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miércoles, 30 de mayo de 2012

Nueva Evangelización? - Referencia al Concilio

 

Papa Juan XXIII
El año de la fe comenzará el 11 de octubre de este año, cuando se celebra el 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II.Así pues, se quiere que la referencia al Concilio sea explícita.
En el Concilio hay que distinguir claramente dos cosas: el HECHO en sí mismo, y los DOCUMENTOS que de allí salieron.
Esta distinción es importante para entender y valorar como se merece este Concilio.
A. El HECHO.
Todos sabemos que, en verano, cuando todo está seco, un pequeño fuego se puede convertir en un incendio incontrolable. Dicen los entendidos que, si se dan las circunstancias adecuadas, el vuelo de una mariposa en África puede acabar provocando un huracán en el Caribe.
Con el Concilio sucedió algo parecido. Una sencilla y humilde inspiración del buen Papa Juan se convirtió en un huracán en la Iglesia y más allá. Y es que el ambiente estaba bastante reseco como para que un pequeño fuego se convirtiera en un incendio incontrolable. El Concilio desbordó su marco inicialmente previsto.
El Papa Juan era una persona tradicional, pero estaba atenta a la gente. Su decisión de convocar un concilio ecuménico respondía a las necesidades de la gente, a sus anhelos, a sus deseos, a sus sufrimientos, a sus esperanzas. Y la gente fue su fuerza. Aunque el diario oficial de la Curia Vaticana no dio la noticia, el resto de la prensa enseguida se hizo eco, y toda la Iglesia se puso en situación de concilio.
El Concilio aprobó unos documentos que son los que son. Lo comentaré en la próxima reflexión. Pero lo realmente importante fue el clima, el ambiente que se creó y que permitió a muchos soñar. En el discurso de clausura, el Papa Pablo VI dijo que del Concilio que había sido "un nuevo Pentecostés". No hacía poesía. Definió exactamente la experiencia vivida.
Hay que notar que también en el primer Pentecostés, tal como lo construye el libro de los Hechos de los Apóstoles, hubo una experiencia desbordante. ¿Qué es esto? ¿Qué está sucediendo?, Se preguntaban unos a otros. Las lenguas de fuego, el vendaval, la palabrería entre todos…
Luego vinieron las "interpretaciones" (o los "documentos"). Lucas destaca la "interpretación" que hizo Pedro. Él representa la autoridad. Él representa la necesidad de controlar la situación que se está desbordando. "¡No os alarméis! ¡Todo esto es normal! ¡Ya estaba previsto! Ya lo habían anunciado los profetas…". Pero los "documentos", por si solos, no pueden transmitir el Espíritu.
El "clima conciliar" en sí mismo, para muchos, se convirtió en palabra: en palabra liberadora. O, si queréis, en "lenguas de fuego". Es como si el aire conciliar hubiera tomado la forma de un holograma donde cada uno podía "leer" su fe y sus esperanzas. Por eso muchos "leen" en el Concilio cosas que no se encuentran en los Documentos escritos.
Es cierto: el Concilio dijo muchísimas más cosas de las que quedaron impresas en los Documentos. Nadie lo podrá demostrar, pero tampoco nadie de los que lo vivimos puede dudar. Como los apóstoles en el primer Pentecostés, también la mayoría de obispos llegó al Concilio con una mentalidad tradicional. Pero el Concilio fue para ellos lo que el "vendaval del Espíritu" había sido para los apóstoles, "y quedaron llenos del Espíritu Santo".
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 28 de mayo de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. SANTÍSIMA TRINIDAD. CICLO B.


SANTÍSIMA TRINIDAD.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
El fragmento que hemos leído es la finalización del Evangelio de Mateo.Las palabras y expresiones que se utilizan constituyen una inclusión con el relato de lasTentaciones que Mateo sitúa al comienzo de la vida pública de Jesús.Pero hay un cambio importante: en las Tentaciones del comienzo, Satanás aparece como el Amo del mundo que ofrece a Jesús el dominio sobre todas las cosas si se postra y le adora.En cambio ahora, al término del Evangelio, es Jesús quien se presenta como aquel a quien "Dios (no Satanás) ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra".
Con esta INCLUSIÓN INVERTIDA, Mateo sitúa toda la obra de Jesús dentro del contexto de un "cambio deAmo".Hasta Jesús, elAmoes, de hecho, Satanás, personificación de las Relaciones deDominioentre los humanos.Jesús, resucitando,le quita el armamento que le hacía invencible(Mateo 12,28 s), es decir: su capacidad de matar, e inaugura un nuevo Reino: Reino de la Hermandad.
La misión de los discípulos es anunciar este nuevo Reino, invitando a todos a entrar y a disfrutar de él."Id a todas las gentes, bautizadles…"."Convertir" y "bautizar" no se deben entender en sentidoconfesional,como si se buscaran "clientes" para una nueva Religión, sino que es lo que desde el comienzo de la predicación de Jesús estaba previsto: "Venidconmigo y os haré pescadores de hombres" (Mateo 4,19)."Pescadores", porque el "mar", con susmonstruos marinos,y con su capacidad de engullir a los vivientes, es un símbolo delReino de la Muerte,donde domina el“príncipe de este mundo".ElReino de Jesússe inicia con el "Crucificado".La "vidaentregada por los demás"es el elemento principal y constitutivo de este su Reino."Enseñadles a guardar todo lo que yo os he mandado".
El "reinode Jesús"no es unaalternativaal "reinode este mundo"sino sutransformaciónradical.Elreino de este mundosiempre acaba matando, elreino de Jesúspermite transformar lamuerteen una"vida que se entrega",asumida en la propia Vida de Dios.Para transformar elreino de este mundoJesús no utiliza ejércitos, sino que le entrega su "espíritu" que permite a quienes le acojan pasar de ser "poseídospor el espíritu maligno"a ser "ciudadanoslibres".
Si la liturgia nos propone hoy la lectura de este final del Evangelio es porque se menciona explícitamente la TRINIDAD: "… bautizadles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".
Terminados los ciclos de Navidad y de Pascua, la liturgia celebra hoy laFiesta delaSantísima TrinidadcomoRESUMENySINTESISdetoda la obra de Jesús. Todala obra de Dios estrinitaria.
Esta fiesta quiere hacer muy explícito uncambioen nuestra forma deentender a"DIOS".Las limitaciones de nuestra inteligencia no nos permiten hablar de Dios sinimaginarlede alguna forma.Dado que le imaginamos, conviene superar la posible tendencia a imaginarle como unsolitarioque vive allí en el Cielo, ensu Mundo,y que se "distrae" un pocometiéndoseen nuestras vidas …
Alguien dijo que si las vacas pensaran, imaginaríana Dioscomo una "Gran Vaca".También los humanos tenemos la tendencia a imaginarle como un "Hombre Grande".Y unHombre Grandeamenudo lo entendemos como alguien muy poderoso, independiente, único en su poder.
Pues bien: a través de Jesús descubrimos que esta forma de imaginar a Dios está fuertemente equivocada.Si queremos imaginar a Dios, hay, más bien, que imaginarle como "FAMILIA", y que nos invita a participar de suVIDA FAMILIAR.
Hay una incongruencia lingüística en el texto que hemos leído.Jesús dice:"… bautizadlos en el nombre del Padre,del Hijoy del Espíritu Santo"."El Hijo" es él.Por lo tanto, debería decir:bautizadlos en el nombre del Padre,en mi nombrey en el del Espíritu Santo.¿Por qué en las palabras de Jesús se habla del "Hijo" como si no fuera él?
Está claro que estas palabras no las dijo directamente Jesús.SanMateo las pone en boca de Jesús, pero en realidad era unafórmula bautismalde las primeras comunidades cristianas, y lo es aún actualmente.
Mateo no tiene inconveniente en ponerlas en boca de Jesús porqué las primeras comunidades (y ahora) eran muy conscientes de ser "laexpresión de la vida resucitada de Jesús".Jesús es viviente, y continúahablandoa través de la Comunidad.La Comunidad es el "cuerpo" de su vida resucitada.
No sólo estas palabras de hoy, sino también muchísimas otraspalabras y accionesque los evangelios atribuyen a Jesús, no pertenecendirectamenteal Jesús individual que anduvo por Palestina hace unos 2000 años, sino que pertenecen al Jesús vivo en la comunidad.
Saber qué dijo y qué no dijo realmente elJesús históricode Palestina es difícil.Algunos estudiosos lo están estudiando, porque sería "interesante" saberlo.Sin embargo, laFEno esFEen una persona que existió hace dos mil años sino que esFEen Dios, quepor Jesucristo,hace dos mil años y ahora, nos invita a participar de su Vida familiar.
Esta forma de entender el mensaje evangélico es especialmente importante en la actualidad, en una sociedad plural. Nos protege de toda tentación fundamentalista. Según los evangelios, Jesús es "el hombre" en quien se hace plenamente visible el amor de Dios a la Humanidad. Allí donde hay un ser humano que acoge el don de Dios, allí se nos hace encontradizo el "protagonista" de los Evangelios, aunque sea fuera del ámbito "cristiano" o "religioso".
MENSAJE. 
Aquello que la Iglesia quiere expresar a través de la palabra "TRINIDAD" constituye la novedad y el núcleo más esencial y característico del Evangelio.Dado que cada uno de los humanos conocemos por experiencia propia lo que es el "Poder" y lo que es "el Amor", quizás podríamos decir que, en la TRINIDAD, confesamos que "Dios es Amor", y no Poder (si lo entendemos desde nuestra experiencia del Poder).
No fue fácil a losprimeros cristianosencontrar unlenguaje adecuadopara hablar de Dios-Padre, de Jesús-Hijo y del Espíritu Santo.Lo podemos comprobar, aún hoy, en el lenguaje tan complicado del "Credo" de la misa.Hubo fuertes discusiones, divisiones, excomuniones e, incluso, peleas.
El actual "Credo"de la misa nos llega desde el año 451 (Conciliode Calcedonia,al lado de Constantinopla, actualmente Estambul).El del Catecismo nos viene del año 325 (Conciliode Nicea,también junto a Constantinopla)
Hoy, cuando se busca un diálogo con las otras Religiones, este lenguaje puede convertirse en un obstáculo.
Desde el Judaísmo y el Islam, el concepto deDios-Trinidades entendido como una infidelidad almonoteísmo("Un solo y único Dios").
Conviene ser conscientes de este hecho e intentar ir encontrando unlenguajeque no provoque ese rechazo.Sería una lástima que, por una cuestión de lenguaje, estos compañeros nuestros se vean privados de unMENSAJErealmente "buena noticia", y que no presenta ninguna incongruencia con su Religión.
Evidentemente, nuestra fe en Dios incluye la confesión de la absoluta unidad de Dios."Padre, Hijo y Espíritu Santo" no son tres Dioses sino la forma de ser (vivir) del Único Dios.Hablar de "Tres Personas" para hablar de Dios, posiblemente no sea la mejor manera, ni de cara al Islam ni de cara a nosotros mismos.
También desde lasFilosofías-religión orientales,fuertemente marcadas por unaexperienciaque, en nuestro lenguaje, se asemeja aTOTALIDADo PLENITUD, la idea de unDios-personaresulta absurda y, incluso, escandalosa, ya que la "individualidad" es intuida como una ruptura de la PLENITUD, y sentida como un mal.
También aquí será conveniente ir encontrando ese LENGUAJE que permita aunar "Plenitud" y "Persona": dos dimensiones que pueden parecer contradictorias, pero que, bien entendidas, nos pueden servir para acercarnos a la "Realidad Absoluta".
RESPUESTA. 
Para "ilustrar" el concepto de TRINIDAD suelen proponerse diferentes ejemplos: "tresramas formandoun soloárbol";trescolores (rojo, verde y azul) que hacenuna sola y únicaluz (blanca);tresdimensiones de cadaunode los objetos; triángulo; etc. …
No debemos preocuparnos tanto de hacer concordar números diferentes (el 1 y el 3) sino de madurar en nuestra vivencia del amor.El "misterio" de la Trinidad no es distinto al "misterio" del Amor.
Cada uno de nosotros está invitado a entrar en este misterio.A pesar de ser un "misterio", es también una realidad de la que tenemos experiencia, tantopasiva(somos amados) comoactiva(amamos).
Sólo el Amor nos permite "sintonizar" con la forma de vivir propia de Dios, digamos Trinidad, Familia, Vida, Libertad, Comunión, Plenitud, Totalidad, Misterio, …
Seguramente alguna vez habréis oído a alguien que decía:"Cuando me enamoré, me di cuenta de que empezaba aVIVIRrealmente.Antes, mi vida no era propiamente ‘vida’.Ahora VIVO, y no sé imaginarme a mí mismo sin vivir por mi amor, y sentirme acogido por él".
SanPablo, en su carta a los Gálatas (2,20), confiesa: "Yano vivo yo, es Cristo quien vive en mí".
¿Son uno? … ¿Son dos? … ¿Son tres? … No importa … Es AMOR.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Todo lo que se hace en la Iglesia comienza "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", y suele acabar proclamando "gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo".¿Qué efectos tiene este hecho en la forma de hacer lo que hacéis?
  2. ¿Os parece que, en ocasiones, en la forma de afirmar que"en Dios hay tres personas",se ha entendido mal, como si fueran tres Dioses?
  3. ¿Os parece que en el modo de afirmar que Dios es "persona", a veces se ha entendido mal, como si fuera una "arruga" dentro de la Plenitud de la Realidad Absoluta?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

jueves, 24 de mayo de 2012

Nueva Evangelización? - Introducción

 

Con este título inicio una nueva serie dereflexiones.Querrían ser ungranito de arenaa la iniciativa de Benedicto XVI de celebrar, a partir del próximo 11 de octubre (50 aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II) un "Añode lafe" con el lema NUEVA EVANGELIZACIÓN.La Fiesta de Pentecostés, parece un buen momento para iniciar esta nueva tanda deReflexionesPrevias.
“Nueva Evangelización".¿Qué significa aquí la palabra "nueva"?Podría parecer que hablar de "nueva" evangelización es un poco un "gorro sobre un sombrero", dado que la palabra "evangelización" ya incluye, en sí misma, la idea de novedad.De hecho, la palabra de origen griego "evangelio" se suele traducir por "buena nueva".Por lo tanto, hay una clara redundancia en la expresión nueva evangelización.
¿Qué se quiere indicar con estaredundancia?
Puede tener varios significados.Yo, aquí, voy a exponer tres posibles:
  • Remarcar la doble novedad que la evangelización provoca en quien la acoge: la novedad de la noticia y la novedad de la respuesta.Los evangelios ponen en boca de Jesús este doble aspecto cuando dicen: El Reino de Dios está próximo (novedad de la noticia). Convertíos y creed en la Buena Nueva (novedad de la respuesta).En este caso, nueva evangelización podría indicar que siempre debemos mantener la capacidad de "convertirnos".
  • También se podría querer remarcar lanovedadcontinua de la fe.La fe no consiste sólo en unconocimientoo en unanoticiaque recibimos toda de una vez.La fe es sobre todo una forma de vida, y la vida siempre es nueva.La vida es como el agua del río: fluyenuevaa cada momento.Desde este punto de vista,nueva evangelizaciónpodría indicar que no nos podemos instalar en unas creencias o en unas prácticas fijas, de forma parecida a como los alumnos de una escuela no se instalan en un nivel de estudios sino que van pasando los diferentes (y nuevos) cursos.
  • También se podría entender lanueva evangelizaciónen un sentidoregresivo.Es decir: volver a una situación anterior considerada mejor.Más concretamente: recuperar la "sociedadevangelizada"que habría existido en otro tiempo entre nosotros.
Debo confesar que esta tercera forma de entender la nueva evangelización me parecería especialmente peligrosa.Y ello por dos motivos:
  1. Porque añora un pasado supuestamente "cristiano" (la "Cristiandad"), pero que, desde el punto de vista del Evangelio, era muy poco cristiana.Por sorprendente que pueda parecer, la Cristiandad no era cristiana.Recuperar aquella situación no facilitaría la evangelización real.
  2. Porque no reconoce la dosis de Evangelio que hay en la situación actual.Lo diré de una manera que puede resultar un pocoescandalosa: en Occidente, lapérdida de religiosidades más coherente con el Evangelio que lasituación de cristiandadque hemos superado.
Para entender esto, hay que recordar que el mensaje evangélico pide una actitud de éxodo, de salida.Los seguidores de Jesús, para convertirse en "discípulos", debían salir de las estructuras de su Religión que, centradas en el Templo, se habían vuelto opresivas.
No hacen falta grandes análisis para darse cuenta de que la estructura de laCristiandadera una repetición aumentada de la capacidad opresora del antiguo Templo.Que hoy tanta gente hayaabandonadolaIglesia-instituciónpuede tener un fuerte componente deéxodo liberador.
Eléxodono conlleva entrar automáticamente en laTierra Prometida.Entre laTierra de esclavitudy laTierra prometidahay un largo camino dedesierto.Vivimos ensituación de desierto,que también se puede viviren el interiordela Iglesia.En esta situación es importante no caer en la tentación deregresara las "seguridades" de laTierra de esclavitud.
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 21 de mayo de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. PENTECOSTÉS. CICLO B.


PENTECOSTÉS.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Nota.
Pentecostés, junto con la Ascensión, no tiene como núcleo inspirador un relato o texto de los Evangelios sino de los Hechos de los Apóstoles. Este relato (1ª Lectura) se lee cada año (Año A, B y C).   Por lo tanto hoy aquí, sobre este relato, reproduzco el Lenguaje que ya hice para los Apuntes del Año A, aunque algo cambiado.
Hechos de los Apóstoles.
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos presenta la VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO utilizando el marco de la fiesta judía de Pentecostés, (de una manera parecida a como todos los evangelistas nos presentan la muerte-resurrección de Jesús utilizando el marco de la fiesta judía de Pascua). Esto quiere decir que no se trata de la crónica de un hecho objetivo sino de expresar un nuevo y más profundo significado, ya sugerido por la propia FIESTA. Es decir: la fiesta judía de Pentecostés es utilizada como lenguaje, un lenguaje que era conocido de la gente, y al que se añade y se explícita una nueva dimensión o significado.
La fiesta de Pentecostés era la FIESTA DE LOS FRUTOS o de la RECOLECCIÓN. Los judíos celebraban también la fiesta de la RECEPCIÓN DE LA LEY (Alianza) que les constituía en "Pueblo de Dios". San Lucas pretende hacernos ver que el Espíritu Santo es el auténtico y definitivo "fruto" de la vida de Jesús. O dicho de otro modo: la vida de Jesús no debe entenderse sólo como una experiencia suya sino como una experiencia que se "proyecta" hacia toda la Humanidad, constituyéndose en el nuevo y definitivo "Pueblo de Dios".
"Pentecostés" significa "50". En el lenguaje popular, los números están cargados de simbolismo. "50" manifiesta un nuevo comienzo que es resultado de una plenitud. Los "frutos" son también "semillas" de nueva vida.
"50" sugiere la continuación de la PLENITUD expresada ya en el "7".    7 × 7 = 49: es la PLENITUD. Luego viene el "50", que vuelve a empezar desde la PLENITUD. Cada 50 años la vida del pueblo se renueva. (Año jubilar.> Levítico, 25,10). Israel, como "Pueblo Elegido", llega a su PLENITUD en Jesucristo. En el Nuevo Pentecostés recomienza el "Pueblo Elegido", ahora ya universal y definitivo.
La UNIVERSALIDAD es una característica destacada de este nuevo Pueblo, expresada por el simbolismo de las lenguas. "Residían en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones que hay bajo el cielo". Con la recepción del Espíritu Santo descubren que "todos se entienden". Es la corrección de lo que había sucedido cuando la Humanidad, en su afán de "ser como dioses", quería construir una torre "que llegara hasta el cielo". (Relato de la Torre de Babel  Génesis 11.5. También  Génesis 3,5). La "Torre" simboliza "Poder", y el Poder no sirve para "entenderse". La Torre de Babel es un relato mítico para expresar la diversidad de las lenguas, lo que impide que la gente "se entienda". Como no se entendían, se habían dispersado.
El nuevo Pentecostés cambia esta situación. Congrega a todos. Las LENGUAS tocan a cada persona de la nueva comunidad. Son lenguas vivas, de fuego. Gracias a estas lenguas todos se entendían, y oían "proclamar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios". Aquello que impide entenderse no es la variedad de lenguas sino la búsqueda del Poder ("Torre"). Si el Espíritu nos abre al Amor, la variedad de lenguas no es ningún problema.
Evangelio.
"Cuando venga él, el Espíritu de Verdad…"
Si el Espíritu Santo es llamado "defensor" y "Espíritu de Verdad", se puede suponer que aquello de lo que debemos ser "defendidos" es de la mentira.
A menudo hemos aplicado los conceptos de verdad y mentira a las Religiones. Antes se hablaba de la "verdadera Religión" y de las "falsas Religiones". No va en este sentido el evangelio que de hoy.
Jesús ("el Hombre") fue declarado "culpable", y es esto lo que constituye la gran "mentira".
¿Cómo podemos saber que su condena fue una mentira? Es que, ¿quizás, las Leyes eran injustas? Los sumos sacerdotes se expresan con claridad ante Pilatos: "Nosotros tenemos una ley, y, según esta Ley, este hombre (es culpable y) tiene que morir" (Juan 19,7). La Ley a que se refieren era considerada "Ley de Dios".
No fueron los especialistas en leyes quienes dedujeron que la condena de Jesús fue una equivocación. No fue ningún Tribunal Superior, ni ningún Tribunal Constitucional quien declaró que se habían vulnerado los derechos de un hombre.
Pero, cuando alguien se da cuenta de que aquel que ha sido condenado y muerto, está vivo … es que algo ocurre … Si aquel que ha sido realmente ajusticiado y muerto está vivo, quiere decir que la sentencia a muerte y su ejecución no constituyen la última palabra.
Entonces, ¿quien tiene la última palabra? ¿Quién decide en último término y más allá de la Ley, lo que es verdad y lo que es mentira?
Jesús-muerto no se mostró viviente delante de todos sino sólo ante unos testigos escogidos. Para la gran mayoría, Jesús continuó siendo un condenado a muerte y ejecutado. Sólo unos cuantos tuvieron la experiencia de que era viviente, y que su condena constituía una gran mentira.
¿Qué es la Verdad?, preguntaba Pilatos sin esperar respuesta (Juan 18,38). Y, sin embargo, esta es la pregunta clave que nos pone ante la respuesta decisiva. En lo más íntimo de sí mismo, cada ser humano debe decidir si, para él, la Verdad es el Hombre o es la Ley.
Si decide que la Verdad es el Hombre, toda Ley y toda acción que vaya contra la realización plena de un hombre pertenece al campo de la Mentira.
Pero, si decide que la Verdad es la Ley, de una manera u otra siempre acabará condenando al Hombre.
Jesús, condenado y crucificado, encarna y personaliza la Verdad del Hombre"Cuando venga el Defensor que yo os enviaré cuando esté junto al Padre, el Espíritu de la verdad que proviene del Padre dará testimonio de mí."
Es, sobre todo, cuando nos encontramos con un "crucificado" (atormentado, despreciado, marginado, etc.) que aparece ante nosotros el gran dilema: ¿El Hombre (este hombre) o la Ley?
Si nos decidimos por el Hombre, en seguida nos daremos cuenta de que el Espíritu de Jesús ha triunfado en nosotros y nos ha defendido de la mentira. Pero, si nos decidimos por la Ley o por alguno de sus innumerables sucedáneos, será muy difícil que nos demos cuenta de la "posesión" a que hemos sido sometidos por el espíritu maligno. Y sólo un nuevo encuentro con un "sufriente" nos ofrecerá de nuevo la posibilidad de "convertirnos" a la Verdad. Cada sufriente con quien nos encontramos es para nosotros "el encuentro con el Mesías". "Aquí está el Hombre", proclamó Pilatos sin entender lo que realmente estaba haciendo (Juan 19,5).
MENSAJE. 
"Si os dejáis conducir por el Espíritu de Verdad no estáis bajo el dominio de la Ley", nos dice San Pablo en la 2ª lectura.
El hombre, que ya era "criatura de Dios", ahora pasa, si acoge el Espíritu Santo, a ser "Hijo de Dios". Somos hijos en el Hijo. Ha comenzado la Iglesia, entendida como la Comunidad Universal de los hijos de Dioscomunidad en la cual, a pesar de pertenecer a diferentes lenguas, razas, culturas, religiones, etc.… "todos nos entendemos" porque nos vincula el Amor.
RESPUESTA. 
La mentira de la Ley que condena al Hombre esconde su veneno presentándose con bonitos disfraces. En una sociedad religiosa, la Ley suele presentarse, directa o indirectamente, como "Ley de Dios". Actualmente, en bastantes sociedades, suele presentarse como "Ley del Pueblo" ("Democracia"). ¡Qué más da!
Si aceptamos ser guiados por el Espíritu de Jesús, nuestra respuesta debe ser ayudar a detectar y a corregir la mentira instalada también en nuestra sociedad.
Durante mucho tiempo existía una especie de pacto tácito por el cual la "Moral" era considerada un asunto religioso. Los deberes morales, su exposición y defensa, eran competencia, sobre todo, de la Religión. Pero en una sociedad laica esto ha cambiado. Ahora la Iglesia se ve liberada de un "trabajo" que no era realmente el suyo, y que resultaba muy comprometedor por el gran peligro de acabar aliándose con el Poder (Ley) y proponer una "moral" de acuerdo con sus puntos de vista.
Ahora, más que nunca, y con más libertad que nunca, la Iglesia puede dedicarse a lo que es realmente su trabajo.
No corresponde a la Iglesia dictaminar qué está bien y qué está mal. Esto está reservado a la conciencia de cada hombre, considerado individualmente y colectiva. La misión de la Iglesia es predicar la BUENA NUEVA del Evangelio. Esta BUENA NUEVA incluye algo realmente liberador: La "Ley" y "el orden de este mundo" no constituyen la última palabra. Dicho con "lenguaje moral": No es el Hombre para la Ley sino la Ley para el Hombre.
Este "principio moral" puede resultar muy escandaloso para todos los promotores de la ley. A Jesús le costó la vida. Pero, es el núcleo del Evangelio.
En realidad no es tanto un "principio moral" como la afirmación directa y absoluta de la dignidad inalienable de todo hombre. Afortunadamente para los Humanos (y sobre todo para los condenados por el "Soberano de este mundo"), es Dios quien tiene la última palabra. Y la última palabra de Dios siempre va dirigida hacia la VIDA.
Y cuando hablamos del Hombre, hay que entenderlo como individuo y como pueblo. En este sentido resulta sorprendente, escandaloso y denunciable que en nombre de la democracia ("Poder del Pueblo") se esté negando la existencia de todos los "pueblos" que no coinciden con un Estado. También aquí hay que proclamar que "no es el Hombre para la Democracia sino la Democracia para el Hombre".
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Diríais que los Estados actuales, en algunos aspectos, pueden ser la manifestación más clara de lo que el Evangelio llama "mentira"? Dicho de otro modo: ¿Pensáis que en nuestra sociedad, muchos consideran que la Ley constituye la última palabra?
  2. En el ámbito de la Iglesia, ¿veis situaciones contrarias al Espíritu de Verdad? ¿Se hacen "leyes" para condenar al hombre?
  3. San Pablo, en la 2ª Lectura, nos dice: "Si os dejáis conducir por el Espíritu, no estáis sujetos a la Ley". ¿Qué significa esto, en concreto?
  NOTA.
Actualmente, muchas personas manifiestan una creciente incapacidad para distinguir entre "moral" y "legal". No es ahora el momento de comentarlo, pero es urgente ir pensando en ello para tener las ideas más claras. Lo necesitaremos cada día más.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)