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lunes, 30 de enero de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO V DE ORDINARIO. CICLO B.


V DOMINGO DE ORDINARIO.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
En la sinagoga de Cafarnaún comenzó la confrontación entre "el fuerte" y "el más fuerte", entre el espíritu maligno que "posee" y el espíritu de Jesús que libera. Posiblemente existió en Cafarnaún una comunidad cristiana lo suficientemente singular como para utilizarla de contrapunto.
La expresión "en casa de Simón y Andrés", hermanos, sin duda hace referencia a la "comunidad cristiana", que es una comunidad de hermanos. Normalmente este es el significado de la expresión "en casa", referida a Jesús (Marcos 2,1). En los evangelios, "en casa de Jesús" significa la Comunidad.
En este caso no se dice que Jesús está "en casa" sino "en casa de Simón y Andrés". Estos hermanos todavía no encarnan la "comunidad" ya que también aquí el espíritu maligno ha afirmado su dominio: la suegra de Simón está con fiebre.
No sé exactamente qué significado simbólico puede tener aquí la "fiebre", pero una cosa parece clara: la fiebre impide a la suegra de Simón de hacer lo que es propio de los miembros de la Comunidad: servir.
La presencia de Jesús "que le da la mano" (símbolo de la transmisión de su "fuerza") le libera de la sujeción a la "fiebre" y le permite "servir, ella misma, la mesa". ¡Ha empezado la COMUNIDAD CRISTIANA! Es el "lugar" de la presencia de Jesús, donde y desde donde él derrama con abundancia su Espíritu que libera a los endemoniados y cura a los enfermos. "Toda la ciudad se había reunido en la puerta…".
Lo que convierte la "casa de Simón y Andrés" en COMUNIDAD, es la hermandad y el espíritu de servicio. Allí donde hay hermandad servicial allí hay "COMUNIDAD". También podría serlo la Sinagoga. Sólo sería necesario dejarse liberar del espíritu maligno que impide vivir la hermandad servicial. Aunque, como veíamos el pasado domingo, Jesús ha expulsado el espíritu maligno de un cierto hombre, no ha salido de la Sinagoga, como se pondrá en evidencia en los relatos siguientes (Marcos 3,6). La Sinagoga, centrada en la Ley, continuará con su actividad alienadora, deshumanizadora, sin convertirse en "Comunidad". No acepta que Dios nos llama a ir más allá de la ley. La Ley es útil para frenar el empuje del espíritu maligno, pero no nos permite ser COMUNIDAD.
En el relato que hemos leído hoy hay un detalle a tener en cuenta: todo el derroche de amor liberador y curador de Jesús tiene lugar "por la tarde cuando ya se había puesto el sol", y acaba "de madrugada, cuando todavía estaba oscuro". Es decir: de noche. En el mundo judío, el "día" comienza con la salida del sol y termina con la puesta. El resto es "noche". Con estas precisiones seguramente se quiere hacer una referencia explícita a la vida de las comunidades cristianas concretas, perseguidas por las autoridades religiosas, y que, para reunirse, tenían que aprovechar la protección de la noche.
También hay otro "detalle": Jesús aprovecha la noche para "salir" e irse a un lugar solitario a orar, a "cargar las pilas". La "comunidad" no es para él un lugar de reposo y de encuentro con el Padre. Esto se deduce del hecho de que "Simón, con sus compañeros, salió a buscarlo". La nueva comunidad aún no se ha liberado del todo del espíritu maligno, que tiende a ser posesivo. Simón, y los que estaban con él, van en busca de Jesús para hacerlo su líder, para tenerlo en propiedad. "Todo el mundo te está buscando". Aún no han entendido la misión de Jesús. La misión de Jesús no es "que la gente le busque" sino que la gente sea; que cada uno sea adulto, libre, capaz de amar, feliz.
Jesús reacciona: "Vamos a otros lugares, a los pueblos vecinos, para predicar también allí, que esta es mi misión".
Que Jesús aceptara ser el "líder" de la gente que le buscaba es la 1ª tentación de Pedro a Jesús. Las "tentaciones" que no explica el evangelio de Marcos cuando Jesús está en el desierto (Marcos 1,13), irán apareciendo como provenientes de sus "discípulos", representados en "Pedro". En la 2ª tentación, Jesús calificará a Pedro directamente de "Satanás" (tentador) (Marcos 8,33). En la 3ª, habrá el gran colapso de los discípulos: "Todos le abandonaron y huyeron" (Marcos 14,50), dejando claro que el Espíritu de Jesús no es "posesivo". La verdadera COMUNIDAD no es posesiva sino liberadora. Una comunidad "posesiva" no sería realmente una comunidad sino una secta.
MENSAJE. 
El Espíritu Santo, instalado en Jesús, continúa la creación del HOMBRE, curando y liberando. Nace la COMUNIDAD como ámbito de humanización y de experiencia de Humanidad. Pero no hay que equivocarse: el punto de referencia no es el liderazgo de Jesús sobre sus "seguidores" sino la COMUNIDAD en sí misma. O mejor: una actitud de COMUNIÓN abierta a todos, que se concreta en "comunidades". Todo el mundo puede optar por la comunión. En cualquier lugar donde conviven personas resuena la llamada a ser COMUNIDAD SERVICIAL, expulsando el espíritu maligno de unas relaciones de posesión, de dependencia o de dominio.
RESPUESTA. 
En nuestro ámbito, estamos saliendo de lo que los entendidos llaman una SITUACION DE CRISTIANDAD, en que la Iglesia ejercía acciones de liderazgo en muchos aspectos. Parece que la sintonía con Jesús nos sugiere una forma distinta de hacer. Hoy vivimos una situación totalmente inédita. A lo largo de dos mil años, la Iglesia ha sido o perseguida o privilegiada. En una sociedad laica no somos ni perseguidos ni debemos ser privilegiados. ¿Encontraremos la forma de ser Iglesia en esta nueva sociedad? Quizá no haya una forma sino muchísimas formas… Algunas ya son reales, pero chocan con unas estructuras rígidas y sacralizadas. Quizás ha llegado el momento de ir creando, entre todos, estructuras dúctiles, que sean realmente un servicio a la gran variedad de VIDA que hoy florece por todas partes.
Hoy el Evangelio vive una auténtica primavera. En muchos lugares están surgiendo grupos o comunidades serviciales con un gran contenido evangélico, aunque a veces rehusen la referencia. Este "rechazo" es comprensible por razones históricas y de lenguaje. En realidad, tal vez sólo se trata de lo mismo que ya pasó en los inicios del Evangelio con relación a la sinagoga. Entonces se comprendió que para el vino nuevo, se necesitan odres nuevos (Marcos 2,22). 
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Intentad descubrir ejemplos actuales de "vino nuevo en odres nuevos". O sea: grupos serviciales, más o menos al margen de la organización eclesial. 
  2. A partir de vuestra experiencia con personas queridas y que amáis, ¿qué diferencias descubrís entre un "amor posesivo" y un "amor liberador"? 
  3. ¿Ocurre que a veces preferimos ser amados con un amor posesivo más que con un amor liberador? Dicho de otro modo: ¿Nos da miedo, a veces, la libertad? ¿Por qué? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)