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miércoles, 18 de julio de 2012

Nueva Evangelización? - Restos de "Cristiandad".

 

 

Entre nosotros, una Sociedad laica ha venido sustituyendo, muy lentamente, a la Cristiandad. Esto había creado un cierto clima de recelo de la Iglesia hacia la Sociedad. En cierto modo, el Concilio fue un gran acto de reconciliación de la Iglesia con la Sociedad laica.
La Cristiandad produjo muchas cosas buenas, pero también algunas malas. En la sociedad actual quedan aún bastantes restos de la Cristiandad. Algunos de estos restos, tal vez buenos antes, en la situación actual toman un significado escandaloso, y es urgente encontrar la forma de superarlos. Hablaré, en los tres siguientes Comentarios, de tres puntos especialmente relacionados con los temas conciliares:
  1. Restos escandalosos dentro de la Comunidad cristiana actual.
  2. Restos escandalosos con relación a la Sociedad civil. (Próximo día)
  3. Restos escandalosos en relación con las otras Religiones. (Después)
A) DENTRO DE LA COMUNIDAD CRISTIANA.
Estructura jerárquica.
El resto más importante y escandaloso, y más urgente de superar, es la estructura jerárquica de la Iglesia. Aquí entiendo "jerarquía" en su significado más propio: poder sagrado. El poder sagrado siempre ha sido directamente contrario al mensaje evangélico, pero ahora, cuando incluso la sociedad civil ha optado por la democracia, un supuesto poder sagrado de la Iglesia resulta doblemente escandaloso: por lo que tiene de Poder y por lo que pretende tener de Sagrado. 
El evangelio pide que el flujo de la vida eclesial no fluya de arriba abajo, precisamente porque no hay "arriba y abajo": "Pero vosotros no os dejéis llamar ‘Rabí’, porque solo es uno vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos; ni llaméis a nadie ‘Padre’ vuestro en la tierra, porque padre solo uno es el vuestro, que es el del cielo; ni os dejéis llamar ‘Guías’, porque uno solo es vuestro guía, que es el Cristo" (Mateo 23,8). Sobre este punto, hay que reconocer que el Concilio no superó del todo la "visión jerárquica" de la Iglesia, a pesar de haber recuperado "valores" que nos separan, sobre todo la idea de comunidad o de colegialidad.
Cierto: el Concilio recuperó, y mucho, el concepto de comunidad, pero no suficientemente. En los Documentos conciliares, la comunidad nace sobre todo de la acción de la autoridad y no de la comunión. Por esta razón la comunidad base es la presidida por un obispo. Es decir: las comunidades base son los obispados o diócesis. En cambio las parroquias, u otras formas de comunidad real, no están suficientemente valoradas, a pesar de ser donde las personas habitualmente vivimos más directamente la dimensión comunitaria de la fe. Y la propia diócesis es una "comunidad disminuida" ya que depende tanto del obispo, que se podría decir que sólo hay comunidad porque hay obispo.
También la colegialidad de los obispos se queda a medio camino, desarrollando tan fuertemente sus vínculos con el obispo de Roma que no queda espacio para los vínculos con las comunidades que sirven.
La alternativa a la estructura jerárquica de la Iglesia no es una estructura democrática. Cierto: la Iglesia no es una democracia. La democracia es una forma de legitimar el Poder, y en la Iglesia no debe haber Poder. Lo propio y característico de la Iglesia es la comunión. Las formas que puede tomar la comunión son muchísimas y varían constantemente, porque es fruto de las personas concretas de cada comunidad y de su forma de responder a las diferentes y variantes circunstancias o "signos de los tiempos".
Jesús no centró las comunidades en torno a un líder religioso (obispo o párroco) sino alrededor de una mesa servida en que cada uno se hace para los demás alimento y comensal. "Haced esto en conmemoración mía".
Lenguaje y pluralismo.
Los Humanos pensamos con palabras. Los diferentes Poderes siempre han intentado imponer sus palabras para hacer ver y pensar la Realidad de acuerdo con las palabras que han dado.
En cambio, una comunidad adulta está hecha de personas capaces de pensar por sí mismas, y generar su propio lenguaje: lenguaje litúrgico, lenguaje simbólico, lenguaje ritual, …
La nueva evangelización necesita nuevos lenguajes, siempre revisables y renovables, nacidos de la vida de las comunidades. Sobre este punto, el espíritu del Concilio abrió puertas. Pero el pluralismo generado por esta apertura ha asustado a muchos de los responsables de la Iglesia, y han considerado que tenían la obligación de volver a cerrar las puertas. Muchos ven en el pluralismo el principal problema de la Iglesia actual. Es una gran equivocación, ya que el pluralismo no es ningún problema, sino la consecuencia normal y buena de la adultez de las diferentes comunidades.
En la situación de Cristiandad era posible que existieran comunidades cristianas que no fueran nunca adultas, ya que la Jerarquía suplía creando el lenguaje. Pero, en la situación actual, es de justicia cambiar urgentemente esto: ¡Por fidelidad al Evangelio, e incluso por subsistencia!
Mujeres y hombres.
Otro punto del todo urgente de corregir (aunque estrictamente no venga de la Cristiandad sino de más lejos) es la situación de la mujer en la Iglesia. Pero este punto pide un comentario específico, que haré otro día.
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)