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jueves, 29 de diciembre de 2011

Relectura - ¿Salvados de qué?.


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgado, que puede ser útil o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno)
"Le pusieron por nombre Jesús ..."
Para entender algo, es importante hacerse las preguntas pertinentes. Igualmente, unas preguntas impropias pueden ser un obstáculo para la comprensión. Si, por ejemplo, me pregunto "¿qué sentido tiene mi vida?", no llegaré nunca a una respuesta acertada, porque no es la pregunta pertinente. La pregunta apropiada sería: "¿Qué sentido doy a mi vida?".
A menudo nos preguntamos "¿Quién es Jesús?". La pregunta es correcta, pero hay que saber que es una pregunta que no responden los Evangelios. En los Evangelios, la pregunta pertinente para entender a Jesús es "¿Quién es el Hombre?". Los Evangelios nos presentan a Jesús como parábola de la Humanidad.
"Le pusieron por nombre Jesús; era el nombre que había indicado el ángel antes de ser concebido por su madre". Podría parecer que los Evangelios se hacen un lío sobre quién pone el nombre a Jesús. Según el evangelio de Mateo, lo debería poner José (2,21); según el evangelio de Lucas, lo debería poner María (1,31), pero en el relato de la Circuncisión que hemos leído, se dice simplemente que le pusieron por nombre Jesús.
Notemos que, sea quien sea el que pone el nombre, siempre se trata del nombre que había indicado el ángel antes de ser concebido por su madre. Y no se trata de una cuestión sin importancia, pues sabemos que en la Cultura hebrea, el nombre hace a la cosa.
Todo lo que nos cuentan los Evangelios sobre Jesús es para responder a la pregunta: "¿Quién es el Hombre?". Es por ello que, dado que son una "buena noticia", ésta lo será para todos los "humanos".
A pesar de que los Evangelios fueron escritos en lengua griega, se expresa también la mentalidad propia de la Cultura hebrea. Por eso no hablan haciendo especulaciones sobre la Humanidad, o haciendo una presentación genérica y teórica del Hombre, sino que nos hablan de la realidad humana a partir de hombres concretos de carne y hueso. Jesús fue un hombre real, con vínculos sociales reales: hijo de unos padres reales, hermano de hermanos reales, ciudadano de un pueblo real, y súbdito de unas autoridades reales. Es a partir de este hombre real y concreto que los Evangelios nos explican que es el Hombre. Y, por contraste, nos lo explican, también con personas reales y concretas (como Herodes), que es el Antihombre.
Los Evangelios nos presentan al Hombre como una Historia. Esta Historia es sagrada, ya que tiene a Dios como protagonista, junto con el propio Hombre. Es precisamente gracias a este co-protagonismo de Dios que los Evangelios nos pueden presentar la Historia humana como una buena noticia, a pesar de los innumerables momentos trágicos, de muerte, crueldad y violencia.
La humanidad de Jesús pone al descubierto las amplias zonas de inhumanidad de nuestra Historia, de una forma parecida a como la luz deja bien enmarcados los espacios de sombra y de oscuridad. Como tantos otros hombres reales y concretos, Jesús fue juzgado, condenado y asesinado por unos (anti) hombres también reales y concretos. Y será precisamente en el hombre Jesús que podremos descubrir que el sepulcro no es la última escena de la Historia Humana. Nuestra Historia real está hecha de momentos de humanización y de deshumanización, pero el sepulcro vacío (Marcos 16,) nos anuncia que la deshumanización no triunfará sobre la humanización plena de todos los que lo acepten.
Jesús significa Salvador (Mateo 1,21). Nadie podía ponerle ese nombre por iniciativa propia. Estaba ya decidido por Dios "antes de ser concebido por su madre". ¿De qué nos "salva", Jesús? Aquí conviene no caer en la tentación de inventarnos una perdición previa a fin de poder ser salvados. El Hombre no estaba "perdido" antes de Jesús. La salvación que opera Jesús en cada ser humano es el descubrimiento de que somos hijos de Dios. Mientras el hijo no conoce aún el significado de ser hijo, se siente como un esclavo en casa de sus padres. El descubrimiento y aceptación de la filiación le "salva" de su supuesta esclavitud, como hemos leído en la primera Lectura, en palabras de San Pablo, que hablaba desde su propia experiencia. Sólo desde la conciencia de hijos entendemos la situación anterior como una etapa que tenía que ser "salvada". No estábamos ni perdidos ni condenados; simplemente nos encontrábamos en un camino sin horizonte. Antes de recibir y acoger la invitación a ser hijos de Dios (hijos en el Hijo), experimentamos la propia vida como una realidad básicamente absurda.
Es cierto que hay muchas personas que, a pesar de no saber que son invitadas a ser "hijos de Dios", muestran una ejemplar valentía para vivir con dignidad su vida (quizás considerada absurda). Pero también es importante que el orgullo de esta valentía no se convierta en un obstáculo para acoger, con alegría y agradecimiento, el don generoso de Dios.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 27 de diciembre de 2011

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS


1º de Enero.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
La Fiesta de Navidad, al igual que la de Pascua, litúrgicamente dura una semana entera: comienza con el nacimiento de jesús y termina hoy. Fue decisión del concilio Vaticano II que la fiesta de la virgen, que antes se celebraba el 11 de octubre, estuviera en relación directa con el nacimiento de Jesús, formando una sola y única celebración.
Dado que María es la madre de Jesús, y Jesús es Dios, podemos decir que María es "la Madre de Dios".
No obstante, hay que reconocer que, en una sociedad laica y plural como la nuestra, este lenguaje es una expresión dura, y puede quedar, para una gran mayoría de personas, en un simple juego de palabras sin ningún significado, suponiendo que no llegue a ser motivo de escándalo.
Es cierto que para los cristianos esta expresión, que ya viene del siglo IV, está llena de sentido y expresa con fuerza el núcleo central de nuestra fe. Pero también es cierto que, cuando el lenguaje es entre dos partes, no debe servir sólo para expresar los propios pensamientos sino que también debe comunicar con los demás. Si a mí me habláis en chino, por importante y bien expresado que sea lo que me queréis decir, yo no entenderé nada, y las palabras serán para mí sólo ruido.
María es madre de Dios porque es la madre de Jesús, cien por cien hombre y cien por cien Dios. Jesús no es "otro Dios", ni una fotografía o fotocopia de Dios, ni una imagen separada de Dios, ni un hombre que nos sirve de "modelo" para imaginar a Dios. Es la vida misma de Dios que en él toma forma humana. La vida de Jesús es la misma vida de Dios, como la vida de los sarmientos es la misma vida de la vid, como en una linterna, la luz de la bombilla es la misma energía de la pila que la alimenta; como en el agua de las plantas de la orilla es la misma agua que corre por el río que las hace verdear. 
No hay "dos Dioses" sino un solo Dios que se da. Dios ha decidido darse, derramarse en la Humanidad.
Cuando veneramos a María como madre de Dios estamos venerando a toda la Humanidad anterior que, haciéndose permeable a la Vida de Dios, ha llegado a engendrar un "hijo" plenamente hombre y plenamente Dios.
Cada uno de nosotros somos, a la vez, "hijos de la Humanidad que nos ha precedido", y somos también "madres de la Humanidad futura", para engendrar la que hemos recibido, en la medida que nos abrimos, a la fuerza del Espíritu (Vida) de Dios. En la Humanidad, Dios va tomando la forma de "Dios engendrado". Por eso la expresión: "María, Madre de Dios" significa también "Humanidad, madre de Dios-engendrado". En María celebramos la fecundidad de la Humanidad.
Pero este lenguaje teológicamente correcto en un ámbito cristiano, es en sí mismo muy duro y equívoco en una sociedad como la actual. Por eso, cuando se quiere hablar de María, tal vez sería mejor usar la expresión: "María, madre de Jesús". Otra cosa es cuando se habla de lugares, santuarios o fiestas que ya incluyen desde hace tiempo la expresión "Madre de Dios" o “Virgen María”.
Le pusieron el nombre de "Jesús".
En la Biblia, el nombre hace a la cosa. "Poner el nombre" indica autoridad para orientar la vida de quien recibe el nombre. En el relato de Lucas nos dice que María debe poner el nombre, pero un nombre indicado previamente por Dios (Lucas 1,31). De hecho, no era nunca la madre quien ponía el nombre (recordemos que aquella sociedad era machista) sino el padre. También aquí lo hace el "padre" ("Hijo del Altísimo"), pero a través de María.
Nótese que en el relato según el evangelio de Mateo, también se utiliza el simbolismo de la "imposición del nombre", pero con un significado distinto. En el relato de Mateo es José quien debe "ponerle el nombre" que le ha sido indicado en el sueño (Mateo 1,21).
Si en Lucas se quiere resaltar la idea de "Jesús hijo del Hombre e hijo de Dios", en Mateo se quiere resaltar sobre todo la idea de "Jesús descendiente de Abraham, y heredero de las promesas" a él hechas. Por eso en el relato de Mateo se destaca el protagonismo de José.
Quizá os preguntaréis: ¿así pues, quien puso realmente el nombre: José o María?
Esta pregunta no tiene respuesta desde los evangelios. Recordémoslo: los evangelios no son ni quieren ser "biografías". Si la curiosidad nos pica y queremos encontrar alguna respuesta, debemos intentar conocer las costumbres y normas de aquel tiempo, en Palestina. Los evangelios no son "biografías", pero son "documentos de aquella época", y junto con otros documentos, relatos, monumentos, excavaciones, etc., nos pueden ayudar a conocer algunas cosas de aquel tiempo y llegar a algunas conclusiones provisionales. Provisionales, porque, en Historia, cualquier nuevo hallazgo puede cambiarlo todo.
En este sentido hay un excelente libro, actual y bien escrito, "jesús. aproximación histórica ", de José Antonio Pagola.
"Jesús", forma griega del nombre hebreo "Josu o Josué", significa "Dios salva".
Aunque "Jesús" era un nombre muy frecuente, la insistencia de los evangelios en el nombre, nos quiere comunicar que aprovechan el hecho objetivo del nombre de Jesús como expresión de su misión.
Seguramente también quieren hacernos pensar en Josué: Josué fue quien realmente llevó a cabo la obra de Moisés. Moisés no pudo hacer entrar a su pueblo a la Tierra Prometida; lo hizo Josué. Sin embargo, vistos los resultados, el evangelio nos viene a decir que el Pueblo Elegido realmente no había entrado en la Tierra Prometida (Tierra de Libertad) porque continuaba siendo esclavo en la nueva Tierra. Por ello, todo el evangelio de Mateo, nos presenta a Jesús como un nuevo Moisés, o mejor, como el auténtico "Josué", que guiará a su pueblo hacia la auténtica Libertad.
MENSAJE. 
María personifica a la Humanidad, como Jesús personifica a la Nueva Humanidad o Humanidad adulta.
Como "hijos de la Humanidad", nosotros somos herederos también del Espíritu de Dios que la fecunda.
Como "miembros de la Humanidad" estamos invitados a colaborar en la gestación del Hombre Nuevo, el "Dios engendrado", expresión humana de la vida misma de Dios (Padre).
RESPUESTA. 
Ante el mensaje de la fiesta de hoy, y de toda la Navidad, seguramente la reacción más espontánea sea decir: "¡Demasiado grandioso para ser verdad!" O, como dice la canción popular del Rabadà (villancico popular catalán): "¡No hay para tanto!". Pero, este es precisamente el mensaje recibido.
Para acogerlo como es debido, nos puede servir el ejemplo de María, que conservaba estos recuerdos en su corazón y los meditaba.
Por tres veces el relato de infancia de Lucas nos dice esto con relación a María (Lucas 1,29; 2,19; 2,51).
La sociedad actual nos empuja a una vida acelerada. Pero, como leí en algún lugar, "cuando se va a cien por hora no se ven las flores del camino".
Antes de ser madre, María se va enseguida a ayudar a Isabel que estaba de seis meses (Lucas 1,39). Pero cuando ya es madre, María conservaba estas cosas en su corazón y las meditaba. No es una actitud pasiva, todo lo contrario: lo que tiene entre manos es tan importante que requiere de ella estar atenta a cualquier detalle.
Seremos conscientes o no, pero estamos pariendo una Nueva Humanidad. Podemos dejarnos llevar por la inercia acelerada del mundo actual o podemos "hacer el silencio en nuestro interior para escuchar los impulsos del Espíritu". Como siempre (y es propio de personas adultas) estamos al volante de nuestro coche. Cada uno debe decidir. El resultado será una Humanidad más adulta o más alienada.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En la piedad popular a menudo se contrapone la dulzura de María a la justicia de Dios. ¿Qué opináis? 
  2. María es representada con una gran variedad de imágenes: Madre sentada con el Niño, Madre en pie con el Niño, de pie sin el Niño, la Purísima, la Dolorosa, etc. ¿Todas las imágenes son igualmente coherentes con el mensaje del evangelio? Si no, ¿Cuáles lo son más y cuáles menos? 
  3. La fiesta de hoy coincide con el inicio de un Nuevo Año. ¿Como interpretáis las palabras de la 2ª Lectura: "Cuando los tiempos llegaron a su plenitud"? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

jueves, 22 de diciembre de 2011

RELECTURA - HACER EL BIEN.




"Nacido de María, virgen"
(Continúa el grupo de catequesis)
Niño    Señorita: si a la madre de Jesús la podemos llamar madre de Dios, al padre de Jesús, ¿le podemos llamar padre de Dios? 
Cateq.  Uyyy! Uy! Uy! Uy! Esta pregunta es muy importante! Pero explicar la respuesta es muy peligroso! 
Niños    ¿Por qué es peligroso? 
Cateq.   Ahora lo veréis.

Resulta que los Evangelios dicen muy claro que María es la madre de Jesús. En cambio, no dicen nunca directamente que San José sea su padre. Esto no quiere decir que Jesús no tuviera padre, o que no fuera San José! Jesús nació como todos nosotros, y es hijo de José, que era el marido de María. ¿Por qué, pues, los Evangelios no lo dicen? Ya os conté que todos somos hijos de la Humanidad, y que María representa la fuerza generadora de la Humanidad anterior a Jesús. Pero, ¿qué es lo que hace crecer realmente a la Humanidad? 
Niño    Ser buenas personas. 
Cateq.  ¡Muy bien! Y somos buenas personas cuando nos dedicamos a servir a los demás (no porque seamos inferiores a ellos sino porque los amamos). Viviendo así, hacemos nacer más Humanidad. Pero, a veces, destruimos Humanidad, o hacemos que la Humanidad retroceda y se vuelva salvaje. ¿Cuando pasa esto? 
Niño    Cuando nos peleamos. 
Cateq.  Muy bien dicho: cuando nos peleamos, y sobre todo cuando hacemos guerras, o cuando queremos ser fuertes y poderosos para dominar a los demás. Si miramos la larga Historia de la Humanidad, ¿quiénes son principalmente los que han hecho las guerras o que esclavizan a los demás: los hombres o las mujeres? 
Niño    Los hombres, porque somos más valientes! 
Niña    Los hombres, porque sois más brutos! 
Niño    Y vosotras, ¿qué? Sois unas blandengues. Parecéis de azúcar … "Ay, no me toques" …! 
Niña    Vosotros sois unos salvajes. Señorita: el otro día, mi hermano jugaba a cortar la cola de las lagartijas que encontraba en el jardín. Las buscaba, para hacerles daño! Es un animal! 
Cateq.   ¡Basta!, ¡suficiente…!

¿Veis por qué os decía aquello de "peligroso"? … En este punto, la experiencia de hombres y mujeres es muy distinta.

Ahora ya podéis entender por qué los Evangelios hablan sólo de María como madre de Jesús. Jesús representa la nueva Humanidad formada por todas las personas que, por amor, viven sirviendo a las demás. Estas personas vienen representadas sobre todo por una mujer, porque, en la vida de cada día, somos sobre todo las mujeres las que más demostramos nuestro amor sirviendo a los demás. 
Niño    ¿San José no era buena persona? 
Cateq.  ¡Por supuesto que lo era! Hay muchos hombres que son buenas personas! Pero también había, en tiempos de Jesús y ahora, mucha gente (hombres y mujeres) que pensaban que, con guerras y creando imperios poderosos, se puede hacer avanzar a la Humanidad. Es y ha sido un gravísimo error! Por eso los Evangelios quieren dejar bien claro que las guerras y el dominio sobre los demás no hacen avanzar a la Humanidad sino que la hacen retroceder. 
Niño    También hay mujeres que llevan armas y hacen la guerra… 
Cateq.   Es verdad. Y actualmente algunas lo hacen "para ser como los hombres". Es verdad que hombres y mujeres debemos ser iguales en derechos. Pero en este punto sería mejor que la igualdad no viniera porqué las mujeres fuéramos como los hombres sino porqué los hombres fueran como las mujeres. 
Niña    Mi madre, cuando habla de la madre de Jesús, dice la virgen María. ¿Qué significa "virgen"? 
Cateq.   En los evangelios, significa exactamente esto que os acabo de explicar. Quiere decir que sólo el servicio por amor hace nacer más Humanidad. Jesús, como persona totalmente buena, nació sólo gracias a las personas (mujeres u hombres) que sirven a los demás por amor. En cambio, el poder, el dominio, etc., sólo estorban. En los evangelios, el poder y el dominio sobre los demás vienen representados sobre todo por hombres crueles, como Herodes, que querían matar a Jesús. Es decir: los que quieren matar a la nueva Humanidad. 
Niño    Así, exactamente, ¿qué quiere decir "virgen"? 
Cateq.  En la vida normal quiere decir que una mujer no tiene marido, o un hombre no tiene mujer. Los Evangelios utilizan este lenguaje para indicar que sólo hacemos nacer y crecer la Humanidad cuando amamos a los demás y les servimos con amor, excluyendo toda forma de poder o de dominio sobre ellos. 
Niño    Si mis padres no me las hicieran hacer por la fuerza, no haría muchas cosas buenas que hago… 
Cateq.   Seguramente tus padres te hacen hacer las cosas no porque quieran dominarte sino como un servicio que aún necesitas. Mientras somos menores, las normas que nos imponen los padres son sólo para hacernos crecer hasta ser libres y capaces de decidir por nosotros mismos. 
Niño    ¿Los gobernantes y los que mandan no hacen un bien? 
Cateq.  Depende. Cuando mandan por mandar, hacen un mal. Cuando mandan para hacer un servicio necesario y que se les ha pedido, hacen un bien. ¿Podríamos utilizar el coche si no existieran las normas de circulación? Hay servicios que son necesarios, por lo que elegimos a las personas que queremos que hagan aquellas normas que nos son necesarias para convivir.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 21 de diciembre de 2011

NAVIDAD - MISA DEL DÍA


NAVIDAD.
MISA DEL DÍA.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
NOTAS.
- Sobre la "fiesta" de Navidad, podéis leer los apuntes de la Misa de la Noche.
- Para la Navidad, el Misal nos ofrece tres misas: la de la noche (o del Gallo), la del alba, y la del día. Aquí he puesto las lecturas de la Misa del día, con los apuntes correspondientes.
- El evangelio de hoy se vuelve a leer el domingo 2 º. de Navidad. Allí, pero al Año B, puede encontrar más apuntes.
El evangelio de hoy es una pequeña gran obra de arte. Hay que leer despacio, saboreándolo, imaginándolo, contemplándolo.
Creo que es un buen acierto de la Liturgia que en esta misa del día de Navidad se lea precisamente este solemne prólogo del evangelio de Juan, aunque no nos hable del Niño Jesús. Los evangelistas que nos ofrecen relatos de infancia, directamente tampoco nos quieren hablar del "Niño Jesús" sino más bien de la obra de dios, visualizada en Jesús. Ellos lo hacen con un lenguaje directo, popular, extraído de la vida del día a día. Pero, en una fiesta como la de hoy, nos podemos permitir el lujo de saborear un lenguaje profundo, solemne, de gran calado, cósmico.
Por eso, más que comentar el significado de las diferentes palabras, me ha parecido que podía ser útil presentar una versión explicativa y sencilla de este magnífico "himno a la historia".
Evidentemente, en ningún modo, no puede sustituir a la versión original, lo que pretendo es ofrecer una versión más comprensible para que después, volviendo a la original, ésta pueda saborearse mejor.
Hay que reconocer que esta versión explicativa conlleva una determinada "interpretación", la cual se puede considerar más o menos acertada. Será bueno que cada uno la corrija o complete de acuerdo con lo que él sabe y vive. Yo sólo pretendo ofrecer una colaboración. Os ruego aceptéis la buena voluntad y me perdonéis la osadía.

En el Mundo
todo empieza con un PROYECTO:
el PROYECTO de Dios cuando decide
compartir, más allá de Él mismo, su vida.

Todo lo que existe forma parte de este PROYECTO,
y, al margen de él, no existe absolutamente nada.

El PROYECTO incluye la vida.
La vida
crece y se perfecciona desde sí misma,
y avanza hasta el hombre.

El hombre,
por su inteligencia,
puede ser consciente del PROYECTO que le hace existir.
Así el PROYECTO se convierte en su luz;
una luz que le libera de toda oscuridad
porque le muestra de dónde viene y a qué está llamado.

En el Hombre
el PROYECTO de Dios se convierte en "compartido":
Dios envió un hombre llamado "Juan":
es decir: llamado "Dios ofrece su favor".

"Juan" no era la luz plena;
sólo fue para dar testimonio de ella.

Testimoniaba la luz,
la cual ya se encontraba en el PROYECTO inicial
aunque la creación no fuera capaz de reconocerla;
pero los humanos sí la podemos reconocer,
y a todos aquellos que la acogen
les es concedido poder ser Hijos de Dios.

"Hijos de Dios" lo son no
por el propio crecimiento de la Vida,
ni por ningún herencia humana,
ni como fruto de una conquista, no.
Lo son por un don de Dios.

Y el PROYECTO se ha hecho carne,
y se ha hecho uno de nosotros: Jesús.

En el Hombre-Jesús
hemos podido ver qué significa
ser "Hijos de Dios": hijos en el Hijo.
En Él ya podemos contemplar
como será de excelente
la plenitud del PROYECTO.

Como testimoniaba el propio Juan,
lo que hemos visto ahora al final,
y que ya existía desde el principio,
nos permite entender todo lo pasado,
como Moisés, y la Ley que dio:
todo estaba orientado hacia esta plenitud
que nos llega por Jesucristo.

A Dios, no le ha visto nadie;
pero ahora lo podemos contemplar, como "Dios engendrado",
en el Hombre-Jesús.

Y de su plenitud
todos nosotros recibimos gratuitamente
vida y más vida,
hasta la plenitud total. 
MENSAJE. 
Somos fruto, dentro de la Creación, de un proyecto de Dios. En Jesucristo vemos que es un proyecto de amor: la invitación a ser hijos: hijos en el Hijo. De parte de Dios, Jesús nos hace visible el don; de nuestra parte, Jesús es el inicio de la respuesta positiva, es el "primogénito".
RESPUESTA. 
La única respuesta coherente con la bondad de Dios es aceptarla, continuando en nosotros la respuesta ya iniciada por el Hombre-Jesús. 
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Si formamos parte de un proyecto de dios, ¿tiene sentido temer algún tipo de fracaso? 
  2. En Jesús podemos contemplar al "primogénito" de la humanidad en plenitud. ¿Es legítimo hablar de Jesús como si fuera "propiedad de los Cristianos"? Es decir: desde Jesús, ¿cómo nos es necesario "ver" las diferentes Religiones o Culturas? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)