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viernes, 9 de diciembre de 2011

RELECTURA-PROFETAS



Le dijeron: Pues, ¿quién eres?
(Continúa el grupo de catequesis)
Niño   Señorita: el pasado domingo nos dijo que María y Juan Bautista representaban las buenas personas que habían "preparado" el nacimiento de Jesús. Pero, ¿cuál de los dos es el más importante? 
Cateq.   Esta pregunta es muy interesante, pero no te la puedo responder, porque los Evangelios no hablan de las personas porqué sean más o menos importantes sino por el servicio que cumplen. Pero tu pregunta es interesante porque es un ejemplo de la clase de preguntas que solemos hacernos nosotros. Los humanos, cuando aún no hemos entendido casi nada de los Evangelios, nos hacemos preguntas como esta tuya. 
Niño    Para los Evangelios, ¿las personas no son importantes? 
Cateq.  ¡Son lo único realmente importante! Las personas son tan importantes que todas lo somos al máximo, y por eso no puede haber unas personas más importantes que otras. Los Evangelios nos hablan de María y de Juan Bautista porque realizaron servicios muy buenos, y diferentes. María, una mujer, junto con José, hace de madre. Como madre, María sirve a la nueva vida de Jesús, como hacemos todas las madres con nuestros hijos. 
Niño Y, ¿Juan Bautista hace de padre? 
Cateq. No exactamente. En todo caso el padre era José, el marido de María. Juan Bautista cumple el servicio de profeta. Como profeta enseña el significado profundo de la vida de Jesús. 
Niño ¿Los profetas son aquellas personas que conocen el futuro? 
Cateq. No. El futuro aún no existe, y por eso nadie lo puede conocer. Los profetas son personas que saben entender tan perfectamente lo que sucede hoy que nos avisan de lo que nos puede suceder mañana. Es similar que cuando el maestro ve que un niño no estudia, y va y le dice: si sigues así, suspenderás el curso. El maestro no "conoce" el futuro, pero, viendo el presente de un niño que no estudia, le avisa de lo que puede suceder. El servicio de Juan Bautista fue decir a todos que la Humanidad había "crecido" tanto que ya existía un hombre-perfecto, y que, quienes quisieran, ya podían seguir su ejemplo. 
Niño ¿Los profetas no se equivocan nunca? 
Cateq. Depende. Como os he dicho, los profetas avisan. Después, depende de si la gente le hace caso o no. Volvamos al Sr.. maestro: si aquel niño a quien el maestro ha avisado se pone a estudiar y aprueba el curso, ¿alguien podría decir que el maestro estaba equivocado?… 
Niño ¿Después de Jesús, también hay profetas? 
Cateq. Claro que sí, aunque, mientras viven, normalmente no les llamamos "profetas". Por ejemplo: seguro que vuestros padres os avisan de muchas cosas. Podríamos decir que, para vosotros, ellos son vuestros profetas más próximos. 
Niño Mi padre siempre me dice que tengo que ahorrar el agua y la electricidad. Porque si no, no habrá para todos. 
Cateq. Pues harás muy bien en hacerle caso, porque él sabe muy bien lo que está pasando hoy, y lo que puede pasar mañana si no hacemos las cosas bien hechas. 
Niño ¿Los profetas nos avisan sólo de cosas malas? 
Cateq. Esta pregunta me gusta mucho y es muy importante. Podría parecer que los profetas nos asustan con cosas malas. Pero es totalmente al revés. Lo primero que dicen los profetas es que Dios ama tanto a los humanos que nos invita a crecer para que podamos estar a su altura, y así podamos ser felices como lo es él. Esto es lo más importante que dicen, y nos avisan, cuando ven que nos lo podríamos perder. Volvamos, de nuevo, al Sr. maestro: ¿qué es lo primero que desea un maestro para sus alumnos? 
Niño Que aprueben el curso para que así no tengan que repetir… 
Cateq. ¡Exacto! Y "aprobar el curso" quiere decir aprender muchas y muchas cosas que nos ayudarán a vivir mejor todos juntos. Un niño que no estudiara se lo podría perder, y retrasaría el crecimiento de la Humanidad. 
Niño O sea: ¡que el Sr. maestro también es un profeta! 
Niño Y, ¡usted también, Señorita!
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)