La revolución del Espíritu Santo


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miércoles, 1 de febrero de 2012

RELECTURA - Jesús y los Enfermos (1 / 3).



Víctor y Marta hablan a menudo sobre temas de Religión porque él, que se confiesa agnóstico, no acaba de entender la fe de su mujer. Había sido educado en un ambiente religioso, pero llegó un momento en que las cosas "no le cuadraban", y lo dejó todo. También hay que decir que a Víctor le gusta pinchar. En realidad, busca una "victoria" que le permita estar más seguro de las propias convicciones, todavía poco maduradas.
Hoy Víctor lleva preparada una pregunta que considera especialmente punzante. Esta ha sido, más o menos, la conversación con su esposa Marta:

Víctor    Si Jesús era tan buena persona y podía curar, ¿por qué no se dedicaba a ir por las casas donde había enfermos? 
Marta   No lo sé… Quizás sabía que muchos enfermos no se quieren curar… ¿Te imaginas que quieres estar enfermo, y venga alguien y te cure?… 
Víctor    No creo que haya ningún enfermo que no se quiera curar! 
Marta    ¿Te acuerdas de tus hijas cuando eran niñas? A la pequeña le gustaba ir a la escuela, y no estuvo nunca enferma durante el curso. En cambio la mayor, ¡¿cuantas veces estaba enferma precisamente a las ocho de la mañana?! 
Víctor    ¿Quieres decir que nos engañaba? 
Marta   ¡No! Necesitaba estar enferma, y lo estaba de verdad. Era una reacción de su propia naturaleza. ¿Estuvo alguna vez enferma en vacaciones? 
Víctor    Me parece un poco cínico eso que dices. ¿Insinúas que los enfermos lo son por que quieren serlo? Además: no has respondido la pregunta que te he hecho. ¿Por qué Jesús curaba a los enfermos que iban a su encuentro y, en cambio, no hacía nada por los que no se podían mover de sus casas? 
Marta   No lo sé… No soy Jesús… Pero me sorprende que tú, que dices que no crees en nada, ahora creas que Jesús curaba enfermos, sólo para poder acusar de que no les curaba a todos…

Hay algo que me intriga: a menudo, cuando los evangelios narran una curación concreta, Jesús termina diciendo al enfermo:
tu fe te ha salvado. Jesús no era un curandero sino que provocaba una respuesta de fe. Quizás "fe" significa eso: salir. Salir de casa, salir de la propia mentalidad, salir de las propias creencias… En el fondo, salir de uno mismo. 
Víctor    Entonces, ¿dónde estás cuando sales de ti mismo?… Esto es sólo una frase bonita que se ha puesto de moda. 
Marta   Cuando sales de ti mismo puedes encontrar a otros, los otros reales, no como les imaginamos, sino tal y como son. 
Víctor    Los demás, a menudo son más un estorbo que una ayuda… 
Marta    Quizás sí. Pero los otros –los demás o el prójimo– son el único "espacio" donde podemos ser reales. Ellos son la "pantalla" de nuestra vida. Es como en los ordenadores: sólo la pantalla convierte en reales los contenidos que puedan haber en su interior. Nadie puede salir de sí mismo por sí mismo. Sólo la realidad de los otros, respetada y asumida, crea un "espacio" en el que puede salir nuestro yo. 
Víctor    Cuando yo estoy enfermo, lo que quiero es que me dejen solo. 
Marta    Solo, sí, pero con alguien que te cuide y te preste atención… Recuerdo cuando yo era una niña: En casa todos podíamos estar enfermos; todos, menos mi madre. Ella decía: "No tengo tiempo para estar enferma". Ella, como mucho, podía encontrarse mal… Entonces descansaba un rato, pero nunca estaba enferma, porque tenía que cuidarnos. 
Víctor    Encontrarse mal es lo mismo que estar enfermo… 
Marta    Para ella, no. Para ella eran dos cosas muy diferentes. Estar enfermo era entrar en una situación de pasividad. ¿Recuerdas cuando estaba enferma, nuestra hija mayor? Lo decía claramente: "Me encanta estar enferma para que me cuidéis y me prestéis atención". En cambio, encontrarse mal sólo permite ser menos activo. Es una cuestión sobre todo mental. 
Víctor    ¿Una cuestión mental? 
Marta    Sí. Estar enfermo es como tener permiso para salir de la vida durante un tiempo. A veces la vida se vuelve pesada, estresante, difícil, y nos cansa. Entonces, estar enfermo es como un mecanismo, activado por la propia naturaleza, que nos permite descansar. 
Víctor    Y la religión, ¿qué pinta en todo esto? 
Marta    No, no, no pinta nada. Jesús no era psicólogo ni psiquiatra. Pero su mensaje lleva a amar la vida. Entonces, la vida no te cansa, porque no tienes que soportar sino dar. Ya no necesitas descansar de la vida sino que buscas vivirla, sentirla, darla, gustarla, etc. Sólo con eso ya nos liberamos de muchos males, y los que quedan son vividos de forma distinta: se superan no quitándolos sino asumiéndolos como parte inherente de la propia vida. 
Víctor    Si estar enfermo es una cuestión mental, las curaciones de Jesús también deberían ser sólo una cuestión mental 
Marta    Me parece un punto muy importante, ese que dices. Me gustaría hablar de ello con más calma. (→ El próximo domingo).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

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