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lunes, 12 de diciembre de 2011

REFLEXIONES DOMINICALES. CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B.


CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
El evangelio de hoy está escrito siguiendo el modelo de los "relatos de aparición", frecuentes en el lenguaje bíblico. Aquí la "aparición" está protagonizada por el ángel "Gabriel". El nombre del ángel ya nos indica que el objetivo de la aparición será dar a conocer los "proyectos de Dios sobre la Humanidad". Recordemos que, en la Biblia, el nombre hace la cosa. Aunque los estudiosos no están del todo de acuerdo en el significado exacto de "Gabriel", su aparición siempre sirve para dar a conocer a unas personas elegidas la colaboración que se espera de ellas en la realización de los planes de Dios sobre la Humanidad.
En esta ocasión, la aparición de Gabriel sirve también para poner en estrecha relación dos relatos similares pero contrapuestos: La aparición a Zacarías, para el nacimiento de Juan Bautista, y el encuentro con María, para el nacimiento de Jesús.
Se trata de dos relatos paralelos pero no del todo, porque el segundo comienza "en el sexto mes" del primero. Este "detalle" es importante en el contraste entre los dos. Estamos hablando de alumbramientos. La expresión "sexto más" trae a la memoria el Relato de la Creación en el que, en el "sexto día" es creado el Hombre a imagen y semejanza de Dios "(Génesis 1, 27). Con este "detalle" el evangelio nos sugiere que antes de Jesús propiamente no existía el Hombre-imagen-de-Dios, sino sólo el pre-Hombre o "precursor".
A Zacarías se le anuncia el nacimiento del "Precursor".
En el "sexto mes" de esta gestación, se anuncia el nacimiento del hombre, ya plenamente imagen de Dios, y, por tanto, hijo de dios.
Pero hay otros contrastes entre los dos alumbramientos. Sugiero leer los dos relatos en paralelo para descubrir estos contrastes directamente.
En el relato que hoy hemos leído, María tiene un "problema objetivo": ella está casada con un joven importante, descendiente del rey David, que puede darle un hijo que sería "hijo de José", o, incluso, "hijo de David", ya que los hijos continuaban el rango del padre, pero el problema está en que el ángel le dice que tendrá un hijo que será "hijo del Altísimo". Claro: María no conoce "ningún hombre" que pueda hacerla la madre de un hijo así. ¿Cómo puede hacerlo, entonces?
La respuesta del ángel es clara y precisa: el "hijo" nacerá por la fuerza del Espíritu de Dios o Espíritu Santo. Por lo tanto, de esta parte, no hay ningún problema. Y María da su conformidad: "Yo soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".
La respuesta que el ángel ha dado a María es extremadamente significativa. Sólo otro "hombre" había nacido directamente "por la fuerza del Espíritu de Dios": Adán ("Adán" significa "Hombre"). Recordemos como lo cuenta el libro del Génesis: "El Señor Dios modeló al hombre con polvo de la tierra. Le infundió el aliento (espíritu) de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo"(Génesis 2,7).
El Espíritu alentado sobre un "muñeco de barro" hizo de él un ser viviente. El mismo Espíritu alentado sobre una chica pletórica de vida y generosa, la hace madre del hijo del Altísimo.
María representa a la Humanidad joven, llena de capacidad para convertirse en madre, y ya capaz de recibir en plenitud el “Espíritu de Dios”. Por eso su hijo será hijo del Altísimo, coronamiento de la obra de Dios. En María y en el hijo que de ella nacerá, el proyecto inicial de Dios de crear el Hombre a su imagen y semejanza, llega a su plenitud.
Toda la "Historia anterior" ahora es entendida como preparación, toda la "historia siguiente" será entendida como continuación. Jesús se convierte, en el lenguaje bíblico, centro de la Historia y "primogénito" de la "Humanidad adulta".
Esta "conexión directa con Dios" no empequeñece la "dosis de humanidad" de Jesús. Jesús es cien por cien (hijo del) hombre y cien por cien (hijo de) Dios.
En este relato, como tantas otras veces, se utiliza un lenguaje extraído de la naturaleza para comunicar un mensaje sobrenatural, o mejor, un mensaje que lleva la naturaleza más allá de ella misma.
Desgraciadamente mucha gente se queda en el "lenguaje natural", convirtiendo en virtud lo que es sólo lenguaje. Pasa como cuando con el dedo señalan las estrellas, y alguien se queda sólo mirando el dedo.
El relato de hoy utiliza la virginidad como lenguaje para expresar la plenitud de Jesús. Quedarse en una virginidad puramente biológica es no haber entendido nada de nada. Incluso resulta una interpretación sospechosa, porque considerar "virtud" la virginidad biológica en sí misma significa que, de alguna manera, se considera la sexualidad como una "cosa menos pura" en sí misma. Para el evangelio no hay cosas impuras en sí mismas (Mateo 15,11). La impureza sólo puede nacer de un corazón impuro, es decir: que tiene intenciones injustas (Mateo 15,11).
Hay que reconocer que, al margen del mensaje evangélico, ha entrado a menudo en el sentimiento religioso de muchos cristianos un cierto dualismo, siempre condenado como doctrina pero nunca superado como práctica.
DUALISMO es ver al Hombre como resultado de la unión de dos componentes contrarios: un cuerpo material, corruptible, malo, y un alma espiritual, buena, divina. En este supuesto, la virtud consistiría en liberar de las tendencias del cuerpo, al alma espiritual.
El dualismo, como filosofía, es un intento de explicar la existencia del Mal. Pero es un camino equivocado y peligroso.
  • Equivocado, porque deforma la realidad del ser humano: no somos el resultado de dos componentes contrarios, como dos mitades enfrentadas. Somos cien por cien corporales. Eso sí: con un cuerpo capaz de recibir la fuerza del Espíritu y ser, también cien por cien, espirituales. "Cuerpo" y "espíritu" no se oponen, como no se oponen el aire y la música. 
  • Peligroso: porque, poniendo la causa del Mal en el cuerpo, no tendremos éxito en la lucha que nos lleva a vencer realmente al Mal. El Mal no está en el cuerpo, que es bueno en sí mismo, como todo lo creado. El Mal es una consecuencia de nuestra respuesta egoísta a la presencia de los demás. Y la forma de superarlo es decidiendo nos por una actitud de generosidad hacia los demás, y no luchando contra el cuerpo. 
En sí mismas, ni la sexualidad es mala ni la virginidad es buena. Tanto la una como la otra serán buenas cuando expresen una actitud generosa, y serán malas cuando expresen una actitud injusta: relaciones de dominio, de superioridad, de indiferencia, de desprecio, de utilización del otro, etc.
La virginidad de María no disminuye a la figura de José. En la mentalidad de la época, el "barón" representaba la fuerza fecundante. En el relato evangélico no se ignora ni se niega esta fuerza fecundante (mentalidad de aquel tiempo no del todo superada aún!); pero se afirma que el "Proyecto de Dios sobre el Hombre" es tan grande que va más allá de la capacidad natural de los humanos, como se puede comprobar en Elizabet que ya está de seis meses, ella que era tenida por estéril.
MENSAJE. 
Cuando los evangelios nos hablan de María no nos hablan de "biología" sino de "buena noticia". El anuncio del ángel a María es a toda la Humanidad. La virginidad de María nos comunica dos cosas importantes: disponibilidad a colaborar en la gestación de la Nueva Humanidad, y contar con la fuerza del Espíritu para conseguirlo.
Gestar una Nueva Humanidad es el deseo más profundo de una infinidad de personas. Pero, por experiencia sabemos que nosotros solos no lo conseguiremos. Lo demuestra la historia de los diferentes Humanismos "salvadores" que han existido, que han acabado produciendo más injusticias de las que pretendían corregir. La misma historia humana de la Iglesia está llena de contradicciones.
Pero no estamos solos, sino que contamos con el designio de Aquel para el que nada es imposible.
RESPUESTA. 
Aunque, como María, todos podemos decir: Yo no conozco al hombre que pueda engendrar una Nueva Humanidad justa, solidaria y feliz, también cada uno de nosotros puede decir: Que se cumpla en mí según tu palabra. No es una respuesta de pasividad. Al contrario: María se va enseguida a ayudar Isabel en su gestación (Lucas 1,39).
En el lenguaje bíblico "palabra" significa fuerza, energía, aliento, espíritu creativo. "Al principio existía la Palabra …" (Juan 1,1).
Por eso, celebrar la Navidad y no asumir nuestra responsabilidad en la gestación de la Nueva Humanidad, sería hacer trampa. Y así como José, esposo de María, ejerció el protagonismo que le correspondía en el nacimiento de Jesús (Mateo 1,20), también nosotros, "casados" o "casadas" con la Humanidad, debemos ejercer el protagonismo que nos corresponde en el nacimiento del Hombre Nuevo.
Igualmente, venerar la virginidad de María y pretender dejar nacer a la Nueva Humanidad confiando en el Poder (religioso, económico, social, etc.) sería no haber entendido nada de nada de la propia Historia y del Mensaje evangélico.  
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En vuestra comunidad, ¿habéis pensado o programado algo para ayudar a quien lo quiera a vivir la Navidad con un mínimo de coherencia? 
  2. ¿Qué muestras de "inhumanidad" descubrís en la sociedad y en la iglesia de hoy? 
  3. Aparte de la acción de cada uno, ¿como grupo o comunidad habéis pensado en algo para ayudar a hacer un mundo más "humano"? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)