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miércoles, 30 de mayo de 2012

Nueva Evangelización? - Referencia al Concilio

 

Papa Juan XXIII
El año de la fe comenzará el 11 de octubre de este año, cuando se celebra el 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II.Así pues, se quiere que la referencia al Concilio sea explícita.
En el Concilio hay que distinguir claramente dos cosas: el HECHO en sí mismo, y los DOCUMENTOS que de allí salieron.
Esta distinción es importante para entender y valorar como se merece este Concilio.
A. El HECHO.
Todos sabemos que, en verano, cuando todo está seco, un pequeño fuego se puede convertir en un incendio incontrolable. Dicen los entendidos que, si se dan las circunstancias adecuadas, el vuelo de una mariposa en África puede acabar provocando un huracán en el Caribe.
Con el Concilio sucedió algo parecido. Una sencilla y humilde inspiración del buen Papa Juan se convirtió en un huracán en la Iglesia y más allá. Y es que el ambiente estaba bastante reseco como para que un pequeño fuego se convirtiera en un incendio incontrolable. El Concilio desbordó su marco inicialmente previsto.
El Papa Juan era una persona tradicional, pero estaba atenta a la gente. Su decisión de convocar un concilio ecuménico respondía a las necesidades de la gente, a sus anhelos, a sus deseos, a sus sufrimientos, a sus esperanzas. Y la gente fue su fuerza. Aunque el diario oficial de la Curia Vaticana no dio la noticia, el resto de la prensa enseguida se hizo eco, y toda la Iglesia se puso en situación de concilio.
El Concilio aprobó unos documentos que son los que son. Lo comentaré en la próxima reflexión. Pero lo realmente importante fue el clima, el ambiente que se creó y que permitió a muchos soñar. En el discurso de clausura, el Papa Pablo VI dijo que del Concilio que había sido "un nuevo Pentecostés". No hacía poesía. Definió exactamente la experiencia vivida.
Hay que notar que también en el primer Pentecostés, tal como lo construye el libro de los Hechos de los Apóstoles, hubo una experiencia desbordante. ¿Qué es esto? ¿Qué está sucediendo?, Se preguntaban unos a otros. Las lenguas de fuego, el vendaval, la palabrería entre todos…
Luego vinieron las "interpretaciones" (o los "documentos"). Lucas destaca la "interpretación" que hizo Pedro. Él representa la autoridad. Él representa la necesidad de controlar la situación que se está desbordando. "¡No os alarméis! ¡Todo esto es normal! ¡Ya estaba previsto! Ya lo habían anunciado los profetas…". Pero los "documentos", por si solos, no pueden transmitir el Espíritu.
El "clima conciliar" en sí mismo, para muchos, se convirtió en palabra: en palabra liberadora. O, si queréis, en "lenguas de fuego". Es como si el aire conciliar hubiera tomado la forma de un holograma donde cada uno podía "leer" su fe y sus esperanzas. Por eso muchos "leen" en el Concilio cosas que no se encuentran en los Documentos escritos.
Es cierto: el Concilio dijo muchísimas más cosas de las que quedaron impresas en los Documentos. Nadie lo podrá demostrar, pero tampoco nadie de los que lo vivimos puede dudar. Como los apóstoles en el primer Pentecostés, también la mayoría de obispos llegó al Concilio con una mentalidad tradicional. Pero el Concilio fue para ellos lo que el "vendaval del Espíritu" había sido para los apóstoles, "y quedaron llenos del Espíritu Santo".
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)