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jueves, 27 de octubre de 2011

RELECTURA: Democracia.


"Pero vosotros no os dejéis llamar maestros"… 
La palabra democracia, como es evidente, viene de la unión de dos palabras griegas: "Demos" (Pueblo) y "Kratos" (Poder, fuerza, gobierno). 
Como sistema político, muchos consideran que la Democracia es una cosa buena. Por el contrario, también es muy famosa aquella sorprendente afirmación de Winston Churchill, un demócrata reconocido y de categoría, que en 1947 afirmaba con contundencia: "La democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las demás formas que se han probado hasta el momento". Esta frase suele ser repetida cambiándola un poco: "La democracia es la forma de gobierno menos mala"
Los "problemas" de la democracia vienen de cada una de las dos palabras que la forman: 
A). Demos (pueblo):
¿Qué pueblo? La Humanidad no está organizada por Pueblos sino por Estados. Y no hace falta ser un gran conocedor de la Historia para saber que los Estados no son fruto de un pacto sino que, directa o indirectamente, son fruto de las guerras. En pocos casos coinciden Pueblo y Estado, en la gran mayoría de los casos, los Estados incluyen, de buen grado o por la fuerza, a diferentes Pueblos, enteros o fragmentados. 
Dado que la palabra "Pueblo" es bien acogida, los Estados se la han apropiado para legitimarse, y a menudo la toman en exclusiva. En todo caso, cuando hablan de democracia o de que "el Pueblo manda", asumen que Pueblo son sólo ellos. Así, una gran cantidad de Pueblos que no son Estado quedan sujetos a "mayorías ajenas" formadas por los Estados. Esto provoca que se den situaciones oficialmente "democráticas", pero realmente "antidemocráticas" y perversas. Es por ello que la Democracia, aplicada a los Estados, es una contradicción en sí misma. 
B). Kratos (poder):
La segunda palabra de democracia es conflictiva en sí misma. Es suficiente un mínimo de sensibilidad para darse cuenta de que las relaciones de poder siempre deshumanizan. El Poder deshumaniza a quien lo impone y a quién es víctima. Aunque, según el Evangelio, hay una diferencia importante, a saber: quien es inhumano porque se impone no tiene otro "remedio" que convertirse, en cambio, quien es víctima de deshumanización, tiene a su favor la acción humanizadora de Dios, que actúa a pesar de todas las reacciones en contra. 
La frase de W. Churchill debería ser tomada más en serio. La democracia, como sistema político, no es buena. Cierto: hay que buscarla y protegerla, porque es la forma de gobierno menos mala, pero con eso no basta: si no es buena, es necesario irla corrigiendo constantemente. 
Desgraciadamente, parece que hoy entre nosotros, y en comparación con medio siglo atrás, crece y se pone de moda una dureza de corazón que lleva a comportamientos profundamente antidemocráticos (contrarios al Pueblo real), perpetrados en nombre de la Democracia. Conviene protegerse de estos flujos antidemocráticos, vehiculados por unos medios de comunicación potentísimos, pero ciegos. Una vez un compañero, en plena calle, dejó unos prismáticos a un niño de unos cinco años. El niño miró… y echó a correr hacia la acera: resulta que vio una moto que se le echaba encima, aunque la moto estaba a más de 50 metros… Los medios de comunicación son como unos prismáticos, máquinas de multiplicar que convierten en grandes (e insolubles) problemas normales de la convivencia cotidiana. La diferencia entre nosotros y el niño de los prismáticos es que él enseguida recuperó la visión real, en cambio nosotros, tenemos la "mente secuestrada" por la deformación de la información. Para corregir la democracia, o para avanzar hacia una democracia real, como decimos actualmente, hay que empezar por dos cosas: recuperar la capacidad de ver claro y superar la dureza de corazón que ha ido generando en nosotros una presentación distorsionada de la realidad. 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)