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martes, 19 de junio de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

 

Nacimiento de San Juan Bautista
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

 

PROYECTO DE HOMILÍA. 
 
El lenguaje de este evangelio viene constituido, como siempre, por las palabras que usa, pero también por la misma figura de Juan.Los evangelios nos hablan de Jesús.¿Por qué, pues, todos ellos nos presentan también la figura de Juan?La respuesta parece clara: es una manera de indicarnos que Jesús no debe entenderse como persona aislada que aparece de repente, como las setas.Jesús es "el hijo del hombre", hijo de la Humanidad, en conexión con toda la historia precedente, y más concretamente con la historia del Pueblo de Israel.Juan y Jesús, no deben entenderse como figuras paralelas sino consecutivas, la una tras la otra: Juan precede y prepara a Jesús, Jesús continúa y complementa a Juan.Juan y Jesús visualizan la totalidad de la historia humana y de cada persona humana.Empezamos siendo como Juan, pero estamos llamados a ser como Jesús.O dicho más sencillamente: empezamos niños, bajo normas y leyes, … pero estamos llamados a convertirnos en adultos y libres: hijos en el Hijo.
Y ese es el significado de las palabras y los ritos que hemos leído.
En primer lugar encontramos una expresión solemne: "Cuando se cumplió el tiempo". Nuestra Historia está formada por diferentes tiempos: empezamos siendo bebes, después nos hacemos niños, después adolescentes, mayores de edad, y llegamos a la madurez. Juan marca el límite de una etapa, y su trabajo es anunciar la nueva y definitiva: aquella que inaugurará Jesús: la PLENITUD (Lucas 14,17 ss). Parecía imposible llegar a la "madurez" de la que hablaba la Biblia: Zacarías e Isabel son ya viejos y estériles. Pero, he aquí que han tenido un hijo, y, además, el que marca el final de una etapa que estaba destinada a preparar la definitiva (>dudas de Zacarías. Lucas 1, 18ss). De aquí la gran alegría.
La discusión sobre el nombre es muy significativa. Querían ponerle el nombre de su padre para conectar así con toda la tradición anterior. Pero la "tradición" tiene valor e importancia porque mira hacia Jesús; apunta hacia la Plenitud. Por eso el hijo de Zacarías e Isabel no debe llevar un nombre que le haga mirar hacia atrás sino hacia adelante. "Tiene que llamarse Juan". "Juan" significa "don de Dios". En este caso no quiere indicar que él sea "el don de Dios", sino que su misión será hacer descubrir al Pueblo de Israel que ya está presente aquel que es realmente el "don de dios", que es Jesús.
Que Zacarías lo tenga que escribir en unas "tablillas", es una forma de recordar las "tablas de la Ley". Toda la Ley (los famosos 10 Mandamientos) mira hacia Jesús. Interpretarla de otra forma, como harán los maestros de la Ley condenando a Jesús (Lucas 22,66 ss), será un abuso y una desobediencia a la misma.
En el relato se destaca la sorpresa, admiración y alegría de la gente. "¿Quién será, este chico?, Todo el mundo se preguntaba”. Es una manera de indicar que la presencia del "precursor" despierta la esperanza de todo el pueblo. De alguna forma el protagonista de todo es el pueblo de Israel. Como pueblo elegido, Israel es también el "precursor" de Jesús, que inaugura la plenitud del Hombre.
Puede sorprender el final del relato de hoy: "El chico … vivió en el desierto hasta el día que se manifestó a Israel". Él es sacerdote, porque era hijo de un sacerdote. Su lugar sería, pues, Jerusalén, al servicio del Templo. En cambio, vivirá en el desierto. Es para indicar que el "templo" definitivo no es el Templo de Jerusalén. Es sólo un templo-precursor. La presencia, ya actual pero aún desconocida, de Jesús, hace que el "Precursor" no se tenga que dedicar al Templo sino que inicie un nuevo éxodo hacia la nueva Tierra Prometida. Su lugar será en el Jordán, el río que separa el Desierto de la Tierra Prometida. Allí coincidirán Juan y Jesús. Juan, para indicar a todos la presencia de Jesús; Jesús, para inaugurar la nueva Tierra Prometida, bajo un cielo abierto y con el testimonio solemne del propio Dios: "Tú eres mi Hijo, mi amado, en ti me he complacido" (Lucas 3,22). Ya no será necesario ningún "templo", porque Jesús mismo, el Hombre, será el "lugar" de la presencia de Dios.
MENSAJE. 
Nuestra vida tiene forma de historia: tiene un origen pequeño y camina hacia una Plenitud, como don de Dios.En este proceso, a veces hay cambios cualitativos, como pasar de "Juan" a "Jesús".Es como pasar de la niñez a la mayoría de edad.
RESPUESTA. 
¿Cómo saber que ha llegado el momento de uncambio cualitativoen nuestra vida?El concilio Vaticano II puso de moda una expresión feliz: "Estar atentos a losSignos de los tiempos".Los tiempos no sólopasan; son también palabras.Marcan las etapas de unproyecto divinoque se va realizando.Convivimos en un mundo donde las personas, los hechos, las circunstancias, los momentos, los acontecimientos, etc., … nos "hablan" y nos permiten descubrir elmomentopara larespuesta generosa.No es lo mismo vivir "antes de Cristo" que "después de Cristo".No es lo mismo vivir antes del Concilio o después.Es normal vivirinfantilmentecuando se tienen cuatro años, pero no, cuando se tienen veinte.En el camino de nuestra fe, necesitamos pasar del "templo" a la nuevaTierra Prometida,donde el Hombre es el "lugar" en donde Dios nos espera, y en donde le podemos encontrar.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. El proceso desde el infantilismo hacia la madurez propia de las personas individuales, ¿se puede aplicar también, de alguna forma, a las comunidades?
  2. Vuestra comunidad cristiana, ¿impulsa o frena vuestro proceso hacia la mayoría de edad en la fe?
  3. Repasando vuestra vida de fe, ¿descubrísmomentos especialesde crecimiento hacia la madurez personal?¿Cuáles?
 
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)