Traductor

jueves, 24 de mayo de 2012

Nueva Evangelización? - Introducción

 

Con este título inicio una nueva serie dereflexiones.Querrían ser ungranito de arenaa la iniciativa de Benedicto XVI de celebrar, a partir del próximo 11 de octubre (50 aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II) un "Añode lafe" con el lema NUEVA EVANGELIZACIÓN.La Fiesta de Pentecostés, parece un buen momento para iniciar esta nueva tanda deReflexionesPrevias.
“Nueva Evangelización".¿Qué significa aquí la palabra "nueva"?Podría parecer que hablar de "nueva" evangelización es un poco un "gorro sobre un sombrero", dado que la palabra "evangelización" ya incluye, en sí misma, la idea de novedad.De hecho, la palabra de origen griego "evangelio" se suele traducir por "buena nueva".Por lo tanto, hay una clara redundancia en la expresión nueva evangelización.
¿Qué se quiere indicar con estaredundancia?
Puede tener varios significados.Yo, aquí, voy a exponer tres posibles:
  • Remarcar la doble novedad que la evangelización provoca en quien la acoge: la novedad de la noticia y la novedad de la respuesta.Los evangelios ponen en boca de Jesús este doble aspecto cuando dicen: El Reino de Dios está próximo (novedad de la noticia). Convertíos y creed en la Buena Nueva (novedad de la respuesta).En este caso, nueva evangelización podría indicar que siempre debemos mantener la capacidad de "convertirnos".
  • También se podría querer remarcar lanovedadcontinua de la fe.La fe no consiste sólo en unconocimientoo en unanoticiaque recibimos toda de una vez.La fe es sobre todo una forma de vida, y la vida siempre es nueva.La vida es como el agua del río: fluyenuevaa cada momento.Desde este punto de vista,nueva evangelizaciónpodría indicar que no nos podemos instalar en unas creencias o en unas prácticas fijas, de forma parecida a como los alumnos de una escuela no se instalan en un nivel de estudios sino que van pasando los diferentes (y nuevos) cursos.
  • También se podría entender lanueva evangelizaciónen un sentidoregresivo.Es decir: volver a una situación anterior considerada mejor.Más concretamente: recuperar la "sociedadevangelizada"que habría existido en otro tiempo entre nosotros.
Debo confesar que esta tercera forma de entender la nueva evangelización me parecería especialmente peligrosa.Y ello por dos motivos:
  1. Porque añora un pasado supuestamente "cristiano" (la "Cristiandad"), pero que, desde el punto de vista del Evangelio, era muy poco cristiana.Por sorprendente que pueda parecer, la Cristiandad no era cristiana.Recuperar aquella situación no facilitaría la evangelización real.
  2. Porque no reconoce la dosis de Evangelio que hay en la situación actual.Lo diré de una manera que puede resultar un pocoescandalosa: en Occidente, lapérdida de religiosidades más coherente con el Evangelio que lasituación de cristiandadque hemos superado.
Para entender esto, hay que recordar que el mensaje evangélico pide una actitud de éxodo, de salida.Los seguidores de Jesús, para convertirse en "discípulos", debían salir de las estructuras de su Religión que, centradas en el Templo, se habían vuelto opresivas.
No hacen falta grandes análisis para darse cuenta de que la estructura de laCristiandadera una repetición aumentada de la capacidad opresora del antiguo Templo.Que hoy tanta gente hayaabandonadolaIglesia-instituciónpuede tener un fuerte componente deéxodo liberador.
Eléxodono conlleva entrar automáticamente en laTierra Prometida.Entre laTierra de esclavitudy laTierra prometidahay un largo camino dedesierto.Vivimos ensituación de desierto,que también se puede viviren el interiordela Iglesia.En esta situación es importante no caer en la tentación deregresara las "seguridades" de laTierra de esclavitud.
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)