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lunes, 5 de marzo de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO III DE CUARESMA. CICLO B


III DOMINGO DE CUARESMA.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Aunque el evangelio protagonista de este año litúrgico (Año B) es el de Marcos, para los tres últimos domingos de Cuaresma el Misal nos propone Lecturas sacadas del evangelio de Juan. Realmente, sería una lástima privarnos del lenguaje y de la profundidad de este Evangelio, pero también es una lástima que estas mezclas en las Lecturas nos priven de descubrir la unidad y la coherencia de cada evangelio en sí mismo. Es un problema de difícil solución.
Así pues, la Lectura de hoy está sacada del evangelio de Juan. Es uno de los pocos relatos que se encuentran en los cuatro evangelios. A pesar de todo, este Episodio del Templo tiene un significado distinto en los tres Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) y Juan.
En los Sinópticos, podría denominarse a este episodio "la Purificación del Templo". Al final de su OBRA, Jesús va a Jerusalén donde es recibido por el Pueblo como Mesías. Según las Escrituras Judías, la primera labor del Mesías era purificar el Templo. Jesús lo hace expulsando a los que vendían y compraban, y que lo habían convertido en una cueva de ladrones (Marcos 11,17).
Pero en el evangelio de Juan este episodio contiene un mensaje más radical: no se trata de purificar el Templo, sino de anularlo, sustituyéndolo por el Hombre. Por eso Jesús, en el relato de Juan, no expulsa a los mercaderes sino que hace salir a todos los animales (ovejas y   terneros, con las palomas) destinados a ser sacrificados. El Templo se había convertido en un ámbito de esclavitud para el Pueblo (representado en las ovejas y terneros): Jesús lo hace salir, como Moisés había sacado al Pueblo de Israel de la Tierra de esclavitud. Evidentemente, los responsables del Templo no aceptarán quedarse sin víctimas. El evangelio de Juan irá tejiendo el relato de modo que, de hecho, el cordero que "sacrificarán" será el propio Jesús, pero no en el Templo, que ya ha perdido toda legitimidad, sino "fuera de la ciudad" (Marcos 15 , 20). Juan Bautista ya había presentado a Jesús diciendo: "Mirad el Cordero de Dios" (Juan 1,36).
Este episodio del Templo prepara la declaración más explícita que hará Jesús cuando, respondiendo a la pregunta de la Samaritana sobre donde se debe adorar al Señor, le dirá: "Créeme, mujer, llega la hora en que daréis culto al Padre no en este monte ni en Jerusalén, … los adoradores verdaderos adorarán al Padre en Espíritu y en verdad" (Juan 4,21).
La referencia al látigo tiene por finalidad dejar claro que, a quien Jesús echa del Templo es a las ovejas y terneros, con las palomas (> Juan 10,3). Es también un gesto mesiánico, pues se solía representar al futuro Mesías con un látigo en la mano para reconducir al pueblo a la práctica de la verdadera religión.
El evangelista quiere que nos fijemos en este cambio de perspectiva en relación a los evangelios Sinópticos. Lo hace introduciendo dos "interpretaciones" por parte de los propios discípulos. En un primer momento, estos interpretan la acción de Jesús según la "mentalidad normal": aplican a Jesús los sentimientos de Elías: "El celo de tu casa me devora" (1 Reyes 19,10; Salmo 69.10). Es una interpretación errónea. Jesús no se comporta como Elías, extremadamente violento (1 Reyes 18,40). La auténtica interpretación del gesto de Jesús la da Él mismo: "Destruid este templo y yo lo reconstruiré en tres días. Él hablaba del templo de su cuerpo ".
Este significado profundo, de la acción de Jesús, no lo captaron los discípulos hasta más tarde: "Cuando Jesús resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que él decía esto, y creyeron en la escritura y en esta palabra de Jesús".
La finalización de la Lectura de hoy es realmente sorprendente: "Muchos, viendo los milagros que hacía, creyeron en su nombre. Pero Jesús no confiaba en ellos, porque les conocía a todos "…
¿En qué creen los que creen en Jesús? Creen "que Él es el Mesías". Pero imaginan un "Mesías" totalmente al revés de como es Jesús. San Pablo lo explica así a los Corintios (2ª Lectura de hoy): Los judíos piden signos prodigiosos, los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es un escándalo para los judíos, y para los demás un absurdo; … "
La FE no es "creer que Jesús es el Mesías" sino creer que la forma que tiene Jesús de vivir y de dar la vida, le convierten en "Mesías". En el primer caso, la fe no sería más que aplicar a Jesús nuestras ideas. En realidad no sería "creer en Jesús sino en nosotros mismos. En cambio, en el segundo caso, la FE es acoger la nueva realidad que Jesús nos propone y aceptarla como la VERDAD que salva nuestra vida.
Esta equivocación en la forma de entender al "Mesías" explica que la misma multitud que aclamaba a Jesús el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, cuando Pilato pregunta a quién quieren que deje libre,   responda: "Este no; queremos a Barrabás".
Por ello concluye el evangelista: "Él (Jesús) sabía lo que hay en el interior de cada hombre".
MENSAJE. 
El Relato de hoy nos ofrece un MENSAJE con dos caras prácticas:
  1. El tiempo del  Templo ha concluido. No hay que purificarlo sino salir de él y sustituirlo por el Hombre. Es en "el Hombre que da su vida por los demás" donde Dios se hace presente y visible. 
  2. Creer en Jesús-Mesías ("Jesucristo") no es creer en un líder que solucionará los problemas a nuestra manera, sino creer que "dar la vida por los demás con amor" es la auténtica VIDA a la que estamos invitados, participando de la propia VIDA de Dios. Esto significa que el mensaje no es sólo "sobre Jesús" sino también sobre la "vida de los humanos", visualizada ya en este hombre llamado Jesús de Nazaret.
RESPUESTA. 
  1. Muchas de las Comunidades Cristianas, acaecidas una nueva religión, han "re-instaurado" grandes y magníficos templos. Entre nosotros, la casi totalidad de los grandes templos se ha convertido, en algunos aspectos, en una servidumbre. Sólo para mantenerlos, ya tenemos que negociar con los poderosos de turno y depender de ellos. Muchos de estos edificios han de ser considerados "propiedad del pueblo". ¿No sería oportuno encontrar la forma de devolverlos al Pueblo ahora que, si somos realistas, nos son más un estorbo que un servicio?
  2. El auténtico "templo" capaz de visualizar y encarnar la presencia de Dios es el "cuerpo resucitado de Jesús", es decir: la Comunidad que nace de la práctica de la Comunión. "Donde dos o tres se hallan reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mateo 18,20). Esto implica que, para el seguidor de Jesús, el verdadero culto es la práctica del amor solidario con todos los humanos. La misa del domingo debería expresar este culto, y celebrar la vida que incluye.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Es frecuente hablar del edificio de la iglesia como de un templo. ¿Qué opináis? ¿Os parece correcto? ¿Consideráis que nuestras iglesias son adecuadas para reuniones comunitarias? 
  2. Cuando hablamos de personas "practicantes", a quien solemos referirnos: ¿a los que asisten a las "prácticas religiosas ", o a quienes practican la solidaridad? ¿Cómo se relacionan las dos cosas? 
  3. En la 1ª Lectura de hoy hemos leído los famosos DIEZ MANDAMIENTOS. Son dados por Dios quien se presenta al Pueblo como el que "te he sacado de un lugar de esclavitud". Así se indica que son "mandamientos para la libertad". ¿Qué significa, esto, para vosotros? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)