Traductor

miércoles, 4 de abril de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. TRIDIUM PASCUAL. CICLO B.


PROYECTO DE HOMILÍA. 
INTRODUCCIÓN.
Los tres días del Tridium Pascual están pensados, litúrgicamente, como una ÚNICA CELEBRACIÓN. Por eso se da la bienvenida a los miembros de la comunidad al comienzo de la celebración del Jueves, y no son despedidos hasta el final de la celebración del Sábado. En medio, no hay ni saludos al comienzo de los encuentros, ni despedidas al final.
Considerar los Tres Días (Tridium) como una sola celebración tiene un significado importante: los tres momentos constituyen una única ACCIÓN de Jesús.
La celebración del Jueves interpreta y nos muestra el significado profundo del Crucificado: "Nadie me quita la Vida, sino que yo la entrego voluntariamente". En la mesa de la Santa Cena, la vida entregada de Jesús se hace ALIMENTO (pan y vino) ofrecido a quien quiera alimentarse. La Santa Cena expresa en forma ritual lo que constituye la esencia misma de la vida: vivir entregándose como alimento.
No es que el pan y el vino se conviertan en el Cuerpo de Jesús sino que es el propio Jesús quien se hace "pan y vino" para entregarse como alimento. No es ninguna acción milagrosa, ni exclusiva de Jesús, al contrario: es el camino de toda vida que quiera convertirse en auténticamente humana: "Haced esto en conmemoración mía". Lo saben muy bien los padres (y todos aquellos que aman de verdad): todos ellos, cuando están en la mesa con sus hijos, también podrían tomar el pan y, enseñando a los hijos, decirles: "Esto es nuestra vida que vamos gastando por vosotros".
El Viernes, aquello que se ha celebrado ritualmente, es vivido de una forma real y trágica en la Cruz. "Sin saber lo que hacían", quienes han crucificado a Jesús y le han dado muerte, han hecho visible para todo el mundo la realidad de la VIDA ENTREGADA. En el espectáculo del Calvario, Jesús no está solo sino acompañado por miles y miles de "crucificados" que, tal vez con sorpresa, se darán cuenta de que también su muerte no significa una vida perdida sino una vida entregada, acogida por las manos de Dios. Este es el núcleo de la FE CRISTIANA.
El Sábado, celebramos, explícitamente, esta nuestra fe. La vida entregada no es una vida perdida, sino una vida que ha sido "conectada" a la propia Vida de Dios. La Vigilia Pascual es rica en símbolos de la vida-que-vive-entregándose: la Luz, el Agua, el Pan y el Vino. Pero lo más importante es la comunidad.
La vida entregada no cae en el vacío. Es cierto que algunos la han tomada para "venderla" o para "Matarla", pero son multitud los que la han recibido como alimento de su propia vida que, a su vez, también se hace alimento para los demás. La COMUNIDAD se convierte en el CUERPO que hace visible la VIDA ENTREGADA, empezando por la de Jesús. Él es la "CABEZA DEL CUERPO" (Efesios 5,23).
Así, pues: tres días, pero una única celebración: la vida que vive entregándose, y así entra en la dimensión divina.
JUEVES SANTO
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
JUEVES SANTO
El relato del LAVATORIO DE LOS PIES, con el contrapunto de Pedro y de Judas, contiene un mensaje claro. Pero, por si no quedara suficientemente claro, es el propio Jesús quien lo explica con detalle. Lavar los pies era una de las tareas de los sirvientes (o de la esposa, a la sazón primera sirvienta del marido). Las relaciones en la comunidad cristiana, y de la comunidad cristiana hacia la sociedad, consisten en ser mutuamente servidores, no por dependencia sino por amor. "Él, que siempre había amado a los suyos en el mundo, ahora les demostró hasta qué punto les amaba". Y eso lo hace siendo consciente de que venía de Dios y a Dios volvía.
El evangelio de Juan, contrariamente a los Sinópticos, no sitúa la Última Cena en el marco de la Cena Pascual. Es simplemente una cena de despedida, que permite al evangelista poner en boca de Jesús una larga reflexión sobre el significado de su Vida, con su Muerte, y el Seguimiento de los discípulos.
La única referencia a la "comida" es cuando Jesús, respondiendo a una pregunta del "discípulo a quien Jesús amaba", señala al traidor dándole un pedazo de pan remojado, sin que el resto de los que estaban en la mesa se den cuenta de este señalamiento. En realidad, en esta cena nadie come. Sólo de Judas se dice que el bocado de pan dado por Jesús entró en él. En realidad los discípulos aún no acompañan realmente a Jesús. No celebran la "Pascua de los judíos", pero aún no se encuentran en situación de celebrar la "nueva Pascua de Jesús".
En el evangelio de Juan, el único ritual que se hace durante la Cena es el lavatorio de los pies. Es posible que esta "desritualitzación" sea intencionada. Cuando fue escrito el Evangelio de Juan, en algunas comunidades la ritualización de la Cena del Señor era lo suficientemente excesiva como para que se mantuviera el "rito" sin vivir el significado (1ª Corintios 11,17 ss).
Este es el gran peligro de los ritos. Seguramente por eso el evangelio de Juan no contiene la Cena-pascual-ritual. Sólo se referirá en el contexto de una gran discusión al final de la cual Jesús hace a sus discípulos una pregunta inquietante: "¿También vosotros me queréis abandonar?" (Juan 6,67). De hecho, todos le abandonaron, excepto el “discípulo a quien Jesús amaba” que prefiguraba la futura comunidad cristiana proveniente del judaísmo.
Me atrevería a pensar que también actualmente una ritualización excesiva de la MISA provoca que se parezca bien poco a la Cena del Señor. Creo que ha influido mucho en esta excesiva ritualización el hecho de haber entendido esta cena como un "sacrificio". La "mesa" se ha convertido en "altar", los "hermanos" se han convertido en "fieles" más o menos espectadores de la acción sagrada de un “sacerdote”, "la iglesia” se ha convertido en "templo". El sacerdote sirviente", cubierto de vestiduras sagradas, ha pasado a ser ”ministro de lo Sagrado”, completamente diferenciado de la comunidad.
Todo ello ha ayudado a que mucha gente pensara que la misa es cosa de curas. Si no hay "cura", no hay misa. La comunidad pone sólo una presencia pasiva; activamente pasiva, ya que tiene que hacer lo que le dicen que haga: levantaos; sentaos; saludad; responded; cantad …
Pero Jesús no hizo "sacerdotes" sino "apóstoles" ("enviados"). La palabra "sacerdote" (sacer donans) sugiere la idea de alguien encargado de "dar las cosas sagradas". Sería como un "intermediario" entre dos mundos: el mundo de Dios (y de las cosas sagradas) y el mundo de los humanos. Sería como un "puente" (pontífice) entre estos dos mundos.
Y ahí está el peligro de la idea de un sacerdocio: puede oscurecer el hecho central del mensaje cristiano: la ENCARNACIÓN. Jesús es "Dios con nosotros". La Palabra de Dios "se ha hecho carne de nuestra carne". "El Cielo se ha rasgado y el Espíritu Santo ha bajado en forma de paloma". La paloma es un ave que vuela por el cielo pero anida en nuestras casas. Cielo y tierra están unidos. A partir de Jesús ya no son necesarios "sacerdotes intermediarios".
Fue por mimetismo con otras religiones, y sobre todo con el Judaísmo, que se introdujo la idea de un sacerdocio sacrificial. Posiblemente sea testigo de ello la CARTA A LOS HEBREOS, dirigida a aquellos que todavía necesitan templos, sacerdotes y sacrificios. La Carta viene a decirles: dado que todavía "necesitáis" sacerdotes, considerad como a tal a Jesús. Él es el "sacerdote ideal" porque, siendo cien por cien hombre, ahora está sentado a la derecha de Dios. Y dado que es un sacerdote perfecto y eterno, ya no son necesarios otros sacerdotes que le sustituyan o que deban compensar posibles deficiencias.
La CARTA A LOS HEBREOS toma un tono serio, casi amenazador, ya que considera que la "necesidad" de templos, ritos y sacerdotes está en contradicción con la única cosa necesaria: LA FE EN JESÚS.
En ella, Jesús es denominado como "sacerdote a la manera de Melquisedec"(Hebreos 7,1 ss). Es una forma de decir que su "sacerdocio" no tiene nada que ver con la manera en como se suele entender el "ministerio sacerdotal" en las distintas Religiones (Hebreos 8,4).
La INSTITUCIÓN SACERDOTAL, en la Iglesia, ha tenido, y tiene todavía, otro efecto que ya entra en el campo de la injusticia: poner una diferencia de calidad entre "sacerdotes" y "laicos" y, sobre todo, entre un sacerdocio masculino y las mujeres, que, si en la sociedad son el cincuenta por ciento, en la Iglesia son una mayoría absolutísima. Como se trata de una cuestión de justicia, nadie puede esperar a cambiar estos comportamientos incorrectos a que lo disponga la autoridad competente. La obediencia debida no libra nadie de la obligación de tratar a todos con justicia.
No defiendo que se ordenen "Sacerdotisas". En este punto, la IGUALDAD entre hombres y mujeres no pasa por que las mujeres sean como los hombres sino que los hombres seamos como las mujeres. Jesús no hizo ni sacerdotes ni sacerdotisas; pero mientras se mantenga la diferencia de calidad entre "sacerdotes" y "laicos", se debe practicar la IGUALDAD TOTAL Y ABSOLUTA entre hombres y mujeres. No hacerlo es simplemente injusto.
Sería bueno aprovechar la falta (¿providencial?) de vocaciones al sacerdocio para redescubrir la realidad de la COMUNIDAD CRISTIANA, fundamentada no en el culto sacerdotal sino en la práctica y en el disfrute de la hermandad.
No es cierto que no haya VOCACIONES. Lo que no hay son las "vocaciones" que nosotros estamos dispuestos a reconocer. Seguramente nos pasa como a aquel que decía que la primavera no hace flores porque el madroño (que florece en otoño) no ha florecido …
VIERNES SANTO
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
VIERNES SANTO.
Estamos en el centro del Tridium Pascual. Entre el símbolo (Jueves) y la realidad profunda (Sábado), hoy se muestra ante nosotros la realidad visible del CRUCIFICADO, alzado como una bandera de contradicción. Ante los crucificados, somos interpelados a decidirnos por la solidaridad y a salir de la indiferencia. Cada ser humano, cristiano o no, fiel a una religión o a otra, o sin religión, es puesto ante el espectáculo del hombre que sufre, es torturado o menospreciado, y hay que darle una RESPUESTA. Ante los crucificados sólo existen dos clases de personas: las que se ponen a favor del HOMBRE, y las que pasan de largo.
Pasión según San Juan.
Este relato está dentro de una gran INCLUSIÓN que nos permite descubrir su significado más profundo: comienza en el huerto de Getsemaní, y termina en el huerto que había junto al Calvario. Los "huertos" pueden ser considerados "sepulcros" porque, en ellos, se entierran las semillas, pero son "sepulcros" al servicio de la VIDA. Situando en un huerto la "tumba" de Jesús se quiere indicar que él es la semilla de la auténtica VIDA.
Es posible que, relacionada con esta INCLUSIÓN, exista otra formada por la palabra "nazareno". Los evangelistas juegan con el hecho de que la pronunciación de la palabra aramea correspondiente a "nazareno", además de significar "de Nazaret", puede significar también "rebrote". Los soldados que han ido a detener a Jesús insisten en que buscan a "Jesús de Nazaret". La Biblia habla a menudo del Mesías como el "rebrote" de Jessé, padre de David (Isaías 11.10). Jesús es el "rebrote" que los Poderosos arrancan del huerto, pero que luego es bajado de la Cruz y enterrado en un huerto. En la nueva creación (el Domingo, primer día de una nueva semana) este "rebrote" plantado en el huerto ya es vida madura, y María Magdalena, para encontrarlo, preguntará al "hortelano" (Juan 20,15).
La Pasión según San Juan está marcada por varias afirmaciones que tienen un doble nivel: un nivel superficial, a veces burlesco o de fracaso, y un nivel profundo en el que se expresa la realidad más profunda de Jesús. En la Pasión es en donde se manifiesta con más fuerza la identidad de Jesús.
Empieza con la escena de los soldados que buscan a "Jesús de Nazaret" y Jesús les dice: "Soy yo" ("Yo soy" = "Yahvé". Es el nombre de Dios. Por eso "retrocedieron y cayeron al suelo").
También Pilato presentará a Jesús al pueblo diciendo: "Aquí está el Hombre" y "Aquí tenéis a vuestro Rey". También el rótulo de la Cruz lo reafirma con autoridad: "Jesús Nazareno, Rey de los judíos".
También los soldados "visten y saludan a Jesús como Rey". Ellos creen que hacen burla, pero expresan la realidad más profunda.
Igualmente Caifás declara a Jesús "salvador del Pueblo" cuando afirma que más vale que un hombre muera por el pueblo.
La última palabra la tiene Jesús cuando al final dice: "Todo ha terminado". Superficialmente, indica su muerte, pero en un nivel profundo, indica que, con Jesús entregando su vida, se acaba la creación-generación del HOMBRE-IMAGEN-DE-DIOS.
Así acaba el día sexto (día de la Creación del Hombre) y empieza el gran reposo, el sábado.
"Al tercer día", cuando comience una NUEVA SEMANA, todo podrá ser distinto: el grano de trigo ya se habrá hecho espiga; y el "rebrote de David" habrá inaugurado su NUEVO REINO, abierto a todo el que quiera apuntarse.
"Mujer, aquí tienes a tu hijo".
Con la expresión "la madre de Jesús", el evangelio de Juan establece otra gran INCLUSIÓN. Sólo se habla de la "madre de Jesús" al comienzo (Juan 2,1) y al final (Juan 19,26). Jesús nunca la llama "madre" sino "mujer". La Biblia suele representar las relaciones entre Dios y su Pueblo bajo el signo de la alianza matrimonial. Según el modelo matrimonial de aquel tiempo, el hombre salvaba a la mujer cuando la elegía entre todas y la amaba como esposa. En la pedagogía de la Biblia, Dios, en un primer momento, establece una ALIANZA MATRIMONIAL con la Comunidad del Pueblo de Israel. El signo de esta alianza es la ley. Vista desde la novedad de Jesús, es una alianza sin mucha alegría: "No tienen vino" (Juan 2,3). Esta alianza tiene por finalidad preparar, a través del Pueblo Elegido, una ALIANZA DEFINITIVA con toda la Humanidad. María, la "madre de Jesús", personifica la Comunidad del Pueblo Elegido que es fiel a la misión de la Primera Alianza. Por eso Jesús la llama "mujer". En las BODAS de Caná de Galilea, María dijo a los sirvientes lo que deben hacer para preparar la Alianza Definitiva y Universal.
Al pie de la Cruz, María es incorporada y acogida a la COMUNIDAD de la NUEVA ALIANZA, representada ahora por el "discípulo a quien Jesús amaba". "Mujer, aquí tienes a tu hijo". Y al discípulo: "Aquí tienes a tu madre".
VIGILIA PASCUAL - CICLO B.
Por Cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
SÁBADO SANTO.
El GRANO DE TRIGO se ha convertido en ESPIGA. La VIDA ENTREGADA de Jesús se ha convertido en COMUNIDAD.
En la forma judía de entender el tiempo, el día termina con la puesta del sol. El gran reposo (sábado) ha terminado al ponerse el sol, y empieza una NUEVA SEMANA. Comienza en plena oscuridad, y el Resucitado será la NUEVA LUZ, como en el día primero de la Creación: "Que se haga la luz" (Génesis 1,3).
La COMUNIDAD es convocada por la chispa que sale de la piedra, o por la llama que sale del calor. Se enciende el Cirio Pascual. Cada uno de los reunidos se acerca y enciende su candela en el Cirio Pascual, y se canta un himno a la Luz y a la Vida.
La VIGILIA PASCUAL es rica en símbolos. Después del Himno a la Luz se leen unas cuantas Lecturas. Aparte de lo que dice cada Lectura, su conjunto quiere sugerir que la OBRA DE DIOS tiene forma de HISTORIA: empieza con la Creación desde la nada, desde la oscuridad, desde el caos …, y camina hacia la VIDA, y llega hasta la LIBERTAD. Con la Libertad nace la posibilidad de RESPUESTA y de DIÁLOGO, y de aceptar la oferta de Dios: ser hijos en el HIJO.
Comentario.
La Lectura del Evangelio es extraída de Marcos. Muy probablemente este Evangelio fue escrito para ser leído a continuación de las celebraciones bautismales de la Comunidad de Marcos. El trozo que hemos leído es el final, pero falta la última frase que es muy significativa.
"Las mujeres, asustadas, no dicen nada a nadie". Es una forma de resaltar el protagonismo del "joven vestido de blanco" que las mujeres han visto.
Este joven representa a la NUEVA COMUNIDAD de los bautizados. Es la Comunidad de los bautizados quien hace visible al Resucitado y quien da el encargo: "Irá delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis".
Los nuevos bautizados verán al Resucitado si siguen y acompañan al "Jesús de Galilea". Es Galilea el lugar en donde Jesús llama a los discípulos a ser "pescadores de hombres", es decir: a dedicarse a la liberación de los demás. El seguimiento por Galilea permite "ver" a Jesús con sus vestidos blancos. El vestido blanco identifica a los resucitados: primero Jesús, con toda plenitud (Transfiguración. Marco 9,3); después, el joven del sepulcro vacío y todos los bautizados.
Que Marcos "termine" su Evangelio diciendo que "las mujeres no dijeron nada a nadie", es una forma de decirnos también que, realmente, el Evangelio no termina con la resurrección de Jesús, sino que esta "resurrección" es la FUENTE de donde nace el impulso que va moviendo la HISTORIA DE LA HUMANIZACIÓN, que simbólicamente empieza en Galilea para llegar hasta la vida entregada, que no queda recluida en los "sepulcros" (Mateo 27,51) porque conecta con la propia VIDA de Dios.
"La piedra había sido removida …"
Los humanos ponemos una gran losa o piedra para separar el "mundo de los muertos" del "mundo de los vivos" (Marcos 15,46. También Juan 11,38). Esto imposibilita la relación entre estos dos mundos. "¿Quién nos hará rodar la piedra que cierra la entrada del sepulcro?". Pero vieron que la piedra había sido apartada.
No hay "dos mundos", a menos que los humanos nos empeñamos en mantenerlos. "Morir" puede ya no ser "perder la vida" sino "llevarla a la plenitud de entregarla". El "sepulcro abierto" se convierte en "mesa" (Mirad el lugar en donde le habían colocado), y "morir" significa "dar la vida haciéndose alimento". La "vida entregada" no "se termina" porque se conecta a la propia VIDA de Dios.
Este es el "término" a donde nos lleva nuestra HISTORIA. ¡Aleluya!

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)