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martes, 24 de julio de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XVII DE ORDINARIO. CICLO B.

 

DOMINGO XVII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

 

PROYECTO DE HOMILÍA. 
 
Introducción.
El evangelio del domingo precedente terminaba presentándonos a Jesús quien, compadecido de la multitud porque erancomo ovejas sin pastor,se puso a instruirles en muchas cosas.Pero no se nos dice qué decía.Esto es frecuente en el evangelio de Marcos: no nos dice qué decía pero, a continuación, describe unaescenaque visualiza lo que Jesús enseñaba.Así Marcos nos hace "ver" lo que Jesús explicaba.Es una forma de indicar que la palabra de Jesús, como la de Dios, es eficaz: cumple aquello que anuncia.
En esta ocasión, elrelatoque nos ofrece Marcos paravisualizarla enseñanza de Jesús es aquella escena que normalmente llamamosMULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES.
Pero aquí el Misal nos obliga a dar un salto: elrelatode hoy es ciertamente laMULTIPLICACIÓN DE LOS PANES,pero no es del evangelio de Marcos sino del de Juan.
LaMultiplicación de los paneses el único "milagro" que se encuentra en los cuatro Evangelios, aunque en contextos distintos.Es más: en los Evangelios de Mateo y de Marcos es expresamente repetida la escena.Por tanto, podemos estar seguros de que esterelatotenía un papel importante en ellenguajede las primeras comunidades cristianas.
Ya sabemos que, en el evangelio de Juan, las palabras tienen un doble nivel de significación:
  • un nivel superficial, anecdótico, visible para todos, incluso vulgar, y
  • otro nivel profundo, que va a la raíz de la vida humana como fruto del amor creador de Dios.Esto hace que, a menudo, y, sobretodo después de dos mil años, el lenguaje del evangelio de Juan nos sea bastante complicado.
El evangelio de hoy tiene muchos puntos interesantes y profundos, pero supera las pretensiones de estosAPUNTEScomentarlos todos o la mayoría.Por lo tanto, me fijaré sólo en aquellos puntos que me parecen más oportunos para comentar, de acuerdo con la finalidadprácticade estosAPUNTES.
Evangelio.
Hay que fijarse ante todo en el momento y el lugar: Jesús, seguido de mucha gente,atraviesael "mar" de Galilea,subea lamontañay se sienta.El conjunto de estas circunstancias nos llevan enseguida a pensar en elÉXODO: la experiencia fundamental de Israel comoPueblo Elegido.En el Éxodo, el pueblo, guiado por Moisés, "atraviesael mar"parasalirdelPaís en donde eran esclavos,después Moisés sube a la "montaña" para recibir de Dios lasTablas de la Alianza-Ley(Los "10 Mandamientos") que les convertirán en "pueblo de Dios, libre".
Este vínculo entre los dos momentos queda confirmado por la referencia temporal "seacercaba la Pascua, la fiesta de los judíos".Así, pues, en esterelatosenos presenta a Jesús como a unnuevo Moisés,y la travesía delmarde Galilea como un nuevo Éxodo.
Pero hay unas diferencias importantes entre la acción de Moisés y la acción de Jesús.
Jesús sube a lamontañayse sienta.Lamontañaindica elespacio propio de Dios.Jesús se sienta porque forma parte del ámbito de Dios.Se encuentra "en casa".Y no sólo Jesús sino también los discípulos, e incluso la "multitud" que les sigue.
En el Éxodo de Moisés, la salida delPaís en donde eran esclavosno conlleva la entrada directa a la Tierra Prometida, sino al desierto, donde el Pueblo Elegido deberá ir aprendiendo a ser "pueblo libre" y "pueblo de Dios".Sólo después de atravesar eldesiertopodrán entrar en la Tierra Prometida.Pero elPueblo elegidono aprendió a serlibrehasta Jesús.Antes, a pesar de haber entrado físicamente en la Tierra Prometida, no fueron libres: elespíritu de esclavitudlo llevaban en el fondo de su corazón, e hicieron de la Tierra Prometida un nuevo ámbito de esclavitud.Por eso ahora Jesús ha de iniciar unnuevo éxodo.
En eléxodoque encabeza Jesús, la "multitud" es invitada a sentarse.La palabra "sentarse" se repite tres veces.ElÉxodode Moisés venía precedido de unacomida,para coger fuerzas para el camino, que había que hacer de noche, de pie y deprisa.Era la comida "de quienes huyen" (Éxodo 12,11).Lacomidade Jesús es la comida "de quienes llegan a casa", y se sientan.
A pesar de todo, queda un problema por resolver: las personas que han seguido a Jesús son invitadas asentarsepara comer.Pero, ¿dónde está la comida?¿Cuál es la comida o el alimento de estamultitudconvertida en comunidad?
Jesús lo tiene claro, pero se lo pregunta aFelipepara poner de relieve lanovedadde la nueva situación.Queda claro que Felipe no se ha dado cuenta de lanovedadde Jesús e interpreta la situación aún con baremos comerciales:"Necesitaríamos muchodineropara poder dar un solo un trozo de pan a cada uno".
 Andréstiene más intuición."Andrés", en griego "Andreas", significa hombre adulto, persona mayor de edad.Tratándose de losdiscípulosde Jesús,Andréspersonifica el discípulo maduro, adulto, que ya empieza a entender la novedad de Jesús.Él ya había "convividocon Jesús"(Juan 1,39).Él intuye el camino de la solución: no se trata decomprarsino de compartir."Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes y dos peces …"“Aquí” indica el lugar donde están los discípulos, y no se vuelve a hablar de este "chico".Este "chico" los representa a ellos como grupo.Tienen poco, pero lo pueden compartir.
En todo este relato losnúmerosson importantes, pero ahora no voy a desarrollarlo en profundidad, para no complicarlo demasiado.Recordemos sólo que el "cinco" corresponde al "Pentateuco" (loscincolibros de la Ley de Moisés): elalimento espiritualdel Pueblo Elegido, totalmente insuficiente para la "vida de libertad", como comentaba hace cuatro domingos.
Cinco panes y dos peces suman un total de "siete", que indica totalidad.Estodolo que tienen.
Cinco milhombres(En griego "andres", que significa varones adultos, jefes de familia): indica la gran desproporción con los cinco panes.También indica cien veces cincuenta."Cincuenta" es el número de la "comunidad reunida por el Espíritu": Pentecostés (cincuenta).LaMULTITUDpasa a ser COMUNIDAD.Sualimentoya no puede ser la "Ley" sino el "compartir", "poner en común".
Cuando loscinco panes y dos pecesdejan de ser "propiedad privada" y son compartidos, entramos en unanueva situación."Jesús tomó los panes, pronunció la acción de gracias y los repartió entre toda la gente sentada.Lo mismo hizo con los peces.Y repartió tantos como quisieron".Esta "acción de Jesús" es unafotocopiade losencuentros eucarísticos(misa) de las comunidades cristianas.Loscinco panes y dos peces(todo lo que tenían) son la expresión de la propia persona.En lacomunidadse pone en común "lo que tenemos" como signo "de lo que somos".La "comunión de bienes" hace visible la "comunión de personas".Cada discípulo de Jesús puede decir con Él: "Micarne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida"(Juan 6,55).
Pero laescenade hoy acaba mal, y se convierte en una advertencia que no hay que olvidar:"Jesús, sabiendo que iban a apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró solo a la montaña".
Loscomensalesno han superado la mentalidad de "Poder": no quieren serCOMUNIDADsino EJÉRCITO, y buscan unreyque los dirija.
Jesús ha de escapar para que nose apoderende él.Si continuásemos la lectura del fragmento de hoy, veríamos que hubo una disyuntiva: ¡Los discípulos toman la "barca" y se van por su cuenta!Jesús vuelve a la "montaña" solo.
La multitud y los discípulos no descubrirán lanovedadde Jesús hasta que vean a este que ellos quieren "hacer rey",entronizado en la cruzcon un ambivalente cartel que dice:"JESÚS NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS".Pretendían "hacer rey" a alguien que ya era rey, si bien de una forma absolutamente distinta a como ellos imaginaban.Jesús no esreypara dirigirlos en la lucha contra los enemigos sino para inaugurar unnuevoreino: elreino delcompartir.El cual no se construye con "soldados" sino con "hermanos".
Saciados todos, quedan en reserva "docecanastosde pan".El número "12" identifica a Israel comopueblo elegido.Aunque, de momento, el pueblo de lasdocetribus no participa, como "pueblo", en el nuevo Reino, nadie debe dudar de que están invitados."Doce canastos" para ellos, para cuando decidantomarlos por alimento.Los tienen siempre a su disposición, ya que ellos son precisamente losprimeros herederosde las Promesas.
En elEvangelio de Juan,al contrario que el de Marcos, primero se escenificauna situación y luego sigue un largodiscursoo discusión que muestra el significado profundo de aquello que se ha escenificado.
Desgraciadamente, en esta ocasión, el Misal recorta la escena, que de hecho no termina hasta que Jesús regresa con los discípulos que le han abandonado.Después sigue un largodiálogo-discusiónque el Misal nos presentará en los próximos cuatro domingos.El capítulo sexto delEvangelio de Juan,a pesar de ser tan largo y difícil, tiene una gran unidad, que no es posible descubrir conLecturastan fragmentadas.Sugiero unalectura seguidade todo este capítulo directamente en el Nuevo Testamento.
MENSAJE. 
No se trata de ningún "milagro" obrado por el "poder de Jesús" sino que se trata de la "fuerza" decompartir, es decir: la fuerza delAMOR.Como iremos viendo a través de la "discusión" que seguirá, el único "alimento" capaz de dar "vida eterna" es hacer de la propia vida un "alimento" para los demás.Los cinco panes y dos peces pueden alimentar a cinco mil "personas adultas y libres" para que estas, siendoCOMUNIDAD,compartansus propias vidas.
ElÉxodode Jesús al que nos podemos asociar, consiste en salirdel ámbito del Poder,representado aquí por eldinero("comprar"), infiltrado también en elTemplo(Juan 2,14), y entrar en elámbito de Dios (Montaña)para vivir a la manera de Dios ("Vida Eterna").No es unéxodode un lugar a otro sino de una forma de vivir a otra; delteneral compartir.
Pero, de momento, estemensajerebota en las mentes de los comensales, que lo interpretan desde sus propias mentalidades.Ellos siguen creyendo en elPoder(quieren hacerle rey).De momento fracasa lacomunidadde hombres libres y maduros que Jesús había hecho nacer.
RESPUESTA. 
A nivel de cada persona.
Todos conocemos la frase del famoso poeta R.Tagore: "Lavida la recibimos como un don, y la merecemos dándola".Cuando hacemos un don de nuestra vida, la convertimos enalimentopara los demás.La vida, hecha don, es como la llama del cirio pascual: hay para todos.No se "gasta" al ser compartida.Al contrario: cada llama encendida se convierte en una nueva fuente de luz.Por sorprendente que parezca, lo que alimenta de verdad nuestra vida es hacernos alimento para los demás.Todos los que aman, y sobre todo los padres en relación con sus hijos, experimentan esto cada día.
A nivel de comunidad.
Una comunidad es adulta, viva y libre en la medida que sus vínculos internos y externos tienen como soporte elespíritu de comuniónmás que unasestructuras jurídicas.En todo caso, estas (las estructuras jurídicas) deben estar siempre alservicio de la comunión.
Conviene no caer en una trampa que, me parece, empieza a convertirse en habitual: invocar la "comunión"para lograr la obediencia.Esto es invertir el "flujo de la vida cristiana".
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Hoy, en los ámbitos tradicionalmente cristianos, hay un gran "éxodo" con relación a la Iglesia institucional.Este hecho, ¿es un signo de laindiferenciade la gente, o de sudeseo de libertad?Dicho más directamente: Quién busca una vida adulta y libre, ¿la encuentra más fácilmente en tanto que miembro de la Iglesia o manteniéndose alejado de ella?
  2. Ser libre no es fácil, pero es indispensable si se quiere convertir la propia vida en unservicio(como los taxis, que paraservir, deben estar "Libres").¿Os habéis sentido, alguna vez, incapaces deservirpor falta de libertad?
  3. Se suele decir que la actualindiferenciareligiosa está producida por elmaterialismoque nos rodea.Pero daría la impresión que cuanto másmaterialismo,máshambre de espiritualidad.Si tanta gente abandona la Iglesia, ¿no podría ser porque en ella no encuentran elalimentoque les conviene? 
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)