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jueves, 5 de abril de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO DE RESURRECCIÓN. CICLO B.



DOMINGO DE RESURRECIÓN.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 
El conjunto del relato es tan inverosímil que ya nos indica claramente que no se trata de la crónica de un hecho objetivo sino de un lenguaje plenamente simbólico para expresar una realidad tan profunda que no puede ser explicada con lenguaje directo. Estos relatos no nos quieren contar qué pasó de forma objetiva. Esto ya lo podemos suponer porque es una experiencia diaria. Lo que intentan los relatos evangélicos es hacernos descubrir y celebrar la realidad más profunda y gozosa de la vida humana: que la VIDA–ENTREGADA se conecta con la propia VIDA de Dios.
Cada evangelista expresa esta realidad con un lenguaje simbólico extraído de su entorno y de la vivencia de su Comunidad. Dos mil años después, es bueno que nos ayudemos mutuamente a entrar en el significado de estos símbolos y, así, poder disfrutar mejor de la BUENA NOTICIA que contienen, y celebrarla.
En primer lugar, creo que es conveniente leer todo el relato, es decir: el trozo que nos ofrece el misal y su continuación.
La Biblia expresa la relación de Dios con la Humanidad usando el lenguaje de la ALIANZA MATRIMONIAL: Dios es el esposo y la Humanidad es la esposa. En el evangelio de Juan, Dios–esposo viene personificado en Jesús, y la Humanidad–esposa viene personificada en María Magdalena. El relato de hoy nos presenta la RESURRECCIÓN de Jesús como el encuentro de la esposa con el esposo, inspirándose sobre todo en el poema bíblico el CANTAR DE LOS CANTARES, cap. 3.
María Magdalena, como toda buena esposa, va al "sepulcro" a llorar la muerte de su Señor, pero ve que ha sido apartada la piedra de la entrada, la que separa el "mundo de los muertos" del "mundo de los vivos". Ella lo interpreta pensando que han robado el cuerpo de su esposo. Como esposa, busca y reclama el cadáver para ella.
Avida de inmediato a los amigos del esposo. La presencia de Pedro y el otro discípulo sugiere que la cámara sepulcral, sin la piedra que la separa del mundo de los vivos, ya no es un lugar de muerte sino que se ha convertido en la cámara nupcial, que está lista para la Nueva Alianza. La "sábana" ya no es para amortajar un cadáver sino para el atuendo propio de la cámara nupcial. En cambio el "sudario", símbolo de muerte, que estaba sobre la cabeza de Jesús, ahora está aparte.
Cabe destacar la delicadeza del discípulo a quien Jesús amaba de no "entrar" directamente en la cámara nupcial, y, por contraste, la zafiedad de Pedro que entra en seguida, sin el debido respeto. El significado de estas acciones quizá se podría entender mejor si conociéramos bien las costumbres nupciales de aquel tiempo y el papel que jugaban los amigos del novio. O quizás simplemente quiere decir que Pedro todavía es del todo incapaz de ver allí ninguna cámara nupcial. Para él aquello sólo es un sepulcro vacío …
Pedro y el otro discípulo no se dicen nada porque, sin Jesús, no tienen nada en común fuera del deseo de descubrir qué ha sucedido. Sólo del segundo se afirma que "vio y creyó", aunque "hasta ese momento todavía no habían entendido que, según las Escrituras, Jesús debía resucitar de entre los muertos".
"Tenía que resucitar de entre los muertos".
¿Por qué Jesús murió, si debía resucitar? ¿Por qué los evangelistas no aplican a Jesús el modelo bíblico del profeta Elías, que fue llevado directamente al cielo? (2 Reyes 2,11).
A menudo entendemos la resurrección como un paso atrás. Imaginemos la VIDA como un camino que avanza, y la MUERTE sería como caer en un pozo que nos impide seguir avanzando. Entonces imaginamos que la "resurrección" sería como salir del pozo y volver al camino de la VIDA. Dentro de esta forma de entender las cosas, es lógico preguntarse por qué Jesús murió si debía de resucitar.
Pero, precisamente, lo que intentan los evangelios es hacernos ver que las cosas no son así. La espiga es la plenitud del grano de trigo enterrado, pero no es un retorno a lo que era antes. La resurrección no es un retorno a la situación anterior, sino el paso ("pascua") hacia la PLENITUD. No se puede llegar a la plenitud si no se pasa por la ENTREGA TOTAL ("muerte", si se mira desde fuera).
Por eso Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Pero la resurrección de Jesús no tiene un significado exclusivamente individual. Él es el esposo de una NUEVA ALIANZA con la Humanidad (esposa). Él y la Humanidad formamos un solo Cuerpo. Él es la cabeza del Cuerpo. En la resurrección de la Cabeza, todo el Cuerpo es vivificado. Sólo quien se separa del Cuerpo queda privado de la VIDA RENOVADA.
"Mujer (esposa), ¿por qué lloras?" …
Parece una pregunta innecesaria. ¿Cómo no va a llorar la esposa que ha perdido a su esposo y Señor? Y, sin embargo, la pregunta se repite dos veces para María Magdalena se dé cuenta de que ya no hay motivo para llorar sino que ha llegado la hora de alegrarse. Si ella no "ve al esposo" es porque le busca como cadáver. El hortelano (?) le permitirá recordar que Jesús ha sido enterrado en un "huerto", como se hace con las semillas. Mujer, ¿A quien buscas? El evangelio de Lucas dice: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? (Lucas 24,5).
Cuando Jesús la llama por su propio nombre "María", ella le reconoce inmediatamente y se abraza a él. Ahora son el Nuevo Adán y la Nueva Eva, los nuevos "padres" de la Humanidad plenamente Viviente.
Nuestra dificultad no está en entender la RESURRECCIÓN sino en entender la VIDA. La calidad de la vida que hemos recibido y la plenitud a la que estamos llamados conducen por sí mismas a la RESURRECCIÓN. La resurrección no es un "milagro" sino la expresión del amor de Dios a la Humanidad que empieza en la Creación y termina en la "divinización". "Al principio ya existía la Palabra ("Proyecto"); la Palabra estaba en Dios, y la Palabra era Dios" (Juan 1,1).
Quizá resulta un poco sorprendente que algunos directores de cine o novelistas actuales hayan sido más perspicaces que muchos estudiosos de los Evangelios para darse cuenta de la intensidad amorosa del lenguaje del Cuarto Evangelio. Lástima que a veces lo hayan utilizado para poner un poco de morbo.
MENSAJE. 
María Magdalena representa a la HUMANIDAD. Por eso al abrazo le sigue inmediatamente la misión: "Ve a mis hermanos y diles: "Subo a mi Padre, que es vuestro Padre, a mi Dios, que es vuestro Dios."
El abrazo de Jesús es el abrazo del propio Dios a toda la Humanidad y a cada uno de sus miembros. A cada uno de nosotros, situados ante la experiencia de la muerte, nos son dichas estas palabras: "Mujer, ¿por qué lloras?".
La resurrección de Jesús es sobretodo el abrazo de Dios a la Humanidad sufriente. "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lucas 23,43).
Y es también una advertencia a todos los "Poderosos": "que todo el mundo sepa con certeza que Dios ha constituido Señor y Mesías a este Jesús a quien vosotros crucificasteis" (Hechos de los Apóstoles 2,36).
La RESURRECCIÓN, experimentada ya en Jesús, lo cambia todo. Sin RESURRECCIÓN, la última palabra sería de los que tienen el poder de juzgar, condenar y matar. Nada nos podría librar de ellos. Pero, si Cristo ha resucitado, es que hay RESURRECCIÓN (1ª Corintios 15,12 ss), y la última palabra no la tienen los poderosos sino Dios.
Así, pues, "no hay que tener miedo de quienes, después de matar el cuerpo, ya no pueden hacer nada más" (Lucas 12,4). Más aún: los crucificados son quienes se convierten en los "jueces" definitivos. Al final seremos examinados por el amor (Mateo 25,40–46).
RESPUESTA. 
La respuesta nos viene indicada por la propia María Magdalena: "Rabuni!" (Que significa "maestro!"). "Y fue a los discípulos y les anunciaba: «He visto al Señor». También les contó lo que él le había dicho".
Jesús dice a María Magdalena "déjame ir" que aún no he subido a mi Padre. ¿Quién ha hecho la experiencia del Resucitado no le debe abarcar con sentido posesivo. El Resucitado no es "propiedad privada" de nadie, ni siquiera de la Comunidad. "Ve a anunciar a mis hermanos …". Es de todos los humanos de quienes Jesús es hermano.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Consideráis la RESURRECCIÓN como "otra vida" que podremos tener después de morir, o más bien la consideráis como una nueva forma de vivir la única vida que tenemos en este momento?
  2. Seguramente habréis oído decir que la RESURRECCIÓN de Cristo es un hecho real pero no histórico. ¿Como entendéis esto? ¿Se puede aplicar a nuestra vida?
  3. ¿La RESURRECCIÓN de Jesús conlleva la revivificación del propio cuerpo, o hay otro significado? Dicho de otro modo: ¿Por qué los evangelios nos hablan de Jesús “presente" pero sus discípulos no le reconocen? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)