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lunes, 27 de febrero de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO II DE CUARESMA. CICLO B


II DOMINGO DE CUARESMA.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Este relato surrealista de la Transfiguración es muy conocido, ya que se lee cada año el segundo domingo de cuaresma. Desgraciadamente a menudo es entendido como un relato completo en sí mismo, separado de todo lo que le precede. Este es un problema grave de la Liturgia católica: la lectura tan fragmentada de los textos bíblicos no nos permite captar su MENSAJE GLOBAL y nos induce a interpretaciones de tipo simplemente anecdótico. Así este relato de hoy a menudo se ha entendido como una especie de exhibición de la divinidad de Jesús en beneficio de tres discípulos "privilegiados". El sentimiento espontáneo que puede producir es más o menos este: "Muy bien por ellos, si tuvieron la suerte de ver a Jesús así. Pero esto no significa nada para la gente de hoy".
Jesús no gasta tiempo con exhibicionismos para privilegiados. Los Evangelios fueron escritos para nosotros; para hacernos llegar hasta nosotros la Buena Nueva de Jesús. Por eso, la pregunta para acercarse a él no es "¿qué pasó?" o "¿qué hizo, Jesús?", sino "¿qué es lo que nos quieren decir?".
¿Qué mensaje nos trasmite, este relato de la Transfiguración?
Su contenido es demasiado rico para poderlo comentar todo aquí, tampoco me vería capaz. Pero intentaré decir alguna cosa que nos pueda ayudar.
El evangelio de Marcos, en el capítulo anterior, nos ha presentado a los discípulos confesando, por boca de Pedro, el mesianismo de Jesús. Pero Jesús les ha prohibido severamente de decírselo a nadie (Marcos 8,29). Aquello que ellos entienden por "Mesías" está en las antípodas de lo que es realmente la misión de Jesús. Jesús se ve obligado a explicarles lo que significa en la práctica "ser el Mesías": "Entonces comenzó a enseñarles diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho. Los notables, los sumos sacerdotes y los escribas le han de rechazar, debe morir, y al cabo de tres días resucitar. Y se lo explicaba con toda claridad".
El evangelio nos dice también la reacción de Pedro: "Entonces Pedro, tomándolo aparte, se puso a reñirle". Y la respuesta de Jesús es tajante: "Jesús se volvió y, mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro diciéndole: ¡Vete de mí, Satanás! No ves las cosas como Dios, sino como los hombres" (Marcos 8,32).
En el evangelio de Marcos, "Pedro, Santiago y Juan" representan a los discípulos "duros"; aquellos que, a pesar de ser seguidores de Jesús, "no ven las cosas como Dios sino como los hombres".
Por eso Jesús les fuerza a entrar en el punto de vista de Dios: "Tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y subió con ellos solos a una montaña alta". La "montaña" representa el ÁMBITO DE DIOS. "En la montaña", los vestidos de Jesús son deslumbradoramente blancos. Es una forma de indicar que Jesús tiene y disfruta de la propia VIDA de Dios. Allí se les aparecen dos personajes que, en su momento, también habían subido a la "montaña": Moisés y Elías. Ahora "conversan con Jesús", como antes habían "conversado" con Dios para recibir las indicaciones de lo que debían hacer.
Pero los tres discípulos todavía no entienden nada de nada. Interpretan mal aquella visión. No se han dado cuenta de los vestidos resplandecientes de Jesús ni de lo que significan. Ellos ven a Jesús en paralelismo con Moisés y Elías. Piensan: Moisés dio la Ley, Elías la reinstauró, y ahora Jesús, el Mesías, la impondrá definitivamente. Todo gira en torno a la ley. Todo lo interpretan con categorías de "poder" y de violencia. Pedro incluso se atreve a ofrecer su colaboración: "Es bueno que estemos aquí" (traducción alternativa) para construir tres tiendas: una para cada personaje. "No sabía qué decir", comenta el evangelista con sorna.
Los tres discípulos creen en Moisés, creen en Elías, y también piensan creer en Jesús. Pero demuestran no creer realmente, ya que, poniéndolo al mismo nivel de Moisés y de Elías, ni siquiera se han dado cuenta de su auténtica realidad, hecha visible en los vestidos resplandecientes.
Dios mismo, a través de la voz que viene de la nube, deberá dejar claras las cosas: "Este (En contraste con Moisés y Elías) es mi Hijo, el amado, escuchadle".
Ha pasado el "tiempo de Moisés" con su Ley; ha pasado el "tiempo de Elías" con su violencia para reintroducir la ley. Ahora es el tiempo de Jesús, el cual hace presente el REINO DE DIOS. "Escuchadle".
Después de que quedara claro a quién hay que escuchar, Moisés y Elías simplemente desaparecen: "Pronto, al mirar a su alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos". Jesús solo. Moisés y Elías eran provisionales, como lo era la Ley que recibieron, dieron e impusieron.
Nada de "tiendas" para instalarse en ellas. Sólo queda Jesús, que no habita en una tienda. Su casa es la Comunidad, es decir: aquellos que acogen su vida-entregada dando su propia vida. Esto es lo que significa ESCUCHAR (creer) a Jesús, "Hijo del Padre".
Terminada esta experiencia, los tres discípulos siguen sin entender nada. Igual que cuando confesaron que Jesús era el Mesías, también ahora se les prohíbe decir nada a nadie "hasta después de que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos".
La resurrección de los muertos formaba parte de la fe mayoritaria de los judíos. Por lo tanto esto no era ningún problema para ellos. Lo que no pueden entender los tres discípulos es que Jesús realice su misión pasando por la muerte (aunque luego resucite, como todas las personas buenas).
La muerte es fracaso. A los "buenos" Dios les evitará este fracaso resucitándoles. Pero, ¿por qué Jesús les dice que deben condenarle y matarle (fracasar) y resucitar?
Evidentemente, no lo podían entender, ni ellos ni nosotros.
Sólo el hecho concreto de la muerte-resurreccional de Jesús nos puede hacer darnos cuenta de que la VIDA no se debe valorar con categorías de poder, fuerza, triunfo o dominio sobre los demás, sino con categorías de amor, donación y filiación. "Este es mi Hijo, el amado".
No es la "resurrección" lo que cuesta de entender, aquello que nos cuesta entender es la VIDA.
MENSAJE. 
Creer en Dios no es "creer que Dios existe" sino "creer y aceptar que Dios nos ama". Igualmente, creer en Jesús ("escucharle") no es "creer que es el Mesías" o "el Hijo de Dios" sino "creer y asumir que su vida-entregada (muerte-resurrección) es la AUTÉNTICA VIDA a que Dios nos invita, participando de la suya".
Los legisladores Moisés y Elías quedan sustituidos por el HIJO-AMADO, que VIVE comunicándonos la vida que recibe del PADRE.
Esto no quiere decir que Moisés y Elías no fueran amados por Dios sino que, en ellos, el amor recibido de Dios aún no era acogido como "amor" sino como "ley", como ocurre con todos los hijos cuando aún son pequeños. Jesús marca la "mayoría de edad humana", la "plenitud del tiempo" o el "tiempo de la plenitud". Buena es la Ley, pero no nos podemos quedar en la Ley, igualmente como es buena la escuela, pero ningún alumno va para quedarse.
RESPUESTA. 
Hoy, la Religión Institucional ha entrado en una crisis profunda. Para muchos es como un vestido imposible de ponernos porque se ha quedado demasiado pequeño. No hay que echar la culpa al vestido o al sastre que lo hizo. ¿Es que, quizá, pensábamos que iba a ser para siempre?
Ahora que hemos descubierto que podemos crecer, no lamentamos la pérdida del vestido, sino alegrémonos de haber crecido y de poder crecer todavía. Hay diferentes ritmos de crecimiento. También se crece en diferentes direcciones. Cuando los hijos son pequeños todos suelen vivir en la misma casa, pero cuando han crecido, forman familias y vidas diferentes. El pluralismo muestra la fuerza de la VIDA RECIBIDA. Realmente, una BUENA NOTICIA.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Un vestido nos puede ir pequeño porque hemos crecido o porque hemos engordado demasiado. ¿Qué os sugiere esta imagen aplicada a vuestra relación con la Iglesia Institucional? 
  2. El Evangelio no nos quiere hablar de "Pedro, Santiago y Juan", sino que, a través de ellos, nos presenta una forma "dura", que hay que superar, de ser discípulos de Jesús. ¿Encontráis comportamientos "duros" en vosotros o en vuestra comunidad? Es decir: ¿vuestra fe en Jesús pasa por el Calvario? ¿Qué significa esto en concreto? 
  3. No vivimos "en la iglesia" sino que "somos iglesia que vive en el mundo". ¿Que supone para nosotros "escuchar a Jesús" en nuestra sociedad?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 22 de febrero de 2012

Relectura - Jesús y los endemoniados.



Marta y Víctor son un matrimonio que ya conocemos de domingos anteriores. Hoy Víctor, a pesar de considerarse agnóstico, ha acompañado a su mujer a misa porque tienen que ir al pueblo donde vive su hija mayor. Allí, desde la iglesia, saldrán directamente a casa de ella. La mala (o buena?) suerte ha hecho que el evangelio de hoy fuera precisamente el de las Tentaciones. Saliendo de misa, a Víctor le ha faltado tiempo para decir, con sorna, a su mujer:
Víctor    Me parece que salgo de la obra de teatro “Els Pastorets” 
Marta    ¿Qué quieres decir? 
Víctor   Hacía tiempo que no oía hablar de satanás y de demonios… ¿Todavía habláis de estas cosas, la gente de misa? 
Marta    ¿No te ha gustado el comentario del cura? 
Víctor   Cuando he oído lo que decía, he desconectado. ¡Ya tuve suficiente con “Els Pastorets” de cuando era un chaval! 
Marta   ¡A mí me ha parecido un comentario muy meditado, y muy actual! No guardaba ninguna relación con tus "Pastorets" 
Víctor    ¡¿Pero, como puedes perder el tiempo escuchando esas tonterías?! 
Marta   ¿Cómo sabes que eran tonterías si no has escuchado? A mí me ha ayudado a ver más claras algunas cosas. 
Víctor    ¡¿Las cosas más claras?! ¿Qué cosas? 
Marta    ¿Seguro que te interesa? … Si no le has escuchado a él, ¿por qué habrías de escucharme a mí?
Víctor    ¡Los curas os están haciendo un lavado de cerebro!
Marta    Pues, mira: ya que lo dices, quizás a ti te haría bien un buen lavado de este cerebro tuyo! ¡¿Quién es el que todavía está anclado en sus historias infantiles?! ¡Tienes más de 50 años, y todavía estás “bloqueado” con recuerdos de la infancia! 
Víctor   Pero, no te das cuenta de que hoy en día hablar de "demonios" es una auténtica chiquillada! 
Marta   Ya te lo he dicho: no tiene nada que ver con “els Pastorets”. Los Evangelios, con un lenguaje de diablos y demonios, nos hacen abrir los ojos para ver mucho mejor la realidad humana. 
Víctor    ¡¿"Abrir los ojos"?! … 
Marta    Sí, ¡abrir los ojos para ver! ¿No te has dado cuenta de cuántas veces estamos ciegos, a pesar de tener los ojos perfectos? 
Víctor    ¿Ciegos, viendo? 
Marta    Sí: ciegos con ojos perfectos. ¿Recuerdas a aquel político, hoy presidente del gobierno, que dijo en el Congreso: "En España no hay pueblos sino Ciudadanos". Fue una solemne exhibición de ceguera. Y lo dijo precisamente respondiendo al representante de un pueblo que estaba allí, delante de las narices. 
Víctor    ¿Esto es lo que ha comentado el cura? … 
Marta    No. Esto lo dijiste tú, cuando lo vistes por televisión. "¡Este hombre está totalmente ciego!", gritabas y repetías. 
Víctor    Sí, ahora lo recuerdo. Pero esto, ¡¿qué relación tiene con Satanás o  los demonios?! 
Marta    Esto sí que lo ha explicado el cura, y pienso que tiene toda la razón. Los Evangelios nos presentan a Jesús como el contrapunto de las deficiencias humanas. Estas, a veces se manifiestan en forma pasiva: enfermedades que nos dejan postrados. Pero otras veces toman forma activa, muy activa y destructiva porque destruyen Humanidad. Se trata de Ideologías que, haciéndonos ciegos y sordos ante la realidad, buscan el Poder para imponer una "realidad soñada". Y eso es lo que, en los Evangelios, significa "estar poseído por un demonio". Por eso Jesús, en su actividad humanizadora, no sólo cura a enfermos sino que también "expulsa demonios".

¿Qué es lo que impide a tanta gente ver el mundo real? Una ideología que les posee. ¿Qué es lo que a ti no te dejó escuchar al cura? Tu "querido" agnosticismo, que a veces se te convierte en ideología 
Víctor    El otro día me dijiste que te encanta mi agnosticismo. 
Marta    Bueno … Quien me encanta eres tú, y ya que el agnosticismo va en el mismo pack … me lo tengo que quedar todo … 
Sin dejar de caminar, Víctor rodeó con el brazo su mujer, se la acercó, y le dio un beso. Y continuaron sin decir nada más. Cuando su hija les vio llegar, comentó con complacida ironía: "Parece que todavía seáis novios".
- ¿Y por qué no? -Respondió su madre.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 20 de febrero de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO I DE CUARESMA. CICLO B


I DOMINGO DE CUARESMA.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
CUARESMA.
La palabra Cuaresma proviene de "cuarenta".
"Cuarenta años" corresponde a la duración de una generación. De ahí que el número "cuarenta" en sí mismo también sirva para expresar la idea de una "acción completa" o "de toda una vida".
La Cuaresma hace referencia a los cuarenta días que, según los relatos de los tres Evangelios Sinópticos, Jesús pasó en el desierto, superando las tentaciones de Satanás (que significa "enemigo", "tentador", "acusador" …). Estos cuarenta días de desierto vividos con fidelidad a Dios "corregían" la infidelidad de los Israelitas por culpa de la cual ninguno de los que salieron del País de Esclavitud jamás pudo entrar en la Tierra Prometida de la Libertad. Por eso se dice que su Éxodo duró "cuarenta años", es decir: toda una generación.
Jesús, ciudadano del Pueblo Elegido, realiza con éxito este paso por el desierto. Esto le permite "entrar realmente" a la Tierra Prometida e inaugurar allí el "Reino de Dios" como REINO DE LIBERTAD.
Así los Evangelios nos presentan a Jesús como la personificación del ISRAEL FIEL. La fidelidad de Jesús permite que se cumplan las Promesas de Dios hechas a la Humanidad a través del Pueblo Elegido. Por eso Jesús puede ser llamado "el Mesías" ("el Elegido").
Nota.
"Mesías" en realidad significa "ungido". La "unción" con aceite perfumado era el rito por el cual una persona elegida por Dios para realizar una misión importante, era presentada al Pueblo. Se ungen a los Grandes Sacerdotes y a los Reyes.
En la Iglesia, la CUARESMA son cuarenta días de conversión como preparación de la gran fiesta de la Pascua. Va desde el primer domingo hasta el Tridium Pascual (jueves, viernes y sábado santos).
Incoherentemente, durante un tiempo, se confundió la "conversión" con la "penitencia". Y como los domingos son días festivos, no oportunos para la penitencia, se quitaron del cómputo de los días de Cuaresma. Para compensarlos se adelantó su comienzo al Miércoles de Ceniza.
Con el concilio Vaticano II se recuperó el auténtico significado de la conversión cuaresmal. Se entendió que los domingos eran precisamente los mejores días para la conversión, dado que convertirse, evangélicamente hablando, siempre incluye la idea de encontrar la propia libertad en la comunión con los demás, que es precisamente lo que se celebra los domingos. Con todo, por razones de tradición, no se quitó el Miércoles de Ceniza.
Dentro del año, el tiempo de cuaresma varía mucho debido a su vinculación a la Pascua. La Pascua es una fiesta móvil porque no depende sólo del Sol (calendario solar) sino también de la Luna (calendario lunar).
No todas las Iglesias celebran la Pascua en los mismos días. Depende de la tradición de cada una. En la Iglesia Católica se celebra el primer domingo después de la primera luna llena de primavera (en el hemisferio norte). Por lo tanto hay un margen de movimiento de unas cinco semanas, pudiendo ir desde el 21 de marzo al 27 de abril.
A partir del momento en que el Cristianismo se extendió a países del hemisferio sur, sería conveniente repensar todo esto del Calendario litúrgico bastante ligado a las cuatro estaciones del Año.
EL EVANGELIO DE HOY
El evangelio de Marcos no explica (como lo hacen Mateo y Lucas) las Tentaciones de Jesús en el desierto. Simplemente dice que, después de haber recibido el Espíritu Santo, ese mismo Espíritu le empujó hacia el desierto, donde pasó cuarenta días, tentado por Satanás. Las Tentaciones irán apareciendo después, sobre todo en la relación con los discípulos, representados por Pedro. Recordemos, sólo, cuando Jesús le llama directamente Satanás con motivo de la predicción de su muerte-resurrección (Marcos 8,33).
Aunque no se expliquen las Tentaciones, algo queda claro: Jesús ha sido fiel a Dios. Su fidelidad, en cierto modo, convierte el DESIERTO en JARDÍN, recuperando así la situación del hombre en el Paraíso Terrenal (Génesis 2) donde vivía sin necesidad de "ganarse la vida" (disponía del Árbol de la Vida) y en convivencia pacífica con los animales y fieras.
Saliendo del desierto sin haber caído en la tentación de "querer ser como Dios", Jesús está legitimado para predicar el Reino de Dios, que él hace presente. El "Reino de Dios" es la oferta de Dios de reencontrar el Paraíso perdido; aquel lugar mítico donde, en el proyecto inicial de Dios, el Hombre estaba invitado como amigo. Con Jesús, la Humanidad recupera la amistad inicial con Dios Creador y Padre.
La acción de "Satanás" ("tentador"), establece un vínculo con el relato de la Tentación madre de todas las tentaciones: "querer ser como dioses" (Génesis 3,4)
(Véase, si os parece, el comentario que hice en: Fiesta de la Purísima. Lenguaje, 6> A) Pecado Original).
Si, como hijos de Adán y Eva, sentimos la tentación de entrar en competencia con Dios, rivalizando con él como "dioses", con la fidelidad de Jesús, hombre como nosotros, recuperamos la situación de amistad con Él. Pero es cada uno quien tiene que decidir si se convierte al Reino de Dios o se mantiene en confrontación.
Convertirse al Reino de Dios es presentado como una BUENA NUEVA. La experiencia de la Humanidad demuestra claramente que no aceptar la oferta del Reino de Dios no nos deja en una situación neutral, sino que nos pone a merced de otro "reino" dentro del cual, progresivamente, seremos más esclavos y promotores de esclavitud. Este "reino de la esclavitud" dominado por el "príncipe de este mundo", no es un "reino alternativo" sino que aparece en el hombre como un subproducto residual y atrofiado cuando se rechaza la invitación amorosa de Dios a participar de su propia vida. Es decir: la invitación a ser "dioses" por filiación.
MENSAJE. 
Usando un lenguaje extraído de la vida familiar, diríamos que todo hombre experimenta la tentación de emanciparse del padre a través de la autoafirmación y del rechazo de la acción paterna. Por el contrario, Jesús nos propone confiar en el amor del Padre que nos ofrece una emancipación filial, acogiendo como un don la Vida a que nos llama. De esta confianza filial, el propio Jesús es el primer ejemplo, y nos invita a convertirnos a ella y a creer en la Buena Nueva.
RESPUESTA. 
La respuesta es la que nos pide directamente la propuesta de Jesús: convertirse para creer en la Buena Nueva.
Esto, en la práctica, ¿qué conlleva?
Aceptar el Reino no quiere decir "ser más religioso", o "entrar en la Iglesia", o "hacerse monje", o "entrar en una ong", o apuntarse al voluntariado, o … Puede ser todo esto, pero también puede no serlo. El Reino de Dios no es un reino que nos "posee" sino que nos libera, nos emancipa, nos hace activos y creativos. Cada uno debe ir descubriendo qué significa para él, en cada momento y en cada circunstancia, "sentirse del reino" y "hacer reino". No siempre será claro, pero no estamos solos. Siete mil millones de compañeros ofrecen mucho campo a nuestra buena disposición; para ayudarnos o para corregirnos. A pesar de nuestra buena voluntad, es posible equivocarse. No pasa nada. Dios escribe recto con nuestras letras torcidas. Rectificamos, cuando vemos que nos hemos equivocado, y adelante.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Cuaresma es preparación para la Pascua. ¿Qué es la Pascua para nosotros? ¿Qué fue para Jesús? 
  2. La Pascua no tiene sólo una dimensión personal sino también, y sobre todo, comunitaria. ¿Cómo os gustaría que fuera la Pascua de vuestra comunidad y la de la Iglesia Universal? ¿Consideráis que el camino de la Pascua sigue "pasando por el Calvario"? ¿Qué quiere decir esto, en concreto? 
  3. Tradicionalmente, y sobre todo en Cuaresma, la Iglesia nos propone la práctica del ayuno y de la abstinencia. ¿Qué opináis? ¿Qué significado se le puede dar? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

jueves, 16 de febrero de 2012

Relectura - Jesús y los Enfermos (3/3)



(Continúa el diálogo del pasado domingo)

Marta   ¿Te acuerdas de aquel evangelio del Paralítico, que para presentarlo a Jesús quitaron el techo de la casa…? 
Víctor   ¡Ya lo creo que lo recuerdo! Es la tontería más absurda y extravagante que he oído nunca. 
Marta   Tienes razón. Todo es extravagante en aquel relato. Y lo es también el final: "Cárgate la camilla y vete a casa". ¿Para qué la quería aquella camilla si ya no le servía de nada?! Y no obstante el relato insiste: "Él cogió su camilla y se fue". Jesús no le libera de la camilla. No le cura, pero le salva. No es lo mismo estar acostado e inválido sobre una camilla que cargársela e irse a casa.

Jesús resucitado mantiene las heridas mortales; el paralítico mantiene la camilla; tu madre muere sin curarse … No hay "milagros", pero hay salvación. 
Víctor    Insisto: ¿de qué serviría esta extraña "salvación"? 
Marta    De nada. La salvación no sirve absolutamente de nada. Es el término. Es la plenitud. Es la sintonía con la Vida. ¡Es válida por sí misma!

A Jesús no le estorban sus heridas; aunque a nosotros nos ayudan a entender la resurrección.

Al paralítico no le estorba la camilla; aunque a nosotros nos ayuda a entender la salvación. 
Víctor    Y a mí, ¿quien me devuelve a mi madre? 
Marta    No es ella quien ha de volver; eres tú que puedes ir hacia ella. La Vida no va hacia atrás. "Baja de la cruz, y creeremos en ti", le decían los fariseos a Jesús. No habían entendido nada de nada. En cambio, uno de los condenados dijo: "Acuérdate de mí cuando estéis en tu Reino". Y escuchó la respuesta: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".

¡Que ciegos somos! Nos quedamos buscando una simple curación cuando lo que se nos ofrece es la salvación. 
Víctor    Supongo que entenderás que un agnóstico como yo no puede aceptar eso que dices … 
Marta    No es necesario. Tu agnosticismo me encanta –respondió Marta, dándole un beso–. No ha contaminado nuestras vidas… 
Víctor, acostumbrado a decir siempre la última palabra, replicó como quien no quiere la cosa: "¡Ah, las mujeres! Todo lo arreglan con un beso". Pero, en su secreto, ahora admiraba un poco más a su Marta, y empezaba a entender que, si él se había puesto la etiqueta de agnóstico, lo mínimo que debería hacer era serlo con madurez, como madura era la creencia de su mujer.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)