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lunes, 26 de septiembre de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXVII DE ORDINARIO. CICLO A.


DOMINGO XXVII DE ORDINARIO.
CICLO A
Por Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA.

La parábola de hoy tiene el peligro de ser interpretada de forma incorrecta, lo cual ya ha sucedido en muchas ocasiones. 
La interpretación incorrecta está en creer que la iglesia sustituye a Israel como "pueblo de Dios", como si Jesús fuera una frontera entre "el tiempo de Israel" y "el tiempo de la Iglesia", como si Israel hubiera sido el "pueblo de Dios" hasta Jesús, pero no después de él, como si, después de Jesús, la "verdadera religión" (?) ya no fuera el Judaísmo sino el Cristianismo. 
Hay que reconocer que los primeros discípulos de Jesús, en buena parte judíos perseguidos por las autoridades del templo y expulsados de las sinagogas, empezaron a formar y a sentirse como una nueva religión. De hecho, no podían hacer otra cosa dado que vivían en una sociedad estructuralmente religiosa.
Pero Jesús se mantuvo siempre cien por cien judío, y los cristianos judíos no debían renunciar ni lo más mínimo a su religión para poder ser buenos discípulos de Jesús. Su problema no era la "religión judía" sino "los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo", que se habían hecho los dueños de la "viña del Señor", o sea, de la Comunidad religiosa judía. 
Es a ellos a quienes va dirigida la parábola que leeremos este domingo. Es a ellos a quien Jesús acusa de "matar al heredero" para quedarse con la viña. Es a ellos a quienes "el Dueño" les quita la viña para darla a un pueblo que la hará fructificar. 
Este "pueblo" a quien es dada la viña no se contrapone a Israel sino a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo y a sus seguidores. 
La Iglesia no sustituye a Israel sino que es la continuación formando "el cuerpo de Cristo", cien por cien judío. El evangelio de Juan lo expresa con un lenguaje claro y profundo cuando pone en boca de Jesús, en la cruz, unas palabras entrañables: "Cuando Jesús vio a su madre y, junto a ella al discípulo que él amaba, dijo a la madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa "(Juan 19, 26). María representa al Israel fiel, de donde proviene Jesús. El "discípulo a quien Jesús amaba" representa a la Iglesia.
Como religión, el Cristianismo es hijo del Judaísmo, no para sustituirlo sino para que marque su plenitud.
Pero, hay que dar un paso más en esta reflexión.
En sí mismo, el mensaje de Jesús no es ninguna nueva religión. Se puede acoger perfectamente el mensaje de Jesús, sin necesidad de abandonar la propia religión, sea la que sea. Las Religiones no son "verdaderas" o "falsas". Forman parte de la Cultura que nos da lenguaje e identidad. En este sentido, todas son sagradas
Sólo es necesario cambiar ("convertirse") en aquellos aspectos en que la propia religión (también la "cristiana") es utilizada para ir contra los demás, y sobretodo, contra los más pequeños.
La piedra que desecharon los constructores, ahora corona el edificio…
En el relato de hoy hay tres expresiones interesantes:
  1. La viña, que en un primer momento representa a Israel como "pueblo elegido y especialmente mimado" por Dios (1ª Lectura). Luego representa a todos aquellos que están dispuestos a "dar fruto" asociándose al Israel fiel del cual es "fruto excelente" el propio Jesús.
  2. Un edificio en construcción. Hay constructores que rechazan siempre esa "piedra" que está destinada a coronar el edificio. Esta piedra es Jesús, el cual, pese a ser rechazado y asesinado por los "constructores", con su resurrección pasa a ser automáticamente la "piedra angular" que da cohesión y unidad a todo el edificio. 
Y, como Jesús es la personificación del Hombre, lo que se quiere significar es que toda construcción, o toda religión, que no tenga al ser humano como "piedra angular", no está bien construida y acabará desplomándose.
  1. El Reino de Dios. La viña y el edificio son imágenes para expresar visiblemente lo que es el gran tema de la obra de Jesús: el Reino de Dios, cuyas características han sido profusamente explicadas en las parábolas del Reino y en los signos del Reino (Capítulos 13, 14 y 15 de Mateo). El Reino es el buen fruto que el Señor espera recoger de su viña.
Todo esto sucede en Jerusalén, el centro del Poder religioso, en donde ha llegado Jesús, siguiendo su camino, como un nuevo Moisés, para liberar a su pueblo. El enfrentamiento entre Jesús y el Poder religioso  va en aumento. Los discípulos están ausentes de este relato porque ellos, a pesar de haberle acompañado físicamente, no asumen aún su camino. Por eso, cuando Jesús resucite, ellos, para poder verle, tendrán que "volver a Galilea", es decir, al principio, para recomenzar el camino (Mateo 28, 10).
MENSAJE
Nadie está legitimado a hacerse el dueño de la viña. La viña, el Reino de Dios, es sólo propiedad del Señor. Todos los demás somos "trabajadores" y "vid" a la vez, "constructores" y "ciudadanos" del Reino.
RESPUESTA
Una vez más se nos pide superar toda forma de clericalismo. También se nos pide no caer en la tentación de pensar que tenemos el monopolio del Reino o del mensaje de Jesús. Jesús no es propiedad de la Iglesia, sino, en todo caso, al revés: la Iglesia somos propiedad de Jesús, sin pretender ser ni la única ni la principal. 
Esto tiene importantes consecuencias en la nueva situación en que vive la Iglesia. 
La Iglesia ha pasado por la experiencia de ser perseguida (Iglesia de Catacumbas) y por la experiencia de formar parte de la estructura de la sociedad (Iglesia de Cristiandad). 
Hace tiempo que la situación de cristiandad se ha ido superando gracias al esfuerzo de mucha gente. Es bueno darse cuenta de que la situación de cristiandad no era muy coherente con el mensaje de Jesús. 
Hoy, por primera vez, nos encontramos en una sociedad laica, en la que nos debería ser más fácil encontrar las esencias del Evangelio. Pero primero nos debemos convencer de que una sociedad auténticamente laica es mejor y más coherente con el mensaje de Jesús que la situación de cristiandad que vamos dejando atrás. No nos debe engañar el hecho de que la "sociedad laica" haya nacido y a menudo se afirme como oposición a la religión. No pasa nada… Las personas religiosas no nos tenemos que sentir incómodos. Al revés: una sociedad laica hace más difícil convertir la Religión en Poder, que ha sido siempre la gran tentación, nunca del todo superada. Los mismos evangelios ponen esta tentación al inicio de la vida pública de Jesús. Sólo después de haber superado esa tentación en sus diversas formas (Mateo 4, 1-11), Jesús llevó a cabo su misión liberadora.
PREGUNTAS para el diálogo.
  1. Dado que la iglesia ha perdido el "monopolio de Jesús", nos llegarán sobre Él nuevas formas de entenderle y de interpretarle que nos pueden sorprender. ¿Hay algún punto referente a Jesús sobre el cual os gustaría dialogar? ¿Cómo pensáis hacerlo?
  2. Bastantes personas pensamos que la situación de cristiandad, que en muchos lugares aún perdura en alguna forma, tiene rasgos poco coherentes con el mensaje de Jesús. ¿Estáis de acuerdo? ¿En qué no es coherente?
  3. Siempre se había dicho entre nosotros que el cristianismo era la verdadera religión. ¿Cómo lo veis esto hoy? ¿Habéis cambiado de forma de pensar? ¿Cómo se podría entender?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)