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martes, 20 de marzo de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO V DE CUARESMA. CICLO B


V DOMINGO DE CUARESMA.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 
Nota.
Para entender mejor el Evangelio de hoy será bueno leer, en el evangelio de Juan, todo el capítulo 12, o, al menos desde el versículo 12 hasta el 36.
Sorprende el "protocolo" que sigue la petición de los griegos para "ver a Jesús". ¿Quizás vivía escondido? ¿Quizás vivía en un palacio-fortaleza inaccesible? Evidentemente se trata de una estrategia literaria para llamar la atención sobre la "visibilidad" de Jesús.
La liturgia, en este caso, invierte el orden del relato que nos hace el evangelio de Juan. El episodio de los griegos viene a continuación de la recepción triunfal que la "multitud" ofrece a Jesús aclamándole como Rey de Israel (Próximo domingo. La Fiesta de Ramos).
Jesús acepta a medias esta aclamación montando un humilde burrito. Observad que el evangelio de Juan (a diferencia de los Sinópticos) no dice que Jesús entre en la Capital; al revés: el relato nos dice que es la gente quien salió a recibirle. Aquí la palabra "salir" es importante. La ciudad y, especialmente, el Templo, se habían convertido en un lugar de esclavitud. Ahora, la multitud que se había congregado con motivo de la Fiesta, al sentir que se acercaba Jesús, sale a recibirle. El texto insinúa un paralelismo entre la acción de Jesús que "llamó a Lázaro haciéndole salir del sepulcro (ámbito de la muerte) y la multitud que sale de la Ciudad (ámbito de muerte, ya que han condenado a muerte al propio "Rey de los Judíos"). También se destaca el paralelismo entre Jesús que va delante de la multitud que ha salido de Jerusalén, y Moisés que iba delante del pueblo de Israel cuando salió de la "Tierra de esclavitud".
Entre la multitud que sale de la Ciudad hay unos griegos (personas no judías) que también piden "ver a Jesús". Con este "detalle", el evangelio de Juan expresa la universalidad del Reino que Jesús instaura: son los no-judíos quienes piden entrar en el Reino. Contrariamente a lo que pensaban muchos judíos, el Mesías no conquista a nadie. Su Reino será universal no por vía de conquista sino porque ofrece Vida para todo el mundo (Resurrección de Lázaro).
Aprovechando la petición de los griegos, el evangelista pone en boca de Jesús unas palabras que expresan claramente de qué forma es "Rey".
Jesús no va a mostrarse a los griegos que querían "verle". ¿Debe hacer algo, la Luz, para ser vista? Parecería que no. Pero los griegos, al igual que el resto, aún no tienen los ojos adecuados para ver esta "luz". Es por ello que Jesús la hará visible humanizándola al máximo. ¿Cómo? "Si el grano de trigo no cae a la tierra y muere, queda solo, pero si muere, da mucho fruto". Es la donación de la vida lo que la hace visible, de una forma parecida a como la espiga hace visible la vida invisible del grano de trigo.
Forma parte de la esencia de la VIDA que ésta sea entregada, igualmente como forma parte de la esencia de la semilla que ésta sea plantada. Por ello: quien busca guardar sólo para él su vida, la pierde: no la vive;   y quien la entrega, la encuentra: la vive de verdad.
¡Que lo sepan todos estos que han aclamado a Jesús como "Rey"! Ahora él ha comenzado su camino hacia el "trono real". "Cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos (griego o judío) hacia mí".
En estos momentos me siento turbado…
La Vida es para ser entregada. Vivir es amar. Hasta aquí todo es muy bonito. La mayoría de los humanos hemos experimentado, cuando amamos a alguien, esa sensación de plenitud y de felicidad.
Pero el amor no es el sentimiento más primario de la Vida.
La Vida comienza débil, pequeña e insegura. El instinto más primario es conservarla y defenderla. A menudo pensamos que la mejor manera de defenderla es imponiéndose sobre los demás. A menudo entendemos que la Vida es lucha por la supervivencia, y que sobrevivir es vivir sobre los demás. El dominio sobre los demás nos da temporalmente una (falsa) sensación de seguridad.
Y así hemos ido montando este nuestro mundo. Hemos creído en el Poder. Hemos sacralizado el Dominio. Hemos llamado "divinos" a los Poderosos. Incluso hemos hablado de Dios identificándolo como el "Todopoderoso".
Este es nuestro mundo, con infinidad de víctimas asesinadas, pueblos y personas ejecutadas, proscritas, marginadas… por el Poder, y en nombre de Dios, de la Ley, del Progreso, de la Democracia, etc. …
Amar al mundo significa cambiar este mundo dominado por el Poder (el "Soberano de este mundo"). Y, evidentemente, no sería cambiar este mundo perverso hacerlo con exhibiciones de Dominio.
Jesús sabe que sólo se puede cambiar (salvar) el mundo si queda claro que la VIDA ENTREGADA no se convierte en VIDA PERDIDA, si queda claro que la fuerza creativa del Amor es capaz de cambiar la fuerza destructiva del Poder. Precisamente por eso, lo que hace y lo que dice despierta la oposición y el odio de los Poderosos. La reacción de estos es la que les procede: condenarlo, y condenarlo a muerte.
No es nada agradable dar la vida cuando sabes que será tomada para venderla por treinta monedas de plata, o para triturarla y hacerla desaparecer porque el Poder se siente amenazado. Jesús se siente turbado, como nos sentimos turbados nosotros si alguna vez amamos a alguien que nos responde con odio. Es el momento supremo de la tentación: ¿Ante tanta injusticia, no sería conveniente exhibir la propia fuerza?
Jesús no cae en esta tentación. Jesús entra en diálogo con el Padre. Si fuera posible no pasar por este trance… Pero, no: "Es para llegar en esta hora que yo he venido". Es la hora de la fidelidad a Dios y al Mundo. Su "misión" es precisamente hacer patente que la acción homicida del Poder no triunfa.
Por perverso que sea este nuestro mundo, Dios lo ama. Jesús no se echa atrás: "Ahora el príncipe de este mundo será expulsado". Las bombas que han estallado son bombas derrotadas. Jesús se hace "derrota" para todos aquellos que necesitamos "victoria". Es la oferta del Amor. (Recomiendo una lectura meditada del profundo poema de David Jou "Dios ".
En un primer momento, esto será el GRAN ESCÁNDALO. Después… después, los que no aman su vida según el modo de hacer de este mundo (los pobres, los perseguidos, todos los asesinados,…) "verán a Jesús", y en Él, el Amor supremo de Dios que les invita a ser hijos en el Hijo.
MENSAJE. 
Da la impresión que este episodio de hoy no encaja demasiado en una "BUENA NOTICIA". Jesús nos habla de su muerte, y de una muerte en la Cruz, horrorosa.
También nos dice que ahora el Principe de este mundo será expulsado. Si somos personas de Poder o que creemos en el Poder, esta es una mala noticia, pero si somos víctimas del Poder o solidarios con ellas, es sin duda una buena noticia.
Que el Príncipe de este mundo sea expulsado no quiere decir que ya no exista Poder; significa que ya no tiene la última palabra. La última palabra, la definitiva, la tiene el Amor.
También para Jesús, clavado en la Cruz, y con Él tantos y tantos otros, la última palabra no es la del Poder sino la del amor. "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lucas 23,43).
Quizá alguien dirá con escepticismo: "¡Bah! Palabras bonitas… ". Cierto, pero la cuestión está en si son ciertas o no, y también en si nos las creemos o no. Esto ya depende de cada uno.
RESPUESTA. 
Si continuamos leyendo el evangelio de hoy, el evangelista nos indica cuál fue la respuesta de la multitud. Dice: "Entonces la gente le dijo: Nosotros sabemos por los libros de la Ley que el Mesías vivirá para siempre. ¿Por qué dices que el Hijo del hombre tiene que ser levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre?
Jesús les respondió:
–Por poco tiempo aún la luz está entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprenda la oscuridad: quien camina a oscuras no sabe adónde va. Creed en la luz, mientras la tenéis, y seréis hijos de la luz"(Juan 12,35).
¿Quién es este Hijo del Hombre?
Nuestra RESPUESTA es contestarnos esta pregunta: "¿Quién es este Hijo del Hombre?". O mejor: ¿A quién no consideramos ni siquiera "hijo del hombre" y nos consideramos superiores o mejores, o más dignos que él? Cuando hacemos del propio yo el criterio de evaluación de los demás, hemos entrado en la Oscuridad.
Jesús, elevado, personifica a todos y a cada uno de los condenados, excluidos, humillados, tenidos por nadie, … Los Evangelios no son una crónica de la VIDA DE JESÚS sino una "radiografía" de la HUMANIDAD, y la RESPUESTA que Dios da.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. El Poder es consciente de su mala imagen. Por eso se disfraza de mil maneras con el traje de cosas buenas: Dios, Ley, Constitución, Democracia, Orden, Progreso, Libertad, Mercado, Igualdad, etc. ¿Qué cosas buenas, hoy y aquí, son las más utilizadas como disfraz del Poder?
  2. Cuando hablamos de Poder, fácilmente miramos lejos, hacia los que mandan u ocupan puestos importantes. Pero los comportamientos de dominio están presentes en nuestras relaciones más habituales y "normales", entre hermanos, entre compañeros, con las personas con quienes nos encontramos… ¿Repasamos de vez en cuando nuestros comportamientos para descubrir los ingredientes de Poder que puedan contener?
  3. Los "Poderosos" son personas normales como tú y como yo, quizás un poco más poseídos por el "Principe de este mundo". Dios también les ama y quiere ayudarles a expulsar ese espíritu maligno que les posee. ¿Hacemos también nosotros lo necesario para ayudarles a expulsar su espíritu maligno, o simplemente les condenamos creyéndonos mejores que ellos?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)