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miércoles, 15 de agosto de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XX DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XX DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

 

PROYECTO DE HOMILÍA. 
 
Separadas de su contexto, las palabras del evangelio de hoy se prestan a ser mal interpretadas, como de hecho ha ocurrido.Separadas de su contexto, estas palabras toman un relieve que distorsiona lo que realmente quieren decir."Comer la carne y beber la sangre" pasan a ser expresiones casi físicas que no tienen en cuenta lo que se dirá algo más allá: "El Espíritu es quien da vida.La carne no sirve de nada ".(Lo leeremos el próximo domingo).
En relación con las palabras leídas, hay que distinguir entre entenderlas y aceptarlas.El evangelio mismo ya nos dice que los discípulos, precisamente porque las entienden, no las aceptan (Lo leeremos el próximo domingo).
El problema de hacer una lectura tan fragmentada es que no sólo dificulta la comprensión sino que "permite" entenderlo mal, y así "aceptarlo" porque en realidad no nos damos cuenta de lo que conlleva.
De hecho parece claro que estas palabras que el evangelista pone en boca de Jesús casi 80 años más tarde (cuando ya estábamos en la segunda generación de cristianos) todavía hoy son bastante mal interpretadas.Recordemos la "preocupación" que muchos de nosotros teníamos el día de la Primera Comunión deno tocar lahostia(elpan sagrado)con los dientes parano morder el niño Jesús.Al menos a los niños (y muchos era la única "instrucción" que recibían), la forma de hablarles de la eucaristía tenía un cierto parecido con comer físicamente el cuerpo de Jesús en forma decomprimido.
Las palabras que hemos leído están sacadas, en parte, delritual sacrificial.Jesús es presentado como el nuevocordero pascual,y elcordero pascualeracomido.En el relato del evangelio de Juan, Jesús essacrificadoa la misma hora en que, en el templo, se sacrificaban los corderos.Sin embargo, lasangrenunca era "bebida".La sangre representa directamente la "vida", y pertenece solo a Dios.Por eso eraderramadasobre o al pie del altar.
La pregunta de los judíos es coherente:¿Cómo puede este darnos su carne como comida?.Ellos entienden las palabras de Jesús en su sentido directo y superficial, sin captar el sentido profundo que se hará patente en la cruz donde Jesús dará realmentesu carne y su sangre.De ahí que "comersu carne y beber su sangre"significa asumir la misma forma devivirde Jesús:dar la vida por los demás.Hay unasecuencia de Vida:"A mí me ha enviado el Padre que vive y yo vivo por el Padre, también, el que me come vivirá por mí".
Como ya comenté el pasado domingo (punto 4a), si 80 años más tarde el evangelista pone en boca de Jesús unas expresiones tan fuertes, seguramente es para corregir importantesdesviacionesen lasreuniones eucarísticasde las comunidades cristianas.Seguramente ya entonces había quien hacía de la eucaristía una interpretaciónpuramente ritual,sin consecuencias para la vida real: comulgar con el "cuerpo de Cristo" sin hacer donación de la propia vida.El evangelista utiliza ellenguaje ritualpara conectar con la mentalidad de los cristianos afectados,pero conecta con ellos para separarse.Lamuerte-donaciónde Jesús no fueritualsinoreal, realísima, y es precisamente estamuerte-donaciónreal aquello que constituye la esencia de laVIDA ETERNA(muy distinta de la muerte-aniquilación).
El rito, por si solo, no sirve para nada.Más aún: el rito, por si solo, no evita que alguien pueda ser a la vezdiscípuloyenemigo(como explícitamente se dice al final de este capítulo.> Próximo domingo).
Conviene superar la idea de que laEucaristíaes el resultado de unpoder sacerdotalque puede "convertir el pan" en el "cuerpo de Jesús".La Eucaristía es el recuerdo, actualizado y continuado en la comunidad cristiana, de la acción fundamental de Jesús: hacer de su vida unaVIDA ENTREGADA,realmente entregada.La Eucaristía nos ofrece la interpretación profunda de la muerte de Jesús, una muerte que no espérdidasinodonaciónde la vida.E ir a comulgar significa asumir en nosotros esta "vida-que-se-entrega" haciendo de nuestra propia vida también una vida-que-se-da.No es una cuestión depoderes sacerdotalessino de decisión sobre la propia vida.Todos y cada uno de nosotros podemos decidir hacer de nuestra vida unalimentopara los demás, y así entrar en la "circuito de Vida" que tiene su origen y destino en Dios "el Padre".En esto consiste la "vida eterna"."El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día".Los "días", uno tras otro, nos encaminando hacia hacer de nuestra vida una vida-que-se-da.El "último día" es cuando conseguimos servida entregada,y esta es ya "vida eterna".No se trata de una vida que comienzadespués de la muerte,sino que ya está presente ahora en la medida que hacemos de nuestra vida una vida-que-se-entrega.En este caso, lamuerte físicaadquiere un relieve sacramental: confirma y lleva a plenitud la propia donación.
La expresión "vida eterna" actualmente es de difícil comprensión. 
En la mentalidad de hoy, cualquier cosa, por buena que sea, si dura mucho, se hace insoportable. Es necesario que todo tenga fecha de caducidad. El adjetivo "eterna" (en la expresión "vida eterna") sugiere una "duración" que no se acaba. Una vida así, por interesante y feliz que fuese, acabaría siendo aburrida.
La imaginación nos ayuda a entender muchas cosas, pero en este caso nos juega una mala pasada, ya que solemos imaginar la ETERNIDAD como un TIEMPO que se alarga sin llegar nunca al final.
Pero la ETERNIDAD es otra cosa. Cuando se habla de ETERNIDAD no se quiere indicar un TIEMPO SIN FINAL sino otra forma de existir, o mejor: otra forma de SER que no queda limitada por las condiciones propias de la TEMPORALIDAD. El TIEMPO no es eterno. Igualmente, la ETERNIDAD no es temporal.
En realidad no podemos saber, con certeza, cómo se vive la ETERNIDAD, porque no es nuestra forma de vivir actual y todavía no tenemos ninguna clase de experiencia. Pero experimentamos y conocemos las limitaciones de la TEMPORALIDAD, y podemos imaginar la ETERNIDAD, al menos, como aquella forma de ser en que las limitaciones de la TEMPORALIDAD quedan superadas: deterioro, corrupción, envejecimiento, inquietud, deseo, parcialidad, presencia huidiza con la desaparición del pasado y ausencia del futuro, …
Por contraste con la TEMPORALIDAD, podemos imaginar la ETERNIDAD como plenitud siempre presente. Imaginemos que es la forma de SER propia de Dios.
VIDA ETERNA, pues, conlleva estar invitados a entrar en el modo de VIDA DE DIOS. Aunque de momento no tengamos una experiencia directa, sí que a veces "sentimos" en nuestra propia temporalidad como un "trago de eternidad", como dice bellamente el poeta mallorquín “Costa i Llobera”. No sabemos qué es la ETERNIDAD, pero seguramente la mayoría hemos experimentado "momentos especialmente PLENOS", que nos permiten pregustar-la y desearla.
MENSAJE. 
Podríamos expresar elMENSAJEde hoy con las mismas palabras que hemos leído: "A mí me ha enviado el Padre que vive y yo vivo por el Padre, también, el que me come vivirá por mí".Como ya dije el pasado domingo, el mensaje de todo este largo capítulo sexto se puede resumir así:vivimossi estamos conectados a la Vida y nos hacemosalimentode la vida de los demás.
La gente que escucha a Jesús encuentran sus palabras demasiado duras.En el fragmento que hemos leído hoy no destaca tanto la "buena noticia" como sus exigencias.El tono parece duro: "sino coméis … si no bebéis…" Pero hay que decir que la exigencia es grande porque el don es mayor.El horizonte es, ni más ni menos, que la "VIDA ETERNA".Esto no significa que nos tengamos que "ganar" laVIDA ETERNAyendo a comulgar; pero…si el hielo quiere la libertad del agua, debe aceptar descongelarse.Así también nosotros: si aceptamos eldonde laVIDA ETERNA,vida de COMUNIÓN, necesitamos superar la cáscara de nuestros miedos y de nuestra cerrazón."Vivir" es "convivir amando" dentro del ámbito delAMOR(Dios).
RESPUESTA. 
También laRESPUESTApuede ser la misma del pasado domingo: Nos alimentamos haciéndonos alimento para los demás.
Pensando en nuestras eucaristías, hay que estar atentos a no quedarnos en el simple rito.Ir a comulgar no significa hacer un rito misterioso que nos pone en comunicación con el misterio de Dios. Comulgar es prestarse a que laVIDA DE DIOSseencarneen nuestra vida y se hagaalimentopara los demás.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Jesús no hizo sacerdotes sino apóstoles.¿Tiene importancia esto en la forma de entender, celebrar y vivir nuestras eucaristías?
  2. Al parecer, la excesiva ritualización de lasENCUENTROS DE HERMANDAD(misa) comenzó muy pronto.¿Cómo lo veis vosotros pensando en vuestras eucaristías?
  3. Las llamadasmisas sin cura,¿creéis que son muy distintas de lasmisas con cura?¿Por qué?¿Qué aporta el cura?
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)