Traductor

jueves, 8 de septiembre de 2011

RELECTURA - LA CRISIS.

(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgada, que puede servir o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno). 
"… Y le estrangulaba diciendo: Págame lo que me debes". 
El evangelio que hemos leído es de tanta actualidad que no sabría hacer ninguna relectura. Sólo es necesario que el lector ponga nombres de hoy a los diferentes personajes que intervienen: el "rey", que primero perdona incondicionalmente y después, cuando el perdonado se muestra indigno, manda torturarlo hasta que pague toda la deuda, el que estrangula a un compañero suyo por que le debe algún dinero, los que denuncian la maldad de su compañero… 
Pero, poner nombres actuales al relato que hemos leído no es fácil, porque estamos en una situación en la que todo es interdependiente. Así como, según los entendidos, un tornado en el Caribe puede tener su origen, por el efecto dominó, en el vuelo de una mariposa en África, de manera similar el comportamiento terrible de un estrangulapobres puede tener su origen en un desprecio recibido durante la infancia. Si todo está tan interrelacionado, resulta muy difícil señalar a los culpables de los males de hoy. 
La crisis. 
¿Quiénes son los culpables de la crisis actual? Hay gente estrangulada porque hay gente que estrangula, también hay gente perdonada porque hay quien perdona. 
Una diferencia entre el tiempo de Jesús y el nuestro, es que hoy no hay ningún "rey" para perdonar o para hacer justicia o a quien reclamar. Hemos sustituido el "rey" por lo que podríamos denominar el Sistema. 
El Sistema lo es todo, pero es impersonal. Está en todas partes, pero no te puedes enfrentar con él en ninguna parte. El Sistema es como una gran máquina que decide qué se puede hacer y qué no, qué vale y qué no vale; quién es bueno y quién es malo;… Todo está regulado, programado, configurado,… Se parece al sistema operativo de nuestros ordenadores. A veces nos ofrece la "ilusión" de ser libres, pero sólo dentro de unos menús marcados y unas opciones preestablecidas. 
La crisis actual nos pone en una situación contradictoria: no podemos funcionar sin sistema, pero usándolo lo conservamos, y conservándolo hacemos posible que continúe devorando más y más víctimas. Es como el Dragón de la leyenda, pero sin San Jorge para que lo pueda matar, ya que el Dragón somos nosotros mismos como conjunto. El Sistema es como un gran barco que nos oprime por todas partes, pero que no podemos hundir porque nos hundiríamos con él. ¿Qué hacer?
¿Qué hacer? Quizás podríamos intentar dar la vuelta al Sistema; reformarlo de arriba abajo; transformarlo… Pero el Sistema es monstruoso y ha generado monstruos que lo mantienen, quizás sin saberlo. El Sistema es cruel, pero ha conseguido hacerse indispensable. 
Uno de los slogans de Mayo del '68, en Francia, era: "¡La imaginación al Poder!". Casi cincuenta años después podemos comprobar su absoluto fracaso. También hoy muchos Indignados claman: "¡Democracia real, ya!". Está bien, pero no saben lo que piden, porque nuestra democracia también es contradictoria: no dispone de otro medio para superar las dictaduras que imponiendo la dictadura de Mayorías preestablecidas o foráneas. 
Pero estos dos slogans, debidamente cambiados y combinados, nos pueden servir. La imaginación no debe ser para el Poder sino para que cada uno, solo o en Grupo, sepa imaginar formas inteligentes y eficaces de "no hacerle el juego" al Gran Dragón. El Dragón también tiene puntos débiles. No habría Poderosos sin voluntarios que los pusieran y los mantuvieran en el Poder. Podemos empezar por no ser "voluntarios" del Dragón o del Poder. De ninguna clase de Poder. 
Y también democracia real, pero empezando por uno mismo. La democracia, como sistema político, no puede ser real si no es primero una virtud vivida personalmente. La democracia real sólo es posible con ciudadanos de corazón demócrata. Por eso hay que empezar porque cada uno s pregunte: ¿Soy realmente demócrata? ¿En mis opiniones? ¿En mis decisiones? ¿En mi forma de convivir en casa, con los vecinos, en el trabajo? ¿He decidido ser justo, incluso cuando el sistema "me permite" no serlo? Esta es la primera tarea. Para empezar. Sin descuidar lo que pueda venir después… 
Quizás es verdad que nuestra crisis es económica, pero la Economía también depende del corazón. ¿Nuestra crisis, no tendrá su origen en una crisis del corazón?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)