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miércoles, 28 de septiembre de 2011

RELECTURA - La Política del Reino.


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgada, que puede servir o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno). 
"El Reino de Dios os será quitado y será dado a un pueblo que lo hará fructificar". 
1. Pedro es un hombre impetuoso, activo, generoso. Sin buscarlo, siempre acaba siendo el líder de los que se agrupan con él. Pocas ideas, pero claras y seguras. Ahora, con sus compañeros, ha constituido un nuevo partido para defender la identidad de su Patria. Él, por su Patria, daría la vida. 
2. Es el líder indiscutible de su partido político, pero tiene una espina clavada: Su mujer no está de acuerdo con sus métodos. Aunque se quieren mucho, no se ponen nunca de acuerdo en las formas. Ella, después de escucharle sinceramente, siempre termina diciéndole: Pedro: no vas bien. Pero él piensa: Y, ¿qué sabe ella de estas cosas?
3. Así han pasado unos años. Pero hoy Pedro está del todo deprimido. Unos resultados no suficientemente buenos en las últimas elecciones han provocado que se haya cuestionado su liderazgo. Y en el último congreso del partido haya sido sustituido. 
4. Clara, su mujer, le encuentra sentado en el sofá, delante de la tele apagada, y rodeado de periódicos sin abrir. El golpe ha sido duro, pero ella intuye que, finalmente, su Pedro está maduro para nacer de nuevo. Más que de esposa, tendrá que hacer de madre, para ayudar a este hombretón, ahora derrotado, a reconciliarse con la Vida. Pero no como antes. Ella conoce bien a Pedro, e intuye que el "fracaso" de ahora le habrá hecho capaz de aprender la lección. Por eso se le acerca y se sienta a su lado, encima de los periódicos que aún no ha abierto. 
Clara ¿Decepcionado? –Le dice con voz amiga. 
Pedro Decepcionado y enfadado. 
Clara Tenía que llegar, ese momento. 
Pedro Estás contenta, ¿verdad? Nunca me has apoyado, tú. 
Clara Te doy mi apoyo ahora. Antes, ni tú lo necesitabas ni yo habría sabido como dártelo. 
Pedro Has ganado. Tal vez debí haberte escuchado antes. 
Clara Ni yo he ganado ni tú has perdido. Los hombres muy a menudo veis la vida sólo como una lucha, y si no sois vencedores, ya os dais por vencidos. 
Pedro Lo que más me fastidia es ser traicionado por los propios compañeros. 
Clara ¿Traicionado? "Todo vale en la guerra". Y esto vuestro es una guerra, por muy "civilizada" que pueda parecer. 
Pedro ¡Tantos esfuerzos para nada! 
Clara ¡No! No han sido para nada. ¡A ti te han servido de mucho! Han servido para que puedas vencerte a ti mismo. 
Pedro ¿Qué quieres decir? 
Clara La Política funciona según la ley del más fuerte. La Democracia no cambia esta ley, sólo la hace un poco menos violenta. Lo que es realmente importante es ser capaz de sustituir la ley del más fuerte por la ley del más débil, como ocurre en las familias. En las familias, el niño, el enfermo, el derrotado, … son el centro de la familia. 
Pedro ¿Sugieres que abandone la Política y me dedique a hacer de hermanita de los pobres? 
Clara Siempre hacemos política. Las hermanitas de los pobres hacen más y mejor política que muchos políticos… 
Pedro En concreto, ¿qué sugieres? … Estando políticamente fracasado, ¿qué puedo hacer? 
Clara Políticamente no has fracasado sino madurado, aprendiendo la lección más importante para un hombre, sea político o no. Haz Política, pero decidido a no buscar nunca el Poder. Veremos qué pasa! A lo mejor inventas algo mejor que lo que tenemos ahora!… 
Pedro Yo siempre he hecho política como un servicio. 
Clara Estoy segura. Pero el Poder y el Servicio son como el agua y el aceite: no se mezclan nunca, aunque lo intentes. Ahora ya lo has comprobado… 
Pedro ¡Ya lo creo que lo he comprobado! Una comprobación dura… Reconozco que si todo eso me escuece tanto es porque he valorado más el Poder que el Servicio. Pero, ¿cómo se sabe cuando se actúa por Servicio y no por Poder? 
Clara Es muy fácil: si se hace política de arriba abajo, es Poder, si se hace de abajo arriba, es Servicio. Pasa como en los árboles: la savia sube de las raíces a las hojas. Una vez allí, recibe el beso del sol y los mimos de los vientos, y se vuelve al terreno de donde ha salido. 
Pedro Tengo que volver “al terreno” 
Clara Es en el único lugar desde donde nuestra vida se convierte en  servicio. 
Pedro ¿Me ayudarás? 
Clara Hace tiempo que te estoy esperando en “el terreno”… 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 26 de septiembre de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXVII DE ORDINARIO. CICLO A.


DOMINGO XXVII DE ORDINARIO.
CICLO A
Por Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA.

La parábola de hoy tiene el peligro de ser interpretada de forma incorrecta, lo cual ya ha sucedido en muchas ocasiones. 
La interpretación incorrecta está en creer que la iglesia sustituye a Israel como "pueblo de Dios", como si Jesús fuera una frontera entre "el tiempo de Israel" y "el tiempo de la Iglesia", como si Israel hubiera sido el "pueblo de Dios" hasta Jesús, pero no después de él, como si, después de Jesús, la "verdadera religión" (?) ya no fuera el Judaísmo sino el Cristianismo. 
Hay que reconocer que los primeros discípulos de Jesús, en buena parte judíos perseguidos por las autoridades del templo y expulsados de las sinagogas, empezaron a formar y a sentirse como una nueva religión. De hecho, no podían hacer otra cosa dado que vivían en una sociedad estructuralmente religiosa.
Pero Jesús se mantuvo siempre cien por cien judío, y los cristianos judíos no debían renunciar ni lo más mínimo a su religión para poder ser buenos discípulos de Jesús. Su problema no era la "religión judía" sino "los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo", que se habían hecho los dueños de la "viña del Señor", o sea, de la Comunidad religiosa judía. 
Es a ellos a quienes va dirigida la parábola que leeremos este domingo. Es a ellos a quien Jesús acusa de "matar al heredero" para quedarse con la viña. Es a ellos a quienes "el Dueño" les quita la viña para darla a un pueblo que la hará fructificar. 
Este "pueblo" a quien es dada la viña no se contrapone a Israel sino a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo y a sus seguidores. 
La Iglesia no sustituye a Israel sino que es la continuación formando "el cuerpo de Cristo", cien por cien judío. El evangelio de Juan lo expresa con un lenguaje claro y profundo cuando pone en boca de Jesús, en la cruz, unas palabras entrañables: "Cuando Jesús vio a su madre y, junto a ella al discípulo que él amaba, dijo a la madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa "(Juan 19, 26). María representa al Israel fiel, de donde proviene Jesús. El "discípulo a quien Jesús amaba" representa a la Iglesia.
Como religión, el Cristianismo es hijo del Judaísmo, no para sustituirlo sino para que marque su plenitud.
Pero, hay que dar un paso más en esta reflexión.
En sí mismo, el mensaje de Jesús no es ninguna nueva religión. Se puede acoger perfectamente el mensaje de Jesús, sin necesidad de abandonar la propia religión, sea la que sea. Las Religiones no son "verdaderas" o "falsas". Forman parte de la Cultura que nos da lenguaje e identidad. En este sentido, todas son sagradas
Sólo es necesario cambiar ("convertirse") en aquellos aspectos en que la propia religión (también la "cristiana") es utilizada para ir contra los demás, y sobretodo, contra los más pequeños.
La piedra que desecharon los constructores, ahora corona el edificio…
En el relato de hoy hay tres expresiones interesantes:
  1. La viña, que en un primer momento representa a Israel como "pueblo elegido y especialmente mimado" por Dios (1ª Lectura). Luego representa a todos aquellos que están dispuestos a "dar fruto" asociándose al Israel fiel del cual es "fruto excelente" el propio Jesús.
  2. Un edificio en construcción. Hay constructores que rechazan siempre esa "piedra" que está destinada a coronar el edificio. Esta piedra es Jesús, el cual, pese a ser rechazado y asesinado por los "constructores", con su resurrección pasa a ser automáticamente la "piedra angular" que da cohesión y unidad a todo el edificio. 
Y, como Jesús es la personificación del Hombre, lo que se quiere significar es que toda construcción, o toda religión, que no tenga al ser humano como "piedra angular", no está bien construida y acabará desplomándose.
  1. El Reino de Dios. La viña y el edificio son imágenes para expresar visiblemente lo que es el gran tema de la obra de Jesús: el Reino de Dios, cuyas características han sido profusamente explicadas en las parábolas del Reino y en los signos del Reino (Capítulos 13, 14 y 15 de Mateo). El Reino es el buen fruto que el Señor espera recoger de su viña.
Todo esto sucede en Jerusalén, el centro del Poder religioso, en donde ha llegado Jesús, siguiendo su camino, como un nuevo Moisés, para liberar a su pueblo. El enfrentamiento entre Jesús y el Poder religioso  va en aumento. Los discípulos están ausentes de este relato porque ellos, a pesar de haberle acompañado físicamente, no asumen aún su camino. Por eso, cuando Jesús resucite, ellos, para poder verle, tendrán que "volver a Galilea", es decir, al principio, para recomenzar el camino (Mateo 28, 10).
MENSAJE
Nadie está legitimado a hacerse el dueño de la viña. La viña, el Reino de Dios, es sólo propiedad del Señor. Todos los demás somos "trabajadores" y "vid" a la vez, "constructores" y "ciudadanos" del Reino.
RESPUESTA
Una vez más se nos pide superar toda forma de clericalismo. También se nos pide no caer en la tentación de pensar que tenemos el monopolio del Reino o del mensaje de Jesús. Jesús no es propiedad de la Iglesia, sino, en todo caso, al revés: la Iglesia somos propiedad de Jesús, sin pretender ser ni la única ni la principal. 
Esto tiene importantes consecuencias en la nueva situación en que vive la Iglesia. 
La Iglesia ha pasado por la experiencia de ser perseguida (Iglesia de Catacumbas) y por la experiencia de formar parte de la estructura de la sociedad (Iglesia de Cristiandad). 
Hace tiempo que la situación de cristiandad se ha ido superando gracias al esfuerzo de mucha gente. Es bueno darse cuenta de que la situación de cristiandad no era muy coherente con el mensaje de Jesús. 
Hoy, por primera vez, nos encontramos en una sociedad laica, en la que nos debería ser más fácil encontrar las esencias del Evangelio. Pero primero nos debemos convencer de que una sociedad auténticamente laica es mejor y más coherente con el mensaje de Jesús que la situación de cristiandad que vamos dejando atrás. No nos debe engañar el hecho de que la "sociedad laica" haya nacido y a menudo se afirme como oposición a la religión. No pasa nada… Las personas religiosas no nos tenemos que sentir incómodos. Al revés: una sociedad laica hace más difícil convertir la Religión en Poder, que ha sido siempre la gran tentación, nunca del todo superada. Los mismos evangelios ponen esta tentación al inicio de la vida pública de Jesús. Sólo después de haber superado esa tentación en sus diversas formas (Mateo 4, 1-11), Jesús llevó a cabo su misión liberadora.
PREGUNTAS para el diálogo.
  1. Dado que la iglesia ha perdido el "monopolio de Jesús", nos llegarán sobre Él nuevas formas de entenderle y de interpretarle que nos pueden sorprender. ¿Hay algún punto referente a Jesús sobre el cual os gustaría dialogar? ¿Cómo pensáis hacerlo?
  2. Bastantes personas pensamos que la situación de cristiandad, que en muchos lugares aún perdura en alguna forma, tiene rasgos poco coherentes con el mensaje de Jesús. ¿Estáis de acuerdo? ¿En qué no es coherente?
  3. Siempre se había dicho entre nosotros que el cristianismo era la verdadera religión. ¿Cómo lo veis esto hoy? ¿Habéis cambiado de forma de pensar? ¿Cómo se podría entender?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 22 de septiembre de 2011

RELECTURA - Don’t be water my friend.


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgada, que puede servir o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno). 
"Hijo mío, vete a trabajar a la viña, hoy". 
En una excursión de jubilados se hicieron amigos Miguel y Rosa. 
Un día que comieron juntos en una mesa de dos, su conversación derivó hacia esta reflexión:
Rosa   A mí me parece que entiendo esta enfermedad. Incluso me extraña que no la sufra más gente. Quizás muchos la padecen de otra manera. 
Miguel  Mi doctor dice que sólo la entendemos quienes la sufrimos o la han sufrido. ¿También has tenido depresión, tú, alguna vez? 
Rosa    No, pero estuve cerca. Quizá por eso lo entiendo, o así lo creo… 
Miguel  ¿Cómo la evitaste? Porque es una enfermedad muy mala… 
Rosa    Hace mucho tiempo, cuando mi hija pequeña terminaba la escuela, les dieron una charla sobre Orientación profesional. Los padres también fuimos como invitados. Sin buscarlo, me encontré discutiendo con el conferenciante. Mi hija tenía entonces diecisiete años. ¡Diecisiete años!, Y aquel hombre les contaba ¡"como ganarse la vida"! Y yo pensaba: ¿no se da cuenta este sesudo de que estos muchachos y muchachas que tiene delante, ya están llenos de vida, más que él mismo? La verdad es que esa discusión me sorprendió a mí misma. Después pensé que me había liado: imagino que quería defender en mi hija algo que no había sabido defender en mí misma. Lo que los psicólogos llaman un mecanismo de proyección… 
Miguel  Pero antes has hablado de que estuviste a las puertas de una depresión… 
Rosa    En cierto modo, sí. Es que, mirando a mis hijas, y perdona que sea tan madre madraza, las encuentro tan llenas de vida, tan exuberantes, tan maravillosas…, que su problema no puede ser de ninguna forma como ganarse la vida sino como derramar hacia afuera tanta riqueza de vida como llevan dentro. A mí también siempre me habían hablado de ganarme la vida. Y lo encontraba deprimente, porque ¡nunca terminas de "ganarte la vida"! Y es que la vida no se gana. La vida es un don. Siempre la recibimos como un don. Mis hijas la han recibido de mí. Y, ¡que nadie me prive de este honor! Mirando a mis hijas y a sus compañeros, vi que era urgente cambiar de pregunta. La auténtica pregunta no es "¿como ganarse la vida?", sino, "¿como dar tanta vida?". 
Miguel  Pero… nadie puede dar lo que no tiene. ¿Si primero no te ganas la vida, qué puedes dar? 
Rosa   ¡Esta es la gran equivocación! Son dos cosas que se excluyen. Puede parecer que una viene tras la otra. Pero no es así. Si te dedicas a una, no te dedicas a la otra. Recuerdo que a menudo me preguntaba a mí misma: ¿Qué sentido tiene, mi vida? Y la encontraba absurda, aburrida,… Vivir para vivir… Es deprimente. 
Miguel  Pero esta es la realidad. 
Rosa    No. Esta no es la realidad. El Sol no deja ver las Estrellas. Es por la noche cuando te das cuenta de que la realidad va mucho más allá. 
Miguel  ¿Qué quieres decir? 
Rosa    Nos ofrecen un trabajo que hacer. Se nos propone una misión a cumplir. Nuestra tarea no es "vivir la vida" sino esparcir la vida. O mejor: vivirla esparciendo vida. La Vida es como un campo (o como una viña, en el lenguaje del Evangelio). Somos, a la vez, cultivo y cultivadores. Somos fruto y semilla. ¿Qué sentido tiene, la vida? Respuesta: Estás invitado a vivirla haciendo (más) Vida. ¡Así de sencillo y de estimulante! No es ninguna "obligación", sino una propuesta que recibimos; aunque desatenderla, conlleve consumirse de asco. 
Miguel  Creo que comienzo a entender. Un día nos llevaron a visitar la presa de un pantano. Impresionante: a un lado, el gran vacío, con el río seco, al otro lado, la masa grandiosa de agua embalsada. Contemplando aquella agua, me sentí terriblemente deprimido. Esa inmensidad de agua, parada por una simple pared en forma de concha de huevo. Agua muerta, turbia, prisionera, programada para un trabajo que no es el suyo: pasar por un tubo invisible de cuatro kilómetros y hacer rodar una gran turbina cien metros más abajo. Mirando esa agua, la veía triste, vencida, deprimida. Sentí una gran rabia por los pantanos… Pero en realidad era rabia por la vida, porque aquella agua derrotada era un reflejo de mí mismo. 
Rosa   Podemos pensar que el agua no está hecha para mover una turbina… Pero ella no es consciente de ello, y se recupera tan pronto vuelve a hacerse río, y esparce vida. Podemos sufrir momentos similares cuando nos preguntamos qué sentido tiene mi vida. 
Miguel  ¿Qué piensas de mi enfermedad? 
Rosa    Lo que yo pueda pensar no te serviría de nada. Lo importante es lo que pienses tú. Pero cuidado: no te equivoques de pregunta. No te preguntes como saldrás de la depresión, sino cómo y a quién vas dando tu vida. Por extraño que parezca, la vida no es para "vivirla" sino para "darla" y sólo dándola, la vivimos. 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 20 de septiembre de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXVI DE ORDINARIO. CICLO A.


DOMINGO XXVI DE ORDINARIO.
CICLO A
Por Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

Los evangelios presentan el mensaje de Jesús no sólo con palabras sino también con acciones que concretan el sentido de las palabras. Así, por ejemplo, los tres evangelios sinópticos presentan el mensaje de Jesús como un caminar de Galilea a Jerusalén. De aquí que "acoger el mensaje de Jesús" significa hacer el camino que él hizo.
Además, el evangelio de Mateo nos presenta a Jesús como Nuevo Moisés. Moisés tuvo que hacer un camino: ir al centro del Poder (ir a encontrarse con el faraón) para liberar a su Pueblo y guiarlo hacia la Tierra Prometida.
Igualmente Jesús debe ir al centro del Poder, que en este caso está representado por el Templo de Jerusalén, para liberar al Pueblo.
El templo, secuestrado y ocupado por los Poderosos, se había convertido en la principal fuente de esclavitud.
Cuando Jesús, siguiendo su camino, llega a Jerusalén, deja claro que entra en la capital como mesías, y lo primero que hace es ir a "purificar el Templo" y expulsar a todos los que estaban comprando y vendiendo, y que lo habían convertido en una cueva de ladrones (Mateo 21,12ss).
Evidentemente, los que se habían hecho los amos del templo le piden explicaciones, y le preguntan: "¿Con qué autoridad haces esto?".
Jesús no responde a esta pregunta porque sabe que sólo es una pregunta retórica. Ellos se habían hecho los amos del templo, y se consideraban los únicos que tenían "autoridad". Sin embargo, Jesús les recuerda cuál es la situación real, y lo hace con tres parábolas, la primera de las cuales es esta que hemos leído.
El propio Jesús hace la aplicación: ellos – los sacerdotes y ancianos del pueblo– están representados por el hijo que responde al padre diciendo que irá enseguida a trabajar en la viña, pero que no va. En cambio los "pecadores y pecadoras", vienen representados por el hijo que dijo que no quería ir, pero que al final se arrepintió y fue.
De la parábola se deduce una lección evidente, pero extraña: "Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios".
La liberación liderada por Moisés terminó en fracaso porque el "pueblo elegido" no fue capaz de asumir la libertad. Los antiguos esclavos en Egipto, llegados a la Tierra Prometida, continuaron esclavos de sus propios jerarcas. Y la causa principal estaba precisamente en el Templo y su entorno de sacerdotes y notables, los cuales utilizaban su posición para enriquecerse y para crear marginaciones, condenas y esclavitudes.
¡Había que purificar el templo! Esta era una de las tareas del Mesías esperado.
Y Jesús, como Mesías, hace limpieza (Mateo 21,12).
Pero Jesús no se instala en el templo ni lo rehabilita.
El templo, tal como se entendía entonces, necesitaba de sacerdotes que estaban por encima del pueblo.
Jesús no "recupera" el templo sino que predica otra cosa mucho más interesante y nueva: el Reino de Dios. En el reino de Dios todos son iguales. Queda excluida cualquier forma de Poder. Ya ha quedado suficientemente claro que el Poder siempre es usado contra del Pueblo y contra los más débiles del pueblo. Ha llegado el momento de prescindir de los grandes y solemnes templos como "lugares de la presencia de Dios" (Juan 4,20–24). Dios ha decidido hacerse presente en cada persona, sobre todo en aquellas en que no hay ni rastro de Poder.
Dios se ha instalado en el hombre.
Desde ahora, el hombre es el centro del reino de Dios.
Si Dios nos esperara en el Templo, los sacerdotes no necesitarían convertirse. Al contrario: los demás deberían convertirse a ellos. Ellos irían delante y serían "los primeros". Pero el "Templo" ha resultado un camino pervertido. Así pues, todo el mundo debe convertirse; y los que lo tienen más fácil son aquellos que la sociedad tiene por "pecadores". De ahí la sorpresa: "Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios".
Jesús, nuevo Moisés, tiene por misión liberar al Pueblo, pero lo hará de una forma muy distinta y mucho más radical de como lo hizo Moisés. Moisés hizo salir al Pueblo del país en donde era esclavo; pero el Pueblo portaba su esclavitud empotrada en el corazón.
Jesús busca liberar a la persona liberando su "corazón". Por ende es indispensable convertirse.
Jesús no pretende un Éxodo físico (salir del país de esclavitud) sino un Éxodo espiritual: superar las ideas y los sentimientos que nos impiden tener el corazón abierto, los brazos abiertos, los ojos abiertos; abandonar las ideas y sentimientos que nos impiden ver el mundo y amarlo.
Jesús, para conseguir la liberación del corazón, no anuncia "plagas" contra nadie (como hizo Moisés contra el faraón), pero es muy consciente de que el enfrentamiento con el poder central del Templo es inevitable.
En este "enfrentamiento", su misión no es derrotar al adversario. Para Jesús, no hay "adversarios" sino seres humanos llamados a convertirse y ser salvados.
MENSAJE
El Templo se ha corrompido y se ha vuelto una cueva de ladrones, y se ha convertido en la herramienta que permite a los poderosos dominar la conciencia del pueblo.
Más aún: las situaciones de poder religioso son peligrosas incluso para los propios interesados: incapacitan para entender lo que sucede y dar correcta respuesta. Así, a la hora de convertirse, lo tienen más fácil los "pecadores y pecadoras". Estos, convirtiéndose, acaban pasando delante hacia el Reino de Dios.
RESPUESTA
Parece que en la iglesia ha copiado aquella situación que Jesús denunció con tanta fuerza. El clericalismo y las diferencias de poder religioso no son sólo una grave equivocación sino también un auténtico peligro.
La Iglesia globalmente, y cada uno en lo que le corresponda, debemos convertirnos. Con urgencia. Y son necesarios gestos: gestos sinceros y significativos.
PREGUNTAS para el diálogo.
  1. De alguna manera, Jesús contrapone "sacerdotes y ancianos del pueblo" a "publicanos y prostitutas". ¿Sigue siendo válida esta contraposición en nuestras comunidades?
  2. Una sociedad laica ayuda a las Religiones a superar el peligro de caer en el Poder religioso y sacralizar otras formas de Poder. Es una situación nueva, y esto obliga a las comunidades cristianas a inventar nuevas formas de presencia y nuevas formas de servicio a la sociedad. ¿Tenéis alguna intuición sobre este punto? ¿Cómo lo vivís en vuestra comunidad?
  3. Hoy se habla de "laicos en la iglesia", de "sociedad laica" y, incluso, de "laicismo". ¿Tiene el mismo significado de esta palabra en sus diferentes usos? ¿Cuáles son las diferencias?
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 15 de septiembre de 2011

RELECTURA


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgada, que puede servir o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno). 
"Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros". 
La parábola que hemos leído nos explica la forma de hacer de Dios, y también la manera de reaccionar de los humanos. Me atrevo a hacer una relectura para explicitar un poco más los efectos perversos de algunos comportamientos actuales. 
Había una vez un propietario que salió a contratar jornaleros para su viña. A unos, los contrató ya de buena mañana, a otros al comienzo de la tarde, a otros apenas una hora antes de terminar la jornada. 
A la hora de pagarles, dijo a su administrador que pagara a todos el jornal entero. Esto provocó la protesta de los que habían trabajado más tiempo. 
Al día siguiente, el propietario hizo lo mismo. Pero de madrugada y al comienzo de la tarde encontró pocos trabajadores. En cambio, una hora antes de terminar la jornada, encontró muchos. Y a todos les pagó el jornal entero. Nuevas protestas de los primeros. 
Dos días después, el propietario hizo lo mismo. Pero de madrugada y al comienzo de la tarde no encontró a ningún trabajador para su viña. En cambio halló muchísimos una hora antes del fin del día. Esta vez dijo a su administrador: La jornada de trabajo son ocho horas, así pues, paga a cada trabajador la octava parte del salario. 
Al ver esto, todos aquellos trabajadores se sintieron engañados y estafados. Acusaron al propietario de ser un aprovechado y un incompetente, y le denunciaron. Después de organizarse convenientemente, consiguieron que se les reconociera la propiedad de aquella viña que ellos habían trabajado. 
El antiguo propietario se enfadó, y se marchó del país. 
Un tiempo después volvió de incógnito para ver qué había pasado con la viña. En un cruce de caminos reconoció a un antiguo trabajador suyo que pedía caridad. 
  • ¿Qué ha pasado con la viña que había aquí? -Preguntó. 
  • Fue declarada propiedad de los trabajadores –respondió aquel hombre–. Pero los elegidos como dirigentes convirtieron la viña en esta urbanización que se ve ahora. Dicen que así rinde mucho más. Los nuevos dueños ahora viven en la capital. 
  • ¿Las casas son para los trabajadores? –Preguntó. 
  • No, no, son de segunda residencia. 
  • Y, ¿los antiguos trabajadores dónde viven? –Insistió el forastero. 
  • Algunos en la calle, como es mi caso, pidiendo caridad. –Y añadió con pena–: Otros trabajan de vigilantes para que no entre nadie a molestar a los nuevos residentes. 
  • Mira –le dijo el antiguo propietario–, yo vengo de fuera, y busco trabajadores. Pero les pago sólo la mitad del sueldo. ¿Te interesaría? 
  • Por supuesto –respondió el mendigo. Y después de un rato, preguntó–: Me interesa el trabajo. Pero, ¿porqué decís que pagáis sólo la "mitad" del sueldo, y no decís simplemente que es un sueldo menor? 
  • La otra "mitad" es para haceros un "seguro", para que, si algún día me quitáis la propiedad, no os encontréis en la calle. 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 13 de septiembre de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXV DE ORDINARIO. CICLO A.


DOMINGO XXV DE ORDINARIO.
CICLO A
Por Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

Siempre que hemos comentado esta parábola en las homilías dialogadas o en los grupos de estudio de la Biblia, bastantes participantes se han decantado a favor de los trabajadores que se quejan de este propietario, pretendidamente generoso, que no cumple con las exigencias mínimas de la convivencia humana. Porque, dado que quiere ser generoso, debería serlo sobretodo con los que más lo merecen, que, en este caso, son precisamente los que han estado trabajando todo el día para él.
Como mínimo, ya que "en su casa puede hacer lo que quiera", a la hora de pagar el sueldo, habría tenido que empezar por los trabajadores de primera hora, y, cuando éstos ya se hubieran ido, pagar el jornal entero al resto, si es que quería ser generoso con ellos. Así, su "generosidad" no habría causado “mal de ojos” a los que más se la merecían. Pero, empezar por los últimos y pagar lo mismo a todos, son ganas de provocar con la exhibición de un agravio comparativo.
Un agravio comparativo.
Quizás aquí está la clave para entender qué nos quiere decir Jesús con esta parábola extraña.
Todo el problema viene de comparar el trabajo de unos con el trabajo de otros.
Imaginemos por un momento que los contratados a última hora fueran hijos de algunos de los trabajadores de primera hora. ¿Creéis que los padres se habrían quejado del propietario?
Evidentemente que no se habrían quejado, es más, seguro que le estarían agradecidos. Seguramente tampoco los demás compañeros se hubieran quejado, sino que más bien, con sorna e ironía, hubieran dicho a los últimos llegados: “¡Hala, venga! ¡A ver si otra vez os merecéis lo que os dan!
Y es que un padre, cuando se trata del propio hijo, utiliza otros criterios. Y los compañeros del padre, también.
Esta parábola la contó Jesús como respuesta a una pregunta que le había hecho Pedro. Pedro (que personifica a aquellos discípulos que todavía no han asumido el mensaje de Jesús) había dicho a Jesús: "Mira: nosotros lo hemos dejado todo para ir contigo. ¿Qué nos tocará?"
Jesús, después de contestarle que la paga será generosa, añade unas palabras misteriosas, que se repiten también al final de la lectura de hoy: "Los últimos serán los primeros, y los primeros los serán los últimos".
Situando esta parábola como respuesta a una pregunta de Pedro, Mateo nos indica que había un problema importante en las comunidades (cristianas).
Una comunidad está formada por personas muy diferentes. Pasa como en una familia: entre sus miembros hay unos que trabajan y otros que no; los hay que ayudan y otros que son ayudados; unos que ganan dinero y otros que lo hacen todo gratuito; los hay pequeños que sólo juegan, y viejos que parece que no hacen nada; … Y, en todo caso, los últimos (como el niño recién nacido) son los primeros (en las atenciones de todos).
El vínculo de una comunidad no es la justicia sino la generosidad.
La justicia hace comparaciones; la generosidad, no.
En las auténticas comunidades, el mayor peligro es hacer comparaciones entre lo que "hacen", "aportan" o "gastan" unos y otros.
Los padres que tienen más de un hijo lo saben perfectamente. ¡Cuántas discusiones familiares debido a las comparaciones que hacen los hermanos entre ellos!
También el evangelio de Lucas recoge este problema cuando explica la reacción del hijo mayor ante el hijo menor que regresa a casa (Parábola del Hijo pródigo. Lucas 15,25–32).
Trabajar en la viña …
La viña no era una campo cualquiera. Era el trozo de tierra preferido; el más cuidado y mimado. "Ir a trabajar en la viña de alguien" era como invitarle a participar de la vida familiar.
Por eso los profetas a veces se refieren al pueblo elegido como a la Viña del Señor (por ejemplo Isaías 5,7)
MENSAJE
La parábola de hoy nos advierte que para "construir comunidad" es necesario excluir las comparaciones entre nosotros. Devenir comunidad es imposible sin una actitud de generosidad inspirada en el amor.
Construir comunidad es bonito y gratificante, pero requiere una generosidad creciente. No se improvisa.
RESPUESTA
No sé si en nuestra Iglesia conseguiremos superar el clericalismo y vivir el mensaje de Jesús en forma de comunidades, nacidas de una actitud de comunión. En todo caso debemos ser conscientes de que vivir la comunión pide una auténtica conversión; un cambio radical en la forma de relacionarse con los demás, sin comparar los servicios ni pasar factura por los comportamientos generosos.
Es posible que parroquias, entendidas desde hace muchos siglos como las comunidades básicas, ya no sean en nuestra sociedad los principales ámbitos de comunión, sobretodo en las ciudades. La comunión es permanente, pero las comunidades son ocasionales.
También es posible que vayan apareciendo nuevas y muy diversas formas de constituir comunidad no basadas en la estructura territorial clásica sino en otras cosas como un espacio compartido, un carisma inspirador, una persona aglutinadora, unos servicios a compartir, un problema a solucionar, una oportunidad, un ideal …
En todo caso parece conveniente que la diversidad de comunidades no nazca de la diversidad de gustos, sino de circunstancias objetivas, y siempre como servicio mutuo y en la sociedad donde se vive. Hay muchas formas de comunidad. La comunidad de comunión que nos propone el Evangelio conlleva siempre compartir algún aspecto de la propia vida y apertura a la vida del entorno.
En la viña del Señor todo el mundo está invitado a trabajar sin que ello genere "derechos de unos sobre los otros".
Si no es así, podría ocurrir que algunos "trabajadores" de la Viña se convirtieran en "propietarios". (Es el problema que denuncia la parábola que sigue, y que leeremos el próximo domingo). 
PREGUNTAS para el diálogo.
  1. En vuestra comunidad, ¿habéis conseguido no hacer comparaciones entre las diferentes maneras que cada uno tiene de "hacer comunión"?
  2. A menudo se ha considerado que el cura es el alma de la parroquia. De aquí que, para muchos, colaborar en la parroquia signifique ayudar al cura. ¿Que pensáis de esta situación?
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)