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lunes, 20 de febrero de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO I DE CUARESMA. CICLO B


I DOMINGO DE CUARESMA.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
CUARESMA.
La palabra Cuaresma proviene de "cuarenta".
"Cuarenta años" corresponde a la duración de una generación. De ahí que el número "cuarenta" en sí mismo también sirva para expresar la idea de una "acción completa" o "de toda una vida".
La Cuaresma hace referencia a los cuarenta días que, según los relatos de los tres Evangelios Sinópticos, Jesús pasó en el desierto, superando las tentaciones de Satanás (que significa "enemigo", "tentador", "acusador" …). Estos cuarenta días de desierto vividos con fidelidad a Dios "corregían" la infidelidad de los Israelitas por culpa de la cual ninguno de los que salieron del País de Esclavitud jamás pudo entrar en la Tierra Prometida de la Libertad. Por eso se dice que su Éxodo duró "cuarenta años", es decir: toda una generación.
Jesús, ciudadano del Pueblo Elegido, realiza con éxito este paso por el desierto. Esto le permite "entrar realmente" a la Tierra Prometida e inaugurar allí el "Reino de Dios" como REINO DE LIBERTAD.
Así los Evangelios nos presentan a Jesús como la personificación del ISRAEL FIEL. La fidelidad de Jesús permite que se cumplan las Promesas de Dios hechas a la Humanidad a través del Pueblo Elegido. Por eso Jesús puede ser llamado "el Mesías" ("el Elegido").
Nota.
"Mesías" en realidad significa "ungido". La "unción" con aceite perfumado era el rito por el cual una persona elegida por Dios para realizar una misión importante, era presentada al Pueblo. Se ungen a los Grandes Sacerdotes y a los Reyes.
En la Iglesia, la CUARESMA son cuarenta días de conversión como preparación de la gran fiesta de la Pascua. Va desde el primer domingo hasta el Tridium Pascual (jueves, viernes y sábado santos).
Incoherentemente, durante un tiempo, se confundió la "conversión" con la "penitencia". Y como los domingos son días festivos, no oportunos para la penitencia, se quitaron del cómputo de los días de Cuaresma. Para compensarlos se adelantó su comienzo al Miércoles de Ceniza.
Con el concilio Vaticano II se recuperó el auténtico significado de la conversión cuaresmal. Se entendió que los domingos eran precisamente los mejores días para la conversión, dado que convertirse, evangélicamente hablando, siempre incluye la idea de encontrar la propia libertad en la comunión con los demás, que es precisamente lo que se celebra los domingos. Con todo, por razones de tradición, no se quitó el Miércoles de Ceniza.
Dentro del año, el tiempo de cuaresma varía mucho debido a su vinculación a la Pascua. La Pascua es una fiesta móvil porque no depende sólo del Sol (calendario solar) sino también de la Luna (calendario lunar).
No todas las Iglesias celebran la Pascua en los mismos días. Depende de la tradición de cada una. En la Iglesia Católica se celebra el primer domingo después de la primera luna llena de primavera (en el hemisferio norte). Por lo tanto hay un margen de movimiento de unas cinco semanas, pudiendo ir desde el 21 de marzo al 27 de abril.
A partir del momento en que el Cristianismo se extendió a países del hemisferio sur, sería conveniente repensar todo esto del Calendario litúrgico bastante ligado a las cuatro estaciones del Año.
EL EVANGELIO DE HOY
El evangelio de Marcos no explica (como lo hacen Mateo y Lucas) las Tentaciones de Jesús en el desierto. Simplemente dice que, después de haber recibido el Espíritu Santo, ese mismo Espíritu le empujó hacia el desierto, donde pasó cuarenta días, tentado por Satanás. Las Tentaciones irán apareciendo después, sobre todo en la relación con los discípulos, representados por Pedro. Recordemos, sólo, cuando Jesús le llama directamente Satanás con motivo de la predicción de su muerte-resurrección (Marcos 8,33).
Aunque no se expliquen las Tentaciones, algo queda claro: Jesús ha sido fiel a Dios. Su fidelidad, en cierto modo, convierte el DESIERTO en JARDÍN, recuperando así la situación del hombre en el Paraíso Terrenal (Génesis 2) donde vivía sin necesidad de "ganarse la vida" (disponía del Árbol de la Vida) y en convivencia pacífica con los animales y fieras.
Saliendo del desierto sin haber caído en la tentación de "querer ser como Dios", Jesús está legitimado para predicar el Reino de Dios, que él hace presente. El "Reino de Dios" es la oferta de Dios de reencontrar el Paraíso perdido; aquel lugar mítico donde, en el proyecto inicial de Dios, el Hombre estaba invitado como amigo. Con Jesús, la Humanidad recupera la amistad inicial con Dios Creador y Padre.
La acción de "Satanás" ("tentador"), establece un vínculo con el relato de la Tentación madre de todas las tentaciones: "querer ser como dioses" (Génesis 3,4)
(Véase, si os parece, el comentario que hice en: Fiesta de la Purísima. Lenguaje, 6> A) Pecado Original).
Si, como hijos de Adán y Eva, sentimos la tentación de entrar en competencia con Dios, rivalizando con él como "dioses", con la fidelidad de Jesús, hombre como nosotros, recuperamos la situación de amistad con Él. Pero es cada uno quien tiene que decidir si se convierte al Reino de Dios o se mantiene en confrontación.
Convertirse al Reino de Dios es presentado como una BUENA NUEVA. La experiencia de la Humanidad demuestra claramente que no aceptar la oferta del Reino de Dios no nos deja en una situación neutral, sino que nos pone a merced de otro "reino" dentro del cual, progresivamente, seremos más esclavos y promotores de esclavitud. Este "reino de la esclavitud" dominado por el "príncipe de este mundo", no es un "reino alternativo" sino que aparece en el hombre como un subproducto residual y atrofiado cuando se rechaza la invitación amorosa de Dios a participar de su propia vida. Es decir: la invitación a ser "dioses" por filiación.
MENSAJE. 
Usando un lenguaje extraído de la vida familiar, diríamos que todo hombre experimenta la tentación de emanciparse del padre a través de la autoafirmación y del rechazo de la acción paterna. Por el contrario, Jesús nos propone confiar en el amor del Padre que nos ofrece una emancipación filial, acogiendo como un don la Vida a que nos llama. De esta confianza filial, el propio Jesús es el primer ejemplo, y nos invita a convertirnos a ella y a creer en la Buena Nueva.
RESPUESTA. 
La respuesta es la que nos pide directamente la propuesta de Jesús: convertirse para creer en la Buena Nueva.
Esto, en la práctica, ¿qué conlleva?
Aceptar el Reino no quiere decir "ser más religioso", o "entrar en la Iglesia", o "hacerse monje", o "entrar en una ong", o apuntarse al voluntariado, o … Puede ser todo esto, pero también puede no serlo. El Reino de Dios no es un reino que nos "posee" sino que nos libera, nos emancipa, nos hace activos y creativos. Cada uno debe ir descubriendo qué significa para él, en cada momento y en cada circunstancia, "sentirse del reino" y "hacer reino". No siempre será claro, pero no estamos solos. Siete mil millones de compañeros ofrecen mucho campo a nuestra buena disposición; para ayudarnos o para corregirnos. A pesar de nuestra buena voluntad, es posible equivocarse. No pasa nada. Dios escribe recto con nuestras letras torcidas. Rectificamos, cuando vemos que nos hemos equivocado, y adelante.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Cuaresma es preparación para la Pascua. ¿Qué es la Pascua para nosotros? ¿Qué fue para Jesús? 
  2. La Pascua no tiene sólo una dimensión personal sino también, y sobre todo, comunitaria. ¿Cómo os gustaría que fuera la Pascua de vuestra comunidad y la de la Iglesia Universal? ¿Consideráis que el camino de la Pascua sigue "pasando por el Calvario"? ¿Qué quiere decir esto, en concreto? 
  3. Tradicionalmente, y sobre todo en Cuaresma, la Iglesia nos propone la práctica del ayuno y de la abstinencia. ¿Qué opináis? ¿Qué significado se le puede dar? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)