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viernes, 16 de marzo de 2012

Relectura - Blasfemia - Una de política




(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgado, que puede ser útil o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno)



"... El Hombre tiene que ser elevado ..." (1/2)

Juan y Pedro trabajan juntos. No hablan nunca de política porqué sus ideas son opuestas. Con todo, se comportan civilizadamente. Pero a raíz del resultado de unas elecciones que valoran de forma contradictoria, no han podido evitar tener una pequeña discusión.
Pedro   Esta vez el resultado de las elecciones es muy claro… Si realmente eres demócrata, tendrás que reconocer que el pueblo se ha manifestado claramente.
Juan   ¿Qué pueblo? Este es el punto que nos enfrenta. Tú, cuando dices "pueblo" hablas sólo del Estado. Yo, en cambio, reconozco como pueblos a todos aquellos que lo queremos ser, aunque no nos dejen.
Pedro    Los pueblos son los que son, y no podemos cambiar la Historia.
Juan    Si la democracia no sirve para cambiar la Historia, no sirve para nada bueno. Yo defiendo la democracia si permite corregir los males e injusticias creadas en situaciones de dictadura o de autarquía.
Pedro    De acuerdo que han de poder hacerse cambios, pero siguiendo lo que quiera la mayoría.
Juan    Repito: ¿qué mayoría? Cuando no la teníais, no hablabais de ella nunca. Yo también acepto la mayoría, pero cada mayoría en su lugar. La cuestión está en cuál es la fuente de la soberanía.
Pedro    La soberanía está en el Estado, aquel que ha votado la mayoría.
Juan    La soberanía sólo puede estar en la persona. Son las personas concretas e individuales que son soberanas, libres y responsables de las propias decisiones. Y, a través de pactos explícitos o implícitos, se organizan en pueblos, comunidades, países … incluso en estados. Pero los estados que ahora tenemos, de hecho, casi todos han nacido de una guerra. Son fruto de la decisión de unos vencedores, y no de ningún pacto libre. En la buena democracia la autoridad va de los individuos libres a las instituciones, y no al revés.
Pedro   ¡Esto que propones es imposible! Además: el resultado sería una olla de grillos. ¡Como puedes pensar que la soberanía reside en las personas individuales!
Juan    Porque son lo único que tiene existencia real. Todo lo demás, o es "construcción" de las personas, o es imposición. Todo lo que no venga del pacto entre la gente, es consecuencia de alguna forma de dictadura.
Pedro    Insisto: eso que dices nos llevaría a una olla de grillos.
Juan    Es posible. En todo caso, una buena democracia haría que estos "grillos de la olla" se convirtieran, si lo querían, en orquesta, quizá, en una magnífica orquesta. La verdadera democracia es, ante todo, una virtud: la virtud de creer en la gente y en su capacidad de organizarse.
Pedro    ¿Y si la gente no responde correctamente?
Juan    ¿Y quién lo "juzga", esto? Esto es lo que no puedo aceptar: que alguien, a menudo desde afuera, se arrogue el derecho a dictaminar qué puede y qué no puede decidir un pueblo sobre sí mismo. O creemos en la gente, o crearemos dictaduras. Las dictaduras nunca respetan la voluntad de las personas. Es cierto: ningún dictador no ha dicho nunca que él mande porque es el más guapo. Todos dicen que "tienen que salvar al pueblo", o que mandan en nombre de Dios, o en nombre del Progreso, o de la Patria, o de la Libertad, o de la Democracia, etc., … pero lo que quieren realmente, es imponer a todos su forma de ver las cosas.
Pedro    Según tú, todo te resume en creer en las personas
Juan    Sí: todo comienza por creer en las personas.
Pedro    ¡Eres un iluso!
Juan    Es cierto. Hubo otro antes que yo … y le clavaron en la cruz.
Pedro    Lo que acabas de decir, comparándote con Jesús, es una blasfemia!!!
Juan    Pues, mira: tampoco sería el primero… A Él también le declararon blasfemo.  
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)