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lunes, 4 de junio de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO. CICLO B.


EL CUERPO DE CRISTO.
CICLO B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Nota:
La importancia del CORPUS estaba básicamente en el carácter popular de la Fiesta. Aquí, sobre la fiesta, repito, en parte, lo que ya escribí en los APUNTES del año pasado (Año A).
La Fiesta.
Esta fiesta tiene un nombre realmente extraño. Quizá por eso popularmente continúa usándose su nombre latino "Corpus", ya que así no duele a los oídos.
El lenguaje en torno al "CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO" ha pasado a ser tan retorcido que o no nos dice nada o nos provoca rechazo.
Corpus constituye una cierta repetición del Jueves Santo. En las discusiones del Concilio Vaticano II algunos propusieron suprimir esta fiesta, pero se mantuvo en atención a su gran popularidad. "Popularidad", no en sentido bíblico sino puramente sociológico, al menos entre nosotros.
Los orígenes de esta fiesta hay que buscarlos en el siglo XII como reacción a algunos teólogos que explicaban la Eucaristía de una forma que, a otros, no les gustaba porque veían una negación de la presencia real de Jesús en el pan y el vino. La "reacción" llevó a la exuberancia de las formas. Se consideraba una forma de ayudar a la fe, impactando los sentidos. Por eso, lo más popular de la festividad de Corpus era la Procesión, cuanto más espectacular mejor y con la participación de los prohombres y símbolos de cada ciudad.
Hay que reconocer que la "espectacularidad" a menudo ha acompañado las celebraciones eucarísticas. Pensamos, no sólo en las procesiones de Corpus, sino también en las "grandes misas", Primeras Comuniones, etc.
Es cierto que la Eucaristía es la fuente y el culmen de la vida cristiana, pero que se haya transformado en un gran espectáculo, nos debería hacer recapacitar. ¿No será que con el espectáculo se pretende compensar el vacío con que a menudo es vivida?
Hoy cuesta encontrarle el sentido a esta fiesta. Seguramente ha sido un buen acierto convertirla en el "DÍA DE CÁRITAS".
Evangelio.
"Cuando se sacrificaba el cordero pascual" …
El evangelio de Marcos, como los otros sinópticos, utiliza el simbolismo de la fiesta judía de Pascua para poner en evidencia la "novedad" de Jesús. La Pascua de los judíos está centrada en la muerte del cordero pascual, el cual se convierte en "alimento" del "Pueblo de Dios" que camina hacia la Libertad ("Éxodo"). Había que comer en grupos suficientemente numerosos en proporción a la abundancia del alimento.
Los discípulos preguntan a Jesús donde "preparar el lugar" para comer el cordero. No se habla de "preparar el cordero". Todo el relato está construido para que quede claro que Jesús es el cordero. "Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo". De este modo, la muerte de Jesús toma un nuevo significado: "entregar la vida", como expresión máxima de amor. En cuanto al "lugar", la respuesta de Jesús "describe" una sala como aquellas que las primeras comunidades utilizaban en sus reuniones. Comunidades de "bautizados". Nótese la indicación de seguir a un hombre que lleva un cántaro de agua.
"Esto es mi cuerpo".
A veces se ha insistido tanto en el realismo de estas palabras que se han entendido en un sentido antropofágico o canibalesco.
Es prácticamente seguro que no se trata de unas PALABRAS DE JESÚS, sino de unas palabras que el evangelista pone en boca de Jesús, y quieren expresar la realidad más profunda de la VIDA. Para los Humanos, VIVIR de verdad es hacerse alimento para los demás.
El evangelio de Lucas usa un lenguaje similar también al comienzo, cuando, al nacer Jesús, dice que María le puso en un pesebre. No se trata de ninguna forma de canibalismo. Se trata de afirmar, con un lenguaje extremadamente claro, que los humanos podemos hacer de nuestra vida un alimento para los demás. Cualquier padre o madre, sentado en la mesa, podría también tomar el pan y, enseñándoselo a sus hijos, decir: Esto es mi vida. No es que el pan se "convierta" en el cuerpo de Jesús, sino que Jesús se transforma en "pan",es decir, en "alimento". Igualmente los padres "gastan" y "entregan" su vida convirtiéndola en todo lo que necesitan sus hijos para poder vivir y crecer. No es una cuestión de "milagros" ni de "misterio", sino de amor.
"Mi cuerpo es pan". Esto es cierto en cualquier persona que ama de verdad.
La "PASCUA de Jesús" ya no es comer un cordero sino "pasar" de la VIDA obtenida a la VIDA QUE SE ENTREGA.
Esta VIDA ENTREGADA de Jesús se hace visible cuando hay alguien que la RECIBE ("come"). Los que la reciben se convierten así en el nuevo "CUERPO DE CRISTO".
MENSAJE. 
El mensaje del Evangelio de hoy es el mismo que el del Jueves Santo, y de toda la Semana Santa: podemos hacer de nuestra vida una "vida que se entrega", y así nos "conectamos" a la VIDA-QUE-SE-ENTREGA (es decir: DIOS = PADRE).
Actualmente, la vinculación de esta fiesta con aquello que representa CÁRITAS nos permite recuperar el SIGNIFICADO profundo y radical de la Eucaristía.
"Tanto amó Dios al mundo que le ha entregado a su Hijo Único". Jesús, haciéndose alimento para los demás, realiza y nos hace visible el amor de Dios. En la Eucaristía, cada participante se alimenta y se hace alimento para los demás. A partir del Hombre-Jesús, toda la humanidad va convirtiéndose en "Cuerpo de Cristo". Sólo quedamos excluidos si "salimos de la humanidad" situándonos por encima de ella. Todo lo que signifique "dominio sobre los demás" queda excluido del "Cuerpo de Cristo".
Hay que recordar aquí aquel texto maravilloso del Concilio: "Joyas y esperanzas, tristezas y angustias de los hombres de hoy, los pobres sobretodo y de todos los demás que sufren, son también las joyas y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los discípulos de Cristo, y no hay nada verdaderamente humano que no tenga que encontrar eco en sus corazones". (Inicio de la Constitución pastoral).
El evangelio de Mateo es aún más contundente: "Os aseguro que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, conmigo lo hicisteis" (Mateo 25, 40).
RESPUESTA. 
El cambio que ha experimentado la fiesta del Corpus puede orientar nuestra propia respuesta y la de la comunidad.
Se trata de irnos apartando del frecuente y variado exhibicionismo religioso y de la espectacularidad, e ir redescubriendo la única imagen de Dios y de Jesús que el Evangelio nos propone: el ROSTRO DEL PRÓJIMO, sobre todo cuando este "prójimo" es víctima de alguna forma de poder.
No olvidemos que los Evangelios han querido que la imagen venerable de Jesús en la Cruz fuera, para siempre, inseparable de la de los demás "condenados" que le acompañaban. No existe "el Crucificado" sin "los crucificados".
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Qué pensáis de las "exhibiciones eclesiásticas" que a menudo hacemos con motivo de Misas nuevas, ordenaciones de obispos, Confirmaciones de Adultos, Misas multitudinarias, etc.?
  2. ¿El funcionamiento y la actividad de las Cáritas parroquiales, no queda a menudo demasiado desligado de la VIDA de la comunidad parroquial? Dicho de otro modo: ¿A qué se debe que los "clientes" de Cáritas constituyan una "comunidad distinta" en relación con la "comunidad parroquial"?
  3. ¿Pensáis que el progresivo empobrecimiento de las parroquias puede ayudar a que la acción de Cáritas sea cada vez menos un "servicio de beneficencia" y se convierta en un "servicio de comunión"?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)