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martes, 21 de agosto de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XXI DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XXI DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

 

PROYECTO DE HOMILÍA. 
 
Nota.
Si en la celebración que preparáis tenéis previsto leer lasegunda lecturaque nos propone el Misal para este domingo, tal deberíais tener en cuenta su contenido "provocativo" para la mentalidad actual.Si el clima delencuentrolo permite, valdría la pena no esconder la cabeza bajo el ala, y afrontar la diversidad de opiniones que su contenido puede provocar.Normalmente se acaban lasLecturasdiciendo "Palabra de Dios".Quizás sería bueno aprovechar ocasiones como esta para reflexionar todos juntos sobre qué es realmente lo que proclamamos comopalabra de Dios.No hay que descuidar que Dios noshablaa través de nuestra propiaHISTORIA.Por eso hablamos de "HistoriaSagrada".También los "pecados", "equivocaciones" y "atrasos" forman parte de la Historia, y se convierten para nosotros enpalabras privilegiadaspara avanzar en nuestro"camino", que debe incluir también "convertirse", "cambiar" y "ponerse al día" cuando sea necesario.
Hemos llegado al final de este largo capítulo sexto del evangelio de Juan. Como en las obras de teatro, al final se presenta el desenlace, un desenlace, en este caso, sorprendente porque, de alguna forma, termina mal.
Hay personas que dicen que si los curas explicáramos el evangelio correctamente habría más gente que se sentirían cristianos. Quizás sí. Pero el testimonio de los Evangelios no es éste. Podemos suponer que Jesús exponía perfectamente el evangelio. No podía ser de otro modo puesto que, en realidad, el evangelio es Jesús mismo; él mismo es la buena-noticia. Pues bien: la gran mayoría de gente que había seguido a Jesús encontraron inaceptable su mensaje y se desmarcaron. En el fragmento que hemos leído hoy, da la impresión de que sólo quedan los Doce, y aún no todos (Véanse las palabras finales de este capítulo, que el Misal no recoge). El evangelista hace notar que Jesús no se sorprende de esta situación: "Desde el principio Jesús sabía quiénes eran los que creían y quién lo iba a entregar".
Jesús es consciente de que su mensaje es realmente una muy buena noticia, pero sabe que no todo el mundo está dispuesto a aceptarla, no todo el mundo ve, en el evangelio, una noticia buena para él. ¿Por qué?
Aquí nos encontramos con el gran misterio de la libertad, que da a cada ser humano la sorprendente capacidad de acoger o no el don de Dios. Jesús hace referencia al Padre para "excusar", en cierto modo, la incredulidad de los que no creen: "Por eso os he dicho antes que nadie puede venir a mí si el Padre no le concede este don". Pero el Padre no es el "responsable" de la incredulidad, porque, de hecho, Él da el don a todos. ¿Por qué, pues, unos lo aceptan y otros no?
(Nótese el significado totalmente diferente de la palabra"creer" en el evangelio de Juan y en el uso que solemos hacer nosotros. Para nosotros, los que "no creen" serían las personas que no aceptan lo que dice la Iglesia sobre Dios o Jesucristo, o la Religión… Pero en el evangelio de Juan "no creer" significa no aceptar al Hombre como "primer valor de referencia" de nuestro comportamiento).
Teniendo en cuenta la Nota anterior, repetimos la pregunta: "¿Por qué unos aceptan el don de Dios, y otros no?"
Esta pregunta es muy lógica, pero también es muy peligrosa. Ninguno de nosotros dispone de un criterio seguro para discernir quién acepta realmente el don de Dios y quién no. ¡Ni siquiera podemos estar seguros de nuestra propia respuesta! A la pregunta que hace Jesús a los Doce "¿Vosotros también queréis marcharos?", Pedro, en representación de todos, responde afirmando su adhesión incondicional: "Sólo tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". Pero, a la hora de la verdad, Pedro negará a Jesús, y Judas, uno de los doce, le "venderá" por treinta monedas de plata… (Juan 18,17 y Mateo 26,15).
El evangelio de Juan, en sus relatos, varias veces hace coincidir a Pedro y a Judas. Los dos son discípulos de Jesús, pero no del todo. Le aceptan mientras ven en él al líder que necesitan, pero le niegan o le traicionan cuando comprueban que él va por otros caminos. Ellos interpretan como debilidad, impropia del "Mesías", su vida-totalmente-entregada (muerte). Para ellos, la Vida consiste en Fuerza y Poder. Por eso necesitan un Mesías poderoso, que les permita superar su propia debilidad. Conocen demasiado las consecuencias de ser débiles frente a los fuertes! A pesar de todo, al final, Pedro acabará aceptando el don de Dios (Juan 21, 19). Judas, no.
A Pedro, aceptar el don de Dios le llevará a dar también su propia vida; Judas preferirá "perder" su vida antes que darla (Mateo 27,5).
Pedro y Judas, además de ser personas concretas e individuales, en los evangelios representan dos formas equivocadas de ser discípulo de Jesús, pero con resultados muy distintos. ¡Misterios de la libertad!
MENSAJE. 
El paradigma de estos dos discípulos en el evangelio de Juan, constituye un aviso importante para todos y cada uno de los miembros de las comunidades cristianas.Se puede ser "discípulo" y "enemigo"."Jesús les dijo: ¿No os escogí a los doce?¡Y uno de vosotros es un diablo!" ("Diablo" significa "enemigo", "acusador". Aquí significa: enemigo del Hombre).Se puede ir acomulgarcada domingo y serenemigodel Hombre."El Espíritu es el que da la vida.La carne no sirve para nada".En las palabras de Jesús, sucarney susangreno se quedan sólo encarneysangre.Soncarneysangreentregadas amorosamente:por eso son también Espíritu y Vida.Son "Espíritu" porque el Espíritu es lafuerza humanizadorade Dios, ydar la vida por amorconecta con esta acciónhumanizadora.Son también "Vida" porque la plenahumanizaciónnos lleva a participar de la propia Vida de Dios.
A pesar de dar la impresión de que el evangelio de hoy tiene un desenlace decepcionante, la verdad es que nos hace posible un optimismo extraordinario.Si miramos a nuestro mundo con mirada limpia, nos daremos cuenta enseguida de que, dentro y fuera de la Iglesia, son innumerables las personas queviven según el Espíritu,son innumerables las personas que aceptan con gozo hacerse realmentealimento para los demás.No importa que se llamen a sí mismas "cristianas" o de otra forma, son auténticamente "humanas",porque han hecho delHombrela norma primera de su vida.Y son ellas las quesostienennuestra Humanidad y hacen posible que Dios vaya realizando su¡PROYECTO DE AMOR!
RESPUESTA. 
La adhesión a Jesús (adhesión al Hombre) se va haciendo de escalón en escalón, y en cada punto la libertad humana siente la atracción del Padre, poderosa pero no dominante.Cada uno puede responder o no.Toda respuesta positiva nos prepara para sentir más claramente la próxima atracción del Padre.De esta forma la sabiduría de Dios hace que sudonsea tambiénméritonuestro.Dios no quiere que seamos como un simple "producto" de suacción creadora,sino que quiere que seamos "personas" ("autores" de nosotros mismos).No somos unrobot,más o menos bien diseñado, sinoseres libresque podemos decir "no" para que nos sea reconocido comoméritodecirle "sí" a Dios.Elimpulso del Padrerespetanuestra libertad, dándole la posibilidad de decir "sí".
El Padre vadibujandoante nosotros el "rostro del Hombre" que, si decidimos "mirarlo", cada vez nos "atrae más" y nos resulta más "amable".Es lenta y progresivamente, de fidelidad en fidelidad, o de infidelidad a fidelidad, que nos vamos liberando de la cáscara opaca de nuestroegoísmoy vamosdescubriendola maravilla de vivir encomunión fraternal.
La ideología dePedroyJudasles impideverla realidad del Hombre-Jesús.PeroPedro, cuando comprobó las consecuencias nefastas de su infidelidad, aceptó lamirada del crucificado(Lucas 22,61).Y esamiradale hizo llegar laatracción del Padre,moviéndolo a entregar, él también, su vida para el Hombre.
Pedro aceptó esta atracción. Judas, no, y abandonó.
Los evangelios no nos dicen estas cosas para darnos unos datos biográficos sobre los dos discípulos, sino para que nos sirva de lección.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. A veces se ha entendido la comunión como un encuentro individual entre una persona y Dios.¿Qué opináis? ¿Que conlleva realmente para vosotros "ir a comulgar"?
  2. Durante mucho tiempo, en la Iglesia, se ha afirmado que no ir a misa los domingos era un pecado grave.¿Qué comentarios os sugiere esto?
  3. Una sociedad en"situación de cristiandad",¿debe considerarse máscristianaque una sociedad laica?¿Qué ventajas y qué inconvenientes ha tenido lasituación de cristiandadvivida en Occidente durante tantos siglos?
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)