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lunes, 30 de abril de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO V DE PASCUA. CICLO B.


DOMINGO V DE PASCUA.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
De ciertas personas decimos que son "unos manitas": pueden arreglarnos tanto un reloj antiguo, como una lámpara, una puerta, una persiana, un enchufe …
¿Quién es Jesús? No sabemos si era un manitas, pero, según el Evangelio de Juan, es "lo que necesitan los demás". Para quienes se sienten perdidos, él es el buen pastor (10,11); para quienes se encuentran abrumados por la muerte, es resurrección y vida (11,25), para las personas sedientas, es fuente de agua viva (4,10); para la multitud hambrienta, es pan de vida (6,35); para los ciegos, es luz (8,12); para los paralíticos, es camino (14,6); …
¿Quién es Jesús? Es el hombre para los demás. También lo podríamos decir al revés: Los "hombres para los demás", en el evangelio, vienen personificados en Jesús. Por eso no se puede hacer una "biografía individual" de Jesús a partir de los Evangelios. Estos excluyen que nos quedamos en un solo individuo concreto y singular. Los Evangelios nos presentan a Jesús para referirse a los humanos.
Situando estos complementos a la expresión nuclear "yo soy" (que es el nombre de Dios), el Evangelio de Juan, con un lenguaje distinto, repite lo que nos dice también el Evangelio de Mateo: Jesús es el Emmanuel ("Dios con nosotros". 1,23).
"Yo soy… la vid verdadera" …
Si somos "sarmientos", necesitamos una vid.
La ciencia actual ha descubierto que todos los humanos, junto con todos los vivientes de la Tierra, formamos una única vida, que ha ido evolucionando tomando formas distintas. Todos juntos somos como un único y gran árbol de muchas ramas que tiene su inicio en una primera y única semilla.
Esto que la ciencia moderna ha descubierto, el mensaje cristiano lo había intuido, con respecto a los humanos, cuando nos dice que todos somos hermanos.
Como vivientes, todos experimentamos que la vida no empieza ni termina en nosotros. Somos pequeñas ramitas del gran árbol de la Humanidad. Estar unidos al árbol significa participar de su vida; separarse de él, significa separarse de la vida. La solidaridad no es sólo una cuestión moral sino vital.
El evangelio de hoy nos habla del gran árbol de la Humanidad concretándolo en la vid.
La "vid" y la "viña" eran uno de los símbolos importantes de la predilección de Dios hacia el Pueblo Elegido. "La viña del Señor del universo sois vosotros, pueblo de Israel. Vosotros, gente de Judea, erais su plantación predilecta"(Isaías 5,7). En el evangelio de Juan vemos que esta predilección se extiende a toda la Humanidad. "Yo (el Hombre) soy la vid verdadera".
Como miembro del pueblo de Israel, Jesús cumple la misión del Pueblo Elegido de ser testigo de la predilección de Dios. "Mi Padre es el Viñador".
Como Hombre, Jesús personifica la nueva humanidad que, como una vid, vincula y vivifica a todos los sarmientos.
La vid es una planta que destaca por la abundancia de su fruto. Los sarmientos nacen y crecen para dar fruto. Hay que limpiarlos y podarlos para que den más fruto, si no, la savia de la vid se "gasta" en los sarmientos viejos, que sólo pueden ofrecer uvas raquíticas.
La expresión: "El Padre corta todos los sarmientos unidos a mi que no dan fruto", puede parecer dura. Si pensamos en el sarmiento cortado, parece un abuso. Puede sugerir la idea de que el viñador "explota" los sarmientos (que somos nosotros). ¿Sólo se nos valora por nuestro rendimiento?
En aquel tiempo todo el mundo conocía la acción experta del viñador, ya que muchas familias tenían su propia viña, por pequeña que fuera, o al menos una parra a la entrada de casa.
Hay que distinguir dos acciones distintas: cortar un sarmiento, y podarlo.
Un sarmiento sólo se corta cuando ya está muerto. La señal de que ya está muerto es que no da fruto. Cortándolo, el viñador ni lo mata ni le hace ningún daño, porque ya no recibía vida de la vid.
Aplicando esto a la comunidad, el sarmiento que no da fruto es que se ha separado de la vid: no tiene vida ni puede dar fruto. Cortándolo no se le hace ningún daño porque, en realidad, ya no forma parte de la vid. De ahí la afirmación de Jesús: "Quien permanece en mí y yo en él da mucho fruto, porque separados de mí, no podéis hacer nada".
Otra cosa es podar el sarmiento. Se poda un sarmiento para que dé más fruto, y así pueda recibir más vida. La cantidad de fruto dado marca la cantidad de savia que se puede recibir. La cantidad de vida entregada marca la cantidad de vida recibida. Pasa como en un conductor eléctrico: si se conecta una bombilla de 500 vatios, recibe 500 vatios, si se conecta una bombilla de 10 vatios, recibe 10 vatios.
Es por ello que se poda un sarmiento: para que, dando más fruto, reciba más vida.
Con el lenguaje de la poda, Jesús está ofreciendo a sus discípulos la interpretación de su Pasión y Muerte. Recordemos que este relato está situado después de la despedida de Jesús y mientras van hacia el huerto de Getsemaní donde comenzará su Pasión (la Poda). También ofrece la interpretación de las persecuciones que sufría la comunidad cristiana.
También sería un error entender que "dar fruto" significa sólo "hacer cosas para los demás". El fruto es nuestra propia vida en la medida que toma la forma de vida que se entrega. Jesús en la cruz es la expresión máxima de la vida convertida en "fruto". Un enfermo inmovilizado en su cama puede ser igualmente imagen de una vida que se entrega. El criterio del fruto no es la eficacia externa sino el amor.
… pedid lo que queráis …
Nuestros deseos pueden tomar dos direcciones opuestas:
  1. mantener y guardar nuestra propia vida, independientemente del resto. Son deseos sin futuro porque están en contradicción con el proyecto creador de Dios; o
  2. asociados a Jesús, conectar con el proyecto de Dios. "Si permanecéis en mí, y lo que yo os he dicho queda en vosotros, pedid todo lo que queráis, y lo tendréis". Hay coincidencia entre nuestros deseos y el proyecto de Dios. Somos "socios y beneficiarios" de una misma y gran empresa que no quebrará. Más aún: los horizontes de la empresa van mucho más allá de todo lo que ahora podamos desear.
MENSAJE. 
La solidaridad con la Humanidad es la condición indispensable para vivir. Dicho al revés: vivir es "vivir para los demás". Vivir para los demás conlleva, de hecho, aceptar que nuestra vida inicial (la "vida obtenida") vaya siendo "podada" en muchos puntos, hasta convertirse plenamente en "vida entregada". Una vez se ha entrado en la dinámica de la vida entregada, nuestros deseos se harán realidad, incluso más allá de lo que somos capaces de desear.
RESPUESTA. 
En la medida en que vamos descubriendo lo que significa realmente vivir, podemos decidir hacerlo con generosidad, y disfrutar. "Os he dicho esto para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado" (Juan 15,11).
A veces parece que en nuestra iglesia está surgiendo un pesimismo mal disimulado sobre el futuro. ¿No será que confundimos la vid con los sarmientos? ¿No será que no entendemos que el sarmiento que da fruto, el Padre lo poda y lo limpia para que dé más? ¿No nos estará pasando como a los discípulos que, pensando en Jesús como cadáver, no le reconocían como Crucificado viviente?
Hoy la Iglesia está en tiempo de poda. La poda es un bien, y un bien urgente. Es necesario podar muchos sarmientos liberándolos de residuos inútiles de una situación de Cristiandad que ya ha pasado, y disponerse a recibir savia nueva para vivir, y dar mucho fruto.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Sintiéndonos cristianos adultos, pensemos qué sarmientos de la Iglesia o de nuestra comunidad o de nosotros mismos sería necesario podar.
  2. En la nueva situación de pluralismo religioso, ¿vemos las otras Religiones como una competencia o como una oportunidad? Si vemos una oportunidad, ¿en qué consiste esta oportunidad? ¿Es la oportunidad de "convertirles" o de "convertirnos"? ¿Qué significado tiene "convertirse"?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

jueves, 26 de abril de 2012

Relectura - En un grupo de niños de catequesis … (3/6)



(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgado, que puede ser útil o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno)
La Lámpara que habían encendido los días anteriores seguía teniendo cera. Por eso la volvieron a encender. Les gustaba hacer la clase de catequesis en torno a una llama viva. Recordando las palabras que había dicho la catequista en el encuentro anterior, continuaron las preguntas para entender un poco más la resurrección.
Niño/a Lo de los "ojos del corazón" no lo entiendo. ¿Cuáles son los ojos del corazón?
Catequista Es una frase hecha, es una forma de expresarnos. Cuando amamos, nuestra vida va tomando la forma de vida entregada o vida resucitada, y desde esta vida entregada podemos "ver" la vida entregada de las personas que han amado o resucitado. Por lo tanto: "ojos del corazón" significa aquello que podemos ver cuando amamos.
Niño/a Sigo sin entenderlo. ¿Qué podemos ver con los ojos del corazón?
Catequista Os lo explicaré con un ejemplo muy claro. Si vais a ver un partido de fútbol notaréis que los aficionados ven a los jugadores de formas muy distintas. ¿Cómo puede ser esto? Es que, además de con los ojos de la cara, cada aficionado ve el partido también con los ojos del corazón. Cada aficionado ama a su equipo, y eso le hace ver las cosas buenas y no ver las malas. Y, como el equipo que él ama está luchando contra un rival, los ojos del corazón también le llevan a ver todo lo malo del rival y a no valorar las buenas.
Niño/a Eso sí que lo entiendo. ¡El Barça es el mejor!
Catequista Lo ves como el mejor, porque lo amas.

Si decidimos amar a todos, enseguida nos daremos cuenta de que hay muchas, muchísimas personas buenas, y que son precisamente ellas las que hacen vivir al mundo. Veremos (con los ojos del corazón) que aquellos que han gastado por completo su vida para construir un mundo mejor no han perdido su vida sino que, en forma de vida entregada, continúan "viviendo" en el mundo que ellos han ayudado a construir.
Niño/a Si han gastado del todo su vida, aunque sea para construir el mundo, se habrán quedado sin vida. ¿Cómo pueden seguir viviendo?
Catequista Es un poco difícil de explicar esto. Y también es difícil de entender para vosotros: porque aún sois muy jóvenes.
Niño/a Yo la he entendido muy bien, señorita. Es como lo que ocurre con mis padres.
Catequista Y, ¿qué ocurre con tus padres?
Niño/a Como trabajan mucho y se cansan mucho, y a veces sufren, yo un día les pregunté por qué lo hacían. Y mi padre me dijo que lo hacían por mí, para que yo fuera muy feliz. Entonces yo les dije que no lo hicieran; que buscaran ser felices ellos. Y, ¿sabe, señorita, que me respondieron? …
Catequista "Que lo que les hacía más felices a ellos era precisamente que tú fueras feliz".
Niño/a ¿Y cómo sabe que me dijeron eso?
Catequista Porque esto lo sabemos todos los padres …

Y ahora me gustaría que nos explicaras por qué se parecen esta respuesta de tus padres y lo que yo os estaba explicando.
Niño/a Es lo mismo. Mis padres, aunque a veces sufran, son felices si yo soy feliz. Y, claro: yo siempre soy feliz porque ellos saben mucho de hacerme feliz. Me gustaría vivir mucho tiempo … para ellos.

Sucede lo mismo con los que aman el mundo. Y como el mundo durará siempre …

¿Verdad que es esto lo que nos quería decir, señorita?
Catequista Pues, sí. Y no sabes lo feliz que me hace que lo hayas entendido tan bien!
Niño/a Señorita: ¿Los políticos aman al mundo? Mi padre dice muchas veces que hay políticos que nos hacen daño …
Catequista La Política es el arte de saber convivir. Como todos convivimos, todos somos, de alguna manera, políticos. Somos buenos políticos si ayudamos a convivir bien, somos malos políticos si dificultamos la convivencia. También escogemos a algunas personas para que se dediquen directamente a solucionar problemas de convivencia. Podríamos llamarles políticos profesionales. Son buenos, si buscan el bien de los pueblos, sin aprovecharse ni abusar de la confianza que se les ha dado, si no, son malos.
Niño/a ¿Jesús era político?
Catequista En el país en donde vivía Jesús, a los políticos a menudo les llamaban pastores del pueblo. Jesús hizo notar que había pastores que se aprovechan del pueblo para vivir mejor ellos. De estos dijo que eran ladrones y bandoleros. También hay pastores que dedican toda su vida a servir al pueblo, y dan la vida por el pueblo. Es lo que Jesús hizo. Por eso, como había dado plenamente su vida por el pueblo, mucha gente empezó a llamarlo el Buen Pastor.
(Continuará).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 24 de abril de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO IV DE PASCUA. CICLO B.


DOMINGO IV DE PASCUA.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Sorprende la radicalidad de las palabras que el Evangelio de Juan pone en boca de Jesús. La expresión "Yo soy el buen pastor" corresponde a unas palabras anteriores (no leídas hoy) en que Jesús declara que "todos los que han venido antes de mí son ladrones y salteadores" (Juan 10,8). Como si dijera: hasta ahora no ha habido auténticos "pastores", sino aprovechados y explotadores. En cambio, "yo soy el buen pastor" porque "el buen pastor da la vida por sus ovejas".
Antes había dicho: "Yo soy la puerta de las ovejas". Hasta Jesús no había existido "puerta" para acercarse a las ovejas, y los que de hecho se acercaban, era para aprovecharse (No entraban por la "puerta" sino que asaltaban el corral).
Que Jesús sea la puerta de las ovejas significa que la única forma correcta y legítima de acercarse es compartiendo con ellas la propia vida. Acercarse a ellas para mandar, dirigir, adoctrinar, colonizar, convertir, aprovecharse, … es ser ladrón o bandolero.
"Dar la vida por las ovejas" es la misión que Jesús ha recibido del Padre. Por eso Jesús conoce y es conocido por el Padre. Llamamos "padre" a aquel que es la fuente de nuestra vida. Jesús, dando la vida por las ovejas, también las conoce y es conocido vitalmente por ellas.
Dando la vida, Jesús no es sólo modelo del auténtico PASTOR sino también modelo del auténtico SER HUMANO, creado a imagen y semejanza de DIOS-PADRE.
"Tengo otras ovejas, que no son de este redil…"
La traducción del Misal queda muy ambigua cuando traduce con una misma palabra, "rebaño", dos palabras que en el original griego tienen significados diferentes: "aulés" (que significa corral, cercado, etc.) y "poimen" (que significa rebaño). Después de que los discípulos de Jesús hemos formado, de hecho, una nueva Religión (la Religión Cristiana), sería un error entender estas palabras de Jesús en el sentido de que todos deberían formar parte de esta Religión constituyendo "un solo rebaño con un solo pastor". Las palabras que el Evangelio de Juan pone en boca de Jesús no tienen un significado confesional o de pertenencia religiosa, sino humano. La traducción se podría hacer así: "Tengo otras ovejas que no son de este corral. También las tengo que conducir yo, y obedecerán mi voz. Entonces habrá un solo rebaño con un solo pastor".
Hay diferentes "corrales" (Es decir: Religiones, Culturas, Pueblos, etc.). Desde cada corral se puede escuchar la voz de Jesús. La "voz de Jesús" no es exclusiva de una determinada religión, sino que invita a todos los humanos a relacionarnos entre nosotros dando cada uno su vida por los demás. Es así como se forma un solo rebaño, es decir: una SOLA HUMANIDAD, unida por los vínculos de la generosidad. Y también habrá un "solo pastor": Jesús, no siendo entendido como fundador de una determinada Religión sino como aquel que (en nuestro lenguaje) personifica a "todo hombre" que se ofrece "vida que se entrega".
Nada impide que existan diferentes "corrales", es decir: diferentes Culturas y Religiones, y que tengamos diferentes Esquemas mentales y Lenguajes. Lo que importa es constituir un solo "rebaño" (una sola Humanidad) en que las DIFERENCIAS no sean utilizadas para separar sino para unir. Así, las DIFERENCIAS se convierten en motivo de diálogo, de colaboración y de mutuo enriquecimiento.
Esto excluye toda intención proselitista o colonizadora. En sí mismas, las Religiones no son ni verdaderas ni falsas. Son LENGUAJES. A través de ellas expresamos lo que tenemos en el corazón: podemos tener sentimientos alienantes e injustos, o sentimientos de fidelidad a Dios y al Hombre. Los distintos comportamientos religiosos serán buenos o malos según aquello que el corazón exprese. Por ello, en los Evangelios, "convertirse" no significa cambiar de Religión sino cambiar de corazón, abriéndolo a los demás.
NOTA.
El lenguaje "pastor/ovejas" es muy claro, pero puede resultar un poco peligroso. Jesús no reclamó nunca el título de "pastor", ni nunca consideró las otras "ovejas". Fue la Comunidad cristiana que, una vez vivida la experiencia de la RESURRECCIÓN DE JESÚS, fue aplicándole aquellos títulos que mejor expresaban su fe en Él: "Señor", "Buen Pastor", "Camino, Verdad y Vida", "Luz", etc. Estos títulos concretan la expresión fuerte de "Yo soy", que es el nombre del propio Dios:"Yhavé"="Yo soy".
La Comunidad Cristiana, aplicando a Jesús nombres divinos, ni le deshumaniza ni le "diviniza" como si existieran dos Dioses. Es una forma de expresar que los HUMANOS estamos invitados a participar de la Vida misma de Dios, y que la plenitud de esta participación ya se ha hecho visible en el Hombre-Jesús.
Este lenguaje aplicado a Jesús de ninguna forma pretende legitimar que existan categorías distintas entre los hermanos o miembros de la Comunidad. En concreto, no sirve para establecer dos niveles: "pastores" y "ovejas". En todo caso, todos somos pastores, porque todos damos la vida, y todos somos ovejas, porque todos recibimos la vida, de Jesús y unos de otros. Y de este intercambio nadie debe quedar excluido, aunque no sea de nuestro corral.
MENSAJE. 
Vivir dando y recibiendo la vida, desde la libertad y excluyendo toda servidumbre, es lo que nos hace auténticamente "humanos", discípulos e imitadores del Hombre (para nosotros, personificado en Jesús). Ningún otro nombre, de aquellos que confiere el mundo (rey, dirigente, pastor, maestro, dueño, señor, padre, etc.) nos ha sido dado para poder realizarnos ("salvarnos". 1ª Lectura. Compare también con Mateo 23,8).
RESPUESTA. 
Nuestra respuesta, en este caso, podría ser doble:
  1. Vivir en la confianza de estar acompañados por un buen pastor, el cual no está pendiente de aprovecharse del rebaño sino de cómo ayudar a todas y cada una de las ovejas. Los relatos evangélicos, que nos presentan el ejemplo de Jesús, son una auténtica "guía para nuestra vida", interpretados desde la vivencia de la "vida que se entrega" (Comunidad)
  2. Parece que entre nosotros ha habido un auténtico abuso de la palabra "pastor" para crear categorías entre las ovejas. Hay que corregirlo. El componente de pasividad, implícito en la idea de "ovejas", no concuerda con el concepto de personas adultas, llamadas a ser imágenes del Dios-Creador.
La fidelidad al Único Pastor nos urge a repensar las relaciones personales dentro de nuestra Iglesia para que sean realmente de fraternidad. Y esto debe hacerse tanto por parte de quienes aún somos considerados "pastores", como por los que aún se empeñan en considerarse sólo "ovejas".
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Existen las autoridades civiles. A veces también se habla de las autoridades eclesiásticas. ¿Qué diferencias hay entre estas dos clases de autoridad?
  2. En las comunidades que tienen asignado un cura, ¿éste es un subalterno del obispo para hacer lo que el obispo dispone, o es un enviado del obispo para servir a la vida de la comunidad? Dicho de otro modo: ¿la OBEDIENCIA del cura debe ir dirigida directamente "al obispo" o "a (la vida de) la Comunidad"?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 18 de abril de 2012

Relectura - En un grupo de niños de catequesis … (2/6)


(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgado, que puede ser útil o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno)
Niño/a Señorita: ¿podemos volver a encender la vela del otro día? ¡Fue muy guay!
Catequista ¡Claro que sí!… Nos hará compañía.
Niño/a Señorita: Si después de encender esta vela, nosotros nos fuéramos, nadie vería que la cera se convierte en luz. Quemaría para nada…
Catequista Lo que dices es muy, pero que muy, importante. La vida humana (nuestra vida) se puede convertir en amor, pero sin los demás, no lo podríamos hacer. Por eso el verdadero amor tiene dos caras: amar y dejarse amar. No amamos realmente a una persona si no nos dejamos amar por ella.
Niño/a Esto no lo entiendo. En nuestra clase hay un niño que no quiere ser amigo de nadie. Pero los demás no le hemos hecho nada, y queremos ser amigos suyos.
Catequista Me gusta que me hagáis preguntas; pero con vuestras preguntas me obligáis a hablar de cosas muy difíciles para vosotros, porque todavía sois demasiado pequeños. Debéis saber una cosa: a menudo decimos que amamos, pero no amamos de verdad. Hay personas que dicen que aman a otra, pero en realidad intentan dominarla. Por eso a veces tenemos miedo de ser amados, porque hemos tenido la mala experiencia de ser dominados por personas que decían que nos amaban.

Lo tenéis que saber desde ahora: la palabra "amar" es muy bonita, pero para amar de verdad, hay que hacer un largo y difícil aprendizaje. Y como la palabra es tan bonita, a veces la usamos para esconder otras cosas no demasiado buenas.
Niño/a Los 12 discípulos de Jesús no le querían mucho, ¿eh señorita? ¡Le abandonaron cuando más les necesitaba!
Catequista Ellos creían que le querían mucho, porque lo habían dejado todo por él. La verdad es que necesitaban un líder, y pensaban que Jesús les podría servir. Le amaban como líder, pero aún no habían aprendido a amarle como persona. En realidad, querían utilizarlo. Cuando vieron que Jesús no se dejaba utilizar y que no quería ser ningún líder, le abandonaron.
Niño/a ¿Y por qué no quería ser líder?
Catequista Los Discípulos eran buenas personas: amaban a su pueblo. Su pueblo era esclavizado por soldados romanos y por otros poderosos. Por eso buscaban un líder que luchara contra los soldados romanos y contra los poderosos que les dominaban.
Niño/a Es muy normal. Yo también lo haría.
Catequista Sí: amar a nuestro pueblo está muy bien. Pero también los Romanos pensaban que amaban a su pueblo y por eso lo convirtieron en un Imperio que dominaba sobre los otros pueblos. ¿Veis? El amor de los Romanos hacia su pueblo no era verdadero, porque hacía daño a los demás pueblos.

El amor sólo es verdadero si llega a todos: a todas las personas y a todos los pueblos. Jesús amaba a todo el mundo, incluso a aquellas personas que muchos tenían por malas. No quería ser un líder para hacer la guerra. Él buscaba la paz; y la paz no necesita "líderes" que luchen contra los otros sino personas que quieran devolver el mal recibido por bien. Por eso os he dicho que, para amar de verdad, hay que aprender. Los 12 discípulos no aprendieron hasta el final, y aún no todos.
… … …
Niño/a En la misa, el sacerdote ha leído en un libro que Jesús, cuando ya había resucitado, se presentó a los discípulos, y tenía carne y hueso como nosotros, y que lo podían tocar porque no era ningún fantasma…
Catequista Y esto os parece lo contrario de lo que os he contado yo, ¿no? Pero no lo es. Aquello que está escrito en los Evangelios es una forma de decir que Jesús resucitado es el mismo Jesús que ellos habían conocido antes. Los discípulos, como la mayoría de gente, pensaban que, con la muerte, la vida desaparece. Fijaos en la cera de aquella vela: mientras arde, va desapareciendo. Pero nosotros vemos que no desaparece sino que se convierte en luz: una luz que ilumina nuestras caras y nos entra por los ojos. La vida resucitada es real como lo es la luz de esta vela. El evangelio dice que Jesús les enseñó las manos y los pies porqué en las manos y en los pies estaban las heridas que le había causado la muerte. Los discípulos pensaban que por aquellas heridas Jesús había perdido su vida, en cambio Jesús les quiere hacer entender que por aquellas heridas les había entregado su vida. La vida entregada de Jesús sólo se perdería si ellos, sus discípulos, no la aceptaban.
Niño/a Pero aquellos discípulos ¿vieron a Jesús o no?
Catequista Les costó; pero al final aceptaron la vida entregada de Jesús y, ¡le pudieron ver! Pero, ¡no con estos ojos! ¡La vida entregada no se puede ver con estos ojos! Estos ojos sólo pueden ver las cosas corporales. Si vemos un cuerpo que se mueve, decimos: este cuerpo tiene vida, pero no vemos la vida. Como tampoco podemos ver la luz.
Niño/a ¡Todos vemos esta llama!…
Catequista Pero la llama no es la luz. Nuestros ojos no pueden ver directamente la luz. Sólo vemos las cosas que se dejan iluminar por la luz. Vemos las cosas iluminadas, pero no vemos la luz. Algo parecido ocurre con la vida entregada, o con el amor. No vemos directamente el amor, sólo lo podemos "ver" a través de las personas amadas. Por ejemplo: yo no veo el amor que os tienen vuestros padres; pero, claro: si vuestros padres no os amasen, ahora vosotros no estaríais aquí, y ni siquiera existiríais. Por eso podríamos decir que la vida entregada, o el amor, sólo los "vemos" con los ojos del corazón.
(Continuará).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)