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jueves, 28 de junio de 2012

Nueva Evangelización? - Referencia a "Dios"?

Cuadro de Dali en el que, si se mira de cerca,
representa una figura femenina mirando el mar,
 pero cuando se mira de lejos, es el rostro de Abraham Lincoln 
Concilio ☞ Evangelios ☞ Jesús ☞ El Hombre ☞ El Padre.
 
Jesús es el Hombre. El Padre de Jesús es el Padre de los humanos.
Según los Evangelios, el Hombre no es fruto de un proyecto propio, sino de un proyecto de Dios. También es cierto que el Hombre no es un simple "producto" o "criatura de Dios". El proyecto de Dios incluye que el hombre se autorrealice desde su propia libertad. Por lo tanto, el Hombre es, de hecho, también un fruto de sí mismo. Diríamos que, de alguna manera, Dios se ha retirado a fin de que el Hombre pueda ser y sentirse autor de sí mismo (Es decir: persona). La "ausencia de Dios" experimentada por el Hombre, deja "espacio" a la libertad inicial.
Pero esta "ausencia experimentada de Dios" es sólo funcional, ya que también es cierto que "en Él vivimos, nos movemos y somos", como dice San Pablo, repitiendo un aforismo antiguo (Hechos 17,28).
En el Museo Dalí de Figueres hay una pintura que, si se mira de cerca, representa una figura femenina mirando el mar, pero cuando se mira de lejos, es el rostro de Abraham Lincoln.
Con el Hombre pasa algo parecido, pero al revés: cuando nos acercamos, vemos en él el rostro de Dios. Evidentemente, aquí "acercarse" no tiene un sentido físico sino afectivo. Significa acercarse a las personas concretas abandonando las "protecciones", "disfraces", "barreras", "distancias", etc., que nuestro miedo o el egoísmo ponen entre ellas y nosotros.
Ver al hombre como rostro de Dios es lo que "evangeliza" nuestra vida. A menudo hablamos de la evangelización en sentido activo, objetivo: como algo que nosotros podemos hacer. Pero, antes de evangelizar, hemos sido evangelizados: como un don recibido que transforma positivamente nuestra vida. Aproximarnos al prójimo y sentir en él el Apoyo de nuestra existencia (el rostro de Dios), es la mejor "buena nueva" que nos puede llegar.
En un encuentro en que se hablaba de estos temas, un compañero comentaba la dificultad de ver a Dios en personas deformadas, lisiadas, etc. El comentario era muy pertinente. Y aún se podría ampliar hablando de personas crueles, dominadoras, egoístas, etc. Pero, no es la perfección o la virtud humanas lo que se convierte en "imagen" de Dios. Tampoco es nuestra "bondad" lo que nos permite ver a Dios en el tullido o en el "pecador". Es el propio hombre, en su materialidad, que es visto, cuando nos hacemos cercanos, como un Absoluto a respetar. En realidad, no es una "imagen" de la divinidad, sino su presencia. Una presencia que sitúa, en nuestra vida, un horizonte abierto. Sin esta "presencia", nuestra vida permanecería cerrada, pura biología. La imagen de Dios no es una visión que se sobrepone al hombre concreto, sino que es el mismo hombre concreto que se convierte, para quien se acerca suficientemente, en presencia liberadora. "Liberadora", porque sólo la presencia humana abre ante nosotros un espacio que hace posible salir de la cáscara inicial.
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)