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miércoles, 29 de agosto de 2012

Nueva Evangelización? - LA IGLESIA (4/6).

 


Mirando al Futuro.
Si la Constitución dogmática (la Lumen gentium) es un gran monumento a una gran Iglesia de museo, la Constitución pastoral (la Gaudium et spes) nos abre al Futuro. Y cuando hablo de futuro, no me refiero al futuro de la Iglesia sino a la aportación (compartida) que la Iglesia puede hacer al futuro de la Humanidad.
Si Dios se ha humanizado, el ámbito de la presencia y de la acción de Dios es la Humanidad. Cuando los humanos acogemos esa presencia activa de Dios, desarrollamos y promovemos, en la Humanidad, vínculos de comunión, y disfrutamos con ello. Esta experiencia nos convierte en una especie de comunidad funcional o "iglesia de Dios" o "Iglesia de Jesús", convirtiéndose en una vivencia anticipada de la HUMANIDAD "proyectada" por Dios.
En este punto, es extraordinariamente importante afinar el lenguaje, no sea que unas palabras poco adecuadas nos impidiesen entender el plan de Dios, como a veces los árboles pueden impedir ver el bosque.
Según los Evangelios, el proyecto de Dios es la Humanidad. Cada ser humano ha recibido la invitación-misión a ser y hacer Humanidad. Cada uno desde su religión (o no-religión). Y, en la Humanidad y con la Humanidad, disfrutar de la VIDA.
Que el mensaje de los Evangelios, desde los inicios, haya sido convertido en una religión, no nos debe hacer perder de vista que el proyecto de Dios no es ésta Religión sino la Humanidad. Las diferentes Religiones (o Culturas) nos ofrecen lenguajes para entender, expresar y celebrar este hecho, pero lo que nos une (y que nos convierte en "Comunidad" o "Iglesia") no es el lenguaje sino la fidelidad a la Humanidad. O mejor: un mismo lenguaje puede hacernos una comunidad o iglesia concreta y particular; pero es la fidelidad a la Humanidad lo que nos convierte en la gran y única Iglesia (o Comunidad) Universal. La fidelidad a la Humanidad toma formas concretas en la fidelidad al pueblo en donde vivimos, en la ciudad que habitamos o en el país que entre todos vamos construyendo. En los Evangelios, la fidelidad a la Humanidad es expresada con una palabra clara y concreta: el PRÓJIMO: todo aquel que te encuentras por el camino, en el ascensor, en la tienda, en las salas de espera, haciendo cola para entrar en un lugar, que te impacta en un telediario, etc.
En los antiguos países de Cristiandad, la Iglesia estaba presente, de una forma u otra, en cada una de las comunidades que se formaban. La mayoría tenía su santo patrón e, incluso, su cura conciliario. En las sociedades laicas también hay comunidades. Éstas, aunque no sean religiosas, también son (o pueden ser) ámbitos de comunión. El Evangelio nos mueve a saberlos descubrir, valorar y servir. Pueblos, ciudades, países; otras religiones, asociaciones de padres, de vecinos, culturales, deportivas, políticas, … son posibles ámbitos de comunión humana que es necesario fomentar para hacer Humanidad.
A pesar de todo, hay que ser conscientes de que también estas comunidades tienen el peligro de convertirse en áreas de Poder, como ha ocurrido en la propia Iglesia. Ayudar a evitarlo, es también una forma de hacer Humanidad. Hay que oponerse a los aprovechados, los poderosos que "deshacen humanidad", a los que acumulan riquezas para ellos solos, a quienes predican exclusiones, a los que marginan a alguien, a quienes se imponen por la fuerza, a quienes anulan pueblos en nombre de la "democracia", … (Lucas 6,24 ss., también Mateo 25,42 ss). También en las sociedades laicas, el gran peligro es la absolutización del Poder. De hecho, esta es seguramente la gran IDOLATRÍA actual, fuertemente deshumanizadora: desde el poder de los Estados al poder del Dinero o de los Mercados!!!
Hay aquí una doble tarea urgente para la Nueva Evangelización: Descubrir y denunciar las nuevas idolatrías, y ofrecer comunidades que testimonien que la NO-IDOLATRÍA es posible.
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)