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jueves, 2 de agosto de 2012

Nueva Evangelización? - Restos de "Cristiandad" III.

 

 
 
C) EN RELACIÓN CON LAS OTRAS RELIGIONES.
"Encarnarse"
En los dos comentarios anteriores he hablado de algunos restos escandalosos de la Cristiandad en relación con la Iglesia actual y con la Sociedad Civil. Aquí me fijaré sobre todo en algunos puntos que hay que corregir con relación a las otras Religiones.
Este punto lo contaré a partir de una situación imaginaria. Me imagino que me he ido a vivir a otro país, por ejemplo Bulgaria. Lo que intentaría antes que nada sería hacerme búlgaro. Y si viera que la Religión Ortodoxa forma parte de las raíces de los pueblos búlgaros, me haría ortodoxo. Y no intentaría buscar o hacer ninguna iglesia Católica Latina, que es mi aquí y ahora. Si fuera a vivir a Arabia, intentaría hacerme árabe. Y si viera que el Islam forma parte de las raíces de los Pueblos árabes, me haría musulmán. Y no intentaría introducir el Cristianismo, consciente de que se puede vivir perfectamente la Buena Nueva de Jesús siendo musulmán. O siendo budista, si fuera al Tíbet, o chino, si fuera a China. Es decir: intentaría vivir el "principio de encarnación".
El principio de encarnación toca la propia esencia del Evangelio. Es cien por cien humano, y por eso es también cien por cien cristiano. Nace de un corazón que quiere ser justo y generoso, y que busca hacer humanidad. Lo contrario sería una actitud colonizadora, que es injusta y deshumanizadora, siempre aliada con alguna clase de Poder.
Para una Nueva Evangelización hay que reencontrar el principio de Encarnación. Las Religiones (y las Culturas), en sí mismas, no son ni verdaderas ni falsas. Son fruto y expresión de la vida de un Pueblo, con sus virtudes y sus defectos. La Religión cristiana es fruto de nuestra Historia, como las otras Religiones son fruto de la Historia de sus pueblos.
Este principio de encarnación fue asumido por el Concilio, pero todavía no plenamente. Aún se pueden encontrar expresiones excluyentes. La idea de que la Iglesia Católica es la única verdadera Religión, aún se respira en algún momento. Sin embargo, la Constitución pastoral de la Iglesia en el mundo de hoy comienza con unas palabras que, ellas solas, ya legitimarían todo el Concilio: "Las joyas y esperanzas, las tristezas y angustias de los hombres de hoy, los pobres sobre todo y de todos los que sufren, son también las joyas y esperanzas, las tristezas y angustias de los discípulos de Cristo, y no hay nada verdaderamente humano que no tenga que encontrar eco en sus corazones. … Es por esto que la Iglesia se siente con toda verdad íntimamente solidaria del género humano y de su historia.”
En una sociedad plural, es urgente encontrar un lenguaje que exprese y ayude a entender esta pluralidad a través de una actitud de encarnación.
Alguien pensará: todos tiene derecho a mantener su lenguaje, su cultura, su religión, etc., …
Muy cierto. Pero hay circunstancias en que, para hacer humanidad, lo que conviene no es mantener los propios derechos sino ser generoso. Hablo desde mi deseo de ser seguidor de Jesús: la fe en Jesús –que es fe en el Hombre– hoy nos pide esa generosidad que nos lleve a mejorar nuestro lenguaje confesional (entendido como "sectario", desde fuera), con un lenguaje humano y humanizador. Un lenguaje apto para ofrecer a todos, sean de la religión que sean, o sin religión, la Buena Nueva ("evangelio") de Jesús, que se podría resumir así (y de muchas otras maneras): La vida humana tiene sentido, y vale la pena vivirla plenamente.
Esto se puede decir con palabras cristianas, musulmanas, hinduistas, budistas, agnósticas, ateas… No importa. Jesús no enseñó una doctrina, ni predicó una religión, ni expuso una filosofía, sino que fue un hombre; el hombre-muestra (en nuestro lenguaje) en quien todos podamos descubrir que la vida humana puede ser plenamente exitosa, incluso cuando ha sido condenada por todos los Poderes que nos hemos inventado. En el hombre-Jesús ha quedado claro que los Poderes no toman la decisión final. ¡Buena noticia!
La Nueva Evangelización nos pide ir más allá del Evangelio-Religión y reencontrar el Evangelio humanizador. La finalidad de la (nueva) evangelización no es salvar la Iglesia sino anunciar que todo hombre tiene abierto el camino de su plena realización ("salvación"), si acepta ser humano con los humanos.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)