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lunes, 27 de agosto de 2012

Apuntes para la homilía de San Ginés, Fiesta Mayor de Torroella de Montgrí, Girona, España - 25/08/2012

San Ginés de Arlés (derecha)
representado en una vidriera de la iglesia
de 
Iglesia de San Trófimo (Arlés).
El personaje de la izquierda es 
San Honorato.

 

HOMILÍA DE SAN GINÉS 2012
 
Nota del traductor: He tenido serías dificultades con las traducciones desde el catalán de los textos antiguos así como, quizás, con los títulos de los libros citados, os ruego me disculpéis. Por otro lado el texto está en formato de notas y faltan algunas partes como los textos de las bienaventuranzas. También, para aquellos que lo desconozcan, el Concilio Tarraconense se realizó por parte de los Obispos catalanes, hace ya algunos años con posterioridad al Concilio Vaticano II. En cuanto a los “gozos”, no se si se entenderá, pero se refiere a la canción popular en honor del santo.
INICIO
Me siento muy honrado al predicar para la Fiesta Mayor en honor de San Ginés y al mismo tiempo un poco temeroso, ya que no estoy seguro de saber atar el testimonio de San Ginés con el hacer y deshacer cotidianos, o mejor, la relación de San Ginés con la visión de Iglesia que vamos haciendo y construyendo. Sin embargo, lo intentaremos.
Me serviré de los gozos de San Ginés, escritos por el Padre Vivero, para mis reflexiones.


"Buscabais sin tardanza
de la Fe supremo consuelo"
(leíamos en la 1ª estrofa de los gozos)

Lo que define una vida es lo que creemos, los valores elegidos libre y conscientemente para darle sentido.
Lo que explica la vida de San Ginés es la Fe apasionada en Jesús de Nazaret.
Se nos pide coherencia entre lo que decimos creer y la vida que llevamos.Necesitamos un proceso lento, pero constante, para llegar a leer la vida desde la solidez de nuestras convicciones.El martirio de San Ginés es consecuencia de la solidez de su Fe, de la fidelidad a sus actitudes evangélicas.


"Contra los enemigos de Cristo dictó
un juez pena de muerte:
no deseáis firmar el edicto
por no cometer grave entuerto
Desecháis la pluma intranquila
para que no se envilezca."
(2ª estrofa.)

Traducido al lenguaje actual, diríamos que San Ginés hace objeción de conciencia. Desobedece abiertamente a la autoridad, ya que no quiere cometer un acto injusto e inhumano… Y asume las consecuencias de su objeción.
Nos podríamos preguntar: ¿Por no claudicar de nuestras convicciones, somos valientes, incluso para desobedecer leyes que creemos injustas? ¿Somos capaces de asumir todas las consecuencias que puede traernos la objeción de conciencia? ¿Estamos dispuestos a no cumplir tantas leyes que se hacen y que perjudican gravemente a las clases más desfavorecidas?


"El juez os condena,
y os sirve vuestra sangre"
(3ª estrofa)

La condena del juez es consecuencia directa de vuestra coherencia, San Ginés.
Estamos en un mundo y en una sociedad donde son poco consideradas la fidelidad y la coherencia. Predomina una Moral del "todo vale" para conseguir más poder o más dinero.
Sin embargo, tenemos la certeza de que lo que hace avanzar al mundo, a la historia, a la sociedad y a la Iglesia son los gestos de amor, de servicio a la comunidad, de generosidad y de ayuda a los más necesitados.


"De lejos hace algunos años venía
un viento de odios y de muerte;
y poco a poco se extinguía
la fe que nos es guía y norte"
(6ª estrofa)

Hace referencia a los desgraciados tiempos de la Guerra Civil, lucharemos para que nunca más se repitan los enfrentamientos entre hermanos. La Iglesia que busca y tiene el cobijo del poder, que bendice una contienda que se considera una cruzada en nombre de Dios (…) caída en un nacional-catolicismo que todo lo envenena.
Este hecho tan trágico nos lleva a reflexionar:
  • ¿Qué Iglesia queremos?

    Anhelamos una Iglesia más participativa y democrática. En la Iglesia todos tenemos la misma dignidad y todos, con carismas diferentes, tenemos los mismos derechos y los mismos deberes. En nuestra Iglesia debemos de encontrar la posibilidad de desarrollar las propias cualidades y los propios talentos en bien de la comunidad.
  • ¿Qué Iglesia construimos?

    La autoridad, en la iglesia, es un servicio a la comunidad y nunca debe ser ejercida como un poder sobre los demás, ya que ejercerla de esta forma contradice el Evangelio.

    Tenemos que llegar a una auténtica participación y democratización de acuerdo con el Concilio Vaticano II.

    Estamos de acuerdo con el Concilio Tarraconense, cuando afirmamos que la Iglesia es una y pluriforme, no monolítica y de pensamiento único. Todos los miembros del Pueblo de Dios debemos abandonar actitudes negativas como la descalificación personal de quienes no piensan como nosotros, dejar la añoranza de la influencia social que en otros tiempos tenía la jerarquía eclesiástica, el miedo al mundo, a los cambios sociales y políticos y sobre todo el miedo a la autocrítica.

    Somos miembros de una iglesia de un país concreto, que es Cataluña, por lo tanto debemos asumir y amar nuestras raíces históricas, nuestras tradiciones, nuestra cultura y nuestra habla. La unidad en la diversidad es una riqueza para la Iglesia.
 
Trabajamos por una Iglesia decididamente situada a favor de la justicia y de la libertad.Iglesia más preocupada por la igualdad y la fraternidad, muy crítica con el modelo de sociedad que impone el neoliberalismo dominante.Decididamente debe hacer opción por los pobres, por los débiles y necesitados, debe ayudar a romper el poder del dinero que genera un orden injusto, arbitrario y arrogante.
  • Una iglesia con un especial interés por promover la Cultura de la Paz. Debe quedar claro que es contraria, de acuerdo con el espíritu del Evangelio, a la pena de muerte, a las guerras, a la carrera de armamentos, al terrorismo, a la tortura, etc. ...
  • Una iglesia profética con capacidad y coraje de denunciar a los causantes de la crisis actual y que hacen pagar las consecuencias a los pobres de nuestro mundo.
  • Una iglesia pobre y sencilla. No es suficiente que muchos cristianos vivan austeramente. Es necesario que la Iglesia, como institución pública, dé testimonio de desprendimiento, abandone los signos de ostentación, de riqueza y de poder.

    Es necesario e imperioso compartir los bienes con los pobres.
  • Una Iglesia menos jerarquizada y menos clericalizada y con mayor espíritu de sentirse PUEBLO DE DIOS en feliz expresión del Concilio Vaticano II.
  • Una Iglesia que tiene, como motor de su tarea, la fuerza del Amor, fiel al maestro. Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. En esto conocerán que sois discípulos míos: si os amáis los unos a los otros.
 

"En mar airada o tranquila
llevadnos puerto feliz;
proteged nuestra vida
excelso mártir San Ginés"

(inicio y final de los gozos)

Como creyentes debemos afrontar "la mar airada o el mar tranquilo", es decir las situaciones diversas que la vida nos plantea. La fidelidad y la coherencia nos harán estar contentos. Reivindicamos el derecho a estar contentos y felices.
Bienaventuranzas: proclama de felicidad.
(Lectura Bienaventuranzas)
 
FINAL
Entrevista al PadreJoseph Frigola Ribas: (10 agosto)
Pregunta:Cuando le anunciaron que sería misionero, su madre, lloró y le dijo que sólo quería que fuera feliz. ¿Lo es?
Respuesta:Si no fuera feliz, no volvería a África y me quedaría en el Empordà con la familia y los amigos. Ser feliz no significa que todo salga bien. Es caminar y ver posible el cambio en ti mismo, en la sociedad y en el mundo. Es tener voluntad y fuerza para continuar haciendo el bien.
Para terminar: Dejadme ser un poco nostálgico y recordar una reflexión sacada de un libro de éxito de nuestra juventud:
Pensamiento y compromiso, de Jordi Llimona:
"¡Qué hermoso es amar y hacer que cada mirada sea una sonrisa."
Acabo del todo con una reflexión del obispo Pedro Casaldáliga, de su libro "Al acecho del Reino":
"Sabemos que la causa de Jesús es el Reino. El Reino es su alimento, su sostén, la razón de su vida. Y este Reino ya está aquí. –Será después. Va siendo progresivamente. Es don y es conquista. Es tarea y es esperanza. Será un día en plenitud."
 
Los Santos, no son para ser admirados, sino para ser imitados!!!!
 
Por el Padre Vicenç Fiol i Navarra