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miércoles, 2 de mayo de 2012

Relectura - En un grupo de niños de catequesis … (4/6)



(Con RELECTURA intentaré, si puedo, expresar, con un lenguaje diferente, alguna de las ideas de un relato evangélico o fiesta. Quisiera ser una especie de "traducción" no de conceptos sino de esquemas mentales. Soy consciente de que se trata de algo arriesgado, que puede ser útil o estorbar. Imagino que habrá algunas de algo acertadas y otras muy desacertadas, pero me hace ilusión poner mi granito de arena al esfuerzo de tanta gente que ya hace tiempo también se dedican a este trabajo absolutamente necesario y urgente. Pido al posible lector una tolerancia benevolente. Que cada uno lo juzgue como le parezca más oportuno)
Sin preguntar nada, los niños, al entrar al lugar de la catequesis, han encendido la vela que les ha acompañado estos últimos días. 
Recordando lo que les había dicho la catequista en el último encuentro, uno de los niños ha preguntado:
Niño/a      Señorita: si Jesús dio del todo su vida (es decir: murió), ¿cómo podía hacer de pastor?
Catequista Tu pregunta es muy importante, pero no sé si os lo sabré explicar bien. Fijaos en esta vela: la cera se está convirtiendo en luz. Pero, cuando toda la cera se haya consumido, ¿habría alguna forma de que continuara encendida?
Niño/a Poniendo más cera.
Catequista ¡Sí! ¡Muy bien! De hecho hay lamparillas de cera líquida, para poder hacer esto que dices. Pero fijaos en lo que haré ahora. (La catequista tomó otro candil y, acercándolo a la llama, lo encendió). ¿Qué ha sucedido?
Niño/a Que hay dos llamas.
Catequista Cierto. Hay dos llamas, pero esta segunda llama es una extensión o una continuación de la primera. Esta segunda es la misma primera que se ha esparcido. Las llamas son así: esparcen su luz cuando las toca algo que puede arder. Podríamos encender con esta llama miles y millones de otras llamas sin que esta perdiera nada de su luz.

Con la vida entregada sucede algo parecido. La vida no se gasta cuando se entrega. Sólo es necesario que la "toque" alguien que también esté dispuesto a entregar su vida. Tú preguntabas cómo puede hacer de pastor, Jesús, si ha entregado su vida. Pues mira: como con esta llama. Podríamos decir que esta primera vela es como el "buen pastor" de todos las velas que encendamos. Y cuando se acabe su cera, su llama continuará viva y luminosa en todas las demás llamas que hayamos encendido.
Niño/a Que chulo! Y, ¿cómo nació la primera vida entregada? ¿Fue la de Jesús?
Catequista Jesús hablaba muy a menudo del (su) padre. Pero cuando Jesús hablaba del Padre no se refería a San José sino a Dios. A Dios no le podemos ver, pero si nos hacemos preguntas como esta que tú haces, es porque nos damos cuenta de que debe haber una "fuente" de la vida que se entrega. Esta fuente puede tener diferentes nombres. Jesús la denominaba padre. Por tanto, la primera vida entregada, "fuente" de todas las otras vidas entregadas, es aquella que Jesús llamaba el padre.
Niño/a No lo entiendo. ¿Jesús tenía dos padres?
Catequista En cierto modo, sí. Como todos nosotros. Todos tenemos unos padres que nos han dado este cuerpo que tenemos. La vida de este cuerpo nos permite crecer y hacernos libres.

Pero con la libertad sucede algo muy interesante: nos permite decidir si queremos dedicarnos a mantener la vida sólo para nosotros, o si, como esta vela, nos acercamos a la gente para que nuestras vidas, haciéndose vida entregada, se multipliquen y crezcan. Es entonces cuando nos damos cuenta que hemos conectado con otra fuente de la vida, que podemos llamar, con toda propiedad, nuestra Madre-Padre.
… … …
Niño/a Señorita: yo cuando sea mayor quiero tener muchos hijos.
Catequista ¿Por qué?
Niño/a Porque me gusta la vida. Esto que ha dicho es muy chulo!
Catequista La vida es la cosa más maravillosa y bonita que existe. Pero debéis saber una cosa: existen muchísimas formas de hacernos vida entregada. Tener hijos es una manera muy bonita, pero hay muchas otras. Podemos dar o dedicar nuestra vida a mejorar la vida de los demás o la vida de toda la Tierra. Hay mucha gente que sufre, hay mucha gente que no sabe amar; mucha gente que no se siente querida, gente que no disfruta de la vida por culpa de las injusticias o del mal que otros seres humanos les hacen. Fijaos en Jesús: no tuvo hijos, pero dio del todo su vida para ayudar a todos a disfrutar de la vida.
Niño/a Esto es también lo que hace Vd. ¿eh, señorita?
Catequista Eres muy amable. Os propongo una cosa: hacer una lista de todas las personas que, en cada uno de nosotros, nos ayudan a disfrutar de la vida. A ver cuántas encontramos! Lo podríamos hacer el próximo día.
(Continuará).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)