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miércoles, 21 de diciembre de 2011

NAVIDAD - MISA DEL DÍA


NAVIDAD.
MISA DEL DÍA.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
NOTAS.
- Sobre la "fiesta" de Navidad, podéis leer los apuntes de la Misa de la Noche.
- Para la Navidad, el Misal nos ofrece tres misas: la de la noche (o del Gallo), la del alba, y la del día. Aquí he puesto las lecturas de la Misa del día, con los apuntes correspondientes.
- El evangelio de hoy se vuelve a leer el domingo 2 º. de Navidad. Allí, pero al Año B, puede encontrar más apuntes.
El evangelio de hoy es una pequeña gran obra de arte. Hay que leer despacio, saboreándolo, imaginándolo, contemplándolo.
Creo que es un buen acierto de la Liturgia que en esta misa del día de Navidad se lea precisamente este solemne prólogo del evangelio de Juan, aunque no nos hable del Niño Jesús. Los evangelistas que nos ofrecen relatos de infancia, directamente tampoco nos quieren hablar del "Niño Jesús" sino más bien de la obra de dios, visualizada en Jesús. Ellos lo hacen con un lenguaje directo, popular, extraído de la vida del día a día. Pero, en una fiesta como la de hoy, nos podemos permitir el lujo de saborear un lenguaje profundo, solemne, de gran calado, cósmico.
Por eso, más que comentar el significado de las diferentes palabras, me ha parecido que podía ser útil presentar una versión explicativa y sencilla de este magnífico "himno a la historia".
Evidentemente, en ningún modo, no puede sustituir a la versión original, lo que pretendo es ofrecer una versión más comprensible para que después, volviendo a la original, ésta pueda saborearse mejor.
Hay que reconocer que esta versión explicativa conlleva una determinada "interpretación", la cual se puede considerar más o menos acertada. Será bueno que cada uno la corrija o complete de acuerdo con lo que él sabe y vive. Yo sólo pretendo ofrecer una colaboración. Os ruego aceptéis la buena voluntad y me perdonéis la osadía.

En el Mundo
todo empieza con un PROYECTO:
el PROYECTO de Dios cuando decide
compartir, más allá de Él mismo, su vida.

Todo lo que existe forma parte de este PROYECTO,
y, al margen de él, no existe absolutamente nada.

El PROYECTO incluye la vida.
La vida
crece y se perfecciona desde sí misma,
y avanza hasta el hombre.

El hombre,
por su inteligencia,
puede ser consciente del PROYECTO que le hace existir.
Así el PROYECTO se convierte en su luz;
una luz que le libera de toda oscuridad
porque le muestra de dónde viene y a qué está llamado.

En el Hombre
el PROYECTO de Dios se convierte en "compartido":
Dios envió un hombre llamado "Juan":
es decir: llamado "Dios ofrece su favor".

"Juan" no era la luz plena;
sólo fue para dar testimonio de ella.

Testimoniaba la luz,
la cual ya se encontraba en el PROYECTO inicial
aunque la creación no fuera capaz de reconocerla;
pero los humanos sí la podemos reconocer,
y a todos aquellos que la acogen
les es concedido poder ser Hijos de Dios.

"Hijos de Dios" lo son no
por el propio crecimiento de la Vida,
ni por ningún herencia humana,
ni como fruto de una conquista, no.
Lo son por un don de Dios.

Y el PROYECTO se ha hecho carne,
y se ha hecho uno de nosotros: Jesús.

En el Hombre-Jesús
hemos podido ver qué significa
ser "Hijos de Dios": hijos en el Hijo.
En Él ya podemos contemplar
como será de excelente
la plenitud del PROYECTO.

Como testimoniaba el propio Juan,
lo que hemos visto ahora al final,
y que ya existía desde el principio,
nos permite entender todo lo pasado,
como Moisés, y la Ley que dio:
todo estaba orientado hacia esta plenitud
que nos llega por Jesucristo.

A Dios, no le ha visto nadie;
pero ahora lo podemos contemplar, como "Dios engendrado",
en el Hombre-Jesús.

Y de su plenitud
todos nosotros recibimos gratuitamente
vida y más vida,
hasta la plenitud total. 
MENSAJE. 
Somos fruto, dentro de la Creación, de un proyecto de Dios. En Jesucristo vemos que es un proyecto de amor: la invitación a ser hijos: hijos en el Hijo. De parte de Dios, Jesús nos hace visible el don; de nuestra parte, Jesús es el inicio de la respuesta positiva, es el "primogénito".
RESPUESTA. 
La única respuesta coherente con la bondad de Dios es aceptarla, continuando en nosotros la respuesta ya iniciada por el Hombre-Jesús. 
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Si formamos parte de un proyecto de dios, ¿tiene sentido temer algún tipo de fracaso? 
  2. En Jesús podemos contemplar al "primogénito" de la humanidad en plenitud. ¿Es legítimo hablar de Jesús como si fuera "propiedad de los Cristianos"? Es decir: desde Jesús, ¿cómo nos es necesario "ver" las diferentes Religiones o Culturas? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)