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miércoles, 30 de noviembre de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B.


SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Leeremos, este domingo, el comienzo del evangelio de Marcos, que será el evangelio "protagonista” durante todo este AÑO B. 
Es importante el título que el evangelista ha puesto a su escrito: "Evangelio de Jesús, el Mesías, Hijo de Dios". 
Evangelio de Jesús. Notemos, de entrada, que no se trata ni de una "Vida de Jesús", ni de una "Historia de Jesús", ni de una recopilación de "Palabras y hechos de Jesús", ni de una "Crónica de acciones de Jesús", etc.
El "hecho Jesús" es considerado una "buena noticia" (eu-angelion) para los posibles "lectores", o mejor: "oyentes". Hay que tener en cuenta que en aquel tiempo había muy pocos libros, y por eso la gran mayoría de la gente no necesitaba saber leer o escribir. Leer y escribir eran trabajos de profesionales. Los evangelios eran unos escritos destinados a ser leídos por un lector y escuchados por el resto de asistentes al encuentro de la comunidad (como aún hacemos en la actualidad, si bien ahora hay múltiples ediciones, y la mayoría de la gente los puede leer en su casa). 
Dado que los libros eran para ser escuchados, las técnicas para subrayar una idea o resaltar una acción no eran gráficas sino sonoras: por ejemplo, repitiendo una palabra (pensemos en las bienaventuranzas) o repitiendo una expresión al comienzo y al final de un relato (lo que los entendidos llaman una "inclusión"). 
En el evangelio de hoy, más concretamente en el título, aparecen las palabras "Mesías" e "Hijo de Dios", que se repetirán en el final, cuando Jesús estará en la cruz, aunque con una diferencia muy importante. "Mesías" era la palabra que polarizaba toda la esperanza del Pueblo elegido. Para los israelitas, la venida del Mesías era la mejor buena-noticia que podrían recibir. Sin embargo, el evangelista pone en boca de los representantes del pueblo, los sumos sacerdotes, esta burlesca y trágica expresión: "¿Mesías? ¡Que baje de la cruz, y creeremos en Él!”. En cambio el Centurión romano, pagano, cuando vio la forma en que  expiró, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios (Marcos 15, 39). Así pues, las palabras que Marcos pone como título de su evangelio y que repite al final en boca de los sumos sacerdotes y del centurión, constituyen una gran "inclusión" que nos quiere hacer entender el sentido profundo de toda la narración. 
Dicho con nuestro lenguaje, todo el evangelio de Marcos está puesto dentro de la perspectiva de la respuesta de fe, positiva (Centurión) o negativa (Grandes Sacerdotes). Con esta inclusión, Marcos nos dice lo mismo que se afirma explícitamente al final del Evangelio de Juan: Lo que ha sido escrito aquí es para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y, creyendo, tengáis vida en su nombre. (Juan 20, 30). 
Después del título, el evangelio no empieza hablando directamente de Jesús sino de Juan Bautista, presentado como el Precursor de Jesús. El Bautista habla directamente de Jesús como el que viene detrás de mí…
Para preparar la Navidad la liturgia nos presenta las figuras de Juan Bautista y de María, la madre de Jesús. Hoy y el próximo domingo, segundo y tercer domingos de adviento, la figura de Juan. El día de la Purísima y el cuarto Domingo de Adviento, la figura de María. 
Tanto en un caso como en otro conviene que no nos quedemos sólo en las personas concretas. Estas figuras, puestas en los evangelios, son un lenguaje para ayudarnos a entender "el hecho Jesús". 
A través de estas figuras, Jesús, Mesías e Hijo de Dios, nos es presentado no como un personaje extraordinario, excepcional, por encima del común de los humanos, desligado de la Humanidad sino como el fruto de nuestra historia, primogénito de una humanidad que, en Él, llega a su plenitud. Jesús es "hijo de la humanidad" e "hijo de dios". Por eso Jesús marca la llegada de la plenitud de los tiempos. 
El evangelio de Marcos no habla directamente de María porqué no se servirá de "relatos de infancia" para mostrar los vínculos profundos de Jesús con la humanidad precedente (como harán los otros dos evangelios sinópticos, Mateo y Lucas). Para mostrarnos esos vínculos se servirá sólo de la figura de Juan, el cual, cumpliendo lo que ya había enunciado el profeta Isaías 700 años antes, nos presenta a Jesús como el centro de toda la Historia humana: fruto del Pasado y primogénito del Futuro. 
En el lenguaje de Marcos, la "infancia" de Jesús es precisamente el "Pueblo" (Humanidad) de donde él proviene. La profecía de Isaías es casi como si dijera: Se os ha dado un "hijo"; prepararos para su alumbramiento. Signo de la preparación es el "bautismo con agua", como si la "madre-Humanidad" ya hubiera roto aguas anunciando que "ha llegado el momento". 
Pero la "maternidad de la Humanidad" no se agota en el alumbramiento de Jesús. El mismo Juan ya nos anuncia que "el que ha de venir" os bautizará con Espíritu Santo. Y ya sabemos que el Espíritu Santo es la fuerza (pro)creadora de Dios-Creador que, en Jesús, reconocemos como Dios-Padre (Génesis 2, 7). 
Marcos nos presenta a Juan, en la forma de vestir y de comer, como alguien “empotrado en el desierto", del que vive y en donde hace resonar la llamada de Dios. 
¿Por qué en el desierto? Es la situación en la que, de una forma más o menos consciente, vive la Humanidad después de hacerse indigna de vivir en el "jardín de Dios" o paraíso terrenal. El desierto no es el punto de partida de la humanidad sino que es la consecuencia de su rivalidad con Dios ("Seréis como dioses". Génesis 3, 4ss). Los "profetas", representados ahora en Juan, invitan a convertirse y así poder volver al "jardín original" ("Entra en el gozo de tu Señor", leíamos hace tres domingos en Mateo 25, 21). 
Jesús será llevado por el Espíritu al desierto. Aquí se manifestará como "más poderoso que yo" porque irá venciendo las tentaciones que la humanidad no había podido aún superar, e irá haciendo presente el "Reino de Dios" dando a todos la posibilidad de entrar. 
MENSAJE. 
Situadas en este segundo domingo de adviento, las Lecturas de hoy nos presentan el mensaje propio de todo el Adviento, y que podríamos resumir en estas palabras: Preparad el camino del Señor; allanadle el camino. 
RESPUESTA. 
Este año el mensaje de Navidad nos llega de nuevo en forma de crisis. No se trata de vencerla sino de asumirla. 
Seguramente esta crisis nos hará bien, nos hará darnos cuenta de que el 80% de la humanidad vive en crisis crónica sin que sea noticia. Pero, por "buena" que pueda ser esta crisis, en definitiva pagarán sobre todo los más débiles. Esto es injusto, y puede llegar a ser muy injusto. 
Para paliar tanta injusticia cada uno debe ver qué puede hacer. Seguramente es conveniente "recuperar el desierto" desmontando el falso jardín que nos hemos construido a costa de tantos hermanos. Nuestra vida en la abundancia no es justa si es a costa de la pobreza de los demás. A nivel personal, familiar y de país, necesitamos reconsiderar nuestro estilo de vida. Es lo que hace 2700 años ya predicaba el profeta Isaías, y que hemos leído en la 1ª Lectura:
Se levantarán las hondonadas
y descendarán los montes y las colinas,
la cordillera se volverá una llanura,
el terreno escabroso será un valle. 

PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. El evangelio, en las palabras de Juan, nos habla de un Jesús "más poderoso que yo, tan poderoso que no soy digno ni de agacharme a desatarle la correa del calzado". ¿Qué diferencia hay entre el "poder" de Jesús y el "poder" de los poderosos que conocéis? 
  2. ¿Qué diferencias veis entre el bautismo con agua, de Juan, y el bautismo con Espíritu Santo, de Jesús? ¿A cuál de los dos se asemejan más nuestros bautizos? 
  3. Se acerca la Navidad. ¿Qué dificultades podéis preveer para poder vivirla de una forma no contradictoria con el mensaje del Evangelio? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

viernes, 25 de noviembre de 2011

RELECTURA - "Hacer nacer Humanidad".




(En un grupo de catequesis)
Cateq.   Hoy empezamos el Adviento. Esto quiere decir que se acerca una fiesta muy importante. ¿Cual? 
Carlos   El puente de la Constitución. 
Cateq.   No. Más importante, y no tan pronto … 
Carlos   Las vacaciones de Navidad. 
Cateq.   Exacto. La fiesta de Navidad. Navidad es una fiesta importante. Por eso dura varios días. Y ahora, cuatro semanas antes, ya empezamos a prepararla. ¿Y qué celebramos en Navidad? 
Ester    El nacimiento de Jesús.

Cateq.   Muy bien. 
Carlos  Señorita: ¿cómo es que Jesús no termina nunca de nacer? Porque cada año dicen que nace … 
Ester    ¡Sí que nace cada año! Cada año en la parroquia ponen un niño Jesús, y todo el mundo le da un beso. 
Carlos   ¡Vamos! ¡Tú eres tonta! Lo de la parroquia sólo es un muñeco.

Ester    El tonto eres tú. Como tus padres no van a misa, eso no lo saben y no te lo explican. Mis padres me llevan cada año a la misa del gallo, y cantamos canciones porque Jesús ha nacido. 
Carlos   Pues, mi padre dice que Jesús no ha existido nunca, y que esto de la Navidad es sólo un negocio. 
Ester    Si no crees en Jesús … ¿por qué vienes a catequesis?

Carlos   Tú te crees muy sabia, eh! Pues mira: los que se creen más sabios son los más burros …

Ester    Señorita: ¿por qué no dice nada, Vd.? ¡Este niño nos está insultando! … 
Cateq.   Os escuchaba. Y si ahora me escucháis vosotros a mí, os diré algunas cosas que deberíais saber. Aunque me lo habéis puesto muy difícil!

En primer lugar os diré que aquí, la que sabe más cosas soy yo, y no porque soy catequista sino porque soy la mayor! Debéis entender esto: todo el mundo, desde el momento que nace, empieza a aprender cosas. Así, cuanto más viejos, más cosas sabemos. Pero también, todos aprendemos cosas diferentes, porque vivimos en lugares diferentes, o porque nos encontramos con personas diferentes, o porque nos gustan cosas diferentes … Siempre aprendemos, pero aprendemos cosas diferentes. Así, los que vamos a misa aprendemos unas cosas, y los que no vienen, como van a otros lugares, aprenden otras cosas.

Tened en cuenta que esto está muy bien porque de esta manera, cuando hablamos, todos podemos aprender unos de otros. Aunque yo sé más cosas que vosotros porque soy mayor, también aprendo de vosotros muchas cosas porque mi vida es distinta de la vuestra. Todos podemos aprender unos de otros. ¡Pero sólo si somos amigos! Si no somos amigos, no aprendemos nada de nada, porque sólo vemos las cosas desde nuestro punto de vista. Cuando discutimos, sólo vemos lo que nos interesa. Para todo lo demás estamos como ciegos. 
Carlos   Señorita: Yo quiero pedir perdón a Ester, porque le he dicho tonta. No quería insultarla. ¿Me perdonas, Ester? 
Ester   No estoy muy enfadada. Quizá tenías razón: yo no soy tonta, pero me he comportado como una tonta. ¿Amigos, Carlos? –Le contesta ella alargando la mano. 
Carlos   ¡Claro que sí! -Dándole también la mano. 
Cateq.  Eh!!! ¡Esto es maravilloso! ¡Acabáis de ponerme las cosas muy fáciles! –Dijo ella, entusiasmada, tomando también las manos de los dos niños.

Acabáis de enseñarnos a todos lo que significa Navidad. Nazca o no nazca, Jesús, en Navidad? Mirad: Jesús, como persona concreta, ya hace 2000 años que nació, y no vuelve a nacer cada año. Pero, cuando ahora hablamos del nacimiento de Jesús, queremos decir todo lo que hace nacer un poco más a la Humanidad. Es decir: todo lo que la ayuda a crecer, a ser más buena, todo lo que nos ayuda a ser más "humanos".

Esto que acabáis de hacer vosotros dos, hace que la Humanidad ahora sea mejor que hace dos minutos. Habéis hecho nacer un poco más a Jesús, porque habéis hecho que haya un poco más de humanidad entre nosotros.

Celebramos las fiestas de Navidad una vez cada año, pero es Navidad cada día que alguien hace nacer un poco más de humanidad, como vosotros habéis hecho ahora.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B.


PROYECTO DE HOMILÍA. 
"Vigilad", nos dice repetidamente el Evangelio.
Estad atentos, que el dueño de casa puede llegar a la hora menos pensada.
¿Qué tenemos que vigilar? ¿A qué debemos estar atentos? ¿Quién es este "dueño de casa" que debe llegar?
Podríamos responder diciendo que quien llega es "el Hijo del Hombre", también podríamos decir que, como se acerca Navidad, quien llega es Jesús. Pero Jesús hace dos mil años que "vino", y "el Hijo del hombre" o el dueño de casa, … ¿qué quiere decir?
El trozo leído es un fragmento del Discurso escatológico tal como nos lo ofrece el Evangelio de Marcos (Recordad que los domingos anteriores hemos leímos varios fragmentos correspondientes al Evangelio de Mateo. Puedéis repasarlos, sobre todo el del Domingo 33 , que nos ofrece el texto paralelo al de hoy).
Para comenzar con el nuevo año litúrgico, la lectura del evangelio nos propone dar un vistazo al Final. Nos habla de la venida del Hijo del Hombre, o sea: la venida del Hombre. Así, ya desde el principio nos indica que los seres humanos no somos una realidad ya hecha y acabada sino que somos una "historia", empezada pero aún no terminada. Ya somos humanos pero todavía no hemos llegado a ser el Hombre. Se nos ofrece la plenitud humana como horizonte, y un camino para acercarnos a ella. El horizonte se va enfocando a medida que caminamos.
Para llegar a cabo hay que estar muy atentos al horizonte y al camino. Para conseguir que se vaya realizando nuestra historia, necesitamos velar para no desviarnos de él.
No se llega a la plenitud humana por simple evolución biológica o sociológica. Dios, que nos ha creado sin nosotros, no nos puede llevar a la plenitud sin nosotros, porque la plenitud a la que nos invita, además de ser un don suyo, conlleva también nuestra libre respuesta.
El camino en el que estamos no nos lleva, por sí solo, a término. Es necesario escoger entre bifurcaciones. Hay también "rutas anti-hombre".
Podríamos pensar: ¿Por qué complicarnos la vida? ¿Por qué considerarnos una historia? ¿Por qué hemos de entender nuestra vida como un camino?
Es verdad: podríamos no ser una historia; podríamos no estar en ningún camino. Los gatos, o los leones, o las hormigas, … todos los animales, no son historia vistos desde sí mismos, ni les es necesario ningún camino para llegar a ser lo que son.
Nosotros podríamos ser como ellos, pero no lo somos. Hemos recibido la capacidad de convertirnos en semejantes a Dios. Es una invitación. Una invitación a participar de la Vida de Dios. Este es el horizonte ofrecido a nuestra vida. Podríamos no haberla recibido, pero afortunadamente la hemos recibido, si bien podemos rechazarla. Es cosa nuestra decidirlo.
El primer domingo del año litúrgico es también el primer domingo de Adviento, que nos prepara para la Navidad. Jesús es el "regalo" que Dios nos da para movernos a aceptar su invitación. Con Jesús, Dios intenta "seducirnos".
Hay personas que viven solas porque "tienen pereza de enamorarse", (sic) hasta que se encuentran con aquella otra persona que les seduce de tal manera que ya no son capaces de entender la propia vida sin la persona que las ha cautivado y les hace felices con una felicidad que nunca habían soñado.
Dios conoce nuestra "pereza para enamorarnos de Él". Por eso nos quiere seducir, ya que conoce la inercia hacia la nada del corazón que él mismo nos ha dado. Y nosotros, en momentos lúcidos, también nos damos cuenta de que vale la pena dejarnos cautivar. St. Agustín lo reconoce explícitamente al comienzo de su famosa autobiografía ("Confesiones"): "Nos has hecho para Ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en Ti".
Y el profeta Isaías, en la 1ª lectura, suspira: ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases.
Quién debe llegar es el propio Dios que, haciéndose uno de nosotros en Jesús, viene a seducirnos.
"Adviento" significa "venida".
¿Qué quiere decir que "Dios viene"? ¿No hemos dicho siempre que Dios está en todas partes? Cierto. También el Sol está permanentemente iluminando la Tierra, y sin embargo a menudo es de noche: no se ha ido el Sol: es nuestra parte de la Tierra que se ha puesto de espaldas.
La "venida de Dios" no es un viaje de Dios sino nuestro. Pero, visto desde nosotros mismos, a menudo nos parece como si Dios nos estuviera ausente, igualmente como, desde la Tierra, tenemos la impresión de que es el Sol el que se va y vuelve.
"Estar atentos y vigilar" significa darnos cuenta de que de mil maneras Dios solicita nuestra respuesta a su amor. Dios, que es invisible para nosotros, nos "habla" a través de las cosas y personas que vemos. Pero tenemos que estar atentos. El "hijo del Hombre" que ha de venir (nuestra Plenitud) no es alguien que nos llega desde fuera sino que se va generando en nosotros mismos cuando respondemos positivamente a la invitación de Dios.
Jesús, "el Hombre", continúa naciendo en cada uno de nosotros en la medida en que respondemos positivamente a la oferta de Dios de participar de su vida, que es amor
MENSAJE. 
"Adviento": Dios se nos acerca. O mejor: Dios se nos hace encontradizo en cada persona que acogemos, en cada evento que se nos hace "palabra" y respondemos. Navidad conlleva "nacimiento", no fuera de nosotros sino en nosotros, hasta llegar a la plenitud a que somos invitados.
Para cada uno de nosotros, la llegada del hijo del Hombre da como resultado ser un poco más hombres, imágenes de Dios.
Para el conjunto de la humanidad, la llegada del Hijo del Hombre será el "fin de la Historia", la Plenitud de Cristo, la consecución del Término, como lo celebrábamos el pasado domingo, final del año litúrgico.
RESPUESTA. 
El evangelio de hoy nos dice bien explícitamente cuál es la "respuesta" que se espera de nosotros: Estad alerta. Velad.
Los hechos y acontecimientos no son sólo hechos y cosas que pasan. Son también signos que nos hablan si estamos atentos. Son los "signos de los tiempos" de que nos hablaba el Concilio.
Para poder interpretar los signos de los tiempos nos hace falta, ante todo, confiar en nuestra capacidad personal de leerlos y entenderlos.
Quizás esta confianza en nuestra capacidad de leer y entender los signos del tiempo sea la primera y más urgente respuesta que se nos pide hoy.
En la iglesia Católica estamos demasiado acostumbrados a pensar que esto es un trabajo de la jerarquía. Como si el evangelio ya previera este error futuro, dice bien explícitamente: "Y esto que os digo a vosotros, se lo digo a todos: Velad".
Si tenemos que velar, es porque podemos descubrir. Y si descubrimos, es porque podemos responder; con respuestas decididas personalmente.
Quizá la "falta de vocaciones actual" sea un "signo de los tiempos": una invitación directa a superar el clericalismo de nuestra iglesia.
Como el clericalismo forma parte de la estructura actual de nuestra iglesia, es posible que tengamos la sensación de que "sin sacerdotes" la iglesia se hunde. También lo pensaban los discípulos cuando Jesús les decía que "tenía que irse". La respuesta de Jesús ante el temor de los discípulos es insistir: "os conviene que me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros" (Juan 16,7).
Nuestro mundo no necesita "ministros sagrados" sino espacios de comunión. En nuestra sociedad, la Iglesia, convertida en "religión", va convirtiéndose en un objeto de consumo. Sin "sacerdotes" le sería mucho más fácil reencontrar su identidad: ser fermento, luz, camino de libertad, celebración de la Vida, alternativa al individualismo, …
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Consideráis que vuestra comunidad desaparecería si no hubiera cura? ¿No os sentís capaces de sacarla adelante y crecer?
  2. Hoy se habla mucho de crisis. ¿Os parece que podemos ver un signo de los tiempos? Si es así, ¿qué nos quiere decir?
  3. Examinando la vida de las comunidades que formáis (pareja, familia, parroquia, pueblo …), ¿ha ido llegando el hijo del Hombre? Es decir: ¿habéis crecido en humanidad? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 14 de noviembre de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. FIESTA DE CRISTO REY. CICLO A.


FIESTA DE CRISTO REY
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
He aquí una BUENA FIESTA con un MAL LENGUAJE.
Una "Buena Fiesta".
Porque es reconfortante poder acabar el año litúrgico celebrando el éxito de la humanidad.
Desde el primer capítulo de la Biblia se nos presenta el propósito de Dios de crear al Hombre a su imagen y semejanza. Y este hombre, imagen y semejanza de Dios, está destinado a ser rey de la creación (Génesis, 1,26-29).
Pero cuando miramos la historia de la humanidad comprobamos que la inmensa mayoría de los humanos ha vivido y viven bajo el peso de la opresión, del dolor y la muerte. Parecería, pues, que el proyecto de Dios ha fracasado.
Pero en Jesús de Nazaret –que también es un condenado a muerte– descubrimos que esta nuestra vida sobre la tierra no es todavía la vida a que estamos llamados sino el camino hacia la Vida. Esto cambia radicalmente el significado del sufrimiento y de la muerte. La muerte ya no supone el fracaso de la Vida sino la finalización del camino, del camino que lleva a la Vida.
No es en los que mueren o son asesinados en quienes fracasa la Vida, sino en los asesinos. Es cierto: en éstos la Vida ha fracasado. Pero aquellos en los que la Vida ha triunfado son "una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar… Gente de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas", como leíamos el día de Todos los Santos (Apocalipsis 7,9). Todo el que ama, recorre con éxito el camino hacia la Vida, y se convierte en imagen y semejanza de Dios, porque Dios es amor (1ª Carta de Juan 4,8).
Un "mal lenguaje".
Porque la expresión "Jesucristo, Rey del mundo", en una sociedad plural como la nuestra, tiene el gran peligro de ser comprendida en sentido fundamentalista, tanto por no cristianos como para muchos de los propios cristianos. Ocurrió igual con la palabra "Mesías" en tiempos de Jesús. Los evangelios nos dicen una y otra vez que Jesús prohibió severamente a sus discípulos que dijeran a nadie que él era el Mesías (Por ejemplo: Marcos 8,30).
Los evangelios sólo aceptan para Jesús el calificativo de "Mesías" o "rey" en el contexto de la Cruz. Es decir: cuando no hay la menor posibilidad de interpretar erróneamente su "realeza", una realeza que tiene por único trono la Cruz.
Pero cuando el mensaje cristiano se ha convertido en una religión con más de mil millones de "seguidores", y el "vicario de Cristo" es un "Jefe de Estado" con embajadores personales en la mayoría de los países … entonces, una fiesta con el título "Jesucristo, rey del mundo" conlleva una ambigüedad peligrosa y provocativa.
¿Cómo os parece que será interpretada esta fiesta por los compañeros musulmanes, budistas o simplemente no religiosos?
¿Cómo reaccionaríamos nosotros si en las mezquitas de nuestro entorno celebraran una fiesta similar, pero desde el punto de vista del Islam?
¿Por qué una fiesta así la consideraríamos fundamentalista si fuera de los musulmanes, y no, en los cristianos?
El evangelio de hoy nos sitúa en la perspectiva correcta. No nos presenta directamente a la persona de Jesús sino que utiliza la expresión "el Hijo del hombre". Es decir: el Hombre.
El ser humano es el criterio de evaluación. La escenificación que construye Mateo es solemne y radical. Sólo hay dos clases de personas:
  • Las que han atendido al prójimo,
  • Y las que no han atendido al prójimo.
Sólo hay dos sentencias: "Venid, benditos" y "Lejos de mí, malditos".
"Venid benditos de mi Padre … cuando yo tenía hambre, me disteis de comer, cuando tenía sed me disteis de beber, …
Lejos de mí, malditos … cuando yo tenía hambre, no me disteis de comer, cuando tuve sed no me disteis de beber …".
Ninguna referencia a si eran de una religión u otra o sin religión. Ninguna alusión a otras cosas que no sean el comportamiento generoso y solidario con el prójimo.
Y no valen las excusas: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o con sed, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no hicimos nada por ti? Él les contestará: En verdad os digo: Todo lo que dejasteis de hacer a cada uno de ellos, por pequeño que fuera, tampoco me lo hicisteis a mí".
No se nos habla de Jesús como fundador, iniciador o centro de una religión. Se nos habla del ser humano, por pequeño que sea.
Siguiendo el lenguaje de este evangelio, tal vez sería más oportuno nombrar a esta celebración del final del año litúrgico: "Fiesta del Hombre, Rey de la Creación". Pero, dado que la palabra "rey" está tan devaluada, quizás podríamos decir simplemente: "Fiesta de la Plenitud humana".
MENSAJE. 
El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, llega a su plenitud aprendiendo a amar a los demás. Para hacer este aprendizaje ha recibido el don de la vida terrena como camino hacia la vida. "Venid benditos de mi Padre: tomad posesión del Reino que él os tenía preparado desde la creación del mundo".
RESPUESTA. 
  1. Esforzarnos para adecuar el lenguaje a la nueva situación de pluralismo. El lenguaje es para expresarse, pero recordando que también llega a los demás, que lo entenderán desde su propia experiencia y forma de pensar.

    El lenguaje debe ser apto para convertirse en
    diálogo, y para que el diálogo sea correcto hay que tener siempre en cuenta cómo será comprendido por los demás.
  2. Sea cual sea nuestra religión o no religión, hay que atender al prójimo, por pequeño que sea.
Además, habría que decir que vivimos en una sociedad en la que el mensaje de Jesús ha entrado suficientemente como para que la atención al prójimo haya tomado, en buena parte, la forma de servicios sociales. Hay que alegrarse de esta situación y es necesario colaborar en él desde la propia situación, por ejemplo: pagando los impuestos que hacen posibles estos servicios y controlando su uso, destino y gestión; supliendo deficiencias; etc.
Hay un punto que a menudo es descuidado: abusar de los servicios sociales. Debemos ser conscientes de que los abusos impiden que estos servicios puedan ser usados por quienes más los necesitan.
Quizá sea ésta una de las formas más habituales de insolidaridad, socialmente "tolerada", pero no por ello menos injusta.
A pesar de haber constituido un "estado del bienestar", sigue habiendo hermanos que sufren hambre, sed, soledad, marginación. No lo podemos tolerar ni excusar sus causas.
Nuestros servicios sociales están tan "erosionados" por personas que no los necesitan realmente, por empresas poderosas que abusan o por una gestión incorrecta, que a menudo no llegan a quienes los necesitan de verdad.
Y eso sin hablar de las diferencias que una incorrecta distribución de las riquezas ha generado entre los diferentes países. No hay "países pobres" y "países ricos" sino países empobrecidos y países enriquecidos.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. El mensaje central de la fiesta de hoy coincide bastante con las diferentes declaraciones de la ONU sobre "Derechos humanos" y "Derechos de la Infancia", … Buscad diferencias y coincidencias. 
  2. El evangelio de hoy hace inclusión con el evangelio de las Bienaventuranzas (Mateo 5, 1ss). A la palabra "felices" corresponde ahora la expresión "venid benditos de mi Padre". Comparad los dos textos. 
  3. Con este domingo termina el actual Año Litúrgico. El próximo domingo comenzaremos uno nuevo. ¿Tenéis una idea suficientemente precisa sobre el significado del Año Litúrgico en su conjunto? ¿Cuáles son sus fiestas de referencia? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)