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viernes, 6 de abril de 2012

Relectura - ¿Vacaciones? (3/3)



(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgado, que puede ser útil o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno)
Los cuatro días de Colonias están a punto de terminar. Esta mañana la Monitora en Jefe ha pedido a Víctor y Marta que lo tuvieran todo listo para que, después de comer (hoy almorzarán en la casa), pudieran participar en la revisión, que harán todos juntos.
¿"Revisión"? Marta y Víctor se han mirado el uno al otro …
  • ¿Es que algo no ha ido bien? … – Se pregunta Marta.
  • ¿Y por qué debemos ir, nosotros? – Añade Víctor.
  • Deben tener alguna queja … Pero, ¿no te parece que todo ha ido muy bien?
  • A mí me parece que sí. ¿Qué quieren revisar?
Marta y Víctor están nerviosos. Un rato en que pasaba por allí su nieta, le han preguntado que qué era aquello de la "revisión". Pero ella, evasivamente, sólo ha respondido: "Ah, ¡yo no sé nada!"
Después de comer, los monitores han mandado juntar todas las mesas en el centro, y los bancos alrededor. En un punto, al borde de la puerta de la cocina, han situado dos asientos especiales, y han llamado a los abuelos–cocineros para que los ocuparan. Disimuladamente Víctor ha comentado con su mujer: "El banquillo de los acusados". En el ambiente había un cierto clima de nerviosismo.
La Monitora jefe ha abierto la revisión:
Monitora Hemos llegado al final. Como siempre, antes de terminar, debemos hacer un poco de revisión de cómo ha funcionado todo. Yo propongo que vosotros (dirigiéndose a los cocineros) seáis los primeros en decir qué os ha parecido la colonia, qué impresiones habéis tenido, qué habría que corregir, si os habéis sentido bien, …
Marta    Bueno … Nosotros no sabemos si lo hemos hecho bien … Es la primera vez que hacemos algo así … Perdonad si algo no lo hemos hecho como queríais, aunque a nosotros … a mí, me ha parecido que todo ha ido muy bien. Nosotros estamos muy contentos. Y me parece que ninguno de vosotros ha adelgazado mucho! … Añadió con ironía.
Víctor    Yo digo lo mismo que la "abuela". Mirad: no sé si lo hemos hecho todo bien, pero nosotros nos hemos sentido felices desde el principio. Esto que a mí me llamarais abuelo, y a ella  abuela, que es como nos llama siempre nuestra nieta Sandra… nos ha hecho sentir como si todos fuerais realmente nuestros nietos. Para nosotros ha sido maravilloso. No sabéis cuanto os agradecemos que nos hayáis "contratado"!
Un fuerte aplauso cortó sus palabras que ya no le salían debido a la emoción. Automáticamente, como si fueran un solo hombre, entre todos retiraron las mesas y se pusieron alrededor de ellos, como si ellos fueran los abuelos de una multitud de nietos. Vino una monitora y tomó una foto de familia, que esa misma tarde recibieron, ampliada y enmarcada especialmente para ellos dos.
Ellos, pronto se dieron cuenta de que aquella "revisión" era en realidad una hermosa, sencilla y entrañable fiesta para ellos, que habían preparado como una sorpresa y como muestra de afecto y de agradecimiento. Hecha la foto, Sandra, su nieta, les dio un Cuaderno muy bien hecho "para que lo leyeran cuando estuvieran solos". El cuaderno tenía treinta hojas, escritas por cada uno de los treinta componentes de la colonia, con la foto correspondiente. En la cubierta de cartón estaba el título:
PARA QUE NOS RECORDÉIS.
NOSOTROS LO HAREMOS SIEMPRE.
Y les pidieron que, ya allí mismo, leyeran uno de los escritos, el que quisieran. Lo intentó Víctor, y comenzó a leer:
Queridos abuelos: 
Mis otros abuelos están en el país de mis padres y aún no les conozco. Os quiero mucho, y ahora sé cómo son los abuelos, y os amo a todos. La sopa de la cena era buenísima, pero vosotros aún lo sois más. Me gustaría que todo … el mundo … fuera …
Víctor no pudo continuar, "roto" por la emoción, ni tampoco su mujer.
Tras recibir el abrazo de todos y cada uno de ellos, salieron al patio de la casa, y cantaron todos juntos "Es l’hora del adéus". Después, Marta sólo iba chillando, mientras enseñaba el Cuaderno: Es el mejor regalo que nos podías hacer. ¡Gracias! ¡Gracias! …
……
Por la noche, ya solos en casa, iban leyendo y gustando de aquel cuaderno entrañable. Era el Martes santo. Y Marta comentó a su Víctor:
  • Hemos cambiado las cosas: la Semana Santa comienza con el Domingo de Pasión, en cambio nosotros hemos empezado por la Resurrección.
  • Si la resurrección es eso, ¡me apunto! Ha sido realmente un baño de VIDA nueva.
Y se zambulleron de nuevo en aquel cuaderno, aquel mar de vida expresamente creado para ellos.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)