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miércoles, 29 de agosto de 2012

Nueva Evangelización? - LA IGLESIA (4/6).

 


Mirando al Futuro.
Si la Constitución dogmática (la Lumen gentium) es un gran monumento a una gran Iglesia de museo, la Constitución pastoral (la Gaudium et spes) nos abre al Futuro. Y cuando hablo de futuro, no me refiero al futuro de la Iglesia sino a la aportación (compartida) que la Iglesia puede hacer al futuro de la Humanidad.
Si Dios se ha humanizado, el ámbito de la presencia y de la acción de Dios es la Humanidad. Cuando los humanos acogemos esa presencia activa de Dios, desarrollamos y promovemos, en la Humanidad, vínculos de comunión, y disfrutamos con ello. Esta experiencia nos convierte en una especie de comunidad funcional o "iglesia de Dios" o "Iglesia de Jesús", convirtiéndose en una vivencia anticipada de la HUMANIDAD "proyectada" por Dios.
En este punto, es extraordinariamente importante afinar el lenguaje, no sea que unas palabras poco adecuadas nos impidiesen entender el plan de Dios, como a veces los árboles pueden impedir ver el bosque.
Según los Evangelios, el proyecto de Dios es la Humanidad. Cada ser humano ha recibido la invitación-misión a ser y hacer Humanidad. Cada uno desde su religión (o no-religión). Y, en la Humanidad y con la Humanidad, disfrutar de la VIDA.
Que el mensaje de los Evangelios, desde los inicios, haya sido convertido en una religión, no nos debe hacer perder de vista que el proyecto de Dios no es ésta Religión sino la Humanidad. Las diferentes Religiones (o Culturas) nos ofrecen lenguajes para entender, expresar y celebrar este hecho, pero lo que nos une (y que nos convierte en "Comunidad" o "Iglesia") no es el lenguaje sino la fidelidad a la Humanidad. O mejor: un mismo lenguaje puede hacernos una comunidad o iglesia concreta y particular; pero es la fidelidad a la Humanidad lo que nos convierte en la gran y única Iglesia (o Comunidad) Universal. La fidelidad a la Humanidad toma formas concretas en la fidelidad al pueblo en donde vivimos, en la ciudad que habitamos o en el país que entre todos vamos construyendo. En los Evangelios, la fidelidad a la Humanidad es expresada con una palabra clara y concreta: el PRÓJIMO: todo aquel que te encuentras por el camino, en el ascensor, en la tienda, en las salas de espera, haciendo cola para entrar en un lugar, que te impacta en un telediario, etc.
En los antiguos países de Cristiandad, la Iglesia estaba presente, de una forma u otra, en cada una de las comunidades que se formaban. La mayoría tenía su santo patrón e, incluso, su cura conciliario. En las sociedades laicas también hay comunidades. Éstas, aunque no sean religiosas, también son (o pueden ser) ámbitos de comunión. El Evangelio nos mueve a saberlos descubrir, valorar y servir. Pueblos, ciudades, países; otras religiones, asociaciones de padres, de vecinos, culturales, deportivas, políticas, … son posibles ámbitos de comunión humana que es necesario fomentar para hacer Humanidad.
A pesar de todo, hay que ser conscientes de que también estas comunidades tienen el peligro de convertirse en áreas de Poder, como ha ocurrido en la propia Iglesia. Ayudar a evitarlo, es también una forma de hacer Humanidad. Hay que oponerse a los aprovechados, los poderosos que "deshacen humanidad", a los que acumulan riquezas para ellos solos, a quienes predican exclusiones, a los que marginan a alguien, a quienes se imponen por la fuerza, a quienes anulan pueblos en nombre de la "democracia", … (Lucas 6,24 ss., también Mateo 25,42 ss). También en las sociedades laicas, el gran peligro es la absolutización del Poder. De hecho, esta es seguramente la gran IDOLATRÍA actual, fuertemente deshumanizadora: desde el poder de los Estados al poder del Dinero o de los Mercados!!!
Hay aquí una doble tarea urgente para la Nueva Evangelización: Descubrir y denunciar las nuevas idolatrías, y ofrecer comunidades que testimonien que la NO-IDOLATRÍA es posible.
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 28 de agosto de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XXII DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XXII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

 

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Después del largo discurso-discusión sobre la Eucaristía, del evangelio de Juan, volvemos al Evangelio de Marcos, que es el propio de este Año-B.La Lectura de hoy recoge diferentes fragmentos, que contienen básicamente dos ideas, relacionadas entre ellas pero distintas: A) El respeto a las tradiciones de los ancianos, y B) La cuestión de lo que es puro e impuro (o sagrado y profano).
A). Las "tradiciones de los ancianos".
La base de la espiritualidad judía era la Biblia.
La Biblia estaba escrita en hebreo, pero la lengua normal de la gente era el arameo.Esto obligaba a que hubiera maestros o especialistas que la tradujeran, explicaran y comentaran.Esto había creado dos niveles dentro de la Comunidad judía: los "maestros de la Ley" y los "fieles". Y, como suele ocurrir, las personas del nivel superior se fueron convirtiendo en los directores de las conciencias de la gente sencilla, y en los jueces inapelables que dictaminaban quien era "buen judío" y quién era "mal judío".Ser declarado mal judío comportaba quedar excluido de la vida de la comunidad, a fin de no "contaminar" a los demás.Y todo ello, en nombre de Dios!!!
En las sinagogas de los pueblos de fuera de Jerusalén, la Biblia era comentada sobre todo por losfariseos, que también la aplicaban a la vida de las personas y del pueblo.A través de estos comentarios y aplicaciones, losfariseosylosmaestros de la Leydirigían la vida religiosa y social de las comunidades judías.
Al parecer, loscomentariosconcretosde los "maestros religiosos" tenían, en la práctica, más importancia que la propia Biblia.El resultado era que la Biblia, destinada por sí misma a proclamar y celebrar laacción liberadorade Dios, se convertía, de hecho, en unaherramienta de dominiosobre el pueblo.Utilizada como unlibro de normas y preceptos,provocaba, en muchas personas,sentimientos de culpay deangustia religiosa.
La denuncia, que hace Jesús de esta situación, es clara y contundente: no se dedica a defender al pueblo sino que increpa directamente a los responsables de esta perversidad: "Vosotrosabandonáis el mandamiento de Dios para mantener las tradiciones de los hombres".
Los evangelios, en conjunto, nos muestran cómo Jesús se opuso frontalmente a esta situación tan injusta, e incluso invirtió los términos."Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino hacia el Reino de Dios"(Mateo 21,32).
B). Lo que es puro y lo que es impuro.
Es una cuestión distinta de la anterior, pero está muy relacionada puesto que le sirve de base.
Desde una mentalidad demasiado "religiosa", es fácil caer en la tentación de dividir el mundo en dos partes: el ámbito de Dios y el ámbito de los hombres.Por comparación con el ámbito de Dios, las cosas sólo humanas son profanas o incluso impuras.Esta división se refleja en la forma de valorar a la sociedad y a las otras personas.Por ejemplo: el pueblo de Israel, "pueblo elegido", consideraba que, por su elección, había entrado en el ámbito de Dios.Es, por tanto, un pueblo santo.Por contraste, los otros pueblos eran considerados profanos o impuros.Por eso, cuando un judío se relacionaba con personas no judías, quedaba contaminado, y se había de purificar, él y las cosas que llevaba consigo.
Además de esta "impurezapor contacto con los paganos",había también una larga lista de acciones que igualmente producíancontaminacióndentro mismo delpueblo elegido,como, por ejemplo, comer según qué animales, tocar un cadáver, comer sin lavarse las manos, padecer determinadas enfermedades como la lepra, una mujer en la menstruación, no cumplir ciertas normas de higiene, etc. También aquí la postura de Jesús es radical: "Nadade lo que entra en del hombredesde fuerano le puede contaminar".Ni los pueblos, ni las personas, ni los animales, ni las cosas, ni nada de todo lo que existe esimpuro.Para Jesús, si se quiere hablar deimpureza, hay que mirarsólo a "aquello que sale del corazón".No hay ninguna otraimpurezaque aquella que nace de lamala intenciónen nuestras relaciones con los demás."Sólo aquello que ‘sale’ del hombre, le puede contaminar".
Todo esto conlleva un cambio muy importante en la forma de valorar a las otras personas y a las cosas.Es tan importante este cambio que los propiosdiscípuloslo interpretan como un "proverbio" o "parábola" que habría que explicar para evitar que fuera malentendido.Pero Jesús les replica insistiendo en su significado directo:"¿También vosotros sois incapaces de entenderlo?¿No comprendéis que todo lo que entra en el hombre desde afuera no le puede hacer impuro, porque no le va al corazón, sino al vientre, y termina fuera del cuerpo?De esta manera declaraba puros todos los alimentos" (Marcos7,17. Fragmento no recogido en el Misal).
MENSAJE. 
Cualquier persona que conozca mínimamente la historia de la Iglesia o participe de su funcionamiento, se dará cuenta enseguida que la denuncia que hace Jesús afecta también a la Iglesia.Sería un grave error pensar que afectaba sólo a la sociedad judía de aquel tiempo.Hay que reconocer que afecta también directamente, y quizá más si cabe, a la Iglesia, sobre todo a la Iglesia Católica.
Nosotros, a la "tradición de los ancianos", normalmente la llamamos "Magisterio eclesiástico", y por tratarse de una aplicación a situacionesconcretas, suele tener más relieve y más importanciaprácticaque elmensaje evangélico.Inclusose enseñaque la Biblia debe ser "interpretada” de acuerdo con el Magisterio Eclesiástico!
Esto no sería demasiado problema si elMagisterio Eclesiásticonaciera de laexperienciade las comunidades cristianas,ya que entonces coincidiría con elmensaje de los evangelios,los cuales expresan lavida de la comunidad,y están dirigidos a ella.Pero no es así.La Iglesia ha caído también en el defecto de crear dos niveles dentro de la Comunidad: los "maestros" (jerarquía)y loslaicos(los fieles).Así elMagisterioya no es la expresión de lavida de la Comunidad,sino que expone los puntos de vista de la jerarquía, destinados a "orientar" a losfieles.
Parece evidente que esta separación en dos niveles contradice directamente al Evangelio.Las palabras de Jesús:"Vosotros abandonáis los mandamientos de Dios para mantener las tradiciones de los hombres",desgraciadamente, también se deben aplicar a nuestra Iglesia.
RESPUESTA. 
La respuesta que se nos pide parece clara y urgente: hay que reencontrar la "fraternidad",que significa anular los dos niveles.Todos somoshermanos. "Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo." (Mateo,23,8 ss).
En necesario superar la división entre "laicos" (profanos, impuros?) Y "clérigos" (sagrados, puros?).
Si usamos la imagen tan frecuente delREBAÑO, debe entenderse quetodos somos ovejas, porque todos nosalimentamosde laVIDAdelBuenPastor, y también, de alguna forma,todos somos pastores, porque todos hacemos también de nuestra propiavidaunalimentopara los demás."Pastores" no paradirigirsino paraapacentarlas "ovejas". "Elbuen pastor da la vida por sus ovejas"(Juan 10,11).
No solamentedentro de la Iglesiahay que superar esta división entreprofanoysagrado,sino también en la relación de la Iglesia con el Mundo.Todos somos Mundo.Decirnos a nosotros mismos "pueblode Dios"es muy peligroso y ambiguo, si se entiende como unacaracterística propia de la Iglesia.En la Iglesia no debemos usar esta expresión si no es aplicándolaa toda la humanidad.
Ennuestrolenguaje, toda la Humanidad es "el pueblo de Dios".Pero cuando lo decimos, deberíamos tener en cuenta que existen otroslenguajes,tan válidos como el nuestro, en los que esta expresión puede resultar inaceptable.La actualglobalizaciónnos obliga a cambiar muchas expresiones denuestro lenguajesi no queremos que deje de ser "buena noticia" para todos.
En el momento de preguntarnos cuál debe ser nuestrarespuestaal evangelio de hoy, debemos procurar no cometer la equivocación de pensar en lo que deberían hacer los demás.Buscamos nuestra respuesta.Por ejemplo: para reencontrar lafraternidadno hay que empezar pidiendo alPapaque abandone el Vaticano.Empecemos nosotros por "abandonar" elVaticanoy lo que representa de contrario al Evangelio.Tampoco hay que empezar pidiendo a losobisposque bajen de sus cátedras.Empecemos nosotros por sentirnos personasadultasque siguen el consejo de San Pablo a los Tesalonicenses: "Examinadlotodo y quedaos con lo bueno"(1ª Tes. 5,21).Ni siquiera comencéis pidiendo a lossacerdotesque no hagan de "señores rectores" de las parroquias.Empezad vosotros, si habéis decidido vivir el Evangelio en el marco de una comunidad concreta, por sentiros miembrosadultos y activosde la propia comunidad, ayudando a que cada uno pueda ofrecer losserviciosde que es capaz y que lacomunidadle pide.
La gran mayoría de sacerdotes y obispos (por no decir todos, incluido el obispo de Roma) somos personas de buena voluntad.Si el resto de la comunidad no nos "margina" poniéndonos por encima de los demás o tolerándolo, nos sería mucho más fácil vencer la tentación de considerarnos "maestros", y podríamos sentir el gozo de serhermanosentre hermanos.No dudemos: lo que necesitamos todos,sacerdotesyobisposincluidos, no son "fieles" sino "hermanos".O eso parece que nos pide el Evangelio, si lo valoramos más que a las "tradiciones humanas"
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Qué tradiciones humanas, en vuestra opinión, han pasado a tener más "fuerza" que el mensaje evangélico?
  2. ¿El "clericalismo" es un defecto propio de losclérigos, o es sobre todo un problema delconjunto de los católicos?
  3. ¿En qué consiste el mal del clericalismo? 
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 27 de agosto de 2012

Apuntes para la homilía de San Ginés, Fiesta Mayor de Torroella de Montgrí, Girona, España - 25/08/2012

San Ginés de Arlés (derecha)
representado en una vidriera de la iglesia
de 
Iglesia de San Trófimo (Arlés).
El personaje de la izquierda es 
San Honorato.

 

HOMILÍA DE SAN GINÉS 2012
 
Nota del traductor: He tenido serías dificultades con las traducciones desde el catalán de los textos antiguos así como, quizás, con los títulos de los libros citados, os ruego me disculpéis. Por otro lado el texto está en formato de notas y faltan algunas partes como los textos de las bienaventuranzas. También, para aquellos que lo desconozcan, el Concilio Tarraconense se realizó por parte de los Obispos catalanes, hace ya algunos años con posterioridad al Concilio Vaticano II. En cuanto a los “gozos”, no se si se entenderá, pero se refiere a la canción popular en honor del santo.
INICIO
Me siento muy honrado al predicar para la Fiesta Mayor en honor de San Ginés y al mismo tiempo un poco temeroso, ya que no estoy seguro de saber atar el testimonio de San Ginés con el hacer y deshacer cotidianos, o mejor, la relación de San Ginés con la visión de Iglesia que vamos haciendo y construyendo. Sin embargo, lo intentaremos.
Me serviré de los gozos de San Ginés, escritos por el Padre Vivero, para mis reflexiones.


"Buscabais sin tardanza
de la Fe supremo consuelo"
(leíamos en la 1ª estrofa de los gozos)

Lo que define una vida es lo que creemos, los valores elegidos libre y conscientemente para darle sentido.
Lo que explica la vida de San Ginés es la Fe apasionada en Jesús de Nazaret.
Se nos pide coherencia entre lo que decimos creer y la vida que llevamos.Necesitamos un proceso lento, pero constante, para llegar a leer la vida desde la solidez de nuestras convicciones.El martirio de San Ginés es consecuencia de la solidez de su Fe, de la fidelidad a sus actitudes evangélicas.


"Contra los enemigos de Cristo dictó
un juez pena de muerte:
no deseáis firmar el edicto
por no cometer grave entuerto
Desecháis la pluma intranquila
para que no se envilezca."
(2ª estrofa.)

Traducido al lenguaje actual, diríamos que San Ginés hace objeción de conciencia. Desobedece abiertamente a la autoridad, ya que no quiere cometer un acto injusto e inhumano… Y asume las consecuencias de su objeción.
Nos podríamos preguntar: ¿Por no claudicar de nuestras convicciones, somos valientes, incluso para desobedecer leyes que creemos injustas? ¿Somos capaces de asumir todas las consecuencias que puede traernos la objeción de conciencia? ¿Estamos dispuestos a no cumplir tantas leyes que se hacen y que perjudican gravemente a las clases más desfavorecidas?


"El juez os condena,
y os sirve vuestra sangre"
(3ª estrofa)

La condena del juez es consecuencia directa de vuestra coherencia, San Ginés.
Estamos en un mundo y en una sociedad donde son poco consideradas la fidelidad y la coherencia. Predomina una Moral del "todo vale" para conseguir más poder o más dinero.
Sin embargo, tenemos la certeza de que lo que hace avanzar al mundo, a la historia, a la sociedad y a la Iglesia son los gestos de amor, de servicio a la comunidad, de generosidad y de ayuda a los más necesitados.


"De lejos hace algunos años venía
un viento de odios y de muerte;
y poco a poco se extinguía
la fe que nos es guía y norte"
(6ª estrofa)

Hace referencia a los desgraciados tiempos de la Guerra Civil, lucharemos para que nunca más se repitan los enfrentamientos entre hermanos. La Iglesia que busca y tiene el cobijo del poder, que bendice una contienda que se considera una cruzada en nombre de Dios (…) caída en un nacional-catolicismo que todo lo envenena.
Este hecho tan trágico nos lleva a reflexionar:
  • ¿Qué Iglesia queremos?

    Anhelamos una Iglesia más participativa y democrática. En la Iglesia todos tenemos la misma dignidad y todos, con carismas diferentes, tenemos los mismos derechos y los mismos deberes. En nuestra Iglesia debemos de encontrar la posibilidad de desarrollar las propias cualidades y los propios talentos en bien de la comunidad.
  • ¿Qué Iglesia construimos?

    La autoridad, en la iglesia, es un servicio a la comunidad y nunca debe ser ejercida como un poder sobre los demás, ya que ejercerla de esta forma contradice el Evangelio.

    Tenemos que llegar a una auténtica participación y democratización de acuerdo con el Concilio Vaticano II.

    Estamos de acuerdo con el Concilio Tarraconense, cuando afirmamos que la Iglesia es una y pluriforme, no monolítica y de pensamiento único. Todos los miembros del Pueblo de Dios debemos abandonar actitudes negativas como la descalificación personal de quienes no piensan como nosotros, dejar la añoranza de la influencia social que en otros tiempos tenía la jerarquía eclesiástica, el miedo al mundo, a los cambios sociales y políticos y sobre todo el miedo a la autocrítica.

    Somos miembros de una iglesia de un país concreto, que es Cataluña, por lo tanto debemos asumir y amar nuestras raíces históricas, nuestras tradiciones, nuestra cultura y nuestra habla. La unidad en la diversidad es una riqueza para la Iglesia.
 
Trabajamos por una Iglesia decididamente situada a favor de la justicia y de la libertad.Iglesia más preocupada por la igualdad y la fraternidad, muy crítica con el modelo de sociedad que impone el neoliberalismo dominante.Decididamente debe hacer opción por los pobres, por los débiles y necesitados, debe ayudar a romper el poder del dinero que genera un orden injusto, arbitrario y arrogante.
  • Una iglesia con un especial interés por promover la Cultura de la Paz. Debe quedar claro que es contraria, de acuerdo con el espíritu del Evangelio, a la pena de muerte, a las guerras, a la carrera de armamentos, al terrorismo, a la tortura, etc. ...
  • Una iglesia profética con capacidad y coraje de denunciar a los causantes de la crisis actual y que hacen pagar las consecuencias a los pobres de nuestro mundo.
  • Una iglesia pobre y sencilla. No es suficiente que muchos cristianos vivan austeramente. Es necesario que la Iglesia, como institución pública, dé testimonio de desprendimiento, abandone los signos de ostentación, de riqueza y de poder.

    Es necesario e imperioso compartir los bienes con los pobres.
  • Una Iglesia menos jerarquizada y menos clericalizada y con mayor espíritu de sentirse PUEBLO DE DIOS en feliz expresión del Concilio Vaticano II.
  • Una Iglesia que tiene, como motor de su tarea, la fuerza del Amor, fiel al maestro. Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. En esto conocerán que sois discípulos míos: si os amáis los unos a los otros.
 

"En mar airada o tranquila
llevadnos puerto feliz;
proteged nuestra vida
excelso mártir San Ginés"

(inicio y final de los gozos)

Como creyentes debemos afrontar "la mar airada o el mar tranquilo", es decir las situaciones diversas que la vida nos plantea. La fidelidad y la coherencia nos harán estar contentos. Reivindicamos el derecho a estar contentos y felices.
Bienaventuranzas: proclama de felicidad.
(Lectura Bienaventuranzas)
 
FINAL
Entrevista al PadreJoseph Frigola Ribas: (10 agosto)
Pregunta:Cuando le anunciaron que sería misionero, su madre, lloró y le dijo que sólo quería que fuera feliz. ¿Lo es?
Respuesta:Si no fuera feliz, no volvería a África y me quedaría en el Empordà con la familia y los amigos. Ser feliz no significa que todo salga bien. Es caminar y ver posible el cambio en ti mismo, en la sociedad y en el mundo. Es tener voluntad y fuerza para continuar haciendo el bien.
Para terminar: Dejadme ser un poco nostálgico y recordar una reflexión sacada de un libro de éxito de nuestra juventud:
Pensamiento y compromiso, de Jordi Llimona:
"¡Qué hermoso es amar y hacer que cada mirada sea una sonrisa."
Acabo del todo con una reflexión del obispo Pedro Casaldáliga, de su libro "Al acecho del Reino":
"Sabemos que la causa de Jesús es el Reino. El Reino es su alimento, su sostén, la razón de su vida. Y este Reino ya está aquí. –Será después. Va siendo progresivamente. Es don y es conquista. Es tarea y es esperanza. Será un día en plenitud."
 
Los Santos, no son para ser admirados, sino para ser imitados!!!!
 
Por el Padre Vicenç Fiol i Navarra


jueves, 23 de agosto de 2012

Nueva Evangelización? - LA IGLESIA (3/6).

 


2ª Constitución: "GAUDIUM ET SPES" ("Joyas y esperanzas").
Si, cincuenta años después, la lectura de la 1ª Constitución, la Lumen gentium, puede resultar indigerible para mucha gente, la 2ª Constitución, la Gaudium et spes, resulta mucho más sencilla, comprensible y optimista. No se deben contraponer estas dos Constituciones porque ambas son fruto del Concilio, pero es evidente que el lenguaje de esta segunda deja mucho mejor sabor de boca.
El nombre completo de esta segunda Constitución, no prevista en un principio, es Constitución pastoral de la Iglesia en el mundo actual. El "mundo actual" de la Constitución es, evidentemente, el de hace 50 años. A pesar de todo, 50 años después, su mensaje sigue siendo del todo válido, si exceptuamos el capítulo sobre Matrimonio y la Familia (1er. capítulo de la 2ª parte). Sobre este punto, la cuestión más importante en tiempos del Concilio era la regulación de los nacimientos. Pero el Papa Pablo VI quiso que este punto no fuera tratado en el aula conciliar, y lo reservó a una comisión especial para que lo estudiara más a fondo. Por este motivo, lo que pudiera decir el Concilio perdió gran parte de su interés, y de hecho se limitó a repetir la doctrina del magisterio que, en este punto, y desde muchos siglos antes, no consigue conectar con la realidad de la gente casada.
En cambio, el enfoque general de esta Constitución, y sobre todo su Introducción, abre nuevos horizontes para los cristianos y para todos. Se presenta explícitamente el principio de encarnación: La Iglesia es y quiere ser cien por cien humana, y su misión trascendente no empequeñece a los humanos ni la hace a sí misma "sobre-humana". A pesar de ello, se encuentran todavía algunas "salpicaduras" de una mentalidad que entiende a la Iglesia más como maestra que como compañera de la Humanidad.
Tiene dos partes bien diferenciadas: La primera, con la Introducción y la Exposición preliminar, es como un Tratado de Humanidad. Si los Evangelios nos presentan a Jesús como una parábola de la Humanidad, esta Primera Parte nos presenta a la Iglesia como una parábola de la Sociedad que debe convertirse en HUMANIDAD. "El Concilio dirige la mirada al mundo de los hombres, es decir, a toda la familia humana con el Universo, en medio del cual vive; … este mundo que los cristianos reconocen creado y sostenido por el amor del Creador, … a fin de transformarlo y llevarlo a su cumplimiento definitivo, según el plan de Dios." (Número 2).
Reflexionando sobre sí misma, a la luz del Evangelio, la Iglesia descubre y acepta su misión esencial: ser portadora de humanidad, y no en exclusiva. "Por eso el Concilio … no cree poder dar una prueba más grande de solidaridad, de respeto y de amor a toda la familia humana de la que forma parte, que hablando con ella de todos estos problemas … Porque es al hombre al que hay que salvar, es la comunidad humana lo que hay renovar. … El Concilio ofrece a la Humanidad la colaboración sincera de la Iglesia para promover esa fraternidad universal de todos los hombres que responda a su vocación" (Número 3).
Humana entre los humanos, la Iglesia acepta, como identificadora de sí misma, la tarea de construir Humanidad, colaborando con todo aquel que tenga este mismo propósito. Todos los humanos estamos llamados a hacer humanidad. Pero para la Iglesia, esta es su tarea esencial, aquella que legitima su existencia y presencia en el mundo. Y está convencida de que su aportación puede ser muy útil, ya que está iluminada por el Evangelio de Jesús (del Hombre). Por esto ella no vive para sí misma, sino para hacer Humanidad.
La segunda parte de la Constitución trata de problemas concretos que en ese momento preocupaban a la Humanidad. Los trata no como quien ya tiene la solución de todo sino para hacer su aportación específica. Como una compañera entre compañeros. Aunque aquí aparece a menudo, como un tic residual, su tendencia heredada del pasado a hablar como maestra.
En esta Constitución, aprobada el último día de la última sesión, por 2.111 votos, contra 251, la Iglesia expresa su propia conversión. Se reconcilia con la Humanidad, y así se reconcilia también con Dios, promotor de la Humanidad. Una vez convertida, la Iglesia puede también confirmar a los hermanos (→ Lucas, 22,32).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 22 de agosto de 2012

PLEGARIAS DE LOS FIELES - Domingo XXI del tiempo ordinario - Ciclo B.

 

 
 
  1. En la primera lectura Josué preguntaba al pueblo: «Si no os parece bien tener al Señor por Dios, elegid hoy qué dioses queréis adorar» y el pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses.»
    Para que nuestra libre elección nos lleve a Amar a Dios sobre todas las cosas…
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  2. San Pablo decía a los efesios: «Hermanos, someteos unos a otros por reverencia a Cristo.»
    Para que el Señor nos dé la fuerza que necesitamos para vivir según su ejemplo…
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  3. Ya en el Evangelio, San Juan le hacía decir a Jesús: «El Espíritu es el que da la vida. La carne no sirve de nada.»
    Para que el Espíritu Santo nos imbuye de esta gran verdad…
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  4. Continuando con lo que decía Jesús en el Evangelio, podíamos leer: «Por eso os he dicho antes que nadie puede venir a mí si el Padre no le concede este don.» 
    Para que el Padre nos conceda el don de creer en Jesús…
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  5. Por todos aquellos que se encuentran en la dificultad o en la enfermedad:
    Para que el Señor esté siempre a su lado, dándoles la fuerza que necesitan…
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  6. Finalmente por los que nos encontramos reunidos celebrando la Eucaristía: 
    Para que el nombre de Emanuel, que significa Dios con nosotros, arraigue en nuestros corazones…
    ROGUEMOS AL SEÑOR

martes, 21 de agosto de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XXI DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XXI DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

 

PROYECTO DE HOMILÍA. 
 
Nota.
Si en la celebración que preparáis tenéis previsto leer lasegunda lecturaque nos propone el Misal para este domingo, tal deberíais tener en cuenta su contenido "provocativo" para la mentalidad actual.Si el clima delencuentrolo permite, valdría la pena no esconder la cabeza bajo el ala, y afrontar la diversidad de opiniones que su contenido puede provocar.Normalmente se acaban lasLecturasdiciendo "Palabra de Dios".Quizás sería bueno aprovechar ocasiones como esta para reflexionar todos juntos sobre qué es realmente lo que proclamamos comopalabra de Dios.No hay que descuidar que Dios noshablaa través de nuestra propiaHISTORIA.Por eso hablamos de "HistoriaSagrada".También los "pecados", "equivocaciones" y "atrasos" forman parte de la Historia, y se convierten para nosotros enpalabras privilegiadaspara avanzar en nuestro"camino", que debe incluir también "convertirse", "cambiar" y "ponerse al día" cuando sea necesario.
Hemos llegado al final de este largo capítulo sexto del evangelio de Juan. Como en las obras de teatro, al final se presenta el desenlace, un desenlace, en este caso, sorprendente porque, de alguna forma, termina mal.
Hay personas que dicen que si los curas explicáramos el evangelio correctamente habría más gente que se sentirían cristianos. Quizás sí. Pero el testimonio de los Evangelios no es éste. Podemos suponer que Jesús exponía perfectamente el evangelio. No podía ser de otro modo puesto que, en realidad, el evangelio es Jesús mismo; él mismo es la buena-noticia. Pues bien: la gran mayoría de gente que había seguido a Jesús encontraron inaceptable su mensaje y se desmarcaron. En el fragmento que hemos leído hoy, da la impresión de que sólo quedan los Doce, y aún no todos (Véanse las palabras finales de este capítulo, que el Misal no recoge). El evangelista hace notar que Jesús no se sorprende de esta situación: "Desde el principio Jesús sabía quiénes eran los que creían y quién lo iba a entregar".
Jesús es consciente de que su mensaje es realmente una muy buena noticia, pero sabe que no todo el mundo está dispuesto a aceptarla, no todo el mundo ve, en el evangelio, una noticia buena para él. ¿Por qué?
Aquí nos encontramos con el gran misterio de la libertad, que da a cada ser humano la sorprendente capacidad de acoger o no el don de Dios. Jesús hace referencia al Padre para "excusar", en cierto modo, la incredulidad de los que no creen: "Por eso os he dicho antes que nadie puede venir a mí si el Padre no le concede este don". Pero el Padre no es el "responsable" de la incredulidad, porque, de hecho, Él da el don a todos. ¿Por qué, pues, unos lo aceptan y otros no?
(Nótese el significado totalmente diferente de la palabra"creer" en el evangelio de Juan y en el uso que solemos hacer nosotros. Para nosotros, los que "no creen" serían las personas que no aceptan lo que dice la Iglesia sobre Dios o Jesucristo, o la Religión… Pero en el evangelio de Juan "no creer" significa no aceptar al Hombre como "primer valor de referencia" de nuestro comportamiento).
Teniendo en cuenta la Nota anterior, repetimos la pregunta: "¿Por qué unos aceptan el don de Dios, y otros no?"
Esta pregunta es muy lógica, pero también es muy peligrosa. Ninguno de nosotros dispone de un criterio seguro para discernir quién acepta realmente el don de Dios y quién no. ¡Ni siquiera podemos estar seguros de nuestra propia respuesta! A la pregunta que hace Jesús a los Doce "¿Vosotros también queréis marcharos?", Pedro, en representación de todos, responde afirmando su adhesión incondicional: "Sólo tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". Pero, a la hora de la verdad, Pedro negará a Jesús, y Judas, uno de los doce, le "venderá" por treinta monedas de plata… (Juan 18,17 y Mateo 26,15).
El evangelio de Juan, en sus relatos, varias veces hace coincidir a Pedro y a Judas. Los dos son discípulos de Jesús, pero no del todo. Le aceptan mientras ven en él al líder que necesitan, pero le niegan o le traicionan cuando comprueban que él va por otros caminos. Ellos interpretan como debilidad, impropia del "Mesías", su vida-totalmente-entregada (muerte). Para ellos, la Vida consiste en Fuerza y Poder. Por eso necesitan un Mesías poderoso, que les permita superar su propia debilidad. Conocen demasiado las consecuencias de ser débiles frente a los fuertes! A pesar de todo, al final, Pedro acabará aceptando el don de Dios (Juan 21, 19). Judas, no.
A Pedro, aceptar el don de Dios le llevará a dar también su propia vida; Judas preferirá "perder" su vida antes que darla (Mateo 27,5).
Pedro y Judas, además de ser personas concretas e individuales, en los evangelios representan dos formas equivocadas de ser discípulo de Jesús, pero con resultados muy distintos. ¡Misterios de la libertad!
MENSAJE. 
El paradigma de estos dos discípulos en el evangelio de Juan, constituye un aviso importante para todos y cada uno de los miembros de las comunidades cristianas.Se puede ser "discípulo" y "enemigo"."Jesús les dijo: ¿No os escogí a los doce?¡Y uno de vosotros es un diablo!" ("Diablo" significa "enemigo", "acusador". Aquí significa: enemigo del Hombre).Se puede ir acomulgarcada domingo y serenemigodel Hombre."El Espíritu es el que da la vida.La carne no sirve para nada".En las palabras de Jesús, sucarney susangreno se quedan sólo encarneysangre.Soncarneysangreentregadas amorosamente:por eso son también Espíritu y Vida.Son "Espíritu" porque el Espíritu es lafuerza humanizadorade Dios, ydar la vida por amorconecta con esta acciónhumanizadora.Son también "Vida" porque la plenahumanizaciónnos lleva a participar de la propia Vida de Dios.
A pesar de dar la impresión de que el evangelio de hoy tiene un desenlace decepcionante, la verdad es que nos hace posible un optimismo extraordinario.Si miramos a nuestro mundo con mirada limpia, nos daremos cuenta enseguida de que, dentro y fuera de la Iglesia, son innumerables las personas queviven según el Espíritu,son innumerables las personas que aceptan con gozo hacerse realmentealimento para los demás.No importa que se llamen a sí mismas "cristianas" o de otra forma, son auténticamente "humanas",porque han hecho delHombrela norma primera de su vida.Y son ellas las quesostienennuestra Humanidad y hacen posible que Dios vaya realizando su¡PROYECTO DE AMOR!
RESPUESTA. 
La adhesión a Jesús (adhesión al Hombre) se va haciendo de escalón en escalón, y en cada punto la libertad humana siente la atracción del Padre, poderosa pero no dominante.Cada uno puede responder o no.Toda respuesta positiva nos prepara para sentir más claramente la próxima atracción del Padre.De esta forma la sabiduría de Dios hace que sudonsea tambiénméritonuestro.Dios no quiere que seamos como un simple "producto" de suacción creadora,sino que quiere que seamos "personas" ("autores" de nosotros mismos).No somos unrobot,más o menos bien diseñado, sinoseres libresque podemos decir "no" para que nos sea reconocido comoméritodecirle "sí" a Dios.Elimpulso del Padrerespetanuestra libertad, dándole la posibilidad de decir "sí".
El Padre vadibujandoante nosotros el "rostro del Hombre" que, si decidimos "mirarlo", cada vez nos "atrae más" y nos resulta más "amable".Es lenta y progresivamente, de fidelidad en fidelidad, o de infidelidad a fidelidad, que nos vamos liberando de la cáscara opaca de nuestroegoísmoy vamosdescubriendola maravilla de vivir encomunión fraternal.
La ideología dePedroyJudasles impideverla realidad del Hombre-Jesús.PeroPedro, cuando comprobó las consecuencias nefastas de su infidelidad, aceptó lamirada del crucificado(Lucas 22,61).Y esamiradale hizo llegar laatracción del Padre,moviéndolo a entregar, él también, su vida para el Hombre.
Pedro aceptó esta atracción. Judas, no, y abandonó.
Los evangelios no nos dicen estas cosas para darnos unos datos biográficos sobre los dos discípulos, sino para que nos sirva de lección.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. A veces se ha entendido la comunión como un encuentro individual entre una persona y Dios.¿Qué opináis? ¿Que conlleva realmente para vosotros "ir a comulgar"?
  2. Durante mucho tiempo, en la Iglesia, se ha afirmado que no ir a misa los domingos era un pecado grave.¿Qué comentarios os sugiere esto?
  3. Una sociedad en"situación de cristiandad",¿debe considerarse máscristianaque una sociedad laica?¿Qué ventajas y qué inconvenientes ha tenido lasituación de cristiandadvivida en Occidente durante tantos siglos?
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

sábado, 18 de agosto de 2012

Me duele la Iglesia

 

Iglesia querida: no te pongas de espaldas al mundo, no pierdas la dimensión humana que Dios asumió al encarnarse en Jesús: sé humana, sé sencilla, sé aterrizada en tus mensajes de fe.

Sí, me duele la Iglesia y, porque la amo, me duelen más tantas debilidades de la Iglesia oficial: el Papa, el Vaticano, Roma.

No la ataco. ¡Dios me libre! La quiero, como a madre, la deseo santa, abierta al mundo, humana, con sentido común, no cerrada sobre sí misma, de espaldas a la realidad.


Tantos amigos me piden te diga lo que ellos piensan, con el deseo firme y sincero de volver a ella. Pero, que aterrice, que no se calle, que se actualice, que oiga el clamor de sus hijos, deseosos de ver en ella la presencia del Dios humano, que tanta falta les hace.

Trataré de presentar algunas de las confidencias que me hacen a diario, y me piden que te musite unas cuantas inquietudes a ver si encuentran solución, y ven una Iglesia renovada, abierta, con los ojos puestos en el cielo pero con los pies bien asentados en la tierra.

¿Por qué te opones, querida Iglesia, a los científicos, desde Copérnico hasta Hawking, pasando por Da Vinci, por Darwin, Hubble y Teilhard? ¿Por qué no dejar que los sabios piensen, avancen y nos ofrezcan un mundo más científico, puesto al servicio del hombre?

¿Por qué excomulgas, sabiendo que con cada excomunión te ganas un enemigo mortal? La excomunión de Miguel Cerulario (siglo XI) dio origen a la Iglesia Ortodoxa. Con la excomunión de Lutero (siglo XVI) nació el Protestantismo. La 
excomunión de los masones engendró una Masonería enemiga de tu misión apostólica. La excomunión del Modernismo dio origen a todo el espíritu anticlerical del siglo XX. La excomunión del Liberalismo dio origen a un liberalismo radical, y así por el estilo.


 

Iglesia querida, ¿por qué no oyes el clamor de miles de sacerdotes, que ven a colegas suyos, como los luteranos, los anglicanos, los ortodoxos, que encuentran compatible, como los Apóstoles, su sacerdocio con el vínculo matrimonial, clamor ante el Papa para que les quite el yugo del celibato obligatorio, incompatible, en muchos casos, con el amor y con los justos afectos del corazón?

¿Por qué no oyes, santa Iglesia, el clamor de tantos fracasados en su primer
matrimonio, muchos sin culpa propia, que, al iniciar un segundo matrimonio, se ven obligados a llevar un catolicismo de 'segundo orden', sin poder comulgar ni practicar una vida cristiana normal, que no comprenden, ante el hecho de que muchos sacerdotes que dejan su sacerdocio pueden recuperar una vida normal de creyentes de 'primer orden'? ¿Por qué, Señor, estas diferencias, por qué?

¿Por qué elevas a los altares a tantos hombres y mujeres que no significan una invitación a llevar una vida ejemplar, en vez de elevar, como modelos de santidad moderna, a hombres de ciencia y probada virtud como Teilhard de Chardin, Juan Sebastián Bach, así haya pertenecido a la Iglesia luterana; Elizabeth Kübler Rosse, la Madre Teresa de Calcuta y tantos otros, que dejaron una estela de ciencia, virtud y servicialidad?

No entiendo por qué tus clérigos usan tantos títulos ceremoniosos, como Monseñor, Su Reverencia, Su Excelencia, Su Eminencia, Su Santidad. ¿Dónde queda la humildad de tu Maestro, que abrió senderos de sencillez y fraternidad? Santa Iglesia: ¿por qué no derribas los muros del Vaticano y te abres al mundo libre y actual, como la Alemania oriental, para entablar un diálogo permanente y sincero con él, un diálogo con los pobres de Italia y del mundo, con los recaudadores de impuestos y prostitutas, con los niños y los ancianos de hoy? Iglesia querida: no te pongas de espaldas al mundo, no pierdas la dimensión humana que Dios asumió al encarnarse en Jesús: sé humana, sé sencilla, sé aterrizada en tus documentos y mensajes de fe: deja ese estilo esotérico y señorial que te aleja de nosotros y te hace distante e incomprensible.

Marcha, codo a codo, con nosotros, danos tus mensajes de verdad y de amor, pero escucha, también, nuestras quejas, que salen sinceras del fondo del corazón.

Por:ALFONSO LLANO ESCOBAR