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lunes, 30 de enero de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO V DE ORDINARIO. CICLO B.


V DOMINGO DE ORDINARIO.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
En la sinagoga de Cafarnaún comenzó la confrontación entre "el fuerte" y "el más fuerte", entre el espíritu maligno que "posee" y el espíritu de Jesús que libera. Posiblemente existió en Cafarnaún una comunidad cristiana lo suficientemente singular como para utilizarla de contrapunto.
La expresión "en casa de Simón y Andrés", hermanos, sin duda hace referencia a la "comunidad cristiana", que es una comunidad de hermanos. Normalmente este es el significado de la expresión "en casa", referida a Jesús (Marcos 2,1). En los evangelios, "en casa de Jesús" significa la Comunidad.
En este caso no se dice que Jesús está "en casa" sino "en casa de Simón y Andrés". Estos hermanos todavía no encarnan la "comunidad" ya que también aquí el espíritu maligno ha afirmado su dominio: la suegra de Simón está con fiebre.
No sé exactamente qué significado simbólico puede tener aquí la "fiebre", pero una cosa parece clara: la fiebre impide a la suegra de Simón de hacer lo que es propio de los miembros de la Comunidad: servir.
La presencia de Jesús "que le da la mano" (símbolo de la transmisión de su "fuerza") le libera de la sujeción a la "fiebre" y le permite "servir, ella misma, la mesa". ¡Ha empezado la COMUNIDAD CRISTIANA! Es el "lugar" de la presencia de Jesús, donde y desde donde él derrama con abundancia su Espíritu que libera a los endemoniados y cura a los enfermos. "Toda la ciudad se había reunido en la puerta…".
Lo que convierte la "casa de Simón y Andrés" en COMUNIDAD, es la hermandad y el espíritu de servicio. Allí donde hay hermandad servicial allí hay "COMUNIDAD". También podría serlo la Sinagoga. Sólo sería necesario dejarse liberar del espíritu maligno que impide vivir la hermandad servicial. Aunque, como veíamos el pasado domingo, Jesús ha expulsado el espíritu maligno de un cierto hombre, no ha salido de la Sinagoga, como se pondrá en evidencia en los relatos siguientes (Marcos 3,6). La Sinagoga, centrada en la Ley, continuará con su actividad alienadora, deshumanizadora, sin convertirse en "Comunidad". No acepta que Dios nos llama a ir más allá de la ley. La Ley es útil para frenar el empuje del espíritu maligno, pero no nos permite ser COMUNIDAD.
En el relato que hemos leído hoy hay un detalle a tener en cuenta: todo el derroche de amor liberador y curador de Jesús tiene lugar "por la tarde cuando ya se había puesto el sol", y acaba "de madrugada, cuando todavía estaba oscuro". Es decir: de noche. En el mundo judío, el "día" comienza con la salida del sol y termina con la puesta. El resto es "noche". Con estas precisiones seguramente se quiere hacer una referencia explícita a la vida de las comunidades cristianas concretas, perseguidas por las autoridades religiosas, y que, para reunirse, tenían que aprovechar la protección de la noche.
También hay otro "detalle": Jesús aprovecha la noche para "salir" e irse a un lugar solitario a orar, a "cargar las pilas". La "comunidad" no es para él un lugar de reposo y de encuentro con el Padre. Esto se deduce del hecho de que "Simón, con sus compañeros, salió a buscarlo". La nueva comunidad aún no se ha liberado del todo del espíritu maligno, que tiende a ser posesivo. Simón, y los que estaban con él, van en busca de Jesús para hacerlo su líder, para tenerlo en propiedad. "Todo el mundo te está buscando". Aún no han entendido la misión de Jesús. La misión de Jesús no es "que la gente le busque" sino que la gente sea; que cada uno sea adulto, libre, capaz de amar, feliz.
Jesús reacciona: "Vamos a otros lugares, a los pueblos vecinos, para predicar también allí, que esta es mi misión".
Que Jesús aceptara ser el "líder" de la gente que le buscaba es la 1ª tentación de Pedro a Jesús. Las "tentaciones" que no explica el evangelio de Marcos cuando Jesús está en el desierto (Marcos 1,13), irán apareciendo como provenientes de sus "discípulos", representados en "Pedro". En la 2ª tentación, Jesús calificará a Pedro directamente de "Satanás" (tentador) (Marcos 8,33). En la 3ª, habrá el gran colapso de los discípulos: "Todos le abandonaron y huyeron" (Marcos 14,50), dejando claro que el Espíritu de Jesús no es "posesivo". La verdadera COMUNIDAD no es posesiva sino liberadora. Una comunidad "posesiva" no sería realmente una comunidad sino una secta.
MENSAJE. 
El Espíritu Santo, instalado en Jesús, continúa la creación del HOMBRE, curando y liberando. Nace la COMUNIDAD como ámbito de humanización y de experiencia de Humanidad. Pero no hay que equivocarse: el punto de referencia no es el liderazgo de Jesús sobre sus "seguidores" sino la COMUNIDAD en sí misma. O mejor: una actitud de COMUNIÓN abierta a todos, que se concreta en "comunidades". Todo el mundo puede optar por la comunión. En cualquier lugar donde conviven personas resuena la llamada a ser COMUNIDAD SERVICIAL, expulsando el espíritu maligno de unas relaciones de posesión, de dependencia o de dominio.
RESPUESTA. 
En nuestro ámbito, estamos saliendo de lo que los entendidos llaman una SITUACION DE CRISTIANDAD, en que la Iglesia ejercía acciones de liderazgo en muchos aspectos. Parece que la sintonía con Jesús nos sugiere una forma distinta de hacer. Hoy vivimos una situación totalmente inédita. A lo largo de dos mil años, la Iglesia ha sido o perseguida o privilegiada. En una sociedad laica no somos ni perseguidos ni debemos ser privilegiados. ¿Encontraremos la forma de ser Iglesia en esta nueva sociedad? Quizá no haya una forma sino muchísimas formas… Algunas ya son reales, pero chocan con unas estructuras rígidas y sacralizadas. Quizás ha llegado el momento de ir creando, entre todos, estructuras dúctiles, que sean realmente un servicio a la gran variedad de VIDA que hoy florece por todas partes.
Hoy el Evangelio vive una auténtica primavera. En muchos lugares están surgiendo grupos o comunidades serviciales con un gran contenido evangélico, aunque a veces rehusen la referencia. Este "rechazo" es comprensible por razones históricas y de lenguaje. En realidad, tal vez sólo se trata de lo mismo que ya pasó en los inicios del Evangelio con relación a la sinagoga. Entonces se comprendió que para el vino nuevo, se necesitan odres nuevos (Marcos 2,22). 
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Intentad descubrir ejemplos actuales de "vino nuevo en odres nuevos". O sea: grupos serviciales, más o menos al margen de la organización eclesial. 
  2. A partir de vuestra experiencia con personas queridas y que amáis, ¿qué diferencias descubrís entre un "amor posesivo" y un "amor liberador"? 
  3. ¿Ocurre que a veces preferimos ser amados con un amor posesivo más que con un amor liberador? Dicho de otro modo: ¿Nos da miedo, a veces, la libertad? ¿Por qué? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 25 de enero de 2012

RELECTURA - LA GRANJA DE LOS LOBOS.


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgado, que puede ser útil o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno)
"¿Por qué te metes con nosotros ...?"
En un valle donde la caza empezaba a escasear, una banda de lobos solucionó su problema organizando una gran Granja de mamíferos, sobre todo ovejas. La Granja estaba suficientemente bien organizada como para que la mayoría de animales pudieran sobrevivir y reproducirse según un plan bien establecido. De esta forma, nunca faltaba alimento para los lobos. Estos también formaban parte de la Granja: eran los dirigentes, los educadores y los vigilantes. Todo funcionaba muy bien, y los diferentes animales, según las noticias dadas por los propios lobos, estaban contentos de formar parte de aquella granja moderna y eficaz.
Es cierto que, alguna vez, alguno se rebelaba. Pero el sistema era lo suficientemente eficaz para contrarrestar estos intentos, y normalmente eran los propios internos quienes condenaban a aquellos descontentos inoportunos.
Pero una vez hubo un cordero que había estado muy atento a todo lo que sucedía. Se daba cuenta de que la mayoría de aquellos animales no podían soñar ni dar sentido a su vida. Vio que en ese lugar había mucho orden pero poca felicidad. Y decidió dedicarse a cambiar esa situación frustrante. Lo estuvo pensando bastante tiempo, hablando discretamente con otros compañeros, intentando hacer entender que allí los animales eran sólo piezas de una maquinaria, sin ninguna posibilidad de vivir las capacidades de su propia vida. Pronto comprobó que el problema estaba sobretodo en la pereza de los propios animales: pereza para pensar, para examinar la realidad, para darse cuenta de cómo había quedado su vida, de cómo habían renunciado a vivir para conformarse con SOBREVIVIR. Vio claramente que para despertar a los compañeros era indispensable que ellos mismos tomaran conciencia de su dignidad y desearan una Vida más plena.
Por eso un día, estando en la escuela donde se enseñaba a asimilar y a cumplir fielmente la Ley de la Granja, decidió intervenir. Llegado el momento oportuno, se levantó para hablar. "Ha llegado la hora de levantar el vuelo", comenzó diciendo.
Sus palabras sorprendieron a todos porque no les hablaba, como siempre, es decir, sobre todo lo necesario para el buen "funcionamiento" de La Granja, sino sobre los anhelos más profundos de sus corazones, y sobre cómo podían satisfacerlos. Todos los presentes le escuchaban entusiasmados.
Los maestros de la escuela vieron enseguida que, si no intervenían, podrían perder el control de la situación. Así pues, se le enfrentaron directamente. "¿Por qué te metes con nosotros? Tú eres un infiltrado. Eres un vendido a los enemigos de la Granja, y ahora pretendes destruirnos". Y lo expulsaron del aula, declarándolo peligroso para el resto, e indigno de convivir con ellos.
Pero lo que había dicho aquel cordero llegó a lo más profundo del corazón de muchos y despertó sentimientos que habían quedado dormidos. Algunos empezaron a pensar si no tendría razón. Quizás sí que sus vidas podían tener un horizonte que la Granja les escondía. Las palabras de aquel cordero consciente comenzaron a transformar sus corazones, como la levadura transforma la pasta de harina. Algunos comenzaron a sentir el sabor de la LIBERTAD. Y está claro: cuando se ha probado la libertad, ya no es posible volver atrás …
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 23 de enero de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO IV DE ORDINARIO. CICLO B.


IV DOMINGO DE ORDINARIO.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 
Sorprende que el evangelista nos diga que Jesús enseñaba una doctrina muy interesante y, en cambio, no nos diga nada sobre esta doctrina. Pero esto tiene un significado profundo. Ya en el mismo relato nos hace notar la diferencia entre la forma de enseñar de los maestros de la Ley y la forma de enseñar de Jesús. Jesús enseña "con autoridad". Seguramente nos quiere decir que enseñaba con potestad o con poder. Sus palabras contienen el "poder" de realizar lo que dicen, como las palabras de Dios en el relato de la Creación: "Y dijo Dios: –Que exista la luz. Y la luz existió". O también "Dios dijo: Que haya un firmamento en medio de las aguas, para separar unas aguas de otras. Y fue así“ (Génesis 1, 3SS).
Dios "dice", y se hace. Del mismo modo, Jesús "habla", y seguidamente se explican los EFECTOS de sus palabras. No hay que repetir las palabras: basta ver los EFECTOS.
En el relato de hoy, los efectos de la enseñanza de Jesús en la sinagoga son, primero, la reacción del espíritu maligno y después, la liberación del hombre que estaba poseído.
Reacción del espíritu maligno.
Juan Bautista ya nos había presentado a Jesús como "el más fuerte": no sólo más fuerte que él, Juan, sino sobretodo más fuerte que el espíritu maligno que gobierna el "mundo". Jesús no comienza su obra en una sociedad neutra. En la sociedad ya existe quien manda, ya está el "príncipe de este mundo". Jesús inaugura el REINO DE DIOS en un mundo ya ocupado por otro "REINO".
Tras su Bautismo, Jesús es empujado por el Espíritu al desierto "para ser tentado por Satanás" (Marcos 1,13). Más que de "tentación" aquí habría que hablar de "confrontación". Confrontación entre el Espíritu de Jesús, humanizador, y el espíritu maligno, deshumanizador.
El evangelio de hoy es una escenificación: se encuentran cara a cara los dos "espíritus", los cuales se reconocen mutuamente. "Ya sé quién eres: eres el Santo de Dios".
"Eres el Santo de Dios".
Resulta sorprendente la insistencia de los evangelios al decir que los demonios sabemos quién es Jesús.
Con el desarrollo del cristianismo, la predicación del Evangelio fue tomando un carácter apologético, que intentaba sobre todo convencer de que "Jesús es Dios". De ahí se pasó a interpretar las obras liberadoras de Jesús como milagros. El razonamiento era fácil: dado que los milagros sólo puede hacerlos Dios, si Jesús hace milagros, quiere decir que es Dios.
Parece ser que esta forma de acercarse a los Evangelios no es correcta, sobretodo porque nos priva del auténtico MENSAJE que nos quieren transmitir. Lo que nos quieren decir los Evangelios no es que "Jesús es Dios" sino que "Dios nos ama, y en Jesús podemos ver y experimentar hasta qué punto nos ama: hasta hacernos partícipes de su propia vida". Por eso es tan importante que Jesús sea realmente hombre (1ª Juan 4,2).
Según los Evangelios, los demonios reconocen inmediatamente que "Jesús es el Santo de Dios". Pero Jesús les hace callar porque este "reconocimiento" no libera al hombre poseído. Afirmando la DIVINIDAD de Jesús, el espíritu maligno quiere mantener la separación de los dos "reinos", (como si el cielo no se hubiera rasgado, como leíamos en el bautismo de Jesús).
"¿Por qué te metes con nosotros?". Para los espíritus malignos es "blasfemo" que un hombre actúe a la manera de Dios, o dicho al revés: es blasfemo creer que Dios se haya hecho hombre. Este será el gran "escándalo"! Esta será la gran "blasfemia" que provocará la sentencia a muerte contra Jesús (Marcos 14, 63).
El espíritu maligno interpreta correctamente la situación. Ha comenzado un importante pulso. ¿Quién ganará?
La pregunta "¿quién ganará?" puede parecer impertinente. Evidentemente ganará Jesús, ya que el Espíritu Santo no sólo es "el más fuerte", sino "el único fuerte".
El espíritu maligno no tiene consistencia en sí mismo, es pura inercia de la NADA; presencia en nosotros del TODAVÍA NO; resistencia a ser, miedo a la libertad, pereza para el Amor; …
Sin embargo, la fuerza de Jesús no es para destruir.
"¿Has venido a destruirnos?". ¡No!
Al contrario: Jesús viene a salvar, a completar la humanización del hombre. Por parte de Jesús no habrá "LUCHA DESTRUCTIVA" sino DONACIÓN.
El espíritu maligno es el propio hombre en su situación de alienación, es la dosis de "des-humanidad" que hay en cada persona. El espíritu maligno es ideología que ofusca la mente, es miedo que paraliza, es orgullo que obliga a imponerse a los demás, condenarles y, si puede, destruirles.
El espíritu maligno destruye; el Espíritu Santo crea.
La "fuerza" del espíritu maligno mata. La "fuerza" de Jesús vivifica. "La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la sofocaron" (Juan 1,5)
En los relatos que siguen se irá visualizando la fuerza humanizadora de Jesús. No se trata de "milagros" sino de amor. Paralelamente irá tomando forma el propósito de "matar a Jesús" (Marcos 3, 6).
¿Quién ganará?
Ganará el hombre.
Esto quiere decir que también ganará Jesús, ya que es hombre, y la "lucha" de Jesús es a favor del HOMBRE.
Liberar al HOMBRE del espíritu maligno que lo domina, a Jesús le costará la vida. Parecerá, pues, que Jesús "ha perdido". Pero todos aquellos que se han dado cuenta y han aceptado que VIVIR es DAR LA VIDA por amor, descubrirán que la muerte de Jesús es victoriosa para él y para nosotros. Jesús no vence sobre nadie; vence sólo sobre la Muerte.
"Sal de este hombre".
Y el espíritu maligno salió.
He aquí los efectos de la "nueva doctrina enseñada con potestad".
Jesús no enseña como los maestros de la Ley. Estos no pueden hacer otra cosa que leer las Escrituras y explicar a la gente su significado. Más o menos como hacemos también los sacerdotes en la misa. Los maestros de la Ley habían asistido a la Escuela de Maestros de Jerusalén para estudiar la "Torá" (los Libros sagrados) y luego explicar a la gente, en las sinagogas de los pueblos, como debían cumplirla.
Jesús no es maestro de la ley. Él es "el Hijo en quien Dios se ha complacido". Cuando se puso a la cola, con los pecadores, para recibir el bautismo de Juan, llevó a la plenitud su solidaridad con los humanos. Él es cien por cien hombre. Por eso se desgarró el cielo y bajó el Espíritu.
Los maestros de la Ley enseñan a obedecer la ley. Jesús nos da su fuerza (Espíritu) para participar en la propia vida de Dios. Esto nos humaniza ("Hagamos al Hombre a imagen y semejanza Nuestra"), nos libra de los espíritus malignos que siembran des-humanidad, a menudo sirviéndose de la Ley (Juan 19,7).
En una sociedad de NORMAS (religiosas, civiles, familiares, culturales, políticas, económicas, etc.) Jesús "enseña" una nueva doctrina humanizadora, liberadora, de anchos horizontes. Es lógico que "todos quedaron intrigados y se preguntaban entre ellos: ¿Qué quiere decir esto?".
MENSAJE. 
Como dice el evangelio de Juan, "Dios ha amado tanto al mundo que dio a su Hijo único para que no se pierda ninguno de los que creen en él" (Juan 3,16). Y también: "Ahora el príncipe de este mundo será echado afuera" (Juan 12,31).
El príncipe de este mundo está metido en la entraña misma de los seres humanos y en las instituciones que hemos creado. Incluso en las sinagogas, donde cada sábado se lee la Palabra de Dios. Por eso Jesús comienza su misión en la Sinagoga, en la sinagoga de Cafarnaún, el mismo pueblo de la Comunidad donde Jesús se encuentra "en casa".
RESPUESTA. 
En muchos aspectos, las parroquias actuales somos continuación de las sinagogas, y nuestros encuentros del domingo imitan los encuentros judíos del sábado. Y los sacerdotes explicamos la Palabra de Dios, más o menos como hacían también, y hacen aún, los maestros de la Ley.
Pero en los encuentros del domingo, el CLIMA DE HERMANDAD hace presente a Jesús. "Donde dos o tres se encuentran reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18,20). Sobre la mesa ya no hay la Torá (Libro de la Ley) sino el pan y el vino en que se ha convertido la "vida entregada" de Jesús y de cada uno de los hermanos. El culto, es la hermandad expresada y experimentada.
Pero, ¿es realmente así?
La misa tiene dos partes: la LITURGIA DE LA PALABRA y la LITURGIA DE LA MESA.
En la LITURGIA DE LA PALABRA, la fragmentación de las Lecturas de la Biblia y la falta de un clima de diálogo nos hacen perder lo más importante del mensaje evangélico.
La LITURGIA DE LA MESA, que debería visualizar los EFECTOS de la Palabra que se ha proclamado, sigue centrada en unos ritos demasiado rígidos. Sólo el rito de la paz logra descongelar el "misterio" para expresar la HERMANDAD.
No es fácil hacer cambios. Los propios "participantes" en la misa a menudo prefieren el "misterio" del rito a la vivencia de la comunión.
Afortunadamente hoy surgen en muchos lugares nuevos grupos, nuevas pequeñas comunidades, liberadas de compromisos y de inercias pasadas. Se reúnen alrededor de una mesa, alimentándose con la Palabra de Dios y con los propias vidas convertidas en alimento compartido.
Estas comunidades paralelas ofrecen una buena oportunidad. Es volver a los orígenes, sin que ello quiera decir que sea un paso atrás.
Así fue como empezamos, los discípulos de Jesús, y, posiblemente, así será como podremos recomenzar en la nueva sociedad en que vivimos.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. La tendencia a la apologética ha sido constante en la Iglesia, y aún es fuerte. ¿Qué inconvenientes provoca en su comunidad? ¿Qué semejanza descubre entre Apologética y dogmatismo? 
  2. La Palabra de Dios es eficaz, es decir: realiza lo que dice. Relacione esto con lo que a menudo dice Jesús a quienes le escuchan: "Pedid y se os dará". Es decir: ¿puede considerarse la ORACIÓN como "una palabra de Dios dicha por nosotros"? 
  3. En la 1ª Lectura de hoy, Moisés consuela a su pueblo diciéndoles que Dios les dará otro profeta como él. Si hiciéramos una comparación entre Moisés y Jesús, ¿qué semejanzas y qué diferencias destacaríamos?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 18 de enero de 2012

RELECTURA - DEL “YO” AL “NOSOTROS”.


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgado, que puede ser útil o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno)
"Después de haber sido encarcelado Juan …".
Los cuatro evangelios son coincidentes en un mensaje que repiten de distintas formas para que le quede claro a todo el mundo: ha llegado la hora de pasar de Juan Bautista a Jesús. En un lenguaje actual, se podría expresar diciendo: también en la experiencia religiosa, a cada persona y a cada comunidad le llega la hora de pasar de la minoría de edad a la edad adulta.
Esto no debe ser fácil en ningún campo. Conozco a bastante jóvenes para los que llegar a los 18 años no ha supuesto ningún cambio real ni ninguna ilusión especial. ¡Es tan cómodo ser menor de edad!
Este gusto por mantenerse "pequeño" se manifiesta también en la Iglesia. Prueba de ello podría ser la facilidad con la que se introdujo el bautismo de niños. En sí mismo, el bautismo significa la incorporación a Jesucristo, que personifica la situación adulta en la historia de cada uno. Que se administre el sacramento de la adultez a los niños, debe querer decir que no nos tomamos muy en serio eso de pasar de Juan a Jesús.
También en la sociedad civil podemos detectar este gusto por la minoría de edad permanente. Esto explica que, prácticamente en todos los países llamados "democráticos", la democracia sirva sólo para legitimar el poder de los gobernantes, y no para sentirse ciudadano libre, activo y creativo de un pueblo. Así puede ocurrir que ciertos gobernantes decidan, "en nombre del pueblo", que determinados pueblos no existen, y, ¡que nadie se queje!
Pasar de menor a mayor de edad conlleva un proceso que, a menudo, nos da pereza y miedo. "Miedo a la libertad" es una expresión que ya se ha hecho clásica.
Quizás alguien pregunte: Y, ¿por qué tenemos que ser mayores de edad? ¿Por qué querer ser libres? ¿Por qué ir más allá del cumplimiento de las normas y abrirse al disfrute de la filiación? ¿Por qué buscar la plenitud cuando la mediocridad es tan cómoda?
No sé qué responder a quien haga estas preguntas… Quizá por eso el evangelio de hoy comienza con unas palabras sorprendentes: "Después de haber sido encarcelado Juan, Jesús se presentó…". Jesús no actúa hasta que "Juan" no ha sido encarcelado. Es una situación que conozco por propia experiencia. He tenido que decidir encarcelar mi minoría de edad, para ser un poco adulto; he tenido que “engrilletar” mi miedo a la libertad, para ser un poco libre. Y todo esto, ¿por qué? Por dos razones que acaban siendo una sola:
  • para poder experimentar ese mínimo de dignidad que me permita sentir la propia vida como algo valioso para mí y para los demás. 
  • porque la filiación es un don recibido del Padre, y despreciarlo pondría de manifiesto una ingratitud indigna. 

Sin este sentimiento de dignidad, nuestra vida sería
"una extraña opacidad,
objeto sin derecho ni fundamento;…
devastadoramente mortal,
naturaleza pura,
química sólo de mis fervores, de mis desdenes,
azar de mis orígenes
y mis dolores, adustos,
no son sino un defecto en una frágil estructura".
"una extraña opacidad,
objeto sin derecho ni fundamento;…
devastadoramente mortal,
naturaleza pura,
química sólo de mis fervores, de mis desdenes,
azar de mis orígenes
y mis dolores, adustos,
no son sino un defecto en una frágil estructura".
(David Jou: Canto espiritual).
En nuestra sociedad se habla mucho de derechos. Pero, sin este sentimiento de dignidad, los "derechos" se buscan sólo por el gozo de la confrontación; por el placer de reclamárselos a alguien, por el orgullo de afirmarse por oposición.
Pasar de Juan a Jesús significa afirmarse por comunión; pasar del YO al NOSOTROS.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 16 de enero de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO III DE ORDINARIO. CICLO B.


III DOMINGO DE ORDINARIO.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Después de que Juan fue encarcelado …
Sorprendentemente, el encarcelamiento del Precursor no anula el proceso sino que se convierte en la oportunidad de comenzar la misión de aquel de quien el mismo Juan había dicho: "después de mí viene el que es más poderoso que yo …" .
"Ha llegado la hora". Con el encarcelamiento de Juan, se ha cumplido el tiempo. En el evangelio de Lucas se utiliza una expresión similar, aunque dentro de un marco simbólico diferente: (Mientras estaban allí, a María) "se le cumplieron los días" (Lucas 2,6).
Estamos en un "tiempo" (en un "proyecto", según el Evangelio de Juan) que se va cumpliendo. Mala noticia para los que están anclados en situaciones de privilegio, las únicas en las que tendemos a "anclarnos". Buena noticia para todos aquellos (y somos multitud!) que esperamos, deseamos y estamos dispuestos a apuntarnos al PROYECTO-HOMBRE ("Reino de Dios"). Ha llegado la hora de dejar atrás una forma de vida insostenible en sí misma, pero mantenida como consecuencia de la opresión de unos sobre otros.
Galilea.
Galilea es el contrapunto de Jerusalén. La obra de Jesús "comienza" en Galilea y "termina" en Jerusalén.
Galilea hacía frontera con pueblos no judíos. Los mismos galileos eran considerados, desde la Capital, sólo como medio-judíos. "Galilea de los gentiles" le llama el Evangelio de Mateo (Mateo 4,15). Está centrada en su lago ("mar" dice el evangelio, para establecer una clara referencia al "mar Rojo", de gran significado en la vida de Israel). Aquí todo el mundo era, más o menos, "pescador", y a la vez todos, más o menos, estaban "tocados" por la crueldad del lago cuando venían temporales. En todas las tierras donde hay un lago se encuentran leyendas de dragones y monstruos que devoran y exigen vidas humanas para tragar.
Os haré pescadores de hombres …
Esta frase puede ser que se entienda mal porque hoy todo el mundo quiere "pescar": los comercios quieren pescar clientes, los partidos políticos quieren pescar votantes, los diarios quieren pescar lectores, las sectas quieren pescar adeptos, las religiones quieren pescar fieles …
Jesús no funda ninguna nueva religión para la que busque pescar nuevos adictos.
El "reino de Dios" no es una nueva religión sino una forma de relacionarnos los unos con los otros que genera un ESPACIO APTO PARA LA VIDA.
El monstruo del "lago", que engulle a los humanos, es la Muerte, destino oscuro de todos los humanos.
Convertirse en "pescadores de hombres" significa cambiar este destino por un horizonte de VIDA (la Buena Nueva de Dios, en lenguaje religioso). Los evangelios nos presentan a Jesús como el primer hombre "pescado" y "guía de pescadores de hombres".
"Venid conmigo" …
¿Quién es el que dice que Jesús no buscaba clientes o seguidores?
Notemos en primer lugar cuán diferente es este relato del que leíamos el pasado domingo, del evangelio de Juan. Son tan diferentes que alguien podría pensar que si uno es correcto, el otro deberá ser falso.
Pero hay que recordar una vez más que los evangelios no son crónicas de hechos objetivos sino relatos, creados por las diferentes Comunidades, con experiencias, lenguajes y simbolismos distintos, que, más tarde, alguien ordenó y puso por escrito. Así nacieron unos TEXTOS suficientemente exitosos como para que otras comunidades los fueran adoptando como GUIÓN para expresar y celebrar la propia fe. Y hay que reconocer que los cuatro EVANGELIOS que han llegado hasta nosotros, si son mínimamente entendidos, pueden ser considerados auténticas OBRAS DE ARTE en sí mismos.
Para entenderlos bien, lo primero que hay que hacer es darse cuenta de que lo que tienen en común no son tanto unos HECHOS OBJETIVOS como un MENSAJE TRANSFORMADOR, para expresar que se sirven de experiencias y de hechos, singulares o colectivos, del "Jesús-histórico" o del "Jesús-continuado" en la Comunidad.
El "lenguaje" del Evangelio de Marcos es muy distinto al del Evangelio de Juan, y sin embargo uno y otro nos ofrecen el mismo MENSAJE.
En el relato que hemos leído hoy Jesús llama directamente a sus primeros discípulos. Llama a "hermanos", porque su llamada es a "la hermandad". Son dos parejas de "hermanos": dos con nombres griegos, los otros dos con nombres judíos. Entre todos son cuatro: el número que simboliza universalidad (por aquello de los cuatro puntos cardinales).
La respuesta de los llamados es inmediata, pero hay un "detalle" que nos avisa de que, de entrada, estos primeros discípulos no son tan buenos discípulos como podría parecer.
Por dos veces se repite que "abandonan": primero las redes, después, a su padre y a los jornaleros de la barca. Con esta expresión no se quiere indicar la radicalidad del seguimiento a Jesús sino una forma equivocada de hacerlo. Esta expresión se repite en el último encuentro (según el evangelio de Marcos) de Jesús con los discípulos. En el momento álgido de la vida de Jesús, cuando se dispone a enseñarles, con su propio ejemplo, a ser "pescadores de hombres", nos dice el evangelio que todos le abandonaron y huyeron (Marcos 14,50). Ninguno de ellos fue testigo de la muerte-resurrección de Jesús. A la hora de la verdad, el grupo de los discípulos desaparece. Afortunadamente es sustituido por el grupo de las mujeres (Marco 15,50). Sólo ellas contemplan la muerte de Jesús. Sólo ellas verán, en la tumba, el lugar donde le habían colocado. Sólo ellas reciben el mensaje que lo cambia todo: "Vosotros buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado, ha resucitado, no está aquí". Sólo a través de ellas los discípulos serán reconvocados: "Id a decir a los discípulos y a Pedro: él (Jesús) va delante de vosotros hacia Galilea; allí le veréis, tal como os dijo" (Marcos 16,6).
Los discípulos deberán "repetir curso". Le han acompañado como líder cuando él les invitaba como hermanos. Para "seguir a Jesús" no hay que abandonar a nadie, y menos al padre y a los compañeros de la barca. Ni siquiera las redes, dado que son llamados a ser "pescadores" de hombres.
Nota. El evangelio de Marcos no contiene "relatos de apariciones" de Jesús resucitado. Acaba con el testimonio y el encargo del "joven vestido de blanco" que ven las mujeres "sentado a la derecha del sepulcro". Más tarde, alguien pensó que esto era un final incompleto, y lo "completó" con unas apariciones de Jesús, inspiradas en el evangelio de Lucas. La intención debería ser buena, el resultado, no tanto. El relato original de Marcos tiene una gran fuerza para sugerir la CONTINUACIÓN de la vida de Jesús en la "COMUNIDAD DE LA HERMANDAD" que él ha inaugurado.
MENSAJE. 
Aunque con un lenguaje distinto, el mensaje es el mismo que el del domingo anterior: El "tiempo de Juan" se ha cumplido y llega el "tiempo de Jesús" ("Reino de Dios"). Se nos muestran a los primeros discípulos, pero también se nos avisa del peligro de no seguir a Jesús correctamente. El seguimiento de Jesús no supone el abandono de nadie. O dicho al revés: el abandono de alguien lleva finalmente a abandonar Jesús.
RESPUESTA. 
Si el MENSAJE es el mismo del domingo pasado, también la RESPUESTA podría ser la misma. Eso ya depende de cada uno o de cada comunidad.
También puede expresarse de esta otra forma:
La mayoría de los humanos, si no todos, empezamos nuestra vida consciente y activa, siendo de alguna manera "seguidores de Juan". Es decir: seguidores de una RELIGIÓN (o NO-RELIGIÓN), polarizados por unos "VALORES" que nos permiten juzgar a los demás y sentirnos un poco (o bastante) superiores a ellos; fieles a unas "PRÁCTICAS" que nos permiten considerarnos miembros del grupo de las "personas buenas", en contraposición "a los que no son como nosotros" …
Pero será una suerte ("BUENA NUEVA") para nosotros, y también para los demás, si un día descubrimos a Jesús (el Hombre) que nos dice: "Ven conmigo". Es decir: descubrir que sólo el HORIZONTE-HOME da valor a nuestra vida. Todo lo demás (religiones, ateísmos, constituciones, valores, compromisos de clase, compromisos políticos, etc.) nos sirve sólo en la medida en que encaja en el HORIZONTE-HOMBRE.
Dicho brevemente con palabras del mismo evangelio: "No es el hombre para el "sábado" sino el "sábado" para el hombre" (Marcos 2,27).
A veces la iglesia nos pone en el calendario una semana de oración por la UNIÓN DE LAS IGLESIAS.
Debo confesar que, cada vez más, me siento incómodo en esta oración por la UNIDAD.
¿Quién ha dicho que estamos separados? Por más que busque y rebusque, no encuentro en mí nada que me separe o me haga sentir separado de cualquier otra persona, sea de la religión que sea o sin religión. La unidad es una DON DE ORIGEN. Incluso desde la Ciencia actual nos dicen claramente que todos los humanos y todos los vivientes venimos de una sola y primera vida inicial. Incluso en lo más material somos "hermanos de las estrellas". Si la religión nos separa, es que aún consideran que "el hombre es para el sábado", y no al revés. Todavía estamos en el "tiempo de Juan" y no hemos descubierto a Jesús (el HOMBRE).
Somos diferentes, pero las diferencias no nos separan si no las convertimos en divisiones. Esto lo decide cada uno. Si yo no lo decido, mis diferencias no me separan de nadie. La UNIDAD no hay que buscarla: ya está, y está en la misma raíz de nuestro ser. Es la separación lo que podemos "decidir". Pues, ¡no la decidamos!
¿Cómo se puede REZAR POR LA UNIDAD mientras continúa la decisión de considerarnos separados?
Nada nos separa de nadie si no decidimos separarnos. Y si alguien nos dice que estamos "separados", es necesario no hacerle caso. Y si alguien nos dice que no podemos celebrar la comunión con unos u otros, es necesario no hacerle caso.
El supuesto "problema de la unidad" es simplemente una cuestión de Poder. Una falsa idea de autoridad puede llevar a considerar "separados" a aquellos que "no obedecen". Pero se trata de una falsa separación, fruto de una falsa idea de autoridad. LA AUTORIDAD es un SERVICIO, y nadie tiene derecho a imponer a otros sus servicios. La autoridad no es el principio de la unidad sino un servicio de comunión.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Hoy es frecuente oír decir: Otro mundo es posible. ¿Consideráis que hay puntos en común entre esta frase y el mensaje de Jesús? 
  2. Un buen compañero resumía así el Evangelio: "Se acabó la hora de las INSTITUCIONES y ha comenzado la hora del HOMBRE". ¿Cómo lo veis vosotros? ¿Qué consecuencias podéis sacar? 
  3. ¿Qué diferentes consecuencias se derivan de entender a la AUTORIDAD como principio de unidad o como servicio de comunión? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)