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lunes, 16 de abril de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO III DE PASCUA. CICLO B.


DOMINGO III DE PASCUA.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
No nos debe sorprender la no coincidencia de los tres RELATOS DE APARICIONES que encontramos como finalización de los evangelios de Mateo, Lucas y Juan. (Recordemos que en el Evangelio original de Marcos no existen estos relatos).
Estos relatos no son la crónica de un hecho objetivo sino narraciones surrealistas destinadas a expresar y celebrar los efectos que la resurrección de Jesús genera en los creyentes. Con un "lenguaje de superficie" se expresa una realidad profunda. Esta es expresada necesariamente con lenguajes muy distintos porque es una REALIDAD SUBJETIVA; es decir: que tiene sus efectos en el interior de cada persona, y en cada persona provoca resonancias distintas.
A veces pensamos que "real" y "subjetivo" se excluyen, pero no es así. Al contrario: la REALIDAD SUBJETIVA es la más propia y constitutiva del ser humano. Cada ser humano es ciertamente un "ser objetivo", pero un ser objetivo que se convierte en "sujeto" o persona.
Cuando se dice que la resurrección de Jesús no es un hecho objetivo sino subjetivo, se quiere decir que no es un hecho superficial, externamente visible, controlable. Si en aquellos tiempos hubiera habido reporteros gráficos, ninguno de ellos habría podido "filmar" ni que una gran piedra se apartaba de la entrada del sepulcro, ni que un cadáver se reanimaba, ni el joven vestido de blanco que "vieron" las mujeres. Tampoco habría tenido ocasión de filmar la llegada de las mujeres al sepulcro, o su susto. Todo esto es lenguaje de superficie para expresar una realidad mucho más profunda e interior.
Los autores de los Evangelios no son "cronistas" sino "evangelistas", es decir: anunciadores de una buena noticia dirigida directamente al corazón de la persona, y que en cada persona tendrá resonancias distintas. En la Comunidad de los creyentes, estas resonancias pueden generar una sinfonía maravillosa que convierte el encuentro en celebración. Por eso el Evangelios pueden ser considerados también GUIONES DE CELEBRACIÓN.
El relato de hoy, tomado del Evangelio de San Lucas, viene preparado por otro anterior: el relato de los Discípulos de Emaús. Éste, propiamente, no es un relato de aparición porque cuando los dos discípulos "ven" a Jesús, no le reconocen, y cuando le reconocen, dejan de "verle". Pero sirve para que retornen a la Comunidad, y, en la Comunidad, sí que pueden ver al "Crucificado resucitado". "Mirad mis manos y mis pies: soy yo mismo". En la Comunidad, la presencia de Jesús es real y visible, no es una fantasía ("un espíritu"). "Palpadme y mirad bien, los espíritus no tienen carne y huesos como veis que yo tengo". "Tener carne y huesos" es una manera de expresar la realidad de la presencia de Jesús. Pero no debemos imaginarnos esta presencia real como una consecuencia de la "reanimación" de su cadáver. Aquel que "ven" los creyentes no es un "cadáver reanimado", sino el propio Jesús en forma de vida entregada, asumida en la Vida de Dios, y hecha corporalmente visible en la Comunidad y a través de la Comunidad. La Comunidad es el CUERPO de la VIDA ENTREGADA. La referencia al "pescado asado" y al "sentido de las Escrituras" ponen de manifiesto que esta vivencia de los discípulos corresponde al encuentro semanal de la Comunidad en que se compartía el alimento y se leían las Escrituras.
El encuentro semanal no es la simple coincidencia de un grupo de amigos en un lugar determinado. Es un encuentro para hacer visible que la VIDA ENTREGADA está conectada a la propia VIDA de Dios. A través del encuentro se experimenta la presencia de Dios con el Crucificado sentado a su derecha. Por eso el encuentro semanal se reviste de un cierto ritual, que le permite expresar mejor este significado profundo. El rito tiene una función importante. El lenguaje ritual manifiesta que el encuentro no se queda a un nivel superficial y anecdótico sino que, en él, se expresa una realidad más profunda: la comunión entre todos los humanos, y entre éstos y Dios. El lenguaje, en los ritos, adquiere un significado que lo trasciende.
Pero los ritos son ambivalentes. Si son tomados como lenguaje, expresan aquello que significan, pero si son tomados como actos mágicos, se convierten en ritualismo.
El ritualismo no es lenguaje; no es comunicación; no hace comunidad.
El ritualismo es una forma de alienación. Es una forma de idolatría.
En el RITUALISMO, la fe en Jesús es sustituida por la fe en los ritos.
No son los ritos lo que hace presente al Resucitado en la Comunidad reunida. La presencia de Jesús es la consecuencia de su vida entregada acogida por nosotros (fe).
… Para que comprendieran el sentido de las "Escrituras".
A veces se dice que el Cristianismo es una "Religión del Libro", junto con el Judaísmo y el Islam.
En cierto modo es verdad: las ESCRITURAS son importantes, pero sólo, si no perdemos de vista la clave para interpretarlas correctamente. Los discípulos se habían hecho una falsa idea del Mesías, aunque ellos creían que seguían las Escrituras. Igualmente los sumos sacerdotes creyeron que aplicaban su Ley Escrita cuando condenaron a Jesús. La experiencia nos enseña que podemos hacer de las Escrituras un uso realmente perverso. Las Escrituras sólo son iluminadoras si son entendidas desde la experiencia y aceptación de los crucificados. Los crucificados son la clave para su correcta interpretación. Lo reconocen los sumos sacerdotes cuando Pilato les dice que juzguen Jesús "según su Ley", y ellos responden: "A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie" (Juan 18,31). Las Escrituras no sirven para ejecutar, ni matar, ni juzgar, ni marginar a nadie, sino que expresan la voluntad salvadora del Dios de la Vida y del Amor. Sólo en este sentido son "palabra de Dios", dirigida sobre todo a las múltiples y variadas víctimas de los "príncipes de este mundo" (Éxodo 3,7-10).
Según las Escrituras, el Mesías debía sufrir…
Sería un grave error entender esto como si Dios hubiera decidido que Jesús debía sufrir y morir. Quienes atormentaron y mataron a Jesús fueron los Poderosos y sus aliados, y lo hicieron contra la voluntad de Dios. La Pasión y la Crucifixión es la respuesta de los Poderosos al Amor: al amor de Dios, al amor de Jesús, y al amor de todos aquellos que aman como Jesús. Lo que "estaba escrito" con relación al Mesías era su fidelidad al Amor, incluso si eso le suponía sufrimiento y muerte.
Jesús sufrió la tentación a no ser fiel. La tentación provenía de los poderosos (Mateo 4,8-10) y de los propios discípulos (Mateo 16,23). Pero Jesús venció todas las tentaciones. Y su victoria ha entrado en nuestro mundo y ha comenzado a transformarlo. "Era necesario predicar en su nombre a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén, la conversión y el perdón de los pecados. Vosotros sois testigos".
MENSAJE. 
El mensaje es similar al del pasado domingo y al del domingo de Pascua: la Comunidad es el nuevo "cuerpo de Cristo" donde su vida entregada se hace visible en la hermandad de sus miembros. La Comunidad no es sólo fruto de la vida entregada de Jesús sino que en sí misma se convierte también en "vida que se entrega".
RESPUESTA. 
La "vida que se impone" ha perdido el monopolio del triunfo en nuestro mundo, ya que también se ha hecho presente y visible el triunfo de la "vida que se entrega". Ahora cada uno se encuentra ante la alternativa: dedicarse a "guardar su vida" (imponiéndose a los demás) o dedicarse a "entregarla" (Mateo 16,25). Si escogemos dedicar nuestra propia vida a los demás, generamos COMUNIDAD.
Hoy la palabra COMUNIDAD se ha puesto de moda. Pero hay que distinguir dos niveles de comunidad: el primer nivel corresponde a personas que "tienen en común" determinadas cosas, el segundo nivel aparece cuando hay personas que "ponen en común" su vida, con todo lo que poseen.
La COMUNIDAD de primer nivel es cerrada: lo que une a sus miembros también les separa de los demás. En este sentido se puede hablar de comunidad de propietarios, comunidad de lengua, comunidad política, comunidad religiosa, comunidad de sangre, etc. Aquí queda muy claro quién es y quién no es de la comunidad.
En cambio, la COMUNIDAD de segundo nivel es ABIERTA: las diferencias no se convierten en separación sino en vínculo. Por eso es una comunidad sin límites. Poner en común la propia vida lleva a engendrar comunidad con todo el mundo, por muchas diferencias que haya. Las diferencias son enriquecedoras: son puntos de diálogo y de intercambio. "El Océano no tiene otros límites que la costa de las islas".
Cuando se habla de COMUNIDAD CRISTIANA, es necesario prestar atención a no quedarse en el primer nivel, descuidando el segundo. En el campo religioso, una comunidad que se quede en el primer nivel se convierte en secta. En las sectas, aquello que une a unos, a la vez separa de los demás.
Para evitar este peligro, directamente opuesto al mensaje de la Encarnación, en la actualidad necesitamos cambiar muchas cosas, y antes que nada el lenguaje: palabras, ritos, acciones, fiestas, símbolos…
Seamos conscientes de ello: en nuestra sociedad religiosamente plural y laica, el lenguaje confesional siempre es entendido por el resto como un lenguaje sectario.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿El estilo y el talante de nuestros encuentros semanales ("misa") expresan con suficiente claridad que somos "cuerpo" de la vida-que-se-entrega, es decir, "cuerpo" de Cristo?
  2. En la actualidad, a muchos cristianos, les cuesta hablar en público de su fe. ¿Consideráis que esto se debe a la cobardía, o podría ser debido a la intuición de que su lenguaje no podrá ser bien interpretado?
  3. Las diferencias entre "comunidad" y "secta" pueden ser muy sutiles. Examinad si hay elementos de sectarismo en nuestra Iglesia, y en vuestra comunidad.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)