Traductor

martes, 6 de diciembre de 2011

El Arcángel Gabriel 
habla de María.



(Traducción de poema de David Jou. El éxtasis y el Cálculo. Pag. 438. Texto Original en Catalán)
Qué fatiga aprender el lenguaje de los humanos,
"Dios te salve, María", 
¡qué fatiga! 
Como si la luz quisiera ralentizarse 
y, en lugar de ser simultánea, se tuviera que parar,
y el universo se astillase en rincones inconexos y oscuros! 
¡Qué fatiga!
Cuántos siglos de esfuerzo
para aprender a frenar el pensamiento a su ritmo,
a velar el esplendor
hasta hacerlo lo suficientemente soportable a sus ojos,
a desmenuzar la palabra en pedazos
que les pudieran parecer comprensibles,
"Dios te salve, María" .
Peor:
A medida que iba me acercando a ella,
cuánto dolor me iba invadiendo por sorpresa:
aquellas palabras limitados,
esa luz velada,
aquel pensamiento lentísimo,
qué mundo configuraban,
tan arisco y alucinante!
"Llena eres de gracia!":
Ah, qué difícil llenar de gracia a un humano!:
Parece asustarse de ello,
como si se viera de repente
con las manos llenas de brasas
y las tuviera que dejar rápidamente,
para no quemarse,
y tuviera que ahogar con el agua
hasta su recuerdo de incandescencia.
Qué fatiga,
ser portador de tanto estremecimiento
con un puro balbuceo,
y qué temor de ser expulsado y malentendido!
"Dios te salve, María".
¿Qué ojos me miraron!:
Parecía que tuvieran
una inagotable reserva de frescura;
empecé a verter todo mi fuego
y no se asustaron;
parecían a la vez atónitos y cómplices,
turbados y juguetones,
sorprendidos e impacientes;
aceptaban mi realidad misteriosa
en lugar de rechazarla
como simple alucinación fantasmagórica.
Oh, sí: "llena de gracia!"
Y el mundo inhábil de los humanos,
por un instante,
me pareció lleno de maravilla.