don de la elección no conlleva ningún tipo de superioridad sino que es un servicio a la Humanidad.
Las incomprensiones que pronto surgieron entre las primeras comunidades cristianas y el judaísmo oficial podían hacer pensar que la Iglesia pretendía sustituir a la Sinagoga.
El evangelio de Mateo hace todo lo posible para que el mensaje de Jesús no sea interpretado así. Por eso deja claro que el universalismo de Jesús era una simple consecuencia de la misión universal de Israel. El evangelio de Mateo (destinado sobre todo a comunidades cristianas judías) repite siempre que puede: … esto pasó para que se cumpliera lo que había anunciado el profeta …
Pero los que hasta entonces habían gobernado al "Pueblo Elegido" no fueron fieles a guiarlo hacia el cumplimiento de su misión; al contrario: convirtieron en superioridad lo que debía ser servicio, llegando a considerar a los no–judíos como "perros". Los Profetas ya habían ido diciendo al Pueblo Elegido que necesitaba convertirse. También lo hizo el Profeta de Nazaret, sobretodo al principio.
Diríamos que la misión de Jesús tiene dos momentos muy diferenciados: un primer momento en el que predica la conversión de Israel. Este es el significado de la "reconstitución" del "Pueblo de las doce Tribus" con la elección de "los doce apóstoles".
Pero ante la negativa de Israel a convertirse, llegando incluso a matar a Jesús por iniciativa "de uno de los doce" (Judas = Judá = judíos), él mismo, con los que la aceptan, cumple la misión de Israel de ofrecer a todos el mundo los "tesoros del Reino", porque "ya se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios está cerca" (Marcos 1,15).
El rechazo que los dirigentes del Pueblo Elegido hacen de Jesús se convertirá en la ocasión para que "el Israel fiel", personalizado en el propio Jesús, abra a todos los pueblos el Reino de Dios (> parábolas de los Trabajadores de la viña o de los invitados al banquete. Mateo 21–33–45 y 22,1–10).
MENSAJE
Si la interpretación que he ofrecido es correcta, el mensaje de hoy sería que no hay religiones superiores ni inferiores; ni culturas, pueblos o razas inferiores y superiores. Ni personas, sexos, clases sociales o lenguas … superiores e inferiores. Y todos tienen una misión que cumplir.
Tanto el sentimiento de superioridad como el de inferioridad destruyen a la persona humana, (aunque el sentimiento de superioridad genera mucha mayor injusticia).
El Cristianismo no es superior al Judaísmo (ni a ninguna otra religión). La Iglesia no es la sustitución de la Sinagoga sino su fruto. Un fruto que no debe reemplazar el árbol de donde nace.
Jesús fue y se mantuvo cien por cien judío. En la cruz no estaba el fundador de una nueva religión sino el rey de los Judíos, llevando a cabo la misión sagrada del Pueblo Elegido: revelar a todo el mundo que vivir es amar; amar es dar la vida por los demás; y dar la vida por los demás (morir) es entrar en la Vida misma de Dios (resurrección).
La 2ª Lectura de hoy (por pura casualidad, ya que en los Domingos del tiempo ordinario, la 2ª Lectura va por libre), expresa este mismo argumento, en palabras de San Pablo:
Si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida?”
RESPUESTA
Si la interpretación dada es correcta, una buena respuesta sería intentar "no hacer el juego" a tanto sentimiento de superioridad o de inferioridad como existe en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia: desde el "demoníaco" culto a la personalidad hasta a las injustas valoraciones escondidas en expresiones como "tercer mundo" o "cuarto mundo".
La actual proliferación "de ídolos" es muy sospechosa. Ídolos de toda clase: políticos, religiosos, deportivos, cantantes … Incluso "ídolos" por su vulgaridad y mal gusto.
Seguramente se trata de un simple mecanismo psicológico que consiste en crearse "ídolos superiores", para luego, de alguna manera, poder identificarse con ellos y participar de su "éxito". Necesitamos "ídolos" para compensar el sentimiento de ser “poca cosa". Necesitamos no quedar sumergidos en el mar del anonimato, y nos creamos ídolos para poder flotar agarrados a sus pies, aunque nos pisen.
El pedestal de los dictadores no se sostiene por sí mismo sino por la gran cantidad de cráneos que se prestan a ser "material de apoyo".
PREGUNTAS para el diálogo
  1. El sentimiento de inferioridad de muchos alimenta y sostiene la pretendida superioridad de unos pocos. ¿Conocéis en vuestro entorno, y quizá también en vuestro comportamiento, ejemplos de esto?
  2. Todos somos iguales. Por eso, quien quiere ser "superior" necesita "excusas". En las sociedades religiosas, se suele usar y abusar del nombre de Dios. ¿En nuestras sociedades laicas, qué "excusas" se utilizan para legitimar la "superioridad" de los poderosos?
  3. Es evidente que, a nosotros, el mensaje de Jesús nos ha llegado después de haber tomado forma de una nueva religión, con sus templos, sacerdotes, ritos y dogmas. En la actual situación de pluralismo religioso, ¿pensáis que el mensaje de Jesús continúa ligado a una religión determinada? Dicho de otro modo: ¿Si un fiel de otra religión quiere acoger el mensaje de Jesús, necesita cambiar de religión?

Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)